BANCO DE ESPAÑA (MADRID)
18 feb 2011 Dejar un comentario
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No puedo contar las veces que he estado a su alrededor, las que he pasado por su acera, la que he cruzado por el paso de peatones, incluso aquella que nos encontramos al actor Pierce Brosman saliendo de las escaleras del Metro. Siempre he pasado normalmente con la cabeza gacha, quizás porque la cosas era muy seria como para poderse a mirar desde la misma acera esa mole descomunal que se levantada justo a mi lado. Creo que la mayoría de las personas les habrá ocurrido algo parecido; el Banco de España está a su mismo lado, pero a casi nadie le ha picado la curiosidad.
Pues me picó un día de los muchos que una deambula en otoño por la gran ciudad y me pregunté: y si ahora quiero entrar qué pasa?.
Lo más simple, pregunté en la recepción del hotel donde me hospedaba y me dieron una serie de protocolos. Me sentía importante, era como un ritual.
Y justo aquel día, pisé el Banco más importante de España, entré el “mundo financiero” por la puerta de honor.
Para ponerme a tono con las circunstancias tuve que documentarme adecuadamente, y es así como me enteré un poco de su historia: En 1882 se levantaba en ese mismo lugar el Palacio del Marqués de Alcañices, justamente en la calle Alcalá dando la vuelta al Paseo del Prado y como era precepto se convocó un concurso público para elegir el proyecto arquitectónico que se adaptara mejor a lo que se perseguía.
Cuatro proyectos se presentaron pero ninguno tuvo aceptación, por lo que se decidió encargarles a los arquitectos del Banco Sainz de la Lastra y Adano que estudiaran un poco como andaban en el extranjero en cuanto a bancos se refiere y que redactaran un proyecto definitivo. Así se hizo y se aprobó a finales de 1883.
La primera piedra se puso el 4 de julio de 1884 presidido por el rey Alfonso XII y el edificio fue inaugurado en 1891.
Poco a poco se hizo pequeño para los fines que se perseguían de modo que hubo una primera ampliación en 1927 añadiéndole las casas de los condes de Santamarca que estaban en la calle de© Alcalá a continuación de lo que fue el banco inicial. El proyecto fue de José Yarnoz Larrosa que continuó respetando la fachada principal y concibió la nueva como una prolongación de la misma, repitió la imagen externa del edificio y dejó todas las novedades para el interior.
A destacar por supuesto, las puertas de entrada, que fueron construidas en hierro dulce bajo órdenes del artista Bernardo Asíns.
Se siguió ampliando el conjunto y en 1969 bajo proyecto de Javier Yarnoz Orcoyen se cerró loa parte trasera que da a las calles Madrazo y Marqués de Cubas.
Una nueva ampliación en la década de los 70 incorporó al conjunto el edificio de la esquina de las calles de Alcalá y Marqués de Cubas formando así una manzana cerrada que garantizara la seguridad del Banco.
En el 1978, se convocó un concurso de ideas para desarrollar la que sería la última ampliación del Banco hasta nuestros días. Se invitó a los arquitectos Oriol Buhigas Guardiola, Luis Cubillo de Arteaga, Fernando Moreno Barberá, Rafael Moneo Vallés, Eleuterio Población Knappe, Ramón Vázquez Molezún y Javier Yarnoz Orcoyen. Un año más tarde se eligió la propuesta presentada por Rafael Moneo y le encargó la redacción del proyecto definitivo. Sin embargo, la obra no se pudo acometer en aquel momento porque el inmueble estaba sujeto a protección.
La última fase corresponde a 1997. En 2006, coincidiendo con la celebración del 150 aniversario del Banco de España, se inaugura la ampliación. Las mejoras fueron respetuosa con lo ya existentes, aunque enriquecieron el conjunto. El nuevo edificio cuenta con una superficie construida total de 4.736 metros cuadrados, que comprenden la planta baja, tres plantas sobre rasante y cuatro sótanos.
Ya metido en su interior y después de haber seguido todos los pasos necesarios para poder moverme por el edificio pude comprobar que el interior se ajusta más a lo antiguo que a lo más actual. El original de 1891 está presente sobretodo en la escalera de honor y el patio que era la antigua caja general y que hoy ocupa la biblioteca, incorporándose una estructura de hierro fundido, encargada a la Fábrica de Mieres.
La monumental escalera de mármol de Carrara es lo que más me gustó, aquello era como subir al cielo o bajar al más lujoso salón donde las edades no están definidas; me sentí como una princesa de cuento más o menos. A ella se accede desde la puerta del Paseo del Prado, diseñada por los arquitectos del Banco y ejecutada por el bilbaíno Adolfo Areizaga. Junto a ella hay una serie de magníficas vidrieras de estilo simbolista -encargadas a la empresa alemana Mayer- con numerosas figuras alegóricas, una verdadera preciosidad.
La ampliación de 1927 incorporó en el interior del edificio todas las novedades arquitectónicas de la época a las que Yarnoz había renunciado en el exterior. El Patio de Operaciones, con una altura de 27 metros y una superficie de unos 900 metros cuadrados, recoge ejemplos del Art Decó, como la vidriera superior o el reloj, situada en el centro del patio. También destacan la rotonda, que sirve de enlace interior entre los dos edificios y por supuesto y como lugar preferente de curiosidad y de algún que otro plan de simulación: la cámara acorazada.
Dentro están prohibidas las fotos y es realmente una pena no poder llevarse un recuerdo.





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