~EL DESIERTO BLANCO (EGIPTO)~
30 may 2009 1 comentario
in mis experiencias Etiquetas: desierto blanco, desierto blanco de egipto, jon bon jovi, viajes a egipto

Nos dejamos deslumbrar por las ruinas antiguas, aquellas que los faraones hicieron levantar con millones de esclavos traídos de todas partes, nos quedamos asombrados con sus joyas, el oro, las piedras preciosas y los preparados que acompañaban sus momias y quizás ellos tan enjoyados, tan conocedores de milenarias costumbres y de antiguos ritos tenían un especial apego a un lugar determinado de sus tierras, aquellas que tornan el dorado color de su querida arena por el blanco de la pureza y de la virginidad. Quizás por esa razón no se hablaba de este lugar especial situado no muy lejos de sus poderíos porque lo querían para ellos solos y dejando la masa de turistas que invanden todo el delta del Nilo, nos metimos en la piel de un faraón o de un acólito para conocer ese lugar donde el blanco reina por todos lados, incluso se nos hace difícil de definir si es realmente arena aquello que cubre el desierto.
La ruta de los oasis está siendo ahora ofertada al turistas como una apuesta más pero damos las gracias por haber sido de los primeros que conocimos este sitio genial gracias naturalmente a los del lugar que nos alababan esa zona como mística. Y los oasis muchas veces susurros de la soledad y de la sed del desierto, fueron los que señalaron el camino hacia la luz, la luz blanca.
Está a unos 45 kms del oasis de Farafra, uno de los más conocido de la zona que forma parte del llamado Desierto Occidental de Egipto, rutas infernales por la que los nómadas y los comerciantes seguían con sus caravanas de productos con punto de destino en las grandes ciudades civilizadas. El llamado Desierto Blanco, adjetivo característico que da nombre y el paisaje tan especial y familiarmente lunar de esta zona son verdaderamente cautivadores.
Su origen se debe a las tormentas de arena que azotaron durante años la zona e hicieron que las inmensas formaciones rocosas de piedra caliza tomaran esas formas y también curiosamente figuras. Caminando entre ellas y como testigo de todas las leyendas se nota la levedad del ser humano ante la portentosa naturaleza que ha logrado tallar estas esculturas.
Hay momentos que no se deben perder como es el atardecer que parece un espectáculo de luces en que los rayos anaranjados del sol se extienden sobre la especial arena del lugar dando un paisaje para inmortalizar con la cámara fotográfica o de vídeo.
Quienes se atrevan y estén acostumbrados a desafíos especiales pueden ver la puesta del sol y pernoctar en el desierto. Con el debido equipo de tiendas de campaña y una fogata que aleje el frío se puede pasar la noche bajo las estrellas, lo cual se convierte en una experiencia única para el cuerpo y el alma; quizás porque la sintamos más cerca, o quizás porque las estrellas nos expliquen por qué el hombre está en este planeta… esta visión la han tenido miles de generaciones y sigue sorprendiendo, así que algo de mágico tendrá…. Allí en el cielo están todas, solo hay que estirar el brazo.
Y después de tener un sueño reparador llega el amanecer que nos concede un premio extra por nuestra valentía de pasar una noche a luz de las estrellas: es cuando la luz se levanta poco a poco pero las sombras se mueven tan de prisa que parece que el tiempo lleva un ritmo acelerado.
Recomendado este destino de Egipto que merece al menos una jornada completa para poder captar toda su belleza.
Las excursiones al Desierto Blanco tienen la ventaja de ofrecer posibilidades para todos los gustos y bolsillos, aunque podemos asegurar que ninguno sobrepasa cantidades para asutarse. Muchos avanzados conocedores del lugar han hecho del cercano oasis de Farafra un sitio organizado, Qasr Al Farafra puede considerarse con un relax en medio de la arena instalado a orillas del espejo de agua que forma parte del oasis que le da nombre. El turismo es escaso todavía pero a medida que se van conociendo sus paisajes, la infraestructura se va desarrollando con lugares para el descanso o de encuentro para los más aventureros visitantes de Egipto que descubren este rincón a modo de paraíso.
Durante tiempos faraónicos el pueblo de Farafra era conocido como Ta-iht (la Tierra de la Vaca). En la actualidad permanece casi igual que lo era antes, apartado del resto de las ciudades y aldeas de los Oasis del Valle. Sus tejados azules recomendados para el mal de ojo, dan una idea de lo arraigadas que son las tradiciones y creencias de sus habitantes.
