STRAVAGANZZA

Publicado: junio 4, 2012 en relatos
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Realmente maravilloso me ha parecido este último domingo con esa sorpresa que me has dado de llevarme al mar. Si, el mar, ese que nos rodea por todas partes menos por una que nos une al continente. Quien me iba a decir que una stravagranzza como es un pequeño yate se convirtiese en una aventura maravillosa.

Estaba en el Náutico, pequeño secreto de amigos íntimos, prestado para una mañana soleada pero con viento de norte que me hizo temblar al llegar al embarcadero. Coqueto, blanco con un puente de madera, allí me esperaba para que saliésemos a la conquista de nuestra bahía.

Diestro en su manejo, cuántas veces me sorprendes amor, con tus habilidades en tan distintos campos; lo pusiste rumbo a la punta de San Felipe que pasó a nuestro lado como diciéndonos adiós con los primero rayos del sol. Y el océano libre se abrió ante nosotros.

Al principio hemos compartido el timón, la primera vez que llevo una nave…… pirata de la bahía que rumbo fijo me adentraba en los reinos de Neptuno, y con tus manos sobre las mías y tu cuerpo tras de mí, he sentido dominar el mar y el viento que nos dejaba las caras frías pero el corazón ardía con la proximidad de nuestros cuerpos.

Hemos desayunado en el mar, mirando la Alameda asomada a su balcón, mientras las torres de la iglesia del Carmen se empinaban para ver aquel hermoso barco blanco quieto a la altura de la Galeona.

El sol ha comenzado a apretar bajo el resguardo del viento que de norte nos traía un mar tranquilo, oscuro y de una claridad tan hermosa que veíamos los peces nadar alrededor nuestro.

Me he puesto sobre la proa para tomar el sol, y mientras éste apretaba más y más, mi ropa he ido quitando para dejarme acariciar por sus brazos de fuego. La nave daba la vuelta frente a La Caleta, allí lejana y delante el castillo de S. Sebastián…

A esa altura nos hemos cruzado con barquitos pesqueros que volvían de faenar. Al grito de “Cambia el timón de dirección y ponte a proa a mirar, pisha”, sonoro y gracioso sonete que le han mandado a mi amado desde la embarcación que vuelve de pescar y vuelto ha mirado con furia sabiendo que ya estaba desnuda total.

Qué te pasa??

No ves que te están mirando?

Quien? No veo a nadie….

Esos que acaban de pasar..

Pero si están muy lejos ya…

Ay celoso se pone el marinerito …. Pronto se va ha enfadar.

El barco pasa el castillo y allí se ve la Catedral.. Hermoso sol que me acaricias, mi cuerpo haces palpitar y el patrón del barco vuelto más para detrás que para delante ha dejado el barco amarar en medio de la mar tranquila que se mece con el norte esta mañana de domingo marinera.

Allí con su camiseta blanca y los tejanos me deja admirar su cuerpo serrano que con el sol en la espalda parece que de fondo se quiere dibujar.

Marinero con luces que no de luces como dice la canción popular, se acerca hasta mis labios para un besito dejar….

Sabes que sabes a sal.

Será por el viento del norte, que la piel pone a secar y el salitre se aposenta en mi cuerpo…. que guapo estas¡

Y te ríes con esa sonrisa tuya, traviesa, hermosa y pícara bajo el sol que me quitas y me hace tiritar los lances que el viento del norte por el este me da…

Marinero que te atreves a tocar y a velar… armas empuñas en tu mano para quererme violentar… ¡¡mi amor se está poniendo subidito de tono con tanto sol y tanto mar¡¡¡

Y la risa suena fuerte frente a la Catedral, que el campo del Sur se ve resplandecer de coches que en busca de un rato de relax, mientras nos amamos a bordo de un barco blanco que se mece en el mar.

Y después nos bajamos hasta la cabina confortable, dulce cama, cuadros marineros, sábanas de olor especial y allí dejamos libres a todos los sueños húmedos que dejan de ser sueños ya…. y el marinerito de sus galas se ha desposeído, ni marino, ni piloto lo distingue ya… sólo piel morena, suave y ardorosa que a mis manos se ofrece como recompensa en esta mañana de mar.

Y el mece el ritmo que tu y yo ponemos a trotar, el barco se vuelve inquieto en el último vendaval que se desata en sus entrañas y que en un momento parece un huracán. Mi marinero está en ese momento rumbo a mares profundos, explorador de cuevas, abismos en el mar…. y cuando encontró la perla la acarició con sus dedos hasta hacerla desprender de su concha protectora y sus labios la han acariciado y la perla no pudiendo más… adiós le ha dicho a su hacedora y quedose en los labios del marinero prendida hasta que llegó el momento que no pudiendo más, perdida en su boca hizo el volcán estallar…

Sábanas han quedado tiradas por el suelo, mientras yo me baño en alta mar, mientras el marinero me vigila desde el barco no vaya a ser que Neptuno aparezca y me quiera llevar…

Y de nuevo en el barco, media vuelta y camino del náutico nos volvemos, pero antes dimos cuenta de una comida en el puerto ya.

Y de la mano y felices nos vamos a casita que esta mañana de domingo ha sido ejemplar… Mi marinero amado, moreno, que guapo estás¡

Besitos hemos dejados como perla por la ciudad, mientras subimos por la cuesta hasta las Puertas que nos dejan pasar, sabiendo que vamos de regreso a nuestro refugio buscar.

Hoy martes madrugada, todavía vuelvo a pensar en los momentos vividos contigo en alta mar. Y me parece ese viaje una cosa especial que me da con una palabra especial: STRAVAGANZZA EN EL MAR….. 

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