Palacio del Marqués de Mercadal

Publicado: agosto 26, 2011 en viajes
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Siglo XVIII. Municipio: Corvera de Toranzo.  Alceda, Paseo del Ave María, nº 69.  Perfectamente delimitada por muro de piedra de gran altura. Autor: El arquitecto don José de Casuso.

Descripción artística: El recinto, de 6.415 m2, acoge varios edificios: palacio, capilla, socarreña, cobertizos, templetes, pozo… Todos ellos se ven rodeados por un muro de gran altura realizado en mampostería, con cubos de sillería en los esquinales.

     El Palacio es de planta cuadrada, dos alturas más desván y cubierta a cuatro aguas. Las fachadas Sur y Oeste son de sillería, el resto de mampostería con sillería en cerco de los vanos y esquinales. El muro principal se encuentra orientado al Sur y en él predomina la simetría, destacando el soportal con doble arcada de medio punto sobre pilastras y un gran balcón de hierro sobre él, en la segunda altura. A ambos lados del balcón se abren otros dos pequeños balcones con balaustrada de forja y, a los lados del zaguán, dos ventanas cuadradas enrejadas, una perteneciente al cuarto del peregrino y la otra al propio interior del soportal. En su interior hay una salida lateral al Oeste con puerta de madera, la entrada al cuarto del peregrino a la derecha y el acceso a la casa en el centro. Esta última puerta se ve flanqueada por pilastras decorativas unidas por dintel con bolas herrerianas en los extremos y un pináculo en el centro. A la izquierda de esta puerta se expone un escudo con las armas de los Villegas que parece colocado posteriormente. A la derecha hay una pequeña hornacina enrejada con interior azulejado y al pie del muro principal un banco corrido de piedra. Su techumbre es a base de viguillas sustentadas por fuertes vigas apoyadas sobre zapatas talladas, todo ello en madera de roble.

     La cara Oeste es de gran vistosidad, con una galería o balcón cubierto, sustentado por cuatro pilares y coronado en los extremos por dos bolas y un pináculo central. Se abren también tres balcones de hierro, el de la izquierda mayor que los otros y con una curiosa jamba o chambrana tallada con motivos florales rodeando su cerco. Hay que señalar que en la planta baja de esta fachada se abren huecos de pequeño tamaño, que se corresponden con los que hay abiertos en el muro delimitador de la finca, a escasos dos metros.

De entre los numerosos vanos de la cara Este, destacan tres pequeños balcones similares a los de la fachada principal, y una terraza de forja apoyada sobre dos columnas de metal. En la planta baja existen más ventanas, estas enrejadas, y en la superior aberturas bajas y cuadradas para el desván.

Los vanos del Norte son de menor tamaño, destacando las dos puertas del balcón de forja que existe a mano izquierda. Hay un acceso centrado al interior, ventanas bajas de desván, ventilaciones, etc. Nos fijamos en una hermosa ventana con jambas profundamente decoradas con motivos florales y cavetos con bolas, y un vistoso escudo en el dintel del mismo tamaño que la luz del hueco.

Tenemos también un conjunto de gárgolas con forma de cañón que se corresponden en cuanto a posición con pináculos decorativos en la cubierta, dos por fachada más uno en cada esquina.

La Capilla es de advocación a San Antonio de Padua. Se construyó a finales del siglo XVI, con los últimos restos que quedaban de la antigua torre medieval. Se encuentra frente a la fachada principal del Palacio, con tres cuerpos cuadrados en su planta. El frontal y la cabecera de menor altura y con cubiertas a dos y tres aguas respectivamente, y el central, más esbelto, a cuatro aguas y con cruz de hierro en la cumbre. Su fachada principal es de sillería y en ella se abre una puerta adintelada con jambas molduradas, y sobre ella un hueco en arco de medio punto abierto pero enrejado. A los lados de la puerta dos hornacinas con interior azulejado y pequeña cornisa moldurada. En el hastial se erige una espadaña con arco de medio punto recogiendo una campana, con dos bolas en los extremos de las aletas, otras dos en los de la cumbre y en el centro un cristo crucificado. El resto de sus fachadas son de mampostería con refuerzo de sillares en las esquinas y cercos de los vanos. Al Este tan sólo se abre una saetera abocinada en el cuerpo central y una diminuta imagen labrada en una piedra, en la cabecera una rectangular enrejada y al Oeste otra gran saetera en el cuerpo central y un pequeño hueco abocinado en el cuerpo del pie. A la izquierda de esta saetera se expone un blasón de buena talla.