Para aquellos que tengan estrés podemos contarle una leyenda del lugar: se dice que en una ocasión, los habitantes de Farafra perdieron la noción del tiempo y debieron enviar a uno de ellos hasta Dakhla para que averiguara cuándo era el día viernes y así poder realizar sus oraciones en el momento correcto.
El monte de Cristal es un sitio mágico de Egipto dentro del Desierto Blanco; se encuentra entre el oasis de Bahariya y el oasis de Farafra. No se trata de un monte propiamente dicho, sino de una inmensa roca en la que brillan trozos de cristal de cuarzo y pirita. Y estos fragmentos se encuentran desprendidos por el suelo para que los visitantes se pueden llevar consigo un recuerdo. Hay lugares donde pueden hallarse piezas de gran tamaño, aún no descubiertas por los incesantes viajeros que pasan por el lugar. Y es que se trata de una vista especial para los que visitan Egipto. Un arco natural producto de la erosión de los fuertes vientos del desierto, da la sensación de ser una puerta de entrada a algún fantástico castillo o quizás a un lugar mágico como opinan algunos que dicen haber experiementados fenómenos un tanto extraño al pasar por el lugar; aunque se trate de un arco que da paso a un ser humano mediano, hay que dejarse llevar por las sensaciones, pues flota en el ambiente algo no terrestre.
El monte de Cristal es un ejemplo de lo que conocemos normalmente como cuevas de piedra caliza. A través de los años con el calor y el paso del tiempo, se formaron en su interior cristales y piedras semipreciosas, así como estalactitas y estalagmitas e hicieron de ella una verdadera joya de inmensas proporciones. Las excursiones hasta el monte de Cristal se realizan desde el oasis de Farafra (90 kilómetros al sudoeste) y desde el oasis de Bahariya (160 kilómetros al noreste).
Hay que tener en cuenta que en este lugar no existen facilidades para pernoctar aunque es posible acampar en las cercanías siempre bajo la responsabilidad de los aventureros.Otra localidad cercana es Aqabat que se encuentra a 10 kilómetros al este pero carente de todo tipo de establecimiento turístico.
DAMADENEGRO 30/5/2009
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JON BON JOVI se reune en un restaurante con Richi Sambora (algo traman) 28/5/2009
~ROMERIA~
29 may 2009 Dejar un comentario
in intimidades, opiniones politicas Etiquetas: EL ROCIO, leire pajin, politicas, relato de el rocio, rocio2009
Camino del Rocío te encontré andando por la senda; entregaíto de fé iba mi niño. Tanto renegar de las tradiciones y vestido de corto, con camisa blanca y los botos de Valverde, los ojos llenos de polvo, viento de levante que rizó tus rizos rubios y una mano que me ofrece apoyo para pasar el río. Mi niño se vistió para hacer el camino.
Ya entrados en Doñana a la cobijada de los pinos, pusimos la tienda, que los dos íbamos de progres, fieles pero hippies, un poco de revolución al poder en medio de la fé de los ancestros que aún vivían en las casas paternas. Mi niño hizo el camino conmigo.
Días de calor inmensa, levante fuerte que adelantar nos hizo, traje de lunares blanco enCamino del Rocío te encontré andando por la senda; entregaíto de fé iba mi niño. Tanto renegar de las tradiciones y vestido de corto, con camisa blanca y los botos de Valverde, los ojos llenos de polvo, viento de levante que rizó tus rizos rubios y una mano que me ofrece apoyo para pasar el río. Mi niño se vistió para hacer el camino.
Y el gentío empuja, quiere ver a la Señora; nosotros de la mano cogidos, entramos en el templo para pedir nuestro mutuo deseo, en silencio, ante la Señora… allí nos prometimos. Y un beso selló la promesa que pronto tuvo un final no pedido: el niño se perdió en el tiempo cuando veníamos de regreso. Sus rizos de oro se desvalecieron en el camino.
Y mis labios llenos aún de besos se tornaron mueca de llanto, mi niño se ha perdido en los caminos que llevan al Rocio. Y en carrera loca me voy por los senderos, buscando detrás de cada arbusto…. no hay nadie escondido. En vano busco su cara morena por el estío. No hay nadie que sea ni parecido.
