Archivos para enero 25, 2012

La Sacristía vieja de San Lorenzo fue construida entre los años 1419 y 1422 por Filippo Brunelleschi como anexo a la Basílica de San Lorenzo, en Florencia. Se la conoce como vieja para distinguirla de la nueva, construida años más tarde por Miguel Ángel bajo el patrocinio del Papa León X.

Esta obra ha sido considerada como uno de los ejemplos más expresivos de la arquitectura de Brunelleschi, con una gran influencia en otros edificios posteriores de planta central. Se trata de un espacio cúbico cubierto por una cúpula nervada sobre pechinas, a la cual se une al fondo otro espacio similar de planta cuadrada, que actúa a modo de ábside. La sacristía queda dividida verticalmente por tres zonas de idéntico tamaño: la parte inferior de configuración general rectangular, la intermedia con arcos falsos circunscritos por las pechinas y la cúpula esférica, cuyo radio es igual al tamaño de cada una de esas dos zonas sustentantes. El entablamento recorre continuo los dos espacios creando así un espacio visual completo, unitario, y lineal. Se ha considerado que tal sacristía es el primer espacio de planta central del Renacimiento.

En la cúpula hay 12 óculos que simbolizan los 12 apóstoles y que se subordinan al gran óculo central, que hace referencia a la Divinidad. Además todo se encuentra policromado, y la tumba se sitúa en el centro, a eje vertical con la cúpula.

El arquitecto, una vez más, concibió su proyecto a base del empleo de dos figuras geométricas simples: el círculo, relacionado con la esfera, y el cuadrado, que se refiere al cubo. También se ha pensado que el diseño de esta sacristía tiene su origen en las martyria paleocristianas y, en concreto, en parte de la planta del Santo Sepulcro de Jerusalén.

La sacristía está decorada con esculturas en relieve realizadas por Donatello.

El visitante que penetra en la Iglesia de San Lorenzo difícilmente tiene la ocasión de ver un muro de la nave o incluso una parte de ella completa. Avanza a lo largo de la nave entre dos arquerías que disminuyen hacia lo lejos en una progresión definida. En cualquier punto que se detenga, la ley de la proporción en perspectiva es igualmente valida si considera la columna más próxima situada en el plano ideal de la intersección.

En San Lorenzo el suelo de la nave está dividido en cuadrados que corresponden al tamaño de las crujías y la línea oscura del eje central invita al visitante a moverse a lo largo de ella con lo que ambos muros de la nave parecen disminuir al mismo ritmo en dirección al punto de fuga. Los cuadrados del suelo junto con los artesones del techo suministran unas coordenadas espaciales cuya función de vías métricas es comparable a la que en los cuadrados del renacimiento se reserva al escorzado suelo de mármol. Los artesanos están integrados en el sistema modular de todo el edificio. El diámetro de cada uno, medido entre centro y centro del marco, es de 4,5 módulos (si contamos como modulo medio diámetro de columna), y esta medida corresponde exactamente a la altura de las ventanas del triforio. Además el diámetro del relleno de cada artesón es de dos módulos, o sea, igual al diámetro de la columna En San Lorenzo se evidencia esta maravillosa concepción perspectiva y la suprema claridad lineal de los perfiles de piedra.

La fachada interna fue también diseñada por Miguel Ángel abarca 3 puertas entre dos pilastras y un balcón entre dos columnas corintias. El interior tiene un cubo separado de los pasillos laterales por columnas corintias, mientras que en la nave lateral las capillas tienen columnas compuestas. Estos 2 órdenes con distintas proporciones son elementos que van a controlar todo el espacio. De esta manera a través de la grilla de piso creada por Alberti (fue inventada para controlar la distancia espacial) se combinan estos 2 elementos que permiten ubicar el espacio. Una vez que se fija el lugar de la columna todo se va articulando. Por lo tanto toda la distribución de cada uno de los elementos que componen la iglesia toman como modulo inicial el diámetro de las columnas corintias de la nave central, a partir de allí estableciendo tanto las medidas planimetricas como las altimétricas, de esta manera se van formando cubos que forman el espacio.

Puede decirse que el interior es frío y estático, al estilo de los templos clásicos en los que se inspira.

