LAS LÁGRIMAS DE HEFESTIÓN

Publicado: diciembre 8, 2010 en relatos
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Mirando las estrellas de este cielo único del otoño persa; una, dos, tres…. cuántas lágrimas derramas  mi querido Hefestión?

Te sentiste tan abandonado cuando las pesadas cortinas de la tienda real se cerraron ante ti. Una lágrima con el corazón hecho pedazos porque tenías que compartir tu amor. Los labios temblaban por el sentimiento de desamparo que hizo encogerse tu corazón. Allí detrás tu rey se daba a los placeres carnales mientras tú, mi querido Hefestión, arropado por una capa negra como el cielo, tambaleabas con la incertidumbre de saber si te volvería a amar.

Dos lágrimas más, tus ojos azules, los más hermosos que nadie jamás vio, se volvieron opacos porque ya no podían sostener la pesada pena que brotaba de tus sentimientos. Y te miras las manos, perfectas, fuertes, capaz de lanzar cualquier espada a muchos metros; hoy quisieran acariciar los hombros de tu rey, darle esas caricias que le relajan cuando está agotado de tanta batalla. Caen las lágrimas por tus mejillas quemadas por el sol, te hacen retorcer de dolor.

Andas a duras penas por el campamento; a donde vas a ir ahora? No tienes tienda donde refugiarte para no escuchar los lances y las palabras de tu rey dedicadas a una dama. Mi bello Hefestión, mira hacia el infinito, vuélvete nube y surca los cielos, anda los pasos de los siglos que yo siempre te espero.

Te acaricias la mano, esa que sostiene un anillo dado en el último momento, una ceremonia rápida que pudo ensombrecer la gran boda celebrada horas antes. Y que puedes hacer con tus manos ahora?. Simplemente recoge el gran manto, el escalofrío de tu espalda y las lágrimas que vuelven a caer de tus bellos ojos. Amor que duro es, que daño puede hacer, verdad mi querido Hefestión?

Una, dos, tres, cuatro… las lágrimas se siguen amontonando en el cielo de la pasión. Como debe sufrir ese corazón partido en dos. Mitad en esa tienda donde te entregaste mil veces a los deseos, hoy trampa mortal para ti. La otra la llevas tu porque necesitas seguir viviendo mientras él viva. Siempre juntos hasta la muerte, recuerdas con cierta sonrisa los años en que dos jóvenes se hicieron estas promesas. Y recuerdas como tímidamente tocabas su brazo con temor de que te fuere a rechazar.

Los más bellos ojos se vuelven a llenar de lágrimas, agua bendita de sentimientos, deseos de entrega, pasión de fuego…. Hefestión, el más hermoso duda, se muerde los labios mil veces besados, se esconde en un rincón frente al fuego. Y poco a poco el sueño se apodera de él. Del cielo bajan dos manos hechas de nube y recoge las dos últimas lágrimas que aún están en sus mejillas. Las lleva como  un relicario, me las entrega….

Son las lágrimas de Hefestión, me dice….y con tal tesoro entre mis dedos mil veces las beso, miles de años nos separa y aún conservan el perfume que unta tus cabellos. Duerme mi bello Hefestión, quizás la muerte te traiga a mí… espero ese día con ansiedad.

Canciones a Hefestión.

DAMADENEGRO 8/12/2010Safe Creative #1012088030397

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comentarios
  1. Este relato no deja de impresionarme, es tan pulcro y sutil.

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