EN EL CIRCO

Recuerdo aquella tarde de otoño, un camino de hojas bordeaba el sendero en el pequeño bosque de las afueras de la ciudad. Nubes altas como algodón al vuelo, viento se que volvió susurro, aromas de arena húmeda, árboles desnudos que se batían a ambos lados, alguna ardilla juguetona que corre ante mí. Llega el otoño.

En el descampado, allí donde antes se levantaba el cementerio de la ciudad no había nada, se llevaron los muertos para levantar casas para los vivos y al final ni unos ni otros….. terreno sagrado y profanado. Alguien dice que se ven luces de noche, otros dicen que aún se escuchan a los hermanos foseros cantar la quinta todavía de noche.

Sin saber porqué me salgo del camino y entró en esta tierra seca, libre de sembrado, bendecida mil veces y también con un olor especial como si alguien batiera el polvo para que el olor a flores secas se elevara hasta las nubes.

Algo veo en el horizonte, allí donde nada hay. Una silueta que se  va tornando de mil colores. Una lona amplia, azul y blanca. Es una carpa grande y hermosa que lanza sus banderas azules al cielo encapotado del otoño. Un circo en este lugar?

Me acerco, las jaulas de las fieras son lo primero que tengo más cerca. El león parece preguntarme algo, sus ojos se tornan pardos… una boca enorme se me ofrece como un saludo de aburrimiento y desgana. El tigre de Bengala, el más fiero, aquí parece un gatito gigante, acurrucado en un rincón de su jaula. Limpias, aseadas, con olor a paja fresca. Todos tienen su comida a mano, no hay suciedad…. los monos me saludas sacando sus manos por las rejas…. Hola amigos….. hola.

La carpa se levanta ante mi, los azules son fuertes, los blancos más blancos que nunca, la taquilla está desierta, no hay rumores, ni charlas, ni cruje la tierra ante los pasos de nadie. Entro en la carpa, las hileras de sillas de madera rodean la pista central. Todo está en silencio…. no hay nadie.

Me siento cansada mentalmente por tratar de comprender qué significado tiene todo ésto. Estoy acostumbrada a que la vida me ofrezca escenas del pasado, las devuelve al presente para que repare algo que no se hizo o que se hizo mal. Miro hacia el techo y veo los trapecios vacíos pero de pronto, una música sorda se apodera del recinto. Una música de circo, aquella que se toca cuando desfilan todos los artistas y las fieras. No hay nada ni nadie en el lugar de la orquesta pero…..

Quien viste de azul eléctrico? Quien es el que ha pintado su rostro con trazos rojos y de negro sus ojos? Quien musita en baja voz ante el micrófono una conocida serenata?

No puedo resistir la tentación de sabe más; me acerco al coro, subo varios escalones y me quedo frente a el mirándole y tratando de averiguar cual es y qué es aquella música. Mira hacia el infinito con ese lalal…lala en la boca.

Aquellos ojos pintados de negro y azul como el cielo me son conocidos, alguien del pasado, algún amigo, vecino, amigo de un amigo…. no sé. Aquellos ojos me son conocidos.

Con su lalaá en la boca baja la mirada, sus ojos se vuelven de un azul oscuro inmensamente bello. sonríe casi sin ganas. Me siento en la silla más cercana a él y sigue junto al micro susurrando… la lala

Algo suena en el techo, un trapecio ha caído al suelo, me levanto asustada pero su mano me sujeta fuertemente el brazo. Ahora no se que me asusta más el trapecio caído o esa mano fuerte que trata de que no siga mi camino.

Quien eres? no puedo más y le pregunto.

Recuerdas, me dice con un hilo de voz. Recuerdas aquel día de circo, aquella tarde de feria, aquel palco que ocupabas con tus primos, recuerdas tus 12 años? El vestido blanco con lazos rojos. Recuerdas cuando se levantaba el circo, cuando paseabas junto a las jaulas de las fieras, cuando te montaste en el pony ”Peluche”. Recuerdas quien te dio una ramo de flores de papel que antes se había sacado de la chistera pequeña y azul como su cuerpo.

Recuerdas que me pintaste los ojos, los dos trazos rojos en la mejilla. Me diste mi chaqueta de mil colores para que comenzara la función. Recuerda el beso en la palma de la mano. Recuerdas con los ojos cerrados y después ábrelos.

Se me rompió el corazón, recordé aquella feria de septiembre cuando el circo se levantó donde siempre, con la carpa azul y blanca que llegaba hasta el cielo. Recordé la función, mi vestido blanco con los lazos rojos, y también esa mirada azul que desde la salida de los poneis no pude evitar. Era él. El chico del circo.

Recordé como la tarde siguiente fui a visitar las fieras, me paseé por la jaula de los leones, me tomó la mano y llamo al tigre, lo pude acariciar como se hace con una joya única en el mundo sintiendo el pelaje más maravilloso que jamás había sentido y que aún no he vuelto a sentir. recordé los dos trazos rojos que hice en su mejilla, recordé como sudabas de la emoción en aquella tarde de septiembre calurosa.

Recordé que poco después alguien comentó que un chico del circo había muerto porque un tigre le atacó. recordé como al año siguiente no volví a verle.

En tierra santa me dijo, he vuelto a esta tierra porque está santificada; tenía que decirte que fuiste mi primer amor y que precisamente fue el tigre que acariciaste el que me mató porque quise besar el lugar que tu habías acariciado….

Su cuerpo comenzó a difuminarse lo mismo que el circo, salí corriendo hasta cielo abierto…. todo desapareció. Cuál era su nombre…. no tengo ni idea.

Me fui con un gran paz  interior.

DAMADENEGRO 28/11/2010Safe Creative #1011287955586

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