Por lo tanto podemos apreciar que en la reconstrucción de la iglesia, Brunelleschi propuso un nuevo tipo de iglesia, decididamente clásica, inundada con luz para una claridad arquitectónica distinta (y no místicamente a media luz como en las épocas anteriores a ella), absolutamente regular y simétrica en sus correspondencias y en la orquestación continua. Él procura realizar el concepto de la multiplicidad en la unidad por un control proporcional. La articulación de los espacios dependió de las pilastras y columnas que variaban en altura. Se eliminan todas las paredes rectas, en las capillas perimetrales se hace imposible evaluar el espesor de la pared externa, por lo que esta invención-definición de la pared de cierre también soluciona la naturaleza del lazo interior-exterior, porque las capillas debían seguir siendo visibles desde el exterior. La repetición del mismo modulo a lo largo del perímetro entero expreso el concepto de Brunelleschi de la circularidad, que produce ecos por todas partes, en la pared perimetral, en los pasillos abovedados, en los ejes de las columnas, en las siluetas de las ventanas, etc.

La primera obra importante de Brunelleschi fue realizada en la Sacristía Vieja de San Lorenzo (1420-1429). Acá aparecen 3 características importantes: una reintroducción intencional de miembros antropomorfos clásicos como las pilastras corintias y las columnas jónicas, y un arquitrabe plenamente desarrollado; el uso exclusivo de relaciones geométricas elementales; una enérgica acentuación de la centralización espacial.

Brunelleschi diseño la sacristía como un cubo superado por una bóveda hemisférica, donde la cúpula se muestra como un rayo de sol donde cada uno de los 12 rayos representan a los 12 apóstoles, esto es una forma de representar el universo.

En la Sacristía Vechia resalta los nervios e ilumina en la base del tambor. La solución de la cúpula sobre trompas tiene casi mil años. Lo novedoso es el lenguaje expresivo, muy riguroso en las proporciones, marginando los aspectos visibles del esquema constructivo.

Recuperando una tradición veneciana para viviendas humildes se incorpora en la Sacristía el enyesado a los interiores. Existen muchas razones para esta incorporación. Quizá una de las más importantes sea que las superficies blancas regulares sirven mejor al nuevo concepto de “dibujo”, que adquiere la definición de las formas a través de los complejos órdenes compositivos clásicos. De esta manera cada pared está definida por 4 pilastras corintias que utilizan un entablonado intacto alrededor del cuarto. Un esquema simple de color se mantiene en todas partes, ya que las paredes están pintadas de blanco mientras que la piedra gris se utiliza en para los elementos arquitectónicos. Esto da claridad y armonía al diseño.

Dentro del orden planimétrico solo quedan variables algunos aspectos decorativos limitados que se encuentran delimitados por el entramado arquitectónico, como es el caso en la sacristía de los 8 grandes medallones y las dos puertas a ambos lados del arco de la pequeña capilla, con sus respectivos marcos que invaden los dos “lienzos de la pared situados entre pilares”, además de los elementos no funcionales arquitectónicamente de la capilla, incluido el altar. El equilibrio entre estos episodios y la arquitectura del vano queda encomendado a la capacidad subjetiva de interpretación ambiental de los especialistas. Acá el especialista es Donatello a quien su inspiración gótica le induce a acentuar más de lo necesario el relieve de los medallones y sobre todo de las puertas secundarias, inscritas en dos arcos abocinados que reproducen sin fundamento alguno los motivos de las hornacinas sobre los muros contiguos a la escalera.

La idea de un edificio en donde la arquitectura y la escultura se fusionasen en un todo indivisible tuvo realización parcial en la capilla mortuoria para la familia Medici en la Sacristía Nueva de San Lorenzo (1524-1534). En la Capilla Medicea Miguel Ángel vario levemente la forma de la Sacristía Vieja, pero sobre su planta elevo una cúpula del tipo del Panteón, plena de clasicismo romano. Los muros difieren de los sencillamente armónicos de Brunelleschi en que están articulados mediante dos órdenes de pilastras, no evidentemente proporcionados uno y otro, Brunelleschi había empleado un gran entablamento para separar las partes rectangulares de la composición de aquellas basadas en semicírculos. 

DAMADENEGRO 25/1/2012†