SEMANA SANTA EN CADIZ 2010
31 mar 2010 Dejar un comentario
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Cuatro de la tarde del Domingo de Ramos, el sol deja caer por fín sus rayos primaverales sobre los cuatro o cinco que paseábamos por la acera de la Avenida, allí al fondo se escuchaban los tambores y las trompetas que creíamos ensayo cofrade y sin embargo, los sones fueron haciéndose cada vez más fuertes y el tráfico de una de las vías de la gran entrada a la ciudad se quedó sin coches. Qué estaba pasando en esta zona donde nunca se vió una cofradía procesionando y menos aún a estas horas tempraneras?.
La gente se asomaba a los balcones…. allí viene¡¡¡¡ se escuchaba como un susurro de admiración. Allí viene… pero qué viene a estas horas del domingo de Ramos?. La pregunta quedó contestada cuando me asomé al centro de la calzada. Los penitentes vestidos de blanco con blancos cirios y una cruz de guía dorada que resalta con sus brillos al sol de la tarde me dió la respuesta. Una cofradía a estas horas y por PuertaTierra?. Dios….
Y a la altura de mi casa, aquella casa que cuando fue comprada en 1974 por mi padre trajo una cierta depresión a mi madre porque la sacaban del centro histórico de la ciudad y la llevaba como decía ella “a tierra de nadie”, quedó más glorificada que cuando mi padre contestó “algún día por aquí hasta pasarán procesiones”. Y mira tú, ahora pasa la Cabalgata de los Reyes Magos, la Cabalgata de Carnaval y dos cofradías ya que el jueves hará los honores la acogida en la parroquía que está situada al lado de casa. Dos cofradías mamá¡¡¡ espero que estés mirando.
Nos pusimos en la acera, los penitentes, muchos de ellos descalzos, recibían el murmullo de admiración porque todos sabíamos a estas alturas del desfile que pasadas las doce de la noche, volverían a recorrer el mismo camino pero en sentido contrario. Y sonaron las varas, todos siguieron el silencio peregrinar hasta el casco antiguo. Los monaguillos, sacristanes y cargos de la cofradía que tiene su sede en el colegio Salesiano….. fotógrafos que hacían sus pinitos para obtener una nueva imagen de este Cristo Despojado junto al Pirulí de Telefónica. Y me andé unos metros para ver pasar el titular, de llenarme del olor de sus claveles blancos en trono nuevo que parecía una joya sacada de una vieja postal.
Salí corriendo hasta mi casa, algo me dió vueltas en la cabeza…. desde mi dormitorio, anterior dormitorio de mis padres se podría ver al Cristo pasar y no lo dudé…. abrí la ventana y justo en ese momento pasaba a la altura de la calle particular de mi casa. Ahora tengo un testigo de lo que mi padre dijo hace muchos años se ha hecho realidad.
Pasada esta primera impresión, bajamos hasta el casco antiguo donde nos mezclamos con el público en general, mucha gente… yo diría que más gente que nunca. El tiempo esplendido ha colaborado en este primer día donde las palmas de la Borriquita se hacía presente por las calles que daban la oportunidad de poder admirar el arte de estos cargadores y su estupenda formación y conocimiento de cada esquina, de cada balcón del recorrido. Y las Vírgenes, llorosas y vestidas de luto, con los cirios encendidos en la noche gaditana, bendita estampa que muchos quieren destruir. Busqué el brazo protector de quien mucho sabe de sacrificios para tener el calor que hace montones de años recibía de mi padre que siempre se agarraba a mí cuando pasaba una Virgen gaditana por delante en la Semana Santa.
Lunes Santo, no pudo ser, el cielo se llenó de nubes, la cofradía de la Palma estaba en la puerta y yo me situé justo frente a la casa de mi tita Isabel en cuyo balcón la veía salir y recogerse cuando ella estaba viva. Hoy el balcón estaba cerrado aún con las cortinas antiguas, la casa se cae poco a poco sin que nadie pueda remediarlo en un lío de papeles burocráticos. Y se quedó encerrada en su templo, pude entrar para encender una vela y quitarle un clavel blanco para llevarme algo de su esencia…. todos estaban disgustados, algunos lloraban…
Martes Santos, todo en orden, la llamada para la primera “levantá” se dió y las calles se llenaron de gente alborotada, los bares hicieron su agosto, la carrera oficial fue un éxito y todos comentaban la suerte del buen tiempo. Incluso a últimas horas de la tarde, la gente venía de la playa, aunque el viento del norte no era el más propicio para éllo. Pero naturalmente el que viene de vacaciones quiere playa…..
Hoy es miércoles, la centuria romana pronto hará acto de presencia en las calles, los cascos dorados con llamativas plumas rojas acompañarán al Nazareno ya condenado, esperaremos en las esquinas, donde mejor podemos calibrar la precisión de estos cargadores que ensañan durante todo el año. Los capataces darán órdenes exactas y yo seguramente me asomaré al balcón de la casa donde mi madre vió su última Semana Santa allá en el casco antiguo cuando el Cristo pase de la plaza a la calle en la carrera oficial. Y allí estaré recordando aquella mano que me sujetaba con tesón y con fuerza queriendo tocar al Señor en su cruz que estaba tan cerca. Hoy lo haré en su honor desde el mismo balcón, a la misma hora y con la misma o quizás mucha más fé que hace cuatro años.
Mañana jueves toda la madrugada nos llevará hasta el barrio en busca del Nazareno, allí en Santa Cruz donde la saeta se vuelve viento que suena en cada esquina con faroles antiguos, con piedras que hacen sonar las horquillas de los cargadores, salve el momento en que el Nazareno se encuentra con su Madre casi amaneciendo; y casi sin dormir nos metemos en el viernes santo cuando todo se vuelve silencio. El Silencio sale a la calle, solo una hora y media dura su recorrido; antes se apagaban todas las luces porque Jesús ya está muerto y en penitencia y de luto iremos tras su cruz, con faroles que cierran cirios rojos, claveles rojos en el monte del olvido, negro de luto en la penitencia, velas rojas en las manos de las mujeres que acompañan al difunto aún clavado en su cruz, costumbre que sigo cumpliendo igual que hizo mi madre y que he convertido en promesa eterna. Horas antes, de mantilla española y también de luto haremos los últimos rezos ante el Cristo de la Roldana yacente en medio del sacro recinto.
Y después el basapiés, tocada con la mantilla de mi abuela por fín restaurada entera, con peineta de concha traída por mi tatarabuelo de Filipinas, traje de luto, painecillo de plata, pendientes de perlas montadas en cuadros también de plata, la pulsera que brilla como diamantes y el anillo con perla japonesa….. todo va por tí abuela de mi alma¡. Un beso en los piés del difunto Señor, pañuelo de encajes de Bruselas que después pongo en mi bolso y un adiós hasta dentro de unos momentos en que cambie mis galas por las de penitencia, cara tapada, manos con guantes de seda negro y la vela roja de la oración.
Se va el Viernes Santo y vuelve el sábado de oración.. pronto muy pronto el domingo de la alegría, espero que también luzca el sol.
DAMADENEGRO 31/3/2010

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