CIUDAD DE OLIMPIA (GRECIA)

Publicado: agosto 9, 2010 en viajes
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junto a las columnas del templo de Zeus

El autobús iba echando chispas por aquella carretera infame bajo 42º de llamas del astro sol en aquel verano del 79. Melina, nuestra guía y yo cambiamos impresiones junto al chófer que maldecía en griego moderno los adelantos de estos nuevos helénicos que a borde de un cuatro ruedas se metían sin avisar por la derecha y la izquierda de la carretera, por llamarla de algún modo.

la columnata de la Palaestra

La meta la ciudad de Olimpia, la emoción a flor de piel. Quise de antemano dejar un poco de emoción en el ambiente de aquel autobús de 60 personas de habla hispana y ponerle un poco al día de lo que esta ciudad fué. La gente me lo agradeció porque se dejó a un lado la monotonía y les piqué para que las ganas de aventuras se apoderara del grupo. Quiero decir que lo conseguí y esa fue la mejor victoria para alquien que iba en pos de la ciudad de las olimpiadas antiguas. Quizás de alguna manera me merecí aquella corona de laurel con la que entré en tierras olímpicas, yo ya había conseguido un premio antes de ganar una prueba.
Este lugar en los 60´s era un pequeño pueblo con poco más de mil habitantes, pero la inmensa tarea de sacar a la luz las ruinas de una de las ciudades más importantes de la antigua Grecia comenzaba a dar sus frutos, es así como un lugar perdido se estaba convirtiendo en un centro turístico con una carretera, que aunque mala en aquellos años tenía un paisaje muy bello bordeada de laureles, cipreces y olivos. Antes de llegar a las ruinas, tenemos que atravezar el puente sobre el río Kladeos que con su afluente el Alfe traza la línea que limita el Santuario y separa los montes Lapite y Typaion.

el estadio olímpico

Una vez tomada la derecha del puente, llegamos a la entrada del lugar. Antes de entrar tenemos que admirar el emplazamiento, que antes de ser sitio de deporte estaba considerado un lugar religioso y más tarde se levantarón todas esas instalaciones que darían cobijo a los juegos de la antigüedad. Las ruinas religiosas, por llamarlas de algún modo están reunidas en el Altis (templo de Zeus, de Hera y de Rhea, el Pilippeion, el Pelopion, el Hippodaemion y las grandes estatuas). Al oeste un muro separa el Altis de la Palaestra, del Leonidaion y de otros edificios como el Pórtico de Herode que la separa del Estadio.
Una vez pasado el control de entrada la primera visita que hacemos tiene modo de ritual, puesto que nos encontramos en el Gimnasio, que mejor sitio para comenzar. A la derecha de la entrada y tras pasar un camino que desciende hasta el monumento a Coubertin nos encontramos con un espacio rectangular, bordeado de pórticos que datan del siglo II a.J. todos ellos de estilo dórico. En sus tiempos de gloria estaba cubierto para resguardar a los atletas de la lluvia con un techo de 210,15 metros de longitud. Hay que destacar del lugar la entrada romana del sitio que data de unos 100 años antes de J. de estilo corintio que la separaba de la Palaestra.

la base de la antigua estatua de Zeus destruída por un terremoto

 

La visita sigue ante el sol cayendo duro. 43º nos sonríen pero no nos dejamos las ganas de seguir, al fín y al cabo estamos en una dura competención, es tierra de atletas. La Palaestra fue construída en el siglo III antes de J., es un cuadrado de 66 m de lado, tenía en su interior un hilera de columnas dóricas, de las que podemos admirar muchas de ellas. Entre sus muros exteriores y los interiores había una serie de departamentos a modo de pequeñas habitaciones donde los atletas se hacían la puesta a punto y los masajes con aceite. En la zona NE había una habitación más grande, de unos 1.40 m cuya finalidad era tomar un buen baño frío.

Salimos de la Palaestra y nos vamos hasta el Theokoleon, lugar donde se reunían los llamados “padres de las olimpiadas”, una lugar destinado para la organización y para la oración. Lugar tambien para los sacrificios propios de cualquier comienzo de un evento de la antigua Grecia.

el camino de los atletas con las estelas en honor de los heroes

Al salir de este edificio nos encontramos con el Heroon, que fue levantado poco antes de las Guerras Médicas. La única inscripción que se ha encontrado en el lugar le ha dado su nombre. Su finalidad, se piensa, que estaba destinada como termas. 

 
Siguiendo hacia el sur, nos encontramos con el Theokoleon, su construcción está totalmente clasificada como una basílica bizantina ya que se piensa que el siglo V después de J. había una colonia de bizantinos en este lugar. Y a su lado el taller de Fidias, lugar donde se comenzó a hacer la gran estatua de Zeus que poco después se situó en el centro del templo del mismo nombre.

