Teorema, de Pier Paolo Pasolini

Publicado: julio 21, 2012 en mis experiencias, peliculas
Etiquetas:

Ha entrado el nuevo año con un afán de retomar libros, películas y experiencias de mis lejanos 20 años; aquéllos que se vieron acompañados por el mismo afán de conocer, de saber y de leer lo que se estaba creando en los países europeos. La inquietud no solamente era de formación personal sino que necesitaba conocer también lo que opinaban, lo que creaban aquellas personas que se iban metiendo en mi vida gracias a festivales de cine o ferias de libros. Debo dar las gracias a ese manantial de sabiduría que fue Alcances en Cádiz por la oportunidad que me dió al conocer a los genios digamos que marginales de las artes en este caso literaria y cinematográfica. Es así como el pequeño genio de Bolonia y yo nos conocimos a través de las obras de cine y del cine pasamos a la literatura que realmente podemos considerarla como la matriz de su obra para el séptimo arte; puesto que cada libro como es el caso de Teorema, es el guión de la película.

Se ha editado de nuevo, nuevo en mis manos y en mi biblioteca; pero qué de años han pasado desde que Teorema se puso ante mí como un desafío. Digo desafío porque la obra de Pasolini es realmente un desafío para cualquiera que quiera saber y conocer como era el genio. Un hombre pequeño, feo y homosexual que hacía un cine con personajes de la calle, con gente de la calle, con cámaras que iban recorriendo las calles para sacarle el jugo interno a cada rostro, a cada gesto y a cada palabra.

El libro Teorema tiene como eje central una familia burguesa. Es el punto de partida de toda una exposición de las ideas que el genio tan parecido físicamente como artísticamente a Miguel Ángel, tenía sobre la religión y la sociedad. Una familia burguesa que se ve analizada bajo un microscopio particular dirigido por Pier Paolo

Es curioso que un ateo declarado y comunista medio oculto, tenga tanta curiosidad por la fé, por la iglesia y por la familia burguesa que se mueve según las normas de la sociedad católica como era la italiana de aquel 1968. Vemos mejor en el libro que en la película como cada personaje tiene su mundo interior, sus dudas y también sus intereses terrenales y nos resulta agobiante el hecho de tener que vivir según unas normas dictadas para que todos sean iguales, tan iguales que incluso el físico llega a parecernos particularmente igual entre tanto personaje con la misma idea.

Resulta curioso también resaltar la doble vida que estos personajes tienen. Una vida pública y otra privada que va desgranando los vicios y los placeres ocultos. Esos que Pasolini tan bien conocía puesto que su vida y sus creencias les hacían naufragar por un mundo muy peligroso. Tan peligroso como el coche que acabó con su vida a los 52 años.

Y sin embargo se nos hace tan actual su lectura, aunque tenemos que tomarnos con calma el libro; digerir cada página y poner cada personaje en su lugar. Naturalmente para quienes hayamos visto la película, nos será mucho más fácil enfocar cada situación y analizar cada frase, puesto que la vista ha explorado la situación hace muchos años en aquel festival de cine.

Curiosamente también este libro se haya editado con la imagen del colosal David de Miguel Ángel quizás llevado por la magia que existía y sigue existiendo entre los dos genios tan lejanos en el tiempo pero tan próximos en el estudio de la naturaleza más íntima del hombre. La pluma y la imagen en un papel de película sustituye la magnitud de una obra en mármol y se nos antojan hasta paralelas sus vidas, como si el más antiguo hubiese dado un salto en el tiempo y se haya presentado en el siglo pasado por arte de magia.

Estoy imaginando cosas, es lo propio cuando se habla de Pasolini, igual que de Miguel Ángel, porque son dos maestros que hacen imaginar, que hacen ver cada detalle con lupa, cada idea se convierte en dogma y cada expresión en un carácter humano.

Naturalmente hay que decir que no es fácil la lectura del libro, que hay que saber y conocer mucho de la obra de Pasolini tanto en cine como escrita para llegar al final sin ningún tipo de dudas. Era muy de aquellos 60´s el discutir sobre qué quiso decir el maestro en esta película o en aquélla. Nos perdíamos en el tiempo de las teorías y nunca llegamos a tener un mismo final. Según el carácter de cada uno, resultaba un final distinto. Es la magia…. una manera de comunicarse también.

De esta edición debo decir que está muy bien conseguida. Una portada dura que está cubierta con una sobre portada igual para protegerla. Encuadrada dentro del género de novela de la editorial Eldhasa publicada en el 2005 con traducción de Enrique Pezzoni. 315 páginas que comprenden la novela en sí dividida en tres partes con las dos últimas fraccionadas en capítulos; y para terminar un anexo en el cual el escritor nos aclara ciertas frases que aparecen en el libro. Autoría de las mismas y curiosamente también frases sacadas del Antiguo y Nuevo Testamento que van apareciendo en su obra de una manera alarmantemente frecuente.

Quizás fue el eterno problema de este pequeño de cuerpo hombre pero grande como artista: su naturaleza humana y la sospecha de que había algo en él que no moriría nunca, ni siquiera cuando aquel coche acabó con su vida catapultándole para la eternidad.

DAMADENEGRO

Terence Stamp, quien es el de Teorema, sirve muy bien a las intenciones de Pasolini. Se hace presente con una sensualidad tan evidente que cada episodio de la primera parte nos parece una celebración compartida donde quedará, para cada uno de los personajes, abandonados abruptamente, como una exigencia más grande contra sí. “El sexo sobrenatural de la belleza” –para retomar las palabras de Cocteau- ha creado la soledad. Los diferentes avatares: el despojamiento del padre, la ninfomanía de la madre y la catatonia de la hija no son más que otra forma de desnudo, aquel de una realidad donde todo es falso y se vuelve insoportable.  La visita ¿será negativa? Pasolini (que se arriesga a la hoguera en cada secuencia) nos ha dado una fábula sin otra moraleja que la que deseamos recordar –y cada uno de sus personajes va reaccionando a la fuga del ángel en función de su propia naturaleza. Cada uno debe asumir su propio beneficio. Para algunos ya es tarde, el juego ha terminado. Para el padre, el único enriquecimiento posible es el despojarse (de sus fábricas, de su razón social; y el joven milanés en la estación que busca su buena fortuna, justamente es esto reflejo de lo que rechaza). Pero si la sexualidad puede dar el sentido que falta en la revolución, el amor apenas es reconocido y aceptado puede que no todo esté perdido, es en una escena, rápida y metafórica, que hace reconocer la esperanza apenas marcada: cuando el hijo sale de la casa-en un hechizo con el proyecto fijo en el libro sobre Bacon-, acompañado hasta el corredor, como jugando, por el Visitante, y la cámara sigue entonces al grupo de adolescentes que se alejan y que, con el maro ocupado entretanto, cierra a  mediana altura en la reja, no vemos más que un balón pasado de mano en mano bajo la luz del día.

Dossiers du cinéma y traducción del francés por Héctor Enrique Espinosa R.

 

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s