De vuelta a la aldea me encuentro en una curva a una gitana vieja que me mira y un gesto me hace a mi paso.
Ven niña morena…
Y voy a su lado. La mano coge la anciana y me lee la palma sucia de polvo del camino.
-El niño se ha ido al cielo, lo mismo que cuando vino. Un carro tirado por ángeles se lo llevaron consigo.
-Mira aquella nube, no ves que te está haciendo un guiño?.
Y un algodón enorme se adueña del cielo entero. El sol cae y las estrellas alumbra el campamento de peregrinos. Me escapo a un rincón solitario y miro al cielo.
Y las estrellas se unen y forman un rostro que me sonríe entre nebulosas que parecen llorar mi destino. Es él, el que tenía el corazón perdido. Y un relámpago de luz y de calor cae al lado mío.
Siento su olor, es él que de fuego se ha vestido. La nube se aleja llevándoselo consigo. Mira atrás para decirme adiós; que triste es mi destino.
Ahora después de tantos años, su recuerdo me acompaña en el camino, solitario, sin gente… mi peregrinación ha cambiado de fecha para no topar con el gentío. Y en el mismo lugar siento la promesa tomar forma, un color azul que se pierde por el blanco de la iglesia y allí enfrente está el beso que se quedo también perdido entre los bancos o al lado de algún confesionario donde declaramos nuestros pecados siempre amorosos… era el destino……
**Fechas señaladas por el recuerdo de Alex.
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Foto en el Congreso de la Sra. Secretaria de Organización del PSOE, concentrada en la resolución de los graves problemas socioeconómicos por los que atraviesa España. Ésta tía se lleva, netos, alrededor de 24.000 € al mes.
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~MUSEO DE BELLAS ARTES (SEVILLA)~
28 may 2009 1 comentario
in viajes Etiquetas: museo de bellas artes de sevilla, visita a museos andaluces
En la puerta se arremolinaban los extranjeros que, como siempre están más enterado que el personal de la ciudad de que algo se cuece culturalmente hablando en la misma city de renombre internacional. Y esta vez no era la feria ni la semana santa, simplemente Persia hacía una visita de honor al mundo andaluz.
Y aprovechando la exposición temporal me recorrí todas las salas que ya conocía, puesto que el arte siempre es nuevo o quizás los ojos que lo ven estén más informados para valorar más lo que allí está depositado.
La puerta principal situada en la Plaza del Museo nº 9, como dije anteriormente presentaba una cola de espera no muy densa, pero que pronto me hizo penetrar en esas mecas del arte que son los museos españoles. La entrada gratuíta y bien informada me hizo visitar primero la expo temporal en la primera planta, cuyas escaleras de mármol era un reflujo de visitantes de todas las lenguas. Y una vez que me maravillé de las maravillas (perdonen la repetición), me adentré en lo que es el museo en sí.
Antes que nada y para poner orden en todo lo que había adquirido de mi expo temporal: planos, catálogo, recuerdos y demás cosas que atesoro en mi hogar, me dejé caer en un banco del patio de los Bojes. Naturalmente el Museo está guardado en un edificio que antiguamente fue el convento de la Merced, fundado por San Pedro Nolasco tras la conquista de Sevilla en 1248. Como casi todas las edificaciones andaluzas de cierto prestigio, está levantado alrededor de tres patios y una gran escalera que sube a sus plantas superiores. Sin embargo no era su naturaleza así desde un principio, puesto que fué Juan de Oviedo y la Bandera quien realiza las transformaciones a comienzos del siglo XVII. En 1612 se concluye el templo y un siglo y medio después se le dan los últimos toques haciéndolo una bella estampa del llamado manierismo andaluz.
El Patio de los Bojes que sirve de entrada al Museo está adornado con azulejos que proceden de los conventos de Sevilla que cerraron debido a la desamortización. Entre ellos estaban el convento del Pópulo y el claustro de Aljibe, cuyo arco se adecuó a la edificación con un resultado genial. Alrededor de ese patio pues, tenemos el claustro por entero llamado del Aljibe en donde se expone el panel cerámico de la Virgen del Rosario realizado por Cristobal de Augusta en 1577 para el convento de la Madre de Dios.
Y desde aquí y con todos los papeles en orden comenzamos la visita detallada del museo en sí.
