Hacía calor aquel comienzo de abril, aunque la cita la habíamos hecho con andelanto a los primeros rigores del verano; ya era mucha la experiencia como para caer en la trampa de los muchos grados y del numeroso público; además no éramos un grupo demasiado grande, sólo los que sabíamos que estaríamos guíados por la “eminencia egipcia”. Yo le llamo así, no es un sabio conocedor de todos los secretos antiguos, tampoco se cree dueño de todas las antiguedades, no es el título que pomposamente luce; sin embargo algo en este hombre de rasgos exóticos y de hablar rotundo y poderoso atrae. Atrae porque está orgulloso de quien es y de lo que hace, es un defensor de su cultura y de los tesoros que han ido desapareciendo gracias a que los expertos que venían de otros países se cobraban en especie sus desvelos por la grandeza del antiguo Egipto. Este hombre ha sabido dar un aspecto diferente a la antiguedad egipcia y hace que te quedes horas y horas escuchándole porque sabe hablar, sabe convencer y lo que más se agradece: sabe de lo que está hablando y de cuanto vale.
Las cuatro en el reloj, la puerta pequeña se abre a un lado del Museo Arqueológico de El Cairo y la cara bonachona y morena del Dr. Hawass aparece tras ella. Poco a poco vamos pasando de uno en uno tras mostrar el pase especial para la visita tan conocida, pero ahora repetida por motivos personales, por admiración a un hombre y por rendirle gratitud por todo lo hecho y lo aún tiene que hacer.
El Museo está cerrado hoy, se prepara para la gran riada de turista que viene sobretodo en verano y poco a poco nos acercamos hasta ese lugar preferente del amplio Museo para centrarnos en sus joyas más conocidas: el tesoro de Tutankamón. Al fondo y al lateral derecho se expone todo lo referente al joven faraón que ensombreció el poder más imposible en aquellos comienzos del siglo XX cuando un Carter nervioso y respaldado por grandes fortunas, hizo la primera visita in situ de la tumba del joven. Hoy sus tesoros cubren paredes y reposan en sus vitrinas como las piezas más codiciadas, más costosas y más deslumbrantes del Museo.
Es así como vamos haciendo un alto en cada una de ellas:
*El Tabernáculo de Tuntakamón: Un pequeño cofre del que formaba parte también una estatuilla de ébano y un colgante con la forma de serpiente que se encontró en la antecámara de la tumba. Faltaba la estatuilla del rey hecha en oro macizo. El cofre que data de la XVIII dinastía hacia el 1325 a. de JC, está recubierta de oro y plata y mide 50.5 cms de altura. Todos los adornos fueron recubiertos por una fina lámina de oro y está montado sobre una especie de patines o ruedas. Su cara anterior y el dintel están decorados con discos solares alados. Sobre las paredes y en los dos batientes de la puerta hay 16 escenas que muestran a Tutankamón y a su esposa Ankesenamón. Un dato a tener en cuenta de la esposa es que en todas las escenas está de servidora de su esposo, lo viste, lo unge y nos dá un dato sobre el hecho de que la esposa está para éso precisamente, con lo cual tenemos una idea bastante exacta de lo que la mujer del faraón desempeñaba en la sociedad por aquel tiempo. También vemos que el faraón le agradece sus cuidados dándole vino en la palma de la mano, un motivo que aparece en varias tumbas.
*El dios Anubis, perteneciente a la XVIII dinastía, 1325 a. JC, representa la figura del dios sobre un cofre de madera. Acompañó a la comitiva fúnebre del faraón y se le depositó en la entrada de la cámara del sepulcro, en la llamada sala del tesoro. Tenía por misión proteger no sólo lo que la sala contenía sino también los vasos canopes donde se guardan las entrañas. Su cuerpo de chacal estaba envuelto en un trozo de lienzo real, además la figura estaba adornada con un chal y una corona de flores. El cuerpo en negro de Anubis, está barnizado en negro menos las orejas que se levantan en posición de alerta, que son doradas lo mismo que el collar. Los ojos se realizaron en oro obsidiana y cuarzo. Los adornos del cofre están tallados y cubiertos de oro. Se trata de pilares Djed que simbolizan a Osiris y que se alternan con los nudos Tjet que simbolizan a Isis. La inscripción hace referencia a los nombres y epítetos del rey y del dios. Se encontrarón varios amuletos en cerámicas, dos planos de alabrastro y ocho pectorales dentro del cofre que tiene en su interior forma de capilla.
