Y tras la tranquilidad de tomar algo fresco en una de sus cafeterías y deleitarnos con la fachada de su templo hermoso y blanco hacemos honor a tan especial lugar, visitando la Iglesia de su mismo nombre.
Su historia es larga como todos los recios templos que acunan esta ciudad; ya en 1221, dos años después de que se asentaran en la ciudad los dominicos se les cedió una pequeña iglesia que había sido construida a finales del siglo XI sobre una capilla mencionada en un documento del año 983. Este regalo le vino por la creciente influencia que la orden dominícana tenía en la sociedad y el notable incremento de seguidores que les ayudaba con la promoción y edificación de una Iglesia mucho mayor para convertirla también en su convento.
Entre sus arquitectos está Fra Ristoro de Campi y Fra Sisto Fiorentino. La construcción se inicia en 1246 en pleno fervor florentino. El modelo a seguir fue el monasterio cisterciense de Borgoña y se le dotó con tres naves en crucero y cinco capillas cuadradas. Se considera su interior como uno de los más bellos de Florencia y se tiene en cuenta a la hora de detallar los monumentos más impresionantes de la ciudad. Los límites de su nave central y las naves laterales pierde por completo ese aire angosto para transformarse en amplitud gracias a la arcada. De acuerdo con un principio óptico, los pilares se aproximan unos a otro en dirección al coro, con lo que se consigue que se acentúe la nave principal, orientada siempre hacia el Norte.
Fue entre los años 1565 y 1572 cuando Giorgio Vasari dió una nueva visión a la iglesia: introdujo cambios para convertirla en algo propio. Para ello demolió el coro monástico y mandó cubrir algunos de los frescos del siglo XIV. Sin embargo todavía se conserva en sus muros una decoración artística que sobresale del resto del templo.
Un aire de recogimiento se hace notar en el camino que nos lleva hasta la Capilla principal o altar llamada también Capilla Tornabuoni. Esta capilla fue encomendada a Domenico Ghilandaio en 1485 que bajo contrato adornó con sus frescos los distintos acontecimientos de la vida de la Virgen y de San Juan Bautista para honra de la familia Tornabuoni. Comenzó el trabajo con muchos recursos de su propio taller que le atendió durante todo el tiempo que duró la obra. Su hermano David y su cuñado Sebastiano y quizás, se dice, que Miguel Angel (13 años), ayudaron en el proyecto. La temática religiosa traslada el mundo cortesano y aristócratico del siglo XV a la propia vida ded Jesús y sirve para dar fé de algunos retratos ilustres de personajes conocidos en el mundo social de aquella época.
Uno de los frescos más impresionantes es el llamado Natividad de la Virgen, obra de Ghilandaio ambientada en un escena interior de la epoca ricamente ornamentada; con una construcción realmente genial, colores en oro que parecen hacer del fresco un relieve de matices que nos hace movernos de una lado a otro probando el cambio de pespectiva de la obra. Coge a la familia Tornabouoni como protagonista de esta escena, dando fé de la natividad de la Virgen María como si ellos hubiesen participado en el nacimiento y cuidado de la recien nacida. Se nota reposo en todo el ambiente, donde las miradas de las mujeres se vuelven palabras para dar testimonio del acontecimiento. Precisamente uno de los más admirados detalles sea la presencia de Ana madre de la Virgen, esposa de Joaquín, que está recostada en el lecho, mirando al grupo de mujeres que preparan el baño de la recien nacida. A la izquierda de la escena sobre la escalera el pintor ha dibujado una escena anterior a la misma: los padres de la Virgen se encuentran.
Y como es natural, y por encargo de su mecenas, el pintor puso tambien el nacimiento de San Juan el Bautista en esta capilla central. La escena se desarrolla también en el interior de una señorial estancia, probablemente una habitación, donde se encontraba la familia Tornabuoni en Florencia. En este fresco aparecen retratados algunos miembros femenino de la familia. Todas las figuras femeninas van ataviadas al estilo de la época renacentista y este detalle se vé roto con la presencia de una sirvienta a la derecha del fresco, que se mete en la escena de una manera distinta: con un cesto de frutas en la cabeza y envuelta en un vestido que más parece un tul transparente que las pesadas ropas de aquella corte.
Y dejando la capilla central del templo nos vamos hasta la Capilla de Filippo Strozi, banquero que adquirió una capilla y que poco después encomendó a Filippino Leppi en 1486 que decorara las paredes con frescos inspirados en la vida de San Felipe y de San Juan Bautista. Más tarde le sirvió de túmulo, puesto que fue enterrado en esta capilla; el sarcófago con sus restos mortales se haya junto a la pared posterior.
Después de hacernos con el silencio del interior del templo, haremos una visita a los claustros que sirven de Museo a la iglesia. A la izquierda de la fachada principal se encuentra la entrada a los mismos. En el claustro verde se encuentra un oasis de paz en medio de la vida de la ciudad, se abren capillas y estancias que pertenecieron al antiguo convento, el segundo claustro se puede admirar desde fuera ya que no se permite la entrada.
El Claustro Verde debe su nombre al color que lo caracteriza y a los frescos de sus muros. La galería se contruyó entre los años 1332 y 1357 bajo la dirección de los hermanos legos Giovanni da Campa y Jacoppo Taleni. La escena del Génesis que adorna una pared exterior linda con la Iglesia y data del siglo XV. Hemos de dar el detalle que se encuentra en un estado de abandono total y esperamos que pronto se restaure. Destacamos tambien en este claustro el fresco de El Diluvio Universal de Uccello.
Y para terminar la visita rendimos honor en nuestra capilla, digo ésto porque se llama Capilla de los Españoles, una obra de Andrea Bonaoi que como decoración un fresco que data de antes de 1365 y que se denomina Alegoría de la Iglesia; se le dió este nombre cuando dió cobijo al séquito de la duquesa Leonor de Toledo.
Los colosales frescos, se consideran uno de los proyectos más ambiciosos de la época, básandose en la visión del mundo de los monjes de Santo Domingo, el camino del hombre hacia la rendención y hasta Cristo que aparece al fondo de la imagen. Todo ésto rodeado de angeles, de luchas de la iglesia y el bienestar de la humanidad. Los frailes de Santo Domingo ocupan un lugar destacado entre los numerosos clérigos, dignatarios de la iglesia y monjes que rodean a otras figuras del fresco.
Con esta visión dejamos la iglesia con la misma sensación que nos acompaña en cada visita: el habermos integrado en la belleza plena.
Visitas a la Iglesia con horarios de 10 de la mañana a 5 de la tarde.
Entrada libre.
Visita del Museo y claustro: 10 de la mañana a 5 de la tarde
Precio 5 €.
DAMADENEGRO
| Identificador: | 0909304613858 |
| Título: | sta |
| Fecha de registro: | 30-sep-2009 16:27 UTC |
| Autor: | damadenegro |
| Tipo de obra: |