Sala I.- Destacadamente el gótico español y el comienzo de la escuela sevillana hacen honor de entrada a esta sala y a las siguientes en la que podemos ver las esculturas de Lorenzo Mercadante de Bretaña y Pedro Millán y pinturas de Juan Sanchez de Castro y su escuela.
Sala II.- Siglo XVI, introducción del renacimiento y su influencia en la escuela italiana como fueron Torrigiano en la escultura y Alejo Fernandez y Martín de Vos en la pintura. De ellos son leales alumnos Luis de Vargas y Villegas y Marmolejo. Destacan también cuadros de El Greco y Lucas Cranach.
Sala III.- La escuela italiana tiene el máximo esplendor en los retablos que salen de sus fábricas y para ello Francisco Pacheco, pintor , se manifiesta como el gran genio que nos deja perpleja con sus retablos. Naturalmente hay valiosas muestras de dos pintores muy representativos del s. XVII: Velázquez y Alonso Cano.
Sala IV.- Muestra increíblemente bella de las pinturas destinadas al claustro mayor del Convento de la Merced con pinturas de Pacheco y Alonso Vázquez.
Sala V.- Murillo y la escuela sevillana del siglo XVII. La sala está en las dependencias de la antigua iglesia del convento que sirve de guardian del museo y en ella se expone lo más valioso de sus fondos: Murillo, hijo único y predilecto de la escuela sevillana del barroco. Un museo dentro de otro museo.
Completando la sala se encuentran obras de Juan del Castillo, Uceda, Herrera el viejo y Zurbarán. La sala ofrece el éxtasis de la contemplación del retablo mayor del convento de Capuchinos de Murillo y en una pequeña capilla está la popular Virgen de la Servilleta del mismo autor.
Planta alta:
Sala VI.- Selección de pintura barroca española, con obras de José de Ribera y Francisco de Herrera el Mozo, que trajo el barroco pleno a Sevilla.
Sala VII.- Obras de Murillo y su escuela: Meneses Osorio, Nuñez de Villavicencio y Simón Gutiérrez.
Sala VIII.- Dedicada en exclusiva a Juan de Valdés Leal, pintor muy exclusivo por sus pinceladas de contrastes y el dinamismo que expresan sus obras.
Sala IX.- Bella colección de la pintura del siglo XVII en general flamenca e italiana.
Sala X.- Zurbarán en profundidad: destacando los tres ciclos de los monasterios: convento de San Pablo, de Porta Coeli y de la Cartuja de Santa María de las Cuevas.
Sala XI.- La estancia de Felipe V en Sevilla atrae a los pintores a la ciudad sobretodo de Madrid y por ejemplo Goya está presente como la figura máxima que jalona esta sala.
Sala XII.- La escuela sevillana se manifiesta con gran fuerza y son Eduardo Cano, Manuel Barrón y José Jiménez quien dan la calidad a sus obras, todo ello aderezado con Villegas & Bilbao.
Sala XVIII.- El romanticismo en el segundo tercio del siglo más marcado aún si cabe en la ciudad de Sevilla tiene en Esquivel, Gutierrez de la Cueva y la saga de la familia Dominguez Becquer sus máximas figuras. De Valeriano Becquer destaca el retrato que le hizo a su hermano Gustavo Adolfo.
Sala XIV.- Primera mitad del siglo XX, la escuela sevillana se cierra en banda y permanece ajena a lo que ocurre en el mundo Sólo Bacarisas da un toque de modernidad en sus obras. Hay una serie de pequeñas obras de otros pintores españoles.
Y este es el pequeño resumen de todo lo que se puede encontrar en uno de los Museos más importante de Andalucía. Cuyo valor en obras atesoradas es indefinible. Merece la pena pasar un fin de semana en la ciudad para visitar este lugar tan especial en el mismo centro del casco antiguo.
Textos y fotos®DAMADENEGRO2005
X-Woman en Ciao.es
~MEDIA LUZ~
27 may 2009 Dejar un comentario
in intimidades, relatos Etiquetas: recuerdos, relato damadenegro, relatos, relatos personales, relatos propios
Qué bien se estaba en la calle cuando el sol se escondía (por fin) tras el horizonte distinto de mi ciudad; allí se ponía tras un cerro que servía de pantalla para reflejar esos rayos dorados y rojos que decían adiós. El cuarto de baño, porque sí teníamos baño en aquella querida casa, servía para quitar el polvo y la suciedad de todo un día de juegos. Curiosamente también se jugaba con edad en la que hoy se anda con tacones y faldas imposibles. Y sin embargo lo juegos tendían a convertirse en un ritual amoroso que a veces terminaban incluso en peleas… razones de la sangre revuelta.