*Arqueta con motivos de caza – guerra, data de la XVIII dinastía, con 44 cms de altura y 61 cms de longitud. Se encontró en el suelo de la antecámara, delante de la entrada tapiada de la cámara donde estaba el sarcofágo del faraón. Es fabulosa, siendo uno de los elementos del tesoro más llamativo. Está decorada con motivos de caza, donde aparece el monarca con un arco de guerra cazando leones y cambras monteses, gacelas e hienas. Los dos costados contienen escenas de guerras: en uno de sus lados la lucha contra los nubios y en el otro contra los sirios. Hay detalles increíblemente realistas, com es la escena de los perros del rey mordiendo a los caballos caídos y a los heridos.
*La Estatuilla real en la barca, XVIII dinastía, madera cubierta de oro, 69.4 cms de altura. Encontrada en uno de los cofres que estaban sellados en la cámara del tesoro del rey, junto con 31 más, todas de oro recubierta y que hace una representación del monarca y de los dioses. Las siete que corresponde al rey le representan de pie sobre un leopardo o sobre un bote de papiro como en esta pieza. El monarca tiene puesta la corona del Bajo Egipto una suntuosa falda plisada y unas sandalias. En la mano derecha lleva a punto de lanzar un arpón y en la izquierda sostiene un lazo. Seguramente está en la cacería del hipopotamo que poseía una significado especial para los egipcios, ya que era un elemento de caos.
*Pectoral con nombre y escarabajo alado, XVIII dinastía, oro y piedras ornamentales de 9 cms de altura. Mirándolo bien no es una imagen de un dios en forma de escarabajo, es la representación del nombre real de Nebjeperure compuesto por el disco solar, el escarabajo, el cesto y las llamadas líneas plurares
*Estatua de Tutankamón, XVIII dinastía, madera recubierta de oro, resina y bronce, 192 cms de altura. Estaba en la entrada tapiada de la cámara y se encontró haciendo guardia a dicha entrada, dos iguales con una maza y un bastón honorífico en las manos. Los elementos que vemos en su vestuario y en las insignias están forrados de oro, mientras que el cuerpo está recubierto de resina negra, color que significaba la fertilidad. La única diferencia entre las dos estatuas está en que una lleva el tocado de menes y la otra la peluca con talega o abolsada. Llama la antención el hueco que hay en la falda bajo el dorado que servía para esconder un rollo de papiro.
*Trono de Tutankamón, XVIII dinastía, madera recubierta de oro, plata, piedras ornamentales y pasta de vidrio, 102 cms de altura. Seguramente fue utilizado en vida del faraón, en la parte interior de su respaldo se encuentra el rey en su trono mientras su esposa le unge con si se tratara de un dios. La escena es visionada por los rayos protectores de Atón. Los cuerpos y las pelucas están incrustados con pastas de vidrio y las ropas tienen piedras ornamentales.
*Sarcófago de Oro de Tutankamón, XVIII dinastía, oro, piedras ornamentales y pasta de vidrio, 187 cms de longitud 110.4 kg de peso. Los cuatros cofres de madera donde reposaban los restos del faraón estában en el interior de un sarcófago dorado que reproduce la figura del difunto rey con el tocado de nemes, los simbolos del buitre y la cobra en la frente, una barba ultraterrenal, sólo dada a los dioses y las manos cruzadas con un cayado y un fragelo. Las alas del buitre desplegada representana la diosa Uro y Nejbet, que lo protegían. Lleva también brazaletes y collar con incrustaciones.
*Máscara de oro del faraón, XVIII dinastía, oro, piedras ornamentales y pasta de vidrio, 54 cms de altura y 11 kg de peso. Estaba cubriendo la cabeza y el pecho de la momia, representa al rey con unos rasgos juveniles, su belleza es convertida en la de un dios, las mascara está decorada por piedras ornamentales, pasta de vidrio, todo en tonos azules y dorados. El tocado de nemes, el reverso de la máscara tiene un texto grabado que hace mención del pasaje 151 b del Libro de los Muertos, donde se implora la inmortalidad de las distintas partes del cuerpo
Y con esto hacemos fin de camino en esta visita un poco especial al Museo de El Cairo con estas joyas que aparecieron un día del siglo pasado dejando al mundo con la boca abierta. Igualmente que lo siguen haciendo hoy en día enriquecido con el saber de las doctas palabras de un entendido en la materia….
Mi gratitud personal al Dr Zahi Hawass fuente de sabiduría en las arenas doradas de la ciencia.
DAMADENEGRO (X – WOMAN EN Ciao.es)
| Identificador: | 0906294064257 |
| Título: | museocairo |
| Fecha de registro: | 29-jun-2009 15:14 UTC |
| Autor: | damadenegro |
| Tipo de obra: | Literaria, Narrativa, Ensayo |




