GITANO
30 abr 2010 Dejar un comentario
in intimidades, mis experiencias Etiquetas: poemadelgitano
Tocan sones de guitarra como lamentos en este otoño estrenado, en ese callejón solitario que se abre ante mi.. busco la ventana de mi amado para poderle pedir cobijo en esta noche de lluvia, mi casa no pude abrir. Y en una racha de viento mis manos aporrearon el marco de la ventana de pintura negra pintado, se aparta la cortina.. son los ojos de mi gitano, que entre sorpresa y susto, me abre desesperado. Qué le pasa a mi niña, la de los rizos alocados, ésta que me puso el alma en los altares dorados, la que mece mi corazón en azahares perfumados, qué le pasa a mi niña que en mi busca me ha encontrado? Y en sus brazos suspiro aliviada, estoy dentro protegida, del viento y la noche loca que de lluvia y truenos me han asustado, Ahora me llega ese olor a maderas perfumadas, son los brazos en camisa blanca enfundados. Y allá donde la abuela pone calor en sus piernas, picón, fuego, un poco de romero.. qué olores me llenan que me dejan muerta o loca, olores de campo , olores de amor, olores deseados. Y el gitano me sienta en el borde de su cama, manta de rayas rojas como el fuego sábanas de encajes hechos a mano, y ese aroma, madera de ébano encantado. Ay mi gitano, que me besa, que me abraza, que me tiene enamorada hasta el último halo, y en jazmines de jabón me siento más mujer, junto al ser que más me ha amado. Corre loca con el corazón enamorado, sientete más mujer porque el gitano está a tu lado, a lo lejos la guitarra marca el ritmo de amor desbocado, cuerpo a cuerpo, desnudos con el fuego enmarcado. Y se deshace en río de lava, blanca y roja, amor que te veo desesperado por darme tu cuerpo, por tu vida grito al cielo, soy tuya y me tienes, ahora eres río de blanca alma, donde antes fue fuego. Y qué bien estoy a tu lado
Primer trabajo de la serie 'Recuerdos del Barrio de Santiago DAMADENEGRO 11/10/2008
| Identificador: | 1004306148052 |
| Título: | gitano |
| Fecha de registro: | 30-abr-2010 16:09 UTC |
| Autor: | damadenegro |
| Tipo de obra: | Literaria, Narrativa, Ensayo |
LA PLAYA DE LA CALETA (CADIZ)
29 abr 2010 1 comentario
in intimidades, mis experiencias, viajes Etiquetas: playa de la caleta cadiz

Vino bien el paseo por la Caleta que hacía tiempo no veía de cerca, quizás llevada por los recuerdos más recientes con la grabación de tres películas taquilleras e internaciones. Y ahora que tenía tiempo y excusa pues me encaminé hasta su balustrada blanca que me asomó a esos marineros que hablaban de sus cosas, sus pescas, sus capturadas marítimas y por supuesto, la visita a dos exposiciones en el castillo Santa Catalina que ha sufrido un remozado digno de ser visitado de nuevo.
Y que bonito estaba el castillo de San Sebastián bajo un sol de justicia, aunque el viento del norte refrescaba el ambiente. El mar color azul marino (de ahí viene su nombre) claro, limpio y lleno de peces curiosos y plateados que podíamos ver desde las almenas del castillo mientras esperábamos las 11 de la mañana hora de apertura de los museos internos. Las gaviotas eternas acompañantes de los marineros, retozaban en la orilla dándose un bañito con sus polluelos que este año ha disminuido en número debido al tiempo que hemos tenido tan tardío en llegar el verano. Un nuevo visitante y curioso por cierto, el ostrero se ha apoderado de las paredes de la fortaleza para hacerse su nidada, cada vez su número aumenta y son de curiosa contemplación con sus andares veloces y su color oscuro. Para quienes no estén acostumbrados a su presencia, se le antoja una rata de agua cualquiera.

Y la mar, ese día plana, brillante, limpia, llegaba en insonoras olas hasta la orilla. El balneario de la Caleta se mostraba orgulloso a su blanco adquirido después de décadas de decadencia. Tras él el antiguo colegio Válcacer que espera su arreglo para convertirse en un cinco estrella de especial ubicación en la ciudad y con una vista impresionante de la historia de esta ciudad unida a tierra por una lengua delgada en forma de autovía que la une con tierra continental.
Y un punto de ambiente especial ponía el antiguo Hospital de Mora, ahora convertido en parte de la Universidad gaditana, con traje blanco resplandeciente que hoy en día acoge a los jóvenes en busca de futuro, aunque eso lo vemos muy negro los gaditanos que superamos los cuarenta años.