 La portalada se encuentra orientada al Oeste, flanqueada por las altas paredes del muro que se adentran sobre dos grandes cubos de mampostería coronados por un pináculo. En los muros incrustados dos grandes leones sustentando un hacha.  La portalada es de sillería y posee dos alturas. En la inferior se abre un gran hueco con arco de medio punto, cerrado por una puerta de doble hoja en madera, por la que se accede a la finca. Tras una imposta moldurada y pináculos en sus extremos, se alza un segundo cuerpo de forma triangular, en cuyo frontón se exhibe un magnífico escudo barroco con las armas de los Ceballos – Estrada – Castañeda – Ruiz – Calderón – Villegas – Bustamante. Rematándola en su cumbre dos bolas de estilo herreriano en los extremos y un pináculo en el centro.

En su interior una hermosa corralada señala el punto donde se erigía la antigua torre medieval. En ella se colocan accesos enlosados al palacio, capilla y jardín, espacio este último al que se accede a través de una segunda portalada adintelada con bolas en los extremos y pináculo central sobre la tarjeta de un blasón sin tallar. Una tercera portalada se abre en el muro Norte, también adintelado y sin ornamentos.

 

  Al lado de esta última portalada, haciendo esquina y complementando al muro delimitador, se acopla un edificio de planta cuadrada, doble altura y cubierta a cuatro vertientes con cruz de metal en la cumbre. En su cara Norte se abre un pequeño hueco con arco conopial, en la esquina medio cubo con impostas, y en la cara Oeste dos vanos cuadrados, el superior con forja y el inferior con una tarjeta vacía en el dintel. Por la parte interna, dos vanos al Sur y, puerta de acceso y ventana con antepechos de forja en el Este. Se debe tratar de la casa de los guardeses y no de las caballerizas, a juzgar por su saneamiento interior, cuidado de los herrajes y chimenea de cocina.

 Junto a esta construcción y adosada al muro delimitador se extiende una socarreña apoyada sobre postes de madera.

 Increíblemente ricos son sus jardines, con gran cantidad de especies, entre las que destacan las arbóreas, gran parte de ellas centenarias: Palmeras, aguacates, acebos, castaños, pinos, higueras, avellanos, cañizales, cactus exóticos, tejos, naranjos, limoneros, plátanos…

A lo largo de la finca encontramos otras construcciones como un pozo funcional de agua, un templete adosado al muro delimitador Oeste, con unas escaleras de piedra y terracilla con balaustrada de forja, un merendero de piedra pulida con mesa y banco corridos para varios comensales, un cobertizo al fondo Sur de la finca con otra terracita almenada a base de ladrillos macizos y unas escaleras que ascienden a un acceso flanqueado por bolas de estilo herreriano.

 Su interior contenía valiosos muebles y colecciones de cuadros y abanicos. A los pisos superiores se accede por medio de una escalera de piedra.

Hay numerosos objetos que no cabe relacionarlos son su situación actual y que pertenecen al anterior palacio de este solar o a otros edificios de los que fueron traídos a modo de colección: Canecillos, escudetes, escudos, jarrones, piedras de molino, leones  a los lados de la portalada del interior, etc.