Después de salir del baño, me envolvía en una toalla blanca con las iniciales de la casa bordadas con las manos expertas que manejan el bastidor y los hilos; el aroma de los jabones Heno de Pravia se dispersaban en el aire de aquel baño enorme con azulejos a media pared blanco y con la marca de Roca pintada en azul en sus aparatos de uso diario. Había algo especial de rito en esta habitación, con las cortinas hechas también a mano de encaje, que tapaban la alacena donde se guarda la ropa blanca de casa, colocada de mayor a menor. Me costaba salir y más aún cuando sabía que sería silbada a mi paso con solo la gran toalla de baño hasta el dormitorio que compartíamos cuatro primos hermanos. Después de todo y en fondo me gustaba; la mirada se cruzaba con aquellos azules mares que deseosamente recordaban la noche anterior…. qué me dices corazón? Y mirando para todos lados, en busca de algún moscón/familiar se levantaba ansioso y detrás de mí desaparecía por la puerta de la misma habitación.
Allí en la cama de mullido colchón de lana y almohada con bellos encajes que caían por los dos lados casi hasta el suelo y colcha también blanca, se encontraba mi ropa limpia, vestido de plumetti con topos blancos que me lo regalaron por la Comunión, ropa interior hecha a mano con las agujas del crochet. y la bajera almidonada para que el vestido quedara abierto y diera un aire angelical a quien un diablo comenzaba a ser.
Y se cerraba la puerta con rústico pestillo, pero lo suficiente para que aquella puerta de cristales pintados a mano con jarrón escondiera la intimidad que el corazón joven deseaba… Dios si íbamos a salir juntos, pero aquella habitación encerraba el corazón latiente de algo tan hermoso que jamás volví a encontrar. Alma de ángel bello, enfundado en pantalones descoloridos por el sol, camisa abierta sin orden, ojos que me recordaban a mi mar ahora lejano y sus manos que buscaban el filo de la toalla, hallado y encontrado y fuera; mirada de pasión que quemaba mi joven cuerpo y esas manos que siempre recuerdo como seda, se posaban en la cadera recién duchada por las aguas que la abuela traía a cubos desde la cocina….
Un ángel a media luz, bajada las persianas para que el sol no se comiera el color de muebles ni de ropa de casa y allí los dos nos entregábamos a besos dulces, sin prisas porque no había reloj. Y esa suavidad que tiene el rostro del ángel que todavía no está barbado por la edad, que curiosea mi cuerpo, como si fuese la primera vez¡… Todavía tengo mucho que descubrir decía, como si la vida estuviese jugando al me escondo con él y después fue traicionera pues se lo llevó la muy celosa para disfrutarlo a solas y dejarme llorosa ante el panteón con el ángel tendidas las manos…. Dios le recuerdo como si fuese ayer,
Y así coqueta me ladeaba entre la puerta y la cama, le dejaba hacer pero no me daba por entera, un jugar al si y al no… y se sonreía y sus cabellos rubios se fundían con el marfil del marco de la puerta y le daban un tirón creyendo que era yo y en juegos nos tirábamos en la cama, fuera almohada, fuera colcha, libertad y fresquito para el cuerpo y me decía: no puedo lamerte, la colonia pica en mi lengua….. Dios¡¡
Y algunas veces nos quedábamos mirándonos a los ojos, quizás para decirnos lo que las palabras no acertaban, quizás para grabarnos en la mente al otro, su boca, sus ojos, su mirada, todo está en mi corazón y tan cercano le siento ahora después de tanto tiempo, que creo que dentro mía se metió el día que los lutos llenaron aquella casa donde siempre hubo risa y la abuela se escondió para siempre en su habitación.
Pasado está, y para que vamos a cambiar lo que la historia hizo historia. Después de todo esa sesión de conocimientos carnales venía el ritual de vestirme. Quién me ponía los botones del traje?…. el ángel por supuesto. Y se iba corriendo al cuarto de baño a asearse debidamente, la merienda y a la calle. Cogíamos la calle Ancha y después la calle Larga hasta la Alameda cuando ya no había sol. En un banco dibujamos dos corazones con las iniciales que duraron años después de que él se marchase por el sendero divino en busca del altar donde están los elegidos.
