Forma parte de mi vida, desde muy pequeña, cuando iba de la mano con mis padres dándonos una vuelta por el jardín camino del puerto; ante el majestuoso palacio de la Diputación que se demolía entre el aburrimiento de sus piedras oscuras y ruinosas. Hoy luce rojo, como fue en su día aunque las balas de la batalla aun estén señaladas en su fachada.
Muchas veces vacía, llena de flores secas y ramas caídas en un vendaval de viento de levante. Alguien la recupero en su día ante el abatimiento total, las tortugas fueron sustituidas por unas nuevas y ahora lucen orgullosas con sus chorros de agua.
Las rosas relucen con la primavera, esta cuidada y su agua limpia, el esplendor pasado ha vuelto después de haber repasado mi vida día a día.
Los paseos, las fiestas, los carnavales, la semana santa, Corpus, el día de la Patrona.. y la fuente seguía el pulso de la ciudad.
Esta mañana he pasado junto a ella, cuando los negros nubarrones amenazaban con llenarla hasta el borde y me he acercado a su lado y le he sonreído porque quizás las tortugas me guiñaban coquetamente como sabiendo los mil secretos de todos mis días vividos cerca de ellas.
Le he lanzado un adiós con la mano y he aligerado el paso… venía la tormenta.
DAMADENEGRO 31/5/2011

