PLAZA DE TOROS DE VALENCIA

Es la primera vez que escribo sobre una plaza de toros; curiosamente aunque mis años de adolescente estuvieron muy unidos a las corridas celebradas sobre todo en las Ferias de Jerez, en la que solía acompañar a mi abuela (gran aficionada, como todo buen jerezano), desde hacía mucho no pisaba el suelo de una plaza dedicada a tal fin.

Curiosamente también, he estado dos veces en las plazas tanto de Madrid como de Valencia, las dos plazas de toros más importantes de España, junto con la Sevilla por supuesto. Pero debo confesar que mi afición en estos dos últimos casos para nada tiene que ver con la llamada “fiesta nacional”, había otra fiesta mucho más importante para mí en esa plaza valenciana como lo fue años antes la de Madrid: conciertos de Heavy metal.

El pasado año el Metalmanía Festival nos llevó a Valencia y por supuesto como siempre, no nos quedamos única y exclusivamente para ver el evento principal, sino que también nos dejamos piel y agua (40º en junio) en ese vía crucis particular por los monumentos más importantes de la ciudad. Y llegó la tarde. 5 de la tarde casualmente, en que las puertas de la plaza de toros se abrían para el público metalero en un único día que nos traía a bandas importantes…

La llegada a la plaza de toros a las cuatro de la tarde en Taxi desde el hotel se vió jalonada entre los jocosos comentarios del taxista sobre lo que había liado en la monumental de Valencia. Los de negro tenían tomado el lugar por completo, dejando sus buenas ganancias en todos los establecimientos del lugar.
Calor, mucha calor para ir de negro, pero es el ritual…. la fila para la entrada se hacía interminable y no menos cuando nos enteramos que teníamos que adquirir antes la famosa pulsera de acceso con la entrada. Y ante mí la colosal imagen de la plaza.

Todos los monumentos tienen su historia y naturalmente una de las plazas más importante de España también la tiene.
Edificada entre 1830 a 1860 por el arquitecto Sebastián Monleón, curiosamente se basó en la construcción del anfiteatro romano de Nimes y trazó sus planos como si levantase un coloso neoclásico con cuatro plantas o galerías. Desde el exterior los 384 arcos darían una impresionante vista del monumento, situado junto a la estación del Norte de los ferrocarriles.

De tal manera está concebida que obtuvo el premio a su belleza declarándose monumento histórico artístico nacional en 1983.
La cabida de 16.000 espectadores se vió aquella tarde más que sobrepasada ya que , aunque parte de sus gradas estaban cerradas por ser el posterior prohibido al público ya que tenía al colosal escenario que se había montado en su zona norte, la arena sería el punto de encuentro de miles de personas venidas en autobuses especiales desde todo el suelo nacional para la gran cita. 12.000 personas nos dimos la mano sudorosa esa tarde única y maravillosa que culminó a las dos de la mañana con la banda de los Judas Priest.

Las taquillas tienen sus inconvenientes; situadas en las rejas (ese día cerradas) pueden convertirse en una trampa para los miles de personas que quieren conseguir su acceso, en un lugar donde hay tanta gente esperando y con la llegada de la hora encima. Después las puertas (una al comienzo también), se tuvieron que abrir en un total de cuatro para poder dar paso a la masa impaciente.

Entramos a bofetón como yo digo, quizás no hubiese hecho falta ni la entrada en papel, puesto que fue un visto y no visto. Los pasillos bajos de la plaza estaban repletos de todo tipo de barras de bares, tenderetes de venta, montones de recuerdos y las rejas que dejaban el backstage fuera del alcance de los mortales.

El acceso de vehículos se lleva a cabo por la izquierda de la plaza, precisamente por el mismo lugar que llegan los toreros con sus cuadrillas. Aunque esta tarde los actuantes eran UDO, Cradle Of Filth, Judas……… y sigamos la cuenta.
Precisamente por esa puerta entramos en el ruedo y tengo que decir que me admiré. Enorme, con sus balcones allá en la parte alta y la bandera anunciando que esta tarde había “corrida”… curiosamente en el reloj las manillas daban las cinco y punto de la tarde.

Mucha gente en sus gradas, cómodas, con espacio suficiente para estirar las piernas y por supuestos los escalones más que amplios para poder subir o bajar. En barreras, los más cómodos se posesionaron a las primeras horas y no abandonaron el lugar nada más que para visitar el servicio y la barra.
Un punto y aparte hay que darle a los servicios o wáter de la plaza. Ya me dirán que en estos acontecimientos hay mucha gente, pero si una plaza de toros tiene cabida para 16.000 personas lo más lógico es que esté acondicionada para atender sus necesidades. Y en cuestión de servicios no lo está.

Lo mismo diré sobre las persona discapacitadas que tuvieron que ponerse sobre un stand de madera hecho a última hora al lado izquierdo del escenario. Otro inconveniente, me imagino que también habrá aficionados a los toros con discapacidad y lo mismo diré de los servicios, ya que sólo hay dos en toda la plaza destinados para tales aficionados.
El sol de lujo en toda la tarde, hasta que afortunadamente desapareció por la derecha sobre las 20.15 h… Y si se miraba desde el punto de vista de quien ha visto las mejores plazas de toros de España, debo confesar que es bonita y muy bien construido. El inconveniente único fue la entrada y los pasillos de acceso a lo que es la plaza en sí.

Por un pasaje continuo se leía el cartel : Museo Taurino. En donde me informaron que estaba toda la historia de la plaza y los toreros que más fama tenían cuando visitaban el lugar para ofrecer sus buenos espectáculos. Toda una delicia para el buen aficionado. Para nosotros en cambio, ese pasaje nos dio la oportunidad de recibir a nuestros ídolos del metal en carne y hueso…
Y ya entrada la madrugada, cuando abandonamos la plaza en busca de un taxi en la cercana Estación del Norte, nos maravillamos con su iluminación: parecía efectivamente un coliseo romano con los increíbles 384 arcos de luz. Un espectáculo fantástico.

Y esta es mi experiencia de la plaza de Valencia. Qué esa tarde no lidió toros de ganadería; pero sí nos hizo lidiar un batalla de calor, alegrías, encuentros y de bandas de heavy que hizo retumbar la plaza y todos los alrededores.

DAMADENEGRO

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