DIA DE REYES

Publicado: enero 5, 2012 en intimidades, mis experiencias, relatos
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Papá por donde vienen los Reyes? 

– Espera un poco que ya se escuchan los tambores de los pajes, pronto llegarán a la plaza de San Juan de Dios, frente al ayuntamiento. 

Y la mirada de aquellos ojos de 5 años se perdía en la esquina de la cafetería Mikay, mientras la mano con guante de cuero marrón cogía fuertemente aquella otra pequeña que iba vestida con el color celeste… Y aquel abrigo azul eléctrico que mamá se llevó cosiendo noche tras noche para que estuviese listo el día d Reyes. 

Y aparecieron por la calle Nueva, en aquella esquina donde se han desarrollado muchos aconteceres bellos de mi hermosa niñez. Y la mano protectora se ha quitado el guante para poder subir a su hombro a la pequeña hija que con tanto orgullo llevaba a todos lados. Y esos rizos negros que rebeldes caían sobre la joven frente se mecían con el entusiasmo de las palabras. 

– Ya están aquí— papá— ya están aquí¡¡¡ 

Y curiosamente como todos los años, tres coches descapotables; quizás los únicos que había en Cádiz propiedad de particulares traían a sus Majestades. Y curiosamente uno de los conductores y propietarios de ese vehículo blanco, que años más tarde, preparado y puesto en marcha, me llevó también a mi baile de puesta de largo, iba conducido por el amigo de papá. Soria se llama de apellido y todavía lo veo con ternura perderse por la oscuridad de la iglesia después de recibir la comunión. 

– Ya están aquí y los recuerdos y ganas se me anudaban en la garganta sabiendo que esa noche iba a tener en mis manos a la muñeca con pelo largo y cara pálida en su silla de ruedas. Era lo único que pedía, y era afortunada pues recibía esos dos regalos, más los caramelos y los regalos de tita Isabel que se escondían en los lugares más insólito de su casa durante cada Navidad. 

Y la lluvia de caramelos llenaba de colores la noche gaditana, mientras el alcalde de la ciudad D. Ramón de Carranza a quien tanto debe Cádiz, recibía a sus Majestades desde el balcón principal del Ayuntamiento con sus arañas encendidas dando resplandor de mármol blanco y negro y de destellos de oro en sus cuadros que jalonan el salón principal del centro ciudadanos. 

Un repiqueteo ahogado salía de la torre de la Iglesia de San Juan de Dios, acompañada por la presencia de las enfermeras con sus blancas cofias y las togas de las monjas de la Caridad que prestaban servicio en el Hospital del mismo nombre y que recibían también la llegada de unos reyes que nada querían para sí…. recuerdos, y más recuerdos. 

Y después de salir al balcón tras unas palabras del alcalde dándoles la bienvenida a la ciudad, la gente se iba a sus domicilios donde los pequeños recibirían el regalo deseado, sin gritos, sin llantos, sin desafíos, con esos hermosos ojos que da la inocencia y que ahora pronto se pierde….. La sombra de que un día supiésemos quien eran los Reyes planeaba por nuestras cabezas. Una sombra que diría cuando esos Reyes anuales dejarían de venir a traernos los muñecos o el tren de cartón, o el fuerte apache, o en el mejor de los casos, la muñeca que movía los ojos… 

Y mi padre y yo desaparecíamos por la calle Cristóbal Colón camino de la plaza Candelaria, donde estaba nuestra casa y donde mi madre se afanaba en terminar algo que escondía cada vez que yo me acercaba. Curiosamente ese “algo”, azul o rosa o blanco con tiras bordadas formaba parte del “ajuar” que los Reyes Magos de Oriente dejaban en casa a altas horas de la madrugada… 

*Recuerdos al paso de la cabalgata de Reyes del año 2012 por delante de mi terraza…. 

**2º Capítulo de Mi Memoria Histórica: niñez y adolescencia. 

***In memoriam de todos aquellos que hicieron que mis años de niña fuesen bellos, seguros, recibiendo amor y dando amor a quienes formaban el círculo familiar. 

DAMADENEGRO2012

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