EL BARRIO DE LA PALMA (lugares de mi ciudad)

Publicado: agosto 18, 2011 en mis experiencias, viajes
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No lo pensé mas, el día estaba fresquito e invitaba a hacer un breve paseo por el tiempo. El objetivo  era la calle La Palma donde vivía  mi tita Isabel  cuya muerte fue hace tres años. Quería ver cómo estaba la vieja casa y también el entorno debido que se están haciendo muchas obras para recuperar la belleza del barrio más típico de esta zona de la ciudad.

Me baje en Capuchinos cuya capilla aún no he podido ver, y me quede con pena viendo como la cal comienza a caerse de sus fachadas tan cercanas al mar. La calle de bajada a la casa de mi tita la han arreglado, ahora luce con asfalto y las fachadas de las casas están nuevas, con bonitos colores pálidos tan típicos de la ciudad. Me hice un  lio con la iglesia que pensé me iba a encontrar de frente y estaba a la derecha.

Para sorpresa mía, estaba abierta y pude verla después de muchos años. La Virgen de la Palma se situaba en el altar mayor mientras las imágenes que forma la procesión de la Palma estaban a la izquierda. Es una iglesia pequeña, adosada al colegio que lleva su nombre y que antes era de religiosas de San Vicente de Paul.

Un momento de silencio y desear paz a los que allí iban a diario a escuchar la misa, después me di media vuelta y me encontré el cierro desde donde mi primo Fernandito veía el mundo desde su eterno compañero el sillón. Poco duro en aquella nueva casa, creo que murió de pena a parte de sus males, porque ya no había nadie que saltara en su cama y le hiciera reír a carcajadas.

Desde la calle podía aun sentir el gallo cantar en la azotea, la gallina poner todos los días un huevo, las macetas de geranios de todos los colores. La azotea blanca gracias a la tenacidad de mi tío que la blanqueaba dos o tres veces al año.

Sin pensar más pasee por la calle recién  regada, los bares se apresuraban a poner las mesas, puesto que los turistas ya miraban los lugares libres para poder almorzar, la fama de los freidores y el pescado en este barrio salta la frontera del país.

Desde allí pase por la cerca del Colegio Valcárcel, hoy tomado por los indignados y tratado de recobrar el esplendor que tuvo, Algunas de aquellas ventanas me eran familiares, iba muchas veces a las reuniones de un sacerdote que era muy aficionado a la arqueología y a los fenómenos extraterrestres. Los miércoles nos reuníamos un curioso grupo en una de sus aulas.

Desde allí atravesé para ver la playa de la Caleta, marea baja, los dos castillos casi en volandas sobre las rocas, los bañistas de la zona que siempre han tenido un bronceado especial propio de esta playa. Bonito decorado y muy bien cuidado hoy en día.

De nuevo atravesé para poder ver la entrada de lo que antes era el Hospital de Mora, recordé ante la visión de la galería de cristal cuando fui a ver a mi tita Frasquita que estuvo ingresada dos veces en él. Recordé el blanco de las hileras de camas, los medios muros de azulejos blancos, las enfermas, las monjas de la Caridad con sus incomodos “aviones” en la cabeza que se movían por todos lados vestidas también de blanco. Alguien decía son como ángeles, están en todo.

Hoy en día el edificio pertenece a la Universidad de la ciudad. Y para terminar e paseo me puse bajo los dos enorme árboles que son símbolo y orgullo de la zona. Los ficus que fueron tocados por la enfermedad pero salvados gracias a todos. Bajo su sombra la parada de taxis, tome uno y volví a mi centro de trabajo. 40 minutos que me hicieron recordar muchos años  de los primeros que viví en esa zona.  

DAMADENEGRO 18/8/2011

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