El escudo barroco de la portalada, característico del primer tercio del siglo XVIII, tiene dos partes bien diferenciadas en cuanto a ejecución. El ornamento exterior es de buena talla y altorrelieve, el del campo del escudo es bajo relieve y de factoría más descuidada. Está timbrado por un guerrero con yelmo de plumas y con armadura. Se ve soportado por dos grifos tenantes apoyados sobre dos guerreros encargados de sustentar la cartela. En la punta aparece un mascarón arrojando lambrequines por sus fauces. A ambos extremos del jefe se suspenden dos amores sustentando la cartela y sobre ellos dos figuras femeninas. El campo se nos muestra partido, cortado de dos y mantelado en la punta. También destaca un escusón (pequeño escudo flotante dentro del mismo campo) en el centro:

 Datos históricos: Anteriormente al palacio existía en el solar una torre medieval, parece ser que del siglo XIV, con muralla, fosos y contrafosos, perteneciente a los Bustamante de Toranzo. A comienzos del siglo XV fue demolida en una lucha de bandería y a mediados de siglo su piedra reutilizada en la construcción de una nueva casa-torre. A partir de este siglo la casa de los Bustamante de Alceda se impone en detrimento de las de Quijas (de donde descienden las ramas de Bustamante en el Valle de Toranzo) y La Costana, que verán su protagonismo relegado a favor de una casa que se reforzará aún más al unirse a la de Mercadal en el siglo XVIII.

 El palacio se construye en 1737, bajo encargo de don Pedro de Bustamante y Zeballos al maestro arquitecto don José de Casuso, vecino de Orejo, Marina de Cudeyo, estipulando un precio de 31.000 reales para la edificación de la casa y la ermita. En su ejecución, el día 10 de mayo de 1737, se asoció a los maestros de cantería y carpintería don Francisco de Castanedo, don José de Gandarillas y don Antonio del Mazo, con sus equipos de oficiales y peones. Como en muchas de las casonas regionales, el arquitecto y comitente acordaron y redactaron condiciones de obra muy detalladas que, en este caso, aún se conservan. En ellas los maestros tuvieron que firmar 102 condiciones, algunos de los ejemplos: “…que los dos arcos figurados en la planta de la dicha fachada han de ser de la misma hechura y alto de los que tiene la casa de don Antonio Zevallos vecino deste dicho lugar, haziendole las vasas y capiteles más bien agraziados…”; “… la puerta principal de dicha casa se ha de ejecutar de la misma forma y hechura de la tiene dicha casa de don Antonio de Bustamante Zeballos con sus pilastras y capitel mas agraziado, y añadiendo por remate dos pirámides de bolas, y una de abuja en el medio a medio relieve…”; “… que el alto de dicha zerca sea el mismo que tiene la de Dn. Lorenzo de Bustamante en su huerta…”; la construcción debía realizarse “… al modo que las tienen las casas principales deste lugar…”.

 Profundizando en los ancestros de la familia Bustamante, en el siglo XVII nos encontramos en Alceda a DON ANDRÉS RUIZ DE BUSTAMANTE CALDERÓN Y VILLEGAS, casado con doña María de Ceballos. Su hijo, DON PEDRO DE BUSTAMANTE Y CEBALLOS, debió ser quien mandó edificar la casa sobre la antigua torre, pues en su testamento, realizado en 1691, unos días antes de su muerte, nos cuenta que tenía encargada una celosía para su ermita a don Antonio Calderón Ceballos, vecino de Entrambasmestas, así como unos cuadros de los apóstoles. Don Pedro se casó tres veces: primero con doña Prisca de Zevallos el Caballero, con quien tuvo varios hijos, muriendo todos siendo menores excepto una hembra, que logró sobrevivir; después se casó con doña María de Arce y de la Concha, de Villacarriedo; y por tercera vez con doña María Antonia Cacho Ceballos y Escalante, vecina de Hinojedo, con quien tuvo a don Pedro Manuel Bustamante y Ceballos.

 DON PEDRO MANUEL debió continuar la obra de la casa. Se casó dos veces obteniendo tan sólo descendencia en su primer matrimonio, con doña Ana María de Villa Castañeda.  De este matrimonio parece ser el escudo de la portalada.

