EL CHANTRE DE CALAHORRA

Publicado: abril 22, 2012 en viajes
Etiquetas:

El término ‘chantre’ es empleado dentro de la Iglesia Católica para designar a aquellas personas que ocupaban el cargo de maestro cantor o del coro en los templos principales, especialmente en las catedrales. También este cargo existía en diversos monasterios: Era el encargado de organizar las procesiones de los clérigos y conservar los libros en ausencia de bibliotecario. El nombre proviene del francés ‘chanteur’ que se traduciría como cantor. La primera aparición del término en castellano, está recogida en la Primera de las Siete Partidas de Alfonso X ‘el Sabio’. Era por tanto una figura con un papel importante dentro de la jerarquía eclesiástica. Debía vestir con capa e indumentaria especial y portar la batuta o bastón cantoral de maestro durante el cumplimiento de sus funciones.

Este era el cargo que ocupaba don Pascual Martínez en Calahorra. Asevera la tradición que era un clérigo muy querido por los habitantes de la villa de Miranda de Ebro. Siempre que estaba en sus manos ayudaba a todo el que lo necesitaba dando algunas limosnas o aconsejándoles en lo que podía. Prueba de estas virtudes fueron los legados que dejo en vida como la institución de un hospital para peregrinos y mendigos o la fundación de una capilla de patronato en la iglesia de San Juan y que fue dedicada a Nuestra Señora y San Juan Evangelista. Incluso tras su muerte fue fundada la llamada cofradía del Chantre con el fin de cumplir las mandas testamentarias del difunto y para atender el hospital que don Pascual Martínez patrocinó. Como pueden observar una vida marcada por la generosidad con el prójimo. Pero lo que es realmente sorprendente son las leyendas que se cuentan sobre su cruenta muerte y de los hechos que sucedieron después.

Cuenta la leyenda que don Pascual Martínez tenía un hermano que era el anverso de la moneda. Su vida estaba consagrada a los placeres mundanos de la vida, se pasaba la mayor parte del tiempo embriagado y no se le conocía vínculo laboral alguno. El sustento de Santiago, pues éste era su nombre, era el protagonista de esta historia: Pascual Martínez, quien le daba continuamente dinero hasta que un día harto ya de los desmanes de Santiago decidió no acceder a sus reiteradas exigencias monetarias. Santiago montó en cólera y amenazó al chantre, amenazándole con que se atuviera a las consecuencias de aquella nefasta decisión para sus propios intereses.

Así los trágicos hechos que estaban por suceder se desencadenaron después de que Santiago observara que su hermano daba limosna a unos pobres. Encorajinado se subió a la azotea de un piso que estaba en construcción en la calle de San Juan y esperó a que pasara su hermano. Cuando éste llegó a su altura, Santiago lleno de ira y rabia cogió un saco lleno de arena y se lo lanzó encima con tal suerte que cayó en la cabeza de su hermano causándole la muerte en el acto. Aquel 1 de octubre de 1352 quedó marcado a fuego en la memoria mirandesa.

Asevera la tradición que Miranda de Ebro lloró durante mucho tiempo la muerte de su reputado ilustre y tres días estuvo expuesto su cuerpo en la capilla de la iglesia San Juan para que sus convecinos le rindieran el merecido homenaje. Estos hechos no están constatados y no se ha probado su autenticidad. Sin embargo las leyendas sobre su legendaria figura van más allá constatando un repetitivo y curioso fenómeno.

Asegura la leyenda que Pascual Martínez fue enterrado en el cementerio local y que años más tarde una gran riada del Ebro sorprendió a los mirandeses arrasando la bella localidad, tal era la fuerza del agua, y sacando varios cuerpos del cementerio incluido el de Pascual arrastrándolos corriente abajo. Pero milagrosamente el de nuestro personaje se quedaba como amarrado por unas invisibles manos, junto a la puerta de la iglesia de Santa María, venciendo la corriente.

Ese inexplicable fenómeno se repitió en tres riadas, siendo en la última en la que los fieles lo tradujeron como una señal que indicaba el verdadero lugar donde quería descansar, el interior de la iglesia. Desde entonces allí descansa, en un sarcófago de piedra, bajo una tabla de madera con una inscripción. Existe en el libro de finados de la parroquia de Santa María un acta firmada por el párroco Pablo de Marrón del año 1812, en la que se recoge el traslado desde la iglesia de San Juan, eso sí reconociendo la inundación de este templo en el año 1765 y verificando su incorruptibilidad.

**El chantre o capiscol, dentro de la Iglesia Católica, es el nombre de una dignidad eclesiástica y cargo que designaba al maestro cantor o del “chantre tanto quiere decir como cantor  “Chantre – Wikipedia, la enciclopedia libre”, es.wikipedia.org

 

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s