Los jardines que se están arreglando, antes territorio militar, darán un futuro resplandor de alegría floral y juegos infantiles para las generaciones futuras. Y quizás tengamos la suerte de ver tras las rejas milenarias la ampliación del Parador Atlántico que necesita una remodelación urgente a todos los puntos de vista.
Y para darnos una mirada total, entramos en las exposiciones especiales dentro del Castillo de Santa Catalina. La primera de Goya y sus grabado de los horrores de la guerra, una colección particular y llena de belleza y de curiosidad que nos permite ver el alma del pintor cuando estaba siendo invadido por sus propios fantasmas. Y por otro lado, la colección llegada de Cuba especialmente para esta ciudad sobre la pintura de Sorolla y sus contemporáneos con sede en La Habana y que nos ha regalado su visita a la ciudad también.

Pues ha sido una mañana llena de sol, claridad y cultura poniendo broche especial la calle de la Viña donde hemos recordado los juegos de la niñez en la casa de tita Isabel, ya fallecida; los baños en la Caleta para los calores del blanco resplandor de las calles de uno de los barrios más importantes de la ciudad. Y para terminar visita del templo del Cristo de la Palma, que sobresale con sus nuevos colores, limpia la iglesia del polvo acumulado por años…. que bonito.
En fin paseo muy especial, una exposición interesante y por qué no? un día bien aprovechado que terminó con comida marinera en un conocido restaurante de la zona.
DAMADENEGRO 14/10/2008

| Identificador: | 1004306147987 |
| Título: | la playa de la caleta cadiz |
| Fecha de registro: | 30-abr-2010 15:54 UTC |
| Autor: | damadenegro |
| Tipo de obra: | Literaria, Narrativa, Ensayo |
CUANDO SEA MAYOR
28 abr 2010 Dejar un comentario
in intimidades, mis experiencias Etiquetas: vivenciasdamadenegro
Tenía solo seis años, apoyada en el hombro de mi abuela miraba por el balcón que daba a la plaza, la persiana a medio abrir, el calor del verano fuera…. “siempre me gustará estar en esta casa”, una sonrisa se dibujó en la anciana boca. Aún sigo asomada al balcón, a la fresca y en la oscuridad casi escucho su respiración cansada.
Tenía siete años cuando hice mi primera Comunión, vestida de organdí blanco, misal de nácar y rosario de plata. En el convite familiar con uno de mis primos me hice una foto, pareja que sonreía a la cámara. Bailamos los dos en el salón un vals, a duras penas, pero un vals que repetimos en varios sitios…. un día le prometí “bailaré siempre contigo este vals, que nos une, que nos separa”… el murió poco después, aún bailo en mi casa antigua, entre la antigua plata, el mismo vals, el mismo disco en tocadisco nuevo pero que suena incluso peor que aquel. Y siento su respiración en cada rincón, en cada foto que adorna la blanca pared.. el mismo vals, la misma tentación, los mismos sentimientos….
Terminé mis estudios en el colegio y estaba a punto de entrar en la universidad; me gustaría que hicieses esta carrera. me dijo mi padre…. “como quieras, pero también estudiaré esta otra que es mi pasión”… hoy aquella que dijo mi padre quedó un poco relegada por su naturaleza, en este país no tiene futuro, quizás si hubiese tomado un avión aquel día, ahora trabajaría quien sabe dónde.
Me adentré en terreno lleno de raíces extrañas, personas de otro pelaje, quizás para alguien que había sido educada en la libertad de una sociedad matriarcal, rompí pronto con esos determinantes más machistas, menos progresista que se hundía en el silencio y la sumisión. A menuda fueron a buscar¡ Esperé lo necesario y cuando fue el momento, decidí saldar la cuenta, dejar a cero todo, casi treinta años de vida pero mereció la pena pues durante este tiempo, lo que fue soledad se convirtió en viajes, en conocer idiomas, en hablar con todo tipo de personas. Ahora en dos años, todo ha vuelto a ser tranquilo, silencioso, lleno de vivencias, poco a poco he encontrado mi casa, la de siempre, la que ahora me ampara. Mis libros coleccionados a través de años; mi música, mis macetas, mis mascotas.. tanto y tanto como me ha acompañado durante años de lucha y trabajo y además de educadora.
Vuelvo a mirar por la ventana, el jardín rebota vida, verde, flores de mil colores, palmeras, pájaros que vuelan y cantan. El sol que siempre me ha iluminado, ahora en la sombra me encuentra, porque tengo otras prioridades; los ojos del ayer me observan en silencio, quizás me admiren porque he callado, he esperado, he llegado a donde quería, y nunca los he olvidado.. están siempre a mis espaldas. Los siento cada instante de mi existencia.
