El coeficiente más bajo de todo el año ¡¡¡ se había hecho anunciar por la mañana a primeras horas en la radio local. El mar bajaría como nunca y subiría como nunca.
La verdad es que la subida tiene poco que ver, simplemente el agua se acerca tanto al paseo marítimo que muchas veces inunda la calzada, pero la bajamar es digna de ser contemplada porque ofrece una imagen del castillo y de las rocas difícil de olvidar.
Las once, la hora punta, simplemente tuve que asomarme al mirador que es la oficina para poder deleitarme con estas vistas; es lo único bueno que tiene este inteligente edificio en el que trabajo. Las vistas sí señor, las vistas del mar.
Y pletórico de belleza se ofrecía el Castillo, casi sobre sus rocas, sin agua bajo el, las rocas jugaban con los pescadores de cangrejos al si y al no para que no llenaran sus bolsas con el preciado manjar.
Mas a la izquierda, la playa se tornaba roca, allí donde me bañaba antes y que en estos días de septiembre se hacía casi imposible hacerlo precisamente por falta de agua. Pero ahora es diferente, estoy simplemente mirando la belleza sin tener que meterme en su maravilloso cuadro.
Azul, pacifico, concurrido, el más bello de todo el verano.
DAMADENEGRO 28/9/2011




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