VIVIR A DESHORA

Publicado: octubre 5, 2011 en mis experiencias, relatos
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Una mañana a las 7.30 am, cuando aún el sol no ha salido llego hasta mi trabajo, aquel día había luna llena, y sobre el mar se estaba acostando poco a poco antes de que su amor platónico, el sol, saliese por su lado contrario.

El mar estaba manso, una cortina grisácea que lentamente rompía sus olas sobre la solitaria arena.

No pude escapar de su encanto, seguía el camino fatal del final de la noche, cuando solo están despiertos aquellos que la han vacilado durante horas y los que entramos en nuestros trabajos a esas mismas horas.

Hay quien se queja de trabajar, que le quita tiempo a la vida. Yo en cambio, siempre he pensado que esto me da la oportunidad de observar la naturaleza y admirarla como hoy. No tiene precio, me fascina, y ahora la suelo fotografiar cuando las cámaras son capaces de captar la belleza en un solo clic.

Un poco más tarde, ya de día, las gaviotas descansaban juntas en la orilla del mar, todas mirando para el mismo lado, casi le rendían un homenaje al sol.

Y de nuevo me fascino la belleza tan cercana de la naturaleza…. De nuevo me hizo pasar unos minutos de meditación y de relax.

 

DAMADENEGRO 5/10/2011

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