Que me gustaría ser en el futuro?, la verdad es que no se que más puedo pedir; quizás me siente en la mecedora de la jubilada, mire por la ventana y vea al mundo correr hacia no se sabe bien donde, con prisas, con alteración y sin alma. Me siento plena, aunque con algunos puntos que cerrar, algo que estudiar en profundidad pero poco más de lo que ya he hecho hasta ahora.
No le pido nada más a la vida, me ha dado tanto y a tantos y en tal cantidad de sentimientos que algunos segundos se han convertido en horas; horas en vida plena, roce de mano en soporte para la duda. No pido nada porque soy lo que quería ser; la vida se ha portado bien conmigo, quizás porque siempre estuve rodeada de los mejores en todos los sentidos y eso marca…
Si, tú, el de siempre…. vuelves?. Aqui me tienes, siempre tuya.
DAMADENEGRO 28-4-2010
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EL VALLE DE LOS CAIDOS
27 abr 2010 1 comentario
in mis experiencias, viajes Etiquetas: memoria historica, valle de los caidos

El autobús enfiló la última vuelta hasta llegar a la explanada, aquella misma que me recibió en el 68 durante el gran viaje de 28 días por el país y que nos dejó un oh helado en la boca ante las dimensiones desmesuradas del lugar. Quizás nunca el mármol se adaptó mejor a la configuración del terreno como lo es este polémico y gigantesco monumento.
Su historia ya de por sí lleva polémica, entre quien lo hizo y por qué, cosa que dejamos para las opiniones de los que nunca dejan descansar a los vivos ni a los muertos. Lo hecho, hecho está y ya no hay más. De modo que la inmensa cruz que deja atónito hasta los mismos no creyentes calla, enmudece y guarda los secretos, los gritos enmudecidos por la pena de muchos años y quizás el ruido de grilletes mentales y físicos. Pero todos quedan prendados ante las alturas, el tamaño, las dimensiones de todo en este sitio especial y para los aficionados hasta esotéricos que aman buscar signos escondidos en las roídas piedras hoy en día, pues se nota ya el paso del tiempo, y las caras de los evangelista se ven blanqueadas como si las lágrimas del cielo fuesen de sal… sal seca que semejan chorros de pena.
Y bajamos ante el éxtasis de la fachada principal donde Madre dolosa sostiene al muerto Hijo, una obra colosal que enloqueció la mente de Avalo. Poco a poco, ni siquiera hablar sujetos en el temor de que estamos pisando un suelo impregnados de sensaciones penosas, caída de muchos, llantos de otros, gloria de unos pocos, muerte para todos.
Y pasada la puerta colosal, dejando impregnada la imagen de su entrada con la gran cruz coronada, nos sumergimos en una oscuridad doliente, un halo de luz indirecta que está escondida en los pocos adornos ornamentales…. Las imágenes son un llanto más, una colosal firma de un escultor que como Miguel Angel, enloqueció entre la grandeza de sus pasiones y la mano que hacía el milagro. El pasillo que nos lleva hasta el altar mayor se dividió en dos por una reja, quizás para no retar en dimensiones al primer templo de la cristiana y católica Roma. De este modo, dos ambientes en la misma dirección para llegar hasta la cruz suspendida en la oscuridad buscada por luces que no quieren alumbrar, con miedo a darse luz una a las otras, la cruz flota en el ambiente, levita entre la fe y el dolor. Cuatro dolientes guardan el misterio en hierro corroído por el tiempo.
Hay que hacer esfuerzo para ver la cara de los que velan el sueño de los muertos, pero uno en particular entre estos cuatro, es la pasión de mis desvelos. Quiero imaginar su rostro pero desde todos lo oculta, tan bien estudiado que jamás se puede ver su rostro ni con el flash de la máquina. Los paños que caen sobre si mismo, se ondulan, juegan o bailan de tal modo que hacen casi de sudario porque no está bien claro si refleja un vivo o un muerto.
Y el ambiente se hace denso cuando llegamos al altar serio, lleno de sencilla decoración, dejando a un lado la cruz que levita y los cuatro ángeles custodio, nada más, simplemente nada más. Dejamos ansías de hacerse notar, historia o testigos buenos o malos. El monumental en piedra es digno de ser admirado, adorado y venerado como una obra descomunal como muy pocas hay en el mundo hecha de mano humana.
Y pasamos al convento, el que guarda a los monjes que acomodan sus rezos a un lugar para la oración y atiende en su posada a alguien que quiere pasar unos días de meditación a la luz del mármol. Descomunal también su diseño y ese patio que brilla a la luz del sol. Y después de ver algunos contraluces que se dan entre los arcos, los árboles y la cruz de fondo nos encaminamos hacia ella con paso precipitado como quien va a hacer una ofrenda. Subimos los escalones mil veces pisoteados, críticos, gente de fe, mirones históricos y asombrados turistas en general. Y en ese balcón que nos da miedo, los cuatros evangelistas miran al horizonte, Juan, sin barba y Lucas también por expreso deseo de su imaginador. Sus mascotas preferidas, águila, león… la mirada perdida entre tanta grandeza y la cruz. Rompe el cielo, rompe el azul y las nubes, la cruz del valle es más que un monolito, es el final de la obra, el principio del camino, la meta o quizás el final de todo. Las vibraciones se hacen aquí más fuerte, Juan de deja tocar, tengo la misma dimensión que uno de sus dedos del pie derecho.
Y los libros en sus manos, escritos con dedo divino o quizás es lo que se pierde en el aire pesado de su balcón, balcón al infinito, que perdida tienen los evangelistas la mirada en su final… qué mirarán?
Y bajamos, bajamos hasta la explanada de nuevo, nos volvemos y prometemos lo mismo que la primera vez, volveremos porque hay que rezar al aire libre y aquí se puede hacer porque no se puede mirar al suelo, vemos más allá de las losas…. que hay bajo las losas?… no quiero saberlo.
DAMADENEGRO 21/11/2008
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Zafarrancho en el Valle de los Caídos
Patrimonio Nacional comienza el desmontaje del grupo escultórico de ‘La Piedad’, situado en la basílica y cuyo mal estado provocaba desprendimientos
RAFAEL FRAGUAS - Cuelgamuros
EL PAÍS – 27-04-2010
Apear y restaurar la enorme escultura para evitar el peligro real de desprendimientos sobre el público. Este es el propósito del desmontaje del grupo escultórico de La Piedad, obra de Juan de Ávalos, en la basílica del Valle de los Caídos. Las obras comenzaron ayer a 25 metros de altura en el dintel del pórtico del templo con una sorpresa: la piedra caliza en que fuera esculpida en 1952 no es maciza, sino que ha fraguado sobre una base de hormigón.
Cinco operarios de una empresa de Arganda contratada por Patrimonio Nacional, organismo estatal que administra el enclave, acometieron la tarea de desprender, mediante radiales y cuñas, siglar, contingentar y empaquetar en cajones las primeras de las 151 piezas que componen el primer conjunto escultórico de la basílica madrileña. El templo, construido entre 1940 y 1957 por 20.000 presos políticos republicanos, está situado en un complejo abacial a los pies de la cruz de 150 metros de altura y 46 metros de anchura en sus brazos, que lo corona en Cuelgamuros, a 58 kilómetros de Madrid. La basílica fue excavada 260 metros en la roca.
La caliza de La Piedad, procedente de canteras zaragozanas de Calatorao, muy versátil para la talla, sufre fisuras causantes de desprendimientos considerados muy peligrosos para los visitantes y empleados del templo, el tercero más frecuentado de los monumentos madrileños. Empero, el oficio religioso del mediodía se mantiene, si bien el acceso a la basílica, habitada por 23 benedictinos, evita la entrada principal.
Hasta 151 piezas de 15 centímetros de espesor componen el chapado o forro pétreo externo del grupo esculpido parcialmente en voladizo, de cinco metros de altura por 15 de anchura y tres metros de profundidad. Las piezas fueron extraídas desprendiéndolas de sus junturas mediante cuñas y radiales para el examen de sus fisuras. Muestran lajas; cada laja es siglada y acomodada en cajones, apeados hasta el suelo mediante una grúa de pluma de 80 toneladas y 40 metros de longitud. Posteriormente, se almacenan en un local contiguo, la cafetería del funicular, cerrada al público desde 2008. Allí, las piezas serán examinadas y estudiadas, e ideada la metodología idónea para tratarlas.
Patrimonio Nacional se propone restituirlas en su integridad siempre que sea posible -para ello ha realizado un estudio previo en 3D que milimetra toda la superficie-; pero los hallazgos de ayer sugieren que tal propósito puede ser inviable, según fuentes técnicas. El desmontaje podría prolongarse dos meses. Luego, se abrirá otro proceso, propiamente restaurador, tras convocar concurso público.
El grupo escultórico fue concebido por Juan de Ávalos (Mérida, 1911-Madrid, 2006), que empleó en su labra piedra de alta vulnerabilidad térmica, explica Ángel Balao, experto de Patrimonio Nacional destacado en la obra que supervisa el responsable de Actuaciones Histórico-Artísticas del organismo, Juan Carlos de la Mata.
Los cambios térmicos, que pueden variar en Cuelgamuros desde los 60 grados centígrados diurnos a los dos grados a medianoche, en verano, más el incesante azote de vendavales y las copiosas nieves caídas hasta hace unas semanas, han acelerado la fragmentación natural que este tipo de piedra experimenta. Ya el 11 de julio de 2008 se precipitó al suelo, desde el dintel donde se encuentra La Piedad, un fragmento del antebrazo de la figura yacente, de 30 kilos de peso. Desde entonces permanecía mallada. Dos fragmentos, de tres y cinco kilos, respectivamente, se abatieron recientemente sin causar desgracias.
Juan de Ávalos Carballo, primogénito del escultor, consultado por este diario, dijo al respecto: “Creo que es un escándalo y un delito que La Piedad se desmonte sin autorización del abad”. No obstante, el abad, Anselmo Álvarez Navarrete, de 78 años, precisa: “Las obras obedecen a la seguridad de los visitantes: confiamos en que pronto pueda restablecerse plenamente la cualidad de lugar de culto que el Valle posee”. Luis de Ávalos, hijo menor del escultor, destacó por su parte: “La actuación de Patrimonio Nacional es correctísima. Sus técnicos saben bien lo que hacen. Restaurarla in situ es inviable”.
A LA FERIA ¡
26 abr 2010 Dejar un comentario
in intimidades, mis experiencias Etiquetas: FERIADESEVILLA
Revoloteo de volantes, lunares amarillos sobre violeta, encajes que enmarca el juvenil rostro, ¡vamos a la feria¡.
Y escaleras abajo la niña con zapatos de tacón casi vuela, peinas de carey, claveles que a su moño se sujeta; la niña vuela por escaleras de mármol, pasador de madera lacada con pomos de oro recién limpiados y la pilistra adorna en barril antiguo, el blanco patio de la abuela.
A la puerta de cristales le sigue el portón abierto de par en par para que su vestido vuele al viento mientras el coche con cuatro caballos blancos a la feria la lleva; un beso tirado al viento hasta el balcón de la abuela. Allí con vestido blanco y negro y su moño de reina, levanta la mano en adiós a su princesa. Y un caballero joven y guapo con vestido de monta, le sujeta la mano, la besa, le guiña un ojo, se cala el sombrero cordobés, da órdenes a los mozos de cocheras para que una vez allí subida, baje la calle Ancha y la Larga, la avenida de Domecq y se luzca en la feria. El caballero a su lado en montura negra, cartujano criado con mimo, adiestrado con destreza. La niña mira a su caballero, los dos caminos de la feria.
Farolillos de colores, resoplos de pura sangre y yeguas, blancos descendientes de Descarados, negros azabaches que peinan sus largas melenas con mimo, hasta con adoración en la cuadras y cocheras. El coche se prepara para llevar a la niña por la calle principal de la Feria.
Qué olores, qué de cantos, qué de bailes en las casetas. Revoltijos de colores, lunares que a los ojos se escapan haciendo un entramado que sube la temperatura con el baile y el fino de la bodega. El albero se alborota con los zapatos de flamencas y los botos que los mozos lucen con traje corto de chaqueta.
Baja la niña, el caballero deja su montura en lugar seguro. Los dos entran en la rayada caseta, se remolinan los farolillos, el fino suaviza gargantas y algún baile quiebra la cintura de la niña agarrada por los brazos de su amado. Una, dos y tres…. sevillanas después de saetas.
Cae la noche en el real de la Feria, olores de pescaíto, algún marisco traído de la cercana zona costera. Mesas con manteles de rayas, belleza sureña y risas de niña reina. Qué enamorada está de su niño; los minutos y las horas en la noche se aprietan… Vamos por la segunda que es la más agarrá ¡¡¡¡ clama la garganta seca.
Un quejío se apodera del silencio de la caseta, el llanto gitano que lleva a los dos a un rincón para darse un beso dulce, con moscatel en los labios, con la rima del poeta. Gitana que se pierde en los brazos de su amante caballero. Termina el llanto del cantaor….. una copa de fino y retoma el color desgastado del esfuerzo.
Tantas de la mañana, regresan los dos en coche. Hace humedad y el frío se nota. La puerta de la casa aún está abierta. La abuela espera sentada en la mecedora mientras mira por el balcón el regreso de su nieta. Y sube la niña riendo en brazos de su amado…. y rien más y más y la abuela sale a su encuentro y rien los tres. La felicidad de la Feria.
DAMADENEGRO 22/4/2010
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