El disco de Antikythera – Museo Nacional Arqueológico de Atenas

Publicado: agosto 15, 2011 en viajes
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Descubierto hace más de 100 años, el mecanismo de Anticitera (Antikythera) había permanecido como un misterio, usualmente ignorado como un simple pedazo corroído de metal. Los primeros estudios realizados, que describían al aparato como una colección de engranajes que, aparentemente, tenían algún propósito astronómico. 

Recientes avances en tecnología, han permitido fotografiar al aparato para darnos una idea de su verdadero propósito. Y el descubrimiento, ha sido extraordinario, revelando tecnología y conocimientos que no volverían a verse sino hasta 1500 años después (con la aparición de los relojes astronómicos en Europa) que, incluso, eran menos avanzados que este mecanismo de Anticitera. Tiene un nivel de complejidad asombroso, y la calidad de la miniaturización, es comparable con los relojes del siglo 18.  Es, en pocas palabras, como si encontráramos una computadora personal como las de hoy, en el medioevo. 

Construida probablemente en el año 150 a JC y de procedencia griega, este dispositivo, que utiliza engranajes, podía predecir el día, mes, e incluso hora de un eclipse, teniendo en cuenta años bisiestos. Podía, además, predecir la posición del sol y la luna en relación al zodíaco, y tenía un engranaje que giraba una piedra blanca y negra, para poder mostrar la fase lunar en cualquier fecha. Se cree, incluso, que podía mostrar las posiciones de los planetas conocidos en la época: Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, y Saturno.

 El aparato puede ser visto en la “Colección de Bronce” del Museo Nacional Arqueológico de Atenas.

Existen  actualmente, 82 fragmentos conocidos del mecanismo de Anticitera, el más antiguo planetario portátil del mundo.

Parece ser que el origen de su construcción es  un complejo sistema de ruedas dentadas,  ajustadas y acopladas los discos de metal, a juzgar por las radiografías de dos fragmentos. Las  radiografías muestran, igualmente,  el metal utilizado para su fabricación, una tira de estaño y cobre o bronce.

Los objetos fueron radiografiados la primera vez en 1971 por C. Karakalos, y después en 1990 y 1991.

La Historia:

En el año 1900, entre los restos de un naufragio junto a la isla de Anticitera, se descubrió el más complejo mecanismo que conservamos de la antigüedad. Se considera que fue construido en torno a la segunda mitad del siglo segundo antes de Cristo, y actualmente se guarda en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas. Se trata de un mecanismo del que se conservan 30 engranajes, pero algunos especialistas suponen que debió de contener más del doble, que permitía realizar varios cálculos astronómicos, entre ellos la posición del Sol, de la Luna, su fase, quizás la situación de planetas, aparición de estrellas sobre el horizonte y las fechas de los juegos olímpicos.

Mecanismo de Anticitera:

El mecanismo de Anticitera estaba construido en bronce y guardado en una caja de madera de aproximadamente 30x20x10 cm (sería posiblemente un dispositivo portátil) cuyas puertas frontal y trasera podían abrirse y contenían inscripciones a modo de manual de uso. En su parte delantera poseía dos diales concéntricos: el interno para representar el zodiaco con sus 360 divisiones y el externo un calendario solar con 365 días que incluía los nombres de los meses egipcios y los días epagómenos. La corrección del día extra cada cuatro años se efectuaba desplazando las ruedas una respecto de otra y bloqueándolas de nuevo, para lo que disponían de unos agujeros. También en esta parte frontal se indicaban las posiciones del Sol y la Luna sobre el cielo por medio de dos punteros. La palabra Venus entre las inscripciones apunta a que podría mostrar posiciones de planetas, aunque de esta parte sólo ha sobrevivido un engranaje. En la trasera el mecanismo disponía de dos espirales, cada una de ellas con un dial principal que la recorría y otro subsidiario. El indicador superior se usaba para determinar el ciclo metódico, y la rueda subsidiaria para el calípico, cuatro veces mayor; el inferior representaba el ciclo de Saros, que predice los eclipses, junto con el de Exeligmos, el triple de largo.

 Los engranajes que determinaban el movimiento de la Luna hacían que ésta cambiase de velocidad, aproximando en buena medida su trayectoria real. Este comportamiento simulaba la entonces reciente teoría de Hiparcos. El experto Michael Wright opina que las fases del satélite se mostraban gracias a un mecanismo diferencial, elemento que no volvemos a ver en Europa hasta la Edad Moderna. Respecto a la posición de planetas, no hay pruebas concluyentes de que pudiese calcularse, pero se han creado reconstrucciones que los incorporaban con sistemas de engranajes similares y según los cálculos de Apolonio de Perga.

 La función del mecanismo de Anticitera sigue siendo discutida. Su complejidad sobrepasa las necesidades de la navegación y hay que apuntar a usos relacionados con cálculos de calendario, como determinación de festividades, fechas de Juegos Olímpicos (que se celebraban durante la luna llena previa al solsticio de verano cada cuatro años), eclipses, previsiones astrológicas, etc. 

DAMADENEGRO 15/8/2011

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