 DON BERNABÉ BUSTAMANTE Y CEBALLOS VILLA Y CASTAÑEDA, hijo de don Pedro Manuel y doña Ana María, sería su siguiente propietario. Se casó con doña Jacinta Bracho y Velasco, hija de don Juan Alonso Bracho y doña Bernarda de Velasco, y única heredera del Marquesado del Solar de Mercadal, título que había pasado a su familia por vía de hembra.

 Es una época de opulencia y confort en el Palacio de Alceda, una forma de vivir que era envidiada en la comarca y que don Bernabé había aprendido en la Corte junto a su buen amigo el Conde de Oropesa. En el Catastro del Marqués de la Ensenada (1755-1756), don Bernabé declara tener un hijo y una hija y vivir con su padre viudo de más de 60 años, con quien comparte la propiedad de la casa en esa fecha. Ambos exponían: “Primeramente la casa principal en que vivimos, a cuatro aguas, ancho 60 pies y larga 64. Tiene suelo principal y desván, su fachada mira al mediodía; al solano está situada casa de caballeriza y pajar, separadamente, de 40 pies en cuadro. Al ábrego la Capilla del glorioso San Antonio de Padua, y al regañón la portalada por donde se entra al patio o corral, que hace frente a estos edificios, y por el que se sirven con puertas diferentes; rodean los huertos y solar, cercados de cal y canto, de palmamiento de 27 carros de heredad secano. La situación está en el barrio que llaman del Medio del dicho lugar, confronta por el cierzo con casas de Santiago de la Coz y Ventura González de la Hedilla, por el solano con La Vega de Arriba, por el ábrego con casas de Fdo. Pelayo y Manuel García de la Huerta, y por el Regañón con el río que llaman Riosera”.

 Al fallecer don Bernabé se hace inventario de los bienes de la casa, de los que da cuenta M. C. González Echegaray en su libro dedicado al Valle de Toranzo: “… taburetes de Moscovia, sitiales de cabritilla labrada, sillas de “media naranja” ribeteadas con clavos, así como también “tocador” con su mesa correspondiente y sus embutidos de concha, de maderas exóticas; un escritorio de ébano con espejo de cuatro cuartas. Una papelera de fina madera con ocho gavetas, con los papeles familiares, mesas recondas de pies torneados de “maderas extranjeras” y dadas de betún de diferentes colores; bufetes de nogal con cajones; arcas de roble, castaño y pino; cofres “aforrados de cuero”, otros barreteados y otros forrados de cabritilla; gran abundancia de cuadros. Una cama “de hechura muy exquisita torneada y betuneada de color negro con colgadura entera de damasco carmesí, con tres colchones adamascados y otro de terliz”. Camas de palo rosa con colgaduras, y otras torneadas de roble, un crucifijo de marfil y otros muchos muebles y cuadros…”. Mayor enumeración de estos bienes podemos encontrar en la obra de Miguel de Asúa y Campos, 1909, en la que se describen listas de ropas, muebles y alhajas, prescindiendo de enumerar fincas, caballos y bueyes, que sí se recogen en el inventario original que se conservaba en el archivo familiar de la casa de Alceda.

Don Bernabé muere a finales de siglo, antes que su padre, y su patrimonio, unido al de su esposa, pasan a su hijo DON MANUEL LUIS DE BUSTAMANTE BRACHO.

El Título de Marqués del Solar de Mercadal fue creado el 9 de enero de 1695, a favor de don García de Bustamante, natural de Comillas e hijo de Don Juan de Bustamante, militar y hombre de letras, y doña Mencía de la Torre, de la casa que esta familia tenía en la villa de Comillas. Fue don García Oficial Mayor, Secretario del Consejo de Asuntos de Indias, Secretario del Consejo de Asuntos de Italia, Secretario de la Real Hacienda, Ministro de la Guerra en 1691, Secretario del Universal del Despacho de doña Mariana de Austria, Reina y Regente de su hijo Carlos II de 1665 a 1675. Fue también don García Caballero de la Orden de Santiago y en 1665 Capitán en propiedad de dos compañías del Valle de Alfoz de Lloredo. Se casó con doña María Teresa Carrión.