Y la vuelta cerca de las once de la noche por delante del hotel Los Cisnes que parecían doblar sus cabezas a nuestro paso, el teatro dejaba salir al público con función terminada, los vestidos de verano y ese aroma que tienen las calles donde hay naranjos siempre. El casino con su público sentado en mesas en las terrazas cambiaban impresiones y algunos nos miraba con curiosidad; por algo la abuela era muy conocida y todos los días los dos nietos juntos… qué pensarían, qué más da¡
La Alamedita y el portón de entrada, detrás el último beso antes de subir y después de cenar, nos uníamos en un abrazo en la gran cama de caoba; duermen los demás y nosotros nos prometíamos un futuro junto; detrás de la puerta esperaba la Señora para llevarse el ángel al altar de la eternidad.
~MICENAS (GRECIA)~
26 may 2009 1 comentario
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De nuevo por las carreteras de Grecia con aquel autobùs que ahora se me antoja casi arcaico, sus frenazos y sus acelerones que nos hacían perder el equilibrio dentro de ese angosto pasillo por el cual hacíamos verdaderos malabarismos para no caer en las faldas de algún compañero de viaje. Melina, la guía, nos trataba de poner al día sobre nuestro próximo punto de parada tratando en vano de despertarnos del madrugón que llevábamos encima. Le eché una mano haciendo de su verborrea repetida durante miles de visitas con grupos de habla hispana algo más ameno y poniéndole siempre ese gracejo andaluz que muchos agradecieron. La cita esta vez era quizás unos de los lugares más emblemáticos de todo el circuíto clásico, Micenas sin duda alguna era una atracción mundial y más aún en aquellos años en que el turismo se despertaba para países como España en que nos ponemos la corona de laurel al mérito por ser de los primeros que pusimos pies en sus ruinas históricas.
Micenas tiene y ha tenido siempre ese embrujo del misticismo y de la grandeza, con sus orígenes perdidos en las leyendas más fabulosas, sus héroes de riquezas poderosas y sus guerreros ganadores de épicas batallas y naturalmente el tesoro encontrado en sus entrañas y que habíamos visto en el Museo Arqueológico de Atenas era la puerta de visita de muchos arqueólogos de renombre mundial, un tesoro de oro que aún hoy en día nos deslumbra con su belleza y riqueza.
El autobús subió la esplanada que da acceso a la Acrópolis de Micenas, quedándose en el parking preparado para tal fín y poco a poco subimos la angosta calzada de enormes losas que nos llevaron hasta sus muros ciclópeos.
La ciudad se encuentra situada en una extremidad NE de la llanura argoliense y controla el único paso que une la Arogólida con Corinto, el llamado desfiladero de Dervénakia que es capaz de dejar sin respiración; construída sobre una colina triangular de 40 metros de altura. El profundo paso de Chavos, cuyo nombre deriva seguramente de la palabra Chaos separa la colina de Micenas de la otra impresionante de Sara. Al norte se encuentra un paisaje muy particular, la colina de Profitis Ilias.
La ciudad consta de dos puertas, la principal conocida mundialmente como la puerta de Los Leones en el ángulo NO y una secundaria en el lado Norte. La Puerta de los Leones era su arteria principal de acceso a un espacio fortificado que tiene una superficie total de 30.000 m cuadrados.
Las murallas que nos encontramos antes de pasar La Puerta de los Leones fue constrúida en tres fases. Las más antigua, de la que podemos ver la parte sudoeste de la misma pertenece al siglo XXIV a.J. Tanto la Puerta de los Leones y el muro occidental que engloba el llamado Círculo Real fueron edificados hacia el 1250 aJ. Y un poco más tarde en el 1200 a.J. fue construído todo ese entramado subterráneo que consforma la Acropolis tal como la vemos hoy en día.

Los muros tenían una altura sobre los 12 metros, aprovechando las rocas se siguió levantando la fortificación que en su parte más baja alcanza los 5 a 8 metros de altura. El tipo empleado en la construcción de sus muros se llama Ciclópeo y es realmente fascinante poder pararse y examinar cada bloque para admirar el perfecto adosamiento que hay entre ellos. Curiosamente nos vienen a la memoria los muros de ciudades sudamericanas, el sistema utilizado es exactamente el mismo. Ni un pedazo de papel fino puede entrar en las ranuras que unen estos gigantes de piedra que cerraron la ciudad de los ataques exteriores y todavía sobrecoge su belleza y su perfecta alineación rodeando la ciudad de Micenas.