Cerca del recinto bizantino siguiendo hacia el sur nos encontramos con el Phaidryntes, lugar donde se ocupaban de adornar las estatuas de Zeus y de otras divinidades. Salimos hacia las Termas, situadas al oeste con mosaicos muy interesantes de la època clásica, hay ruinas de cisternas por donde las aguas del río eran canalizadas para los baños, datan del siglo V a.J.   

el taller de Fidias

Volvemos a nuestro peregrinar por tierras olímpicas encontrándonos al sur con el Leonidaion, lugar donde los leónidas originarios de la isla de Naxons le habían dedicado al dios Zeus en el 350 a.J. Sus dimensiones de 80 x 73.51 m. nos indica un lugar grande que seguramente tenía dos pisos con 80 habitaciones donde se alojaban las personalidades que asistían a las olimpiadas antiguas, podemos considerarlo como un hotel. Su exterior estaba adornado con 138 columnas y en el interior tenía un peristilo dòrico de 44 columnas.. 

 

Y saliendo de este lugar cogemos el camino de las procesiones, que según cuenta la historia era el que seguían los atletas camino de los juegos. Y cuando llegamos al Altis, lugar de culto, penetramos en el Bhuleterion que era como un palacio destinado al Senado Olimpico. Se encuentra al sur del templo de Zeus y fue construído en el siglo VI a.J. Lugar destinado para conservar todo lo relacionado con los juegos, la biblioteca, los documentos y las normas que los reglamentaban. Salimos siguiendo el camino de los atletas por el Pórtico Arco del Triunfo de Nerón, levantado en el 60 d.J., del cual sólo quedan las bases, su construcción es debida a la llegada de los romanos. De la misma época nos encontramos un poco más al suroeste con el Hellanidikeion, que en su origen era un templo griego levantado en el 400 a.J. y que los romanos tomaron como base para levantar La Casa de Nerón.

atención a los juegos

Desde aqui nos vamos al Pórtico del Eco, construído en el 350 a.J. con una longitud de 97.81 metros y una profundidad de 9.81 metros, se le llama tambien el Portico de las Variedades por las muchas pinturas que se encontraron en el muro del fondo, en la actualidad poco hay del Pórtico desgraciadamente.

La Puerta de la Cripta nos hace entrar en el Estadio y naturalmente nos sentamos en el suelo que servía de grada, cubierto de césped para poder hacernos una idea de la magnitud del lugar. Una longitud de 192.25 metros, construido entre el 141-157 a.J. Solamente tenía una tribuna situada al sur y que se encontraba cara a cara con una pequela situada al norte y que era ocupada por la sacerdotiza de Demeter, la única mujer que podía asistir a los Juegos.

Después de un buen rato en el que algunos de nuestros acompañantes varones quisieron y no pudieron correr el largo del estadio, nos fuímos entre la chufla general femenina hasta el Hipódromo. Aquí, por supuesto, los caballos hacían las delicias de los espectadores y las carreras de cuádrigas.

palmas para el campeón

Pasamos por delante de los tesoros, las ofrendas a modo de pequeños templos que los griegos dejaban como reliquias para los dioses. Su número real no se conoce, pero era superior que en Delfos. Y de aquí pasamos a la zona religiosa, el Altis donde encontramos el templo de Hera, contruído en el 650 a.J. Más al oeste el Pelopion, un templo consagrado a un héroe del lugar, famoso y coronado varias veces con los laureles de la victoria. Y siguiendo el pasaje de Zeus donde se hacían sacrificios durante los juegos, llegamos a la estrella: el templo de Zeus, edificado entre el 470 al 457 a.J., con materiales traídos de Eleas y Pisa. Un frontal de 16 columnas dóricas, obra del arquitecto Libon que dió a este gigante de 64.12 metros de longitud por 27.66 de largo y 20.25 de alto el poder de ser el lugar sagrado de la ciudad de los juegos. Según estudios realizados se han llegado a contabilizar hasta 300 figuras que daban escolta a la gran obra de la estatua de Zeus de Fidias, construída a partir del 432 a.J. que con su pedestal tenía una altura de 14 metros. La estatua no está en este lugar ni sus restos pues entre el 393 y 395 fue transportada a Constantinopla y despues a Kedrinos y Zonaras donde fue destruída.

Quizás este lugar sea el indicado para meditar sobre todo lo que hemos visto en esta visita precisa y preciosa a un lugar sagrado. Un lugar especial donde todavía parecen escucharse el griterío de sus gentes celebrando las grandes victorias de sus hombres-dioses y todo ese pomposo ritual que acompañaban las olimpiadas en la antiguedad.

Recomendación: Apuntarse en una de las muchas excursiones organizadas. Puede hacerse en el mismo hotel o llevarlo concertado desde España.

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