EL JARDIN DEL DESCANSO (R.I.P. cementerio S.-José)

Publicado: enero 20, 2012 en intimidades, mis experiencias, relatos
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Prácticamente diez años, la misma puerta y ese ambiente a nostalgia que se siente en un lugar especial. La cal jugaba con el sol en esta mañana de invierno. No hay gatos, ahora ya no hay gatos como entonces subidos por todas partes. La voz del administrativo hablaba con un cliente sobre traslados de algo.

Ya nadie ocupa los nichos, se ven por la ventana, como ojos que te quieren llegar hasta el alma. Solo algo que nos pone intranquilos, los muertos  que por una cosa o por otra murieron en un periodo determinado de nuestra historia y han sido olvidados allá abajo, donde la tierra se vuelve arena playera.

Sigue ese sol radiante, me vuelvo hasta la pequeña capilla que creo ha sido bautizada con el nombre de Los Ángeles. El Cristo crucificado pone el signo final de una vida mortal y su corona de espinos reposa sobre la losa de mármol que sirve de altar. Los bancos son nuevos, una pequeña capilla que siempre recordara lo que hubo en la zona. Cuadros de San Rafael, de San Pedro, de María, de San Juan.

Leo con curiosidad la lápida que hay en el suelo, allí está enterrada Doña María Ignacia esposa del hombre que dono el suelo en 1800 para que fuese el cementerio de la ciudad. Por aquellos tiempos en las afueras, muy a las afueras y hoy sin embargo,  en la zona más turística.

No se siente la muerte, porque realmente la muerte no se siente como algo pesado, sino muy libertador y ligero. Hay quien se ha entretenido en hacer psicofonía en la zona y que ha grabado algunas voces. Es normal, un lugar de referencia donde se amontonan los llantos de los vivos y el reposo de los muertos.

Incluso hay quien vio en sus tiempos alguna sombra correr por sus pasillos llenos de flores, esconderse en los panteones, pocos pero hermosamente escupidos.

No noto nada especial y eso que soy sensible a ello. Solo bocas abiertas mirando para la ventana de la oficina. Me entretengo  haciendo fotos de la nueva capilla, ha quedado perfecta y las tumbas de Fermín, antiguo alcalde de Cádiz y de D. Rosendo con sus flores, reciben en la antesala de la capilla a todo visitante. Solo estoy yo, quería ver que tal estaba ese lugar por el que salí hace diez años con los restos de mi padre camino de otra tierra para descansar definitivamente.

No sé si llegare a ver ese parque que quieren levantar cuando todo este destruido y del cementerio no quede nada, pero se me antoja paradójico que quieran ponerle el nombre de Jardines del Descanso.

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El antiguo cementerio de Cádiz aún sigue con vida. Se trata de una expresión metafórica que resume el estado en el que se encuentra el camposanto de San José después de llevar clausurado 19 años. Desde entonces no se han producido nuevos enterramientos y los nichos ocupados han sido desalojados a cuentagotas en la última década hasta el Mancomunado de Chiclana. Sin embargo, pese al trabajo realizado, el solar sigue con fosas ocupadas y sin la posibilidad de ser demolido.

El Ayuntamiento de Cádiz anunció en 2005 el trámite para proceder a su derribo mediante la declaración de ruina de las instalaciones. Esta medida impulsada por la Corporación de Teófila Martínez ha encontrado a lo largo de los años con un inconveniente que ha impedido llevar a cabo la actuación urbanística. El revés con el que topan las administraciones es el lento proceso de localización de los familiares de algunos de los difuntos que aún reposan en San José. El Ayuntamiento tenía intención de despejar el futuro del cementerio en 2006 con su total desalojo. No ha podido ser.

En diciembre de 2009, fuentes municipales aseguraron que el traslado del contenido de todos los nichos del cementerio de San José estaba ya al completo por lo que el 90% de los restos mortales del total que moraban en Cádiz descansan desde hace año y medio en Chiclana. Tan solo queda por llevar al cementerio chiclanero los restos que están enterrados. Desde entonces no ha habido ningún movimiento de tierra ni se ha vuelto a organizar ninguna comitiva fúnebre. Fuentes del Mancomunado afirmaron ayer que «desde 2009 no se ha retomado el contacto con ningún responsable del Ayuntamiento» y en sus planes de futuro cercano tampoco está prevista ninguna reunión. «Desde hace dos años, no ha habido ningún cambio en cuanto al cementerio de San José se refiere», sentenciaron, aunque reconocieron que no hay impedimento alguno para que se comience con las labores de derribo de los nichos. Los restos que descansan enterrados tendrían que ser trasladados o bien paralelamente a los trabajos de derribo de los nichos o esperar a que no haya nada en pie.