Naturalmente hay algo que no concuerda sí tenemos en cuenta los materiales que oficialmente utilizaban estos hombres, armas de bronce, flechas, espadas y lanzas eran los aparejos de guerra. No podemos imaginar como serían sus utensilios de construcción incapaces de tanta perfección para domar la piedra y transformarla en bloques iguales y de tal adosamiento uno con otros.
Dejemos estos pensamientos a un lado y seguimos la visita. La Puerta de Los Leones nos da la bienvenida, se encuentra sobre una rampa que subimos sudorosos bajo un sol de justicia, un monumento calificado como megalítico con dos linternas que tienen 20 toneladas cada una, las puertas se abrían sólo desde el interior y podemos aún ver los dinteles de su agarraderas. Se sabe que las puertas eran de madera de un grosor considerable que al cerrar se encajaban con otro madero de peso aún mayor, cerrando el lugar a cal y canto de los indeseables que querían entrar en el recinto. Sabemos también que las maderas fueron utilizadas mucho después para inhumaciones, hasta 19 esqueletos han salido a la luz del día que fueron quemados gracias a las puertas que cerraban la entrada de Los Leones una vez pasado el explendor de la ciudad. Pasada la maravillosa puerta entramos en lo que se han denominado habitaciones de la parte baja dentro del círculo real descubierto por Shliemann.
Se encuentran situadas en la parte baja de la colina, sobre el muro occidental y separadas por un estrecho pasaje, nos llama la atención la solidez de sus muros y las piedras que formaron parte de su fundación, quizás la parte más antigua de la ciudad. Vemos dos tipos de edificios: por un lado tres casas micénicas típicas con sus bóvedas y sus habitaciones que tienen nombres propios, Casa del Vaso de los Guerreros y Casa de la Mansion del Sur. La primera le debe su nombre a que aquí fue encontrado un vaso con una hilera de guerreros micénicos, la segunda recibe el nombre de la pequeña rampa que hay que subir hasta donde fue construída.

El segundo grupo está formado por dos santuarios, el llamado Oficial de Micenas y la Casa de Tsountas que tiene todas las características de ser un santuario levantado en honor de un dios. En este segundo fueron encontrados numerosos idolillos que ahora se encuentran en el Museo de Atenas; el templo está dividido en tres partes: una serie de entrepuertas, después del muro, un mégaron situado en el este y un santuario propiamente dicho que se encontraba a un lado del edificio original. Según una tablilla encontrada entre sus ruinas, sabemos que estaba levantado en honor de una divinidad guerrera y por lo tanto este santuario tiene un origen netamente bélico donde seguramente se hacían sacrificios y ofrendas al dios antes de una batalla.
El Paseo Real parte desde la Puerta de los Leones hasta una colina en la que se encuentra el Palacio Micénico, 5.5 a 6 metros fue su longitud inicial siguiendo las fortificaciones que la bordeaban y termina justo donde comienza el llamado Palacio Real, en la actualidad y debido a remodelación tras las excavasiones llega a la entrada NO de dicho palacio.
El Palacio Real Micénico, es un edificación de dos niveles. Del superior queda poco que ver, el inferior tiene una entrada formada por doble pórtico monoestílico quedando totalmente distinguido de las bases de su fundación y de sus columnas. El pórtico interior esta bordeado por un arco desde donde comienza el corredor y de él salen las escaleras que iban a la planta superior. Su estado de conservación es bueno y nos da una idea de la forma que estaba distribuído para las dependencias de sus habitantes. Un gran patio se abre en su interior para dar claridad al recinto. Los muros todavían son testigos de los hermosos frescos que tenían por adornos, y que en su mayoría han sido llevados al Museo Arqueológico Nacional.
