LOS REYES ……………. (nostalgias)

Publicado: enero 1, 2012 en relatos
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Tratando de echar a este gordito que se ha colado en mi casa camuflado entre postales de felicitación traído gracias al consumismo extranjero que impone sus modas y sus modos, me he dado cuenta que a lo lejos en la calle de la urbanización donde vivo estos días había tres hombres, o quizás tres fantoches que hacían destellar sus vestidos con las farolas que aún permanecen en pie a pesar de ser blanco de puntería de los “educados” boys de mis vecinos, que aunque lejanos se dejan notar de algún modo.

 

Bien, el gordo vestido de rojo se evapora por la otra esquina y abrigándome con la capa de lana salida de manos expertas en tejer, he llegado hasta donde estaban; me han mirado con temor, quizás no tengan buenas intenciones pero les saludo, les hablo y les invito a mi cálida casa que gracias al hogar en llamas con maderos de roble, ennoblece con su olor toda la zona recalentada de cocinas con sabor a perritos calientes y otros inventos de estos tiempos.

 

Entran mirando a un lado y a otro, se sorprenden cuando ven el Belén decorado con todos los personajes históricos (según me enseñaron mis padres y abuela), y sonríen cuando descubren la pequeña figurita de barro de un niño en pañales cobijado en el pajar, porque mi nacimiento es un pajar inmenso donde aparte de nacer el Divino, cada personaje continua con su quehacer cotidiano acompañando a los padres del recién nacido.

 

Los tres hombres se sientan y toman un taza de caldo casero humeante.

-Gracias por invitarnos, aquí se respira paz.

 

-Largo ha sido el camino para encontrar la luz, pero siempre supe que la estrella existía, simplemente había que buscarla y encontrarla.

 

-Descanso es lo que necesitamos tras encontrarnos con tanto salvaje hasta tirándonos piedras.

 

-Todavía hay quien tiene fe, quien espera la verdad, quien da cobijo al caminante, quien le da el calor de su corazón.

 

-Hay casas que tienen algo especial, es el aire que está impregnado de bellas intenciones, de esperanzas, de deseos nobles.

 

-Son molestos estos vestidos para los tiempos actuales, pero los que nos ven porque desean vernos, nunca se sorprenden de que vistamos de esta manera.

 

Hay algo en tus ojos, quizas tuviste una experiencia anterior relacionada con nosotros. Quizás algo que ocurrió hace años pero que aún permanece en tu corazón dándole calor y fe.

 

-Algunas veces en ciertas casas nos olvidamos de que tenemos que ser invisibles, pero hay tanta belleza y ternura en sus habitantes que nos hacen llorar de la emoción.

 

-Notamos con alegría que guardas los recuerdos de tus antepasados, bien sabes que parte de lo que eres es gracias a ellos, eres el resultado de sus enseñanzas, de sus vidas, de sus experiencias. Nos sentimos felices de que respires paz.

 

-Mira el fuego, ves cómo se retuerce en el tronco central… no temas, ardera como los demás y se fundirá con la ceniza acumulada. Por muy alto que estés, por muy seguro que te sientas con tu poder, por hacer de los demás conejos de laboratorio, siempre vendrá la llama que te consumirá y serás simplemente NADA.

 

-Mi regalo es la concordia, porque eres depositaria de la paz, tienes esperanzas de que el paso próximo será aún más bello y estarás con los que tanto has amado en este mundo.

 

-Mi regalo es la paciencia para soportar todos esos desmanes que hacen los que te rodean y la sociedad en la que vives. Sé paciente, la verdad se mostrara en toda su grandeza.

 

-Mi regalo es la pureza de corazón porque en ti tiene el doble valor de haber sido arrinconada por quien no sabe de obligaciones ni de moral y ahora tu misma te has convertido en el Ave que vuela libre porque tenías el suficiente apoyo moral y físico para que nada ni nadie te destruyera o esclavizara

Los tres hombres se levantaron, uno tras el otro desaparecieron por la puerta del salón y el portón antiguo y pesado se abrió solo a su paso, enfilaron el caminito que lleva hasta la reja de entrada, se volvieron, me miraron una vez más y una sonrisa se dibujó en el rostro de los tres… salí corriendo para decirles adiós una vez más pero…. no había nadie en la calle, solo una estrella blanca y resplandeciente se elevaba sobre las copas de los pinos y se perdía en el cielo limpio y oscuro de este primer día de invierno.

DAMADENEGRO sábado, 19 de diciembre de 2009

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