Está en el centro de Europa y se nos antoja extraño, tan salvaja en medio de la civilización; pero es así quizás una broma de la naturaleza para este hombre que se considera el rey de todo y que en especial cuando se deja solo en la naturaleza no es nada.
Asombra sus picos, sus paredes, sus caídas de agua, sus barrancos inmensos que se pierden en el cielo o allá abajo en las rocas de algún abismo. Y se le teme por sus puentes, entre árboles milenarios, que hacen de la oscuridad su cuadro natural.

Ensordese su ruido de agua corriendo en busca de la libertad que puede dar un salto sobre las paredes de una montaña gigantesca con unos paisajes que hacen perder la voz.

Es realidad y está en medio de Europa; selva bella.
Nota:
La Selva Negra es uno de los bosques más bellos del país. Al norte, sigue la ruta de los vinos y la región de Baden que atraviesa viñas, vergeles y bellos pueblos. Para descubrir los extensos bosques de coníferas, hay que seguir la ruta de las crestas que une Baden-Baden y Freudenstadt. El valle del Kinzig, con sus espesos bosques, es uno de los lugares más bellos de la Selva negra central, que puede recorrerse a pie o en BTT. Los afluentes del Kinzig forman numerosos valles idílicos con torrentes trucheras. Puedes descubrir viejos molinos de agua típicos y granjas centenarias.
Visita el Eco Museo de la Selva Negra en el valle del Gutach. Con sus montañas nevadas y sus grandes bosques de abetos entre valles repletos de verdor donde se acurrucan viejas granjas, a lo largo de gargantas y torrentes, la alta Selva Negra ofrece un inmenso espacio natural. El lugar cuenta con diversos parajes célebres para hacer deporte (esquí y senderismo) como el Feldberg, la cumbre más alta de la región.
Al sur, ver el valle de la Wutach, clasificado como parque natural, con sus gargantas, sus impresionantes paredes rocosas así como su fauna y flora, particularmente ricas.