Los recintos del este. Se encuentran situados al este del Palacio y sus nombres nos dan la idea de sus contenidos: El Taller del Artista, La Casa de las Columnas, El edificio B y el Edificio C. La primera era un lugar de trabajo de los numerosos artesanos que tenían como misión eriquecer la ciudad con bellas obras; es un recinto circular con un patio interior al que daban los diferentes pequeños talleres. La Casa de las Colunmas aún es capaz de sobrecogernos con esa imagen rota de montones de colunmas tiradas sobre el suelo y nos hace pensar en la hermusura que tendría en sus buenos tiempos. Los otros dos edificios no se tiene verdadero conocimiento de su finalidad, aunque su estado de conservación es bastante aceptable.

La Sala nos lleva hasta la Fuente Subterránea que dotaba a la ciudad de Micenas de agua para todo tipo de uso. La Fuente tiene un profundidad de 5 metros y estaba tapada por una gran piedra que la convertía asimismo en cisterna. Para retener el agua se empleaban una serie de escaleras que servían a modo de camino líquido para llegar hasta esta cisterna y quedar almacenada. Su estado de conservación nos da una idea bien detallada de todo el entramado de este lugar y de los fines que se perseguían con tal construcción.
Al fondo podemos encontrarnos lo que se ha dado en llamar Las Poternas, son pequeñas puertas auxiliares que servían para poder controlar los ataques externos a la ciudad y un modo de poder salir sin ser vistos. Hay que destacar el camino fortificado que llevaba hasta el Desfiladero de Chavos desde donde se tenía un visión total del entorno de la ciudad y de posibles movimientos militares de enemigos.
Las Casas A y B son lugares destinados a vigilar la Fuente y la Cisterna de la ciudad, dentro de ellos se encontraron numerosas vasijas y jarras y una sala que sirvió para alojamientos de los encargados de la vigilancia de estos servicios públicos.
Esta ha sido la visita de la ciudad de Micenas en lo que a la parte fortificada se refiere. Pero la ciudad ofrece aún más y para ello nos tenemos que desplazar fuera de sus muros y seguir una senda rodeada de bajos arbustos hasta llegar a lo que se ha llamado La Casa Micénica, situada en la colina de Panayitsa, forma un grupo de cuatro casas; la Casa de las Esfinges, la Casa del Oeste, la Casa de los Mercaderes de Aceite y la Casa de los Vendedores. Todas tienen sus distintas habitaciones para uso particular y público en donde se suponía que había un mercado para que sus propietarios pudiesen vender sus mercancías.
Las Tumbas Micénicas. Dentro de lo que era el ritual antiguo micénico, el pueblo llano era enterrano en fosas de forma rectangular, cubiertos por piedras y no a mucha profundidad, a partir del siglo 17 aJ, los miembros de la familia real ya son enterrados en tumbas reales en cementerios aparte que se encontraba en la zona oeste de la ciudad de Micenas. Su formación circular nos llama la atención y creemos que seguían algún ritual oculto relacionado con los astros y las constelaciones.
De este lugar podemos destacar las Tumbas de Tholos que son las más antiguas y las que más tesoros acumulaban. construidas con bloques de piedras de gran tamaño, su orientación frente al sol nos vuelve a pensar en un culto al astro rey y al firmamento. Hay nueve tumbas más con estas características pero en peor estado de conservación, todas ellas levantadas entre el 1500 al 1200 aJ.
Y por fín la joya del lugar: la Tumba de los Atreus o Tumba de Agamemnon, contruída hacia el 1250 aJ. se encuentra sobre una colina a 400 metros de la Acrópolis de Micenas. Dentro un recinto totalmente circular con un respiradero nos hace pensar en este lugar especial. Las piedras encajan a la perfección formando ese circulo también perfecto. La talla es increíblemente perfecta. Su superficie es lisa y aún se respira algo de misterio dentro de ella. Esta considerado como uno de los monumentos más importantes de la arquitectura europea de la antiguedad. Aquí fue encontrado el tesoro de Micenas que se expone en el Museo Nacional. Un tesoro enteramente en oro del que destaca la famosa Máscara de Micenas.
Como han podido leer un lugar que te llevará muchas horas para visitarlo a fondo, quizás se necesite más de un día para poderlo ver mejor; pero ésta vez sólo tuvimos la oportunidad de estar una jornada que se nos antojó corta y falta de mucha más información. Quizás estábamos en un lugar tan lleno de historia y de belleza que no teníamos tiempo de asimilarla como debiera. Pero lógicamente el circuíto debía de seguir hacia otros lugares y hay que volver
DAMADENEGRO

















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