APUNTES DE LA NIÑEZ

Publicado: septiembre 5, 2011 en mis experiencias, relatos
Etiquetas:

Aun se escuchan los canticos de la procesión de la virgen por aquella cuesta de la empinada calle; aun se siente el ahogo de subirla a toda carrera cuando la hora de la entrada a clases se acercaba, aun siento los empujones y las risas, el adiós a mama, el hola a las hermanas de la Caridad que entonces regentaban el viejo palacio, aun me llega el olor de las hojas recién regadas, aun noto en mis pies los zapatos Gorila recién comprados subiendo por la gran escalinata de mármol.

Hoy estaba la puerta cerrada, no sé en qué condiciones estará este viejo palacio que soporto varias generaciones de estudiantes antes de que se trasladara a las Puertas de Tierra. La puerta estaba cerrada y se veían las huellas en sus grandes portones de madera con remaches dorados de los miles de patadas que se habrán dado en aquel sitio.

Sobre el portón de entrada estaba la larga ventana alargada con las rejas de hace muchos años, es allí donde estaba la clase de ingreso, yo tenía entonces 10 años.  Y sin embargo, sus cristales brillaban, quizás me jugo una pesada broma el tiempo pasado.

La torre Tavira soportaba la visita de miles de turistas llegados en los grandes barcos, vamos por más de 40 en este pasado mes de agosto. Yo mire hacia arriba para decirle hola y adiós a la querida torre a la subí cuando tenía pocos años y desde se veía la ciudad entera. Hoy poco me interesa del uso que se le está dando. Cosas de sacarle dinero pienso.

Justo en el lateral estaba la gran ventana que fue mi clase de párvulo, cuando tenía cinco años. Recuerdo casi todo como si hubiese ocurrido ayer. Me entretenía alisándole el pelo a Isabel, mientras esta casi dormía en una de esas inacabables charlas del profesor de religión.

Un poco más allá, es un edificio adjunto y que ahora está cerrado a cal y canto, estaban las tres ventanas donde curse primero de bachillerato, el último año que estuvimos en ese edificio. Fue precisamente allí donde sentimos pasar la trompa de agua y viento que sacudió la ciudad hace muchos años. Se rompieron muchos cristales  pero no pasó nada importante.

Hoy todo está cerrado, silencio donde antes había ilusiones, risas, coqueteos, libros, uniformes y ganas de vivir.

Habrá quien diga: “Cuantas cosas teníamos en la mente”

Habrá quien diga: “Que de fracasos hay en la vida”

Yo me digo a mi misma: Jamás llegue a pensar que la vida me diera tanto, estoy más que satisfecha. Gracias a todos….. 

DAMADENEGRO 5/9/2011

Anuncios

Los comentarios están cerrados.