El primer teniente de Alcaldía, José Blas Fernández, reconoció que no ha habido ningún movimiento desde que se trasladaron los restos de Don Rosendo, fallecido el 19 de julio de 1876 a la capilla del cementerio, en diciembre de 2009. Fernández aseguró que el difícil proceso de encontrar a los familiares de los fallecidos ha entorpecido el proyecto. El edil insiste en que « en el Ayuntamiento no estamos dispuestos a darnos por vencidos». El primer teniente de Alcaldía no pudo precisar una fecha aproximada para el inicio de los trabajos de demolición aunque aseguró «que es algo que se intentará hacer durante esta legislatura», tienen cuatro años por delante para llevarlo a cabo.

El traslado completo de todos los restos es un paso totalmente necesario para que se lleve a cabo cualquier actuación sobre este terreno ubicado en pleno Paseo Marítimo. «No podremos construir ni levantar nada hasta que no esté totalmente vacío», añadió José Blas Fernández.

 

El parque de El Descanso.

El Gobierno municipal no ha cesado en su empeño de abrir a la ciudad este solar ocupado por nichos derruidos. En mayo de 2007, el Consistorio presenta el proyecto de reordenación pensado para la superficie del cementerio. Así el nuevo plan urbano de la ciudad recoge en su planeamiento la apertura de un gran jardín, con zonas deportivas y un anfiteatro.

 

El mismo año que Teófila Martínez presentó el proyecto anunció que la clausura se preveía para finales de 2007. Sigue el retraso y no se le ve luz al final del túnel. La burocracia chocó, por un lado, con la ley de Memoria Histórica, donde hubo que detallar los fusilados en la Guerra Civil y enterrado en el cementerio, además de las fosas comunes. En el proyecto municipal solo se mantiene del antiguo camposanto la capilla. El jardín quedará protegido por un cerramiento de cristal de forma irregular que permitirá la instalación de quioscos.

Pero a este proyecto también le han salido opositores. A mediados de mayo de 2010, los vecinos de San José-Playa se unieron en una asociación para mostrar su más rotundo rechazo a la construcción de un auditorio de tres plantas de altura en el extremo sur del cementerio, junto a un bloque de pisos. Los residentes de esta zona criticaron que de llevarse a cabo la edificación de este auditorio, se verían claramente afectados ya que ocultaría las vistas al mar de las que actualmente disfrutan desde sus ventanas. La Asociación de Vecinos presentó estas quejas aunque el Ayuntamiento no las aceptó. De momento confían en que el nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) contemple sus reclamaciones. Habrá que esperar.

Había antiguamente en el ya cerrado cementerio de San José, (Cádiz), una tumba, que, pese el abandono del camposanto, siempre lucia flores, esa era la de Don Rosendo, a quien la gentes del lugar atribuyen milagros, que van desde la curación de un familiar enfermo hasta el aprobado de un examen de conducir.

De don Rosendo de Vicente y Vicente se dice que fue un médico que vivió humildemente por su negativa de cobrarles a los más necesitados la consulta, que fue un comerciante, poseedor de una tienda de ultramarinos y que repartía comida entre los más pobres, otros simplemente dicen que fue un ciudadano más, anónimo, pero también destacado por su buena fe para con los demás. Sea como sea, lo que si se sabe seguro de este hombre es que nació en La Guardia (Pontevedra) en 1808 y que a la edad de trece años se trasladó con sus padres, Ignacio y Francisca y con sus hermanos a Cádiz, y que allí vivió hasta que murió un 19 de julio de 1876, a las cinco de la tarde en su vivienda de la calle Horno de Candelaria, número 28. Su certificado de defunción fue expedido por el Sr. Juez D. José Mª Fernández y sus restos recibieron sepultura el día 20 de Julio de 1876 en el cementerio de San José en un nicho de propiedad. Nicho que, a finales del 2009, tuvo que abandonar para ser trasladado debido al cierre del cementerio.

Su cuerpo, o lo que quedaba de él, fue depositado en la capilla del camposanto, justo en frente de otro insigne gaditano, Fermín Salvochea, alcalde de la ciudad durante la I República.

El traslado se realizó en la más estricta intimidad, sin querer anunciarlo por el temor de que sus devotos, a los que se les prohibió hace tiempo el paso a San José por la peligrosidad de su pésimo estado de conservación, acudieran en masa.

Hoy día Don Rosendo sigue siendo una leyenda entre los habitantes de Cádiz, y aunque su tumba recibe menos flores que antes, aún hay quien se encomienda a este santo particular gaditano, del que, seguramente la Iglesia Católica no sabrá nada, pero del que el pueblo sabe mucho.

DAMADENEGRO 20/1/2012

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