EL TRASNO

Publicado: agosto 9, 2012 en mis experiencias
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Trasno: Un Trasno es una criatura mitológica, una especie de Demo invisible, propio de la tradición popular gallega. Se denomina también Diaño, entendido como ente distinto del Demo y nunca tan maligno como éste. Suele ser de hábitos nocturnos y sirve para explicar sucesos de causa aparentemente desconocida, sobre todo sucesos accidentales que comportan un daño poco grave. Así, el Trasno trama para hacer que se rompa la vajilla, que se pierdan las llaves, que caiga un vallado, que se líen los novillos que esté cosiendo una muchacha, etc…

Pero el Trasno también puede andar detrás de una persona y seguirla a todas partes. Algunas veces