Al morir don García en 1698 crea mayorazgo en su hijo don Juan Andrés de Bustamante, que moriría sin sucesores, poco tiempo después de casarse con doña María Ignacia de Santelices y Guevara, hija de los Marqueses de Chiloeches. Su herencia pasaría entonces por vía de hembra, al hijo de su tía doña Ana de Bustamante, su primo don Juan Alonso Bracho y Bustamante.

Don Juan Alonso era Teniente General de Artillería de la Costa Cantábrica y Señor de la Casa de Bracho en Ruiseñada. Se casó con doña Justa Calderón y Enríquez, de los Calderones de la Barca de Oreña, casa de la que tuvieron otros heredamientos.

Al morir estos recae el mayorazgo en don Francisco Antonio Bracho, quien también lo engrandeció con los bienes de su mujer doña Bernarda de Velasco e Isla. Tuvieron tan sólo dos hijas, María Antonia, sin sucesores, y doña Jacinta Bracho, quien como hemos visto se casó con el opulento don Bernabé de Bustamante, señor de la Casa de Alceda. De esta forma recuperan los Bustamante el título y propiedades del Marqués del Solar de Mercadal y acogen también el mayorazgo de Ruiseñada, unas posesiones de las más preciadas en las Asturias de Santillana, aunque de menor importancia que las de su marido.

Pero el momento de mayor apogeo que vivió el palacio fue durante el siglo XIX, cuando, a principios de este periodo, fue restaurado por don Antonio de Bustamante y Piélago, vecino de Comillas, quien rehabilitó el título de Marqués del Solar de Mercadal, denominación que adquiriría el palacio a partir de entonces.

Hay que decir que el vecino Palacio de los Bustamante Rueda, con todo su recinto, perteneció al propio Palacio de Mercadal, así como el aledaño Molino de la Flor, pero la finca fue seccionada en el siglo XIX para dar paso al camino conocido aún por Ave María, antecedente de la actual carretera N-623 Santander-Burgos.

Durante la Guerra Civil, al retirarse las tropas republicanas en 1937 fue íntegramente saqueado e incendiado, para ser posteriormente restaurado por su propietario el poeta don Bernabé Casanueva.

El Molino de la Flor fue vendido hace algunas décadas a una familia de la propia localidad.

Estado de Conservación: Su estado de conservación es bueno, aunque convendría realizarle labores de limpieza y algún tipo de consolidación.

Partes que faltan: Fue robado durante la Segunda República, concretamente en 1934, e incendiado en 1937, durante la Guerra Civil.

Restauraciones realizadas: En el siglo XV se derriba una antigua torre medieval con foso y se reutiliza la piedra para construir un palacio que, al no resultar aún lo bastante cómodo, es de nuevo reformado a principios del siglo siguiente. En el siglo XVII nos consta que ese palacio se reformó. Ya en el siglo XIX fue restaurado por Antonio de Bustamante y Piélago y, tras sufrir un incendio en 1937, cuando tan sólo se sustentaban sus cuatro paredes, fue restaurado por don Bernabé Casanueva.

     Actualmente se encuentra en fase de restauración porque la familia pretende alquilarlo para ofrecer bodas con servicio de catering.

Ficha de catalogación catastral.

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comentarios
  1. karldevitre dice:

    Muy interesante, gracias por una entrada tan bien documentada.

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  2. Juan Canales dice:

    Interesante descripción del palacio de Mercadal y las familias propietarias del mismo. me interesa concocer si D. José Bustamante y Guerra, natural de Alceda, tiene estrecha relación con los Bustamente propietarios del palacio.

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  3. lucrecia dice:

    Me imagino que esta en la provincia de Santander, el apellido Bustamante me suena por esa zona y lo de Comillas sin duda. Muy exaustivo estudio.

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