Tenía solo seis años, apoyada en el hombro de mi abuela miraba por el balcón que daba a la plaza, la persiana a medio abrir, el calor del verano fuera…. “siempre me gustará estar en esta casa”, una sonrisa se dibujó en la anciana boca. Aún sigo asomada al balcón, a la fresca y en la oscuridad casi escucho su respiración cansada.
Tenía siete años cuando hice mi primera Comunión, vestida de organdí blanco, misal de nácar y rosario de plata. En el convite familiar con uno de mis primos me hice una foto, pareja que sonreía a la cámara. Bailamos los dos en el salón un vals, a duras penas, pero un vals que repetimos en varios sitios…. un día le prometí “bailaré siempre contigo este vals, que nos une, que nos separa”… el murió poco después, aún bailo en mi casa antigua, entre la antigua plata, el mismo vals, el mismo disco en tocadisco nuevo pero que suena incluso peor que aquel. Y siento su respiración en cada rincón, en cada foto que adorna la blanca pared.. el mismo vals, la misma tentación, los mismos sentimientos….
Terminé mis estudios en el colegio y estaba a punto de entrar en la universidad; me gustaría que hicieses esta carrera. me dijo mi padre…. “como quieras, pero también estudiaré esta otra que es mi pasión”… hoy aquella que dijo mi padre quedó un poco relegada por su naturaleza, en este país no tiene futuro, quizás si hubiese tomado un avión aquel día, ahora trabajaría quien sabe dónde.
Me adentré en terreno lleno de raíces extrañas, personas de otro pelaje, quizás para alguien que había sido educada en la libertad de una sociedad matriarcal, rompí pronto con esos determinantes más machistas, menos progresista que se hundía en el silencio y la sumisión. A menuda fueron a buscar¡ Esperé lo necesario y cuando fue el momento, decidí saldar la cuenta, dejar a cero todo, casi treinta años de vida pero mereció la pena pues durante este tiempo, lo que fue soledad se convirtió en viajes, en conocer idiomas, en hablar con todo tipo de personas. Ahora en dos años, todo ha vuelto a ser tranquilo, silencioso, lleno de vivencias, poco a poco he encontrado mi casa, la de siempre, la que ahora me ampara. Mis libros coleccionados a través de años; mi música, mis macetas, mis mascotas.. tanto y tanto como me ha acompañado durante años de lucha y trabajo y además de educadora.
Vuelvo a mirar por la ventana, el jardín rebota vida, verde, flores de mil colores, palmeras, pájaros que vuelan y cantan. El sol que siempre me ha iluminado, ahora en la sombra me encuentra, porque tengo otras prioridades; los ojos del ayer me observan en silencio, quizás me admiren porque he callado, he esperado, he llegado a donde quería, y nunca los he olvidado.. están siempre a mis espaldas. Los siento cada instante de mi existencia.
Que me gustaría ser en el futuro?, la verdad es que no se que más puedo pedir; quizás me siente en la mecedora de la jubilada, mire por la ventana y vea al mundo correr hacia no se sabe bien donde, con prisas, con alteración y sin alma. Me siento plena, aunque con algunos puntos que cerrar, algo que estudiar en profundidad pero poco más de lo que ya he hecho hasta ahora.
No le pido nada más a la vida, me ha dado tanto y a tantos y en tal cantidad de sentimientos que algunos segundos se han convertido en horas; horas en vida plena, roce de mano en soporte para la duda. No pido nada porque soy lo que quería ser; la vida se ha portado bien conmigo, quizás porque siempre estuve rodeada de los mejores en todos los sentidos y eso marca…
Si, tú, el de siempre…. vuelves?. Aqui me tienes, siempre tuya.
DAMADENEGRO 28-4-2010
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