
Vino bien el paseo por la Caleta que hacía tiempo no veía de cerca, quizás llevada por los recuerdos más recientes con la grabación de tres películas taquilleras e internaciones. Y ahora que tenía tiempo y excusa pues me encaminé hasta su balustrada blanca que me asomó a esos marineros que hablaban de sus cosas, sus pescas, sus capturadas marítimas y por supuesto, la visita a dos exposiciones en el castillo Santa Catalina que ha sufrido un remozado digno de ser visitado de nuevo.
Y que bonito estaba el castillo de San Sebastián bajo un sol de justicia, aunque el viento del norte refrescaba el ambiente. El mar color azul marino (de ahí viene su nombre) claro, limpio y lleno de peces curiosos y plateados que podíamos ver desde las almenas del castillo mientras esperábamos las 11 de la mañana hora de apertura de los museos internos. Las gaviotas eternas acompañantes de los marineros, retozaban en la orilla dándose un bañito con sus polluelos que este año ha disminuido en número debido al tiempo que hemos tenido tan tardío en llegar el verano. Un nuevo visitante y curioso por cierto, el ostrero se ha apoderado de las paredes de la fortaleza para hacerse su nidada, cada vez su número aumenta y son de curiosa contemplación con sus andares veloces y su color oscuro. Para quienes no estén acostumbrados a su presencia, se le antoja una rata de agua cualquiera.

Y la mar, ese día plana, brillante, limpia, llegaba en insonoras olas hasta la orilla. El balneario de la Caleta se mostraba orgulloso a su blanco adquirido después de décadas de decadencia. Tras él el antiguo colegio Válcacer que espera su arreglo para convertirse en un cinco estrella de especial ubicación en la ciudad y con una vista impresionante de la historia de esta ciudad unida a tierra por una lengua delgada en forma de autovía que la une con tierra continental.
Y un punto de ambiente especial ponía el antiguo Hospital de Mora, ahora convertido en parte de la Universidad gaditana, con traje blanco resplandeciente que hoy en día acoge a los jóvenes en busca de futuro, aunque eso lo vemos muy negro los gaditanos que superamos los cuarenta años.

Los jardines que se están arreglando, antes territorio militar, darán un futuro resplandor de alegría floral y juegos infantiles para las generaciones futuras. Y quizás tengamos la suerte de ver tras las rejas milenarias la ampliación del Parador Atlántico que necesita una remodelación urgente a todos los puntos de vista.
Y para darnos una mirada total, entramos en las exposiciones especiales dentro del Castillo de Santa Catalina. La primera de Goya y sus grabado de los horrores de la guerra, una colección particular y llena de belleza y de curiosidad que nos permite ver el alma del pintor cuando estaba siendo invadido por sus propios fantasmas. Y por otro lado, la colección llegada de Cuba especialmente para esta ciudad sobre la pintura de Sorolla y sus contemporáneos con sede en La Habana y que nos ha regalado su visita a la ciudad también.

Pues ha sido una mañana llena de sol, claridad y cultura poniendo broche especial la calle de la Viña donde hemos recordado los juegos de la niñez en la casa de tita Isabel, ya fallecida; los baños en la Caleta para los calores del blanco resplandor de las calles de uno de los barrios más importantes de la ciudad. Y para terminar visita del templo del Cristo de la Palma, que sobresale con sus nuevos colores, limpia la iglesia del polvo acumulado por años…. que bonito.
En fin paseo muy especial, una exposición interesante y por qué no? un día bien aprovechado que terminó con comida marinera en un conocido restaurante de la zona.
DAMADENEGRO 14/10/2008

| Identificador: | 1004306147987 |
| Título: | la playa de la caleta cadiz |
| Fecha de registro: | 30-abr-2010 15:54 UTC |
| Autor: | damadenegro |
| Tipo de obra: | Literaria, Narrativa, Ensayo |
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