Camino de todos los días, y sin embargo hoy el sol ha jugado al esconder conmigo; se ha posado sobre pérgola de madera. Ahora salgo, ahora no.
Se han vuelto jóvenes los olivos viejos y roídos, quizás porque han sido engañados por la primavera que es invierno aun.
Silencio en medio de la ciudad, ni siquiera los coches perturban esa soledad que dan los tiempos y no escuchar nada más que la tierra latir con sus raíces empapadas en restos arqueológicos.
El agua juguetea en las fuentes, y el chico extranjero sigue haciendo pampas gigantes con el jabón que poco a poco se pierden en el cielo.
Quizás sea lo de siempre pero hoy me he llenado de la vida que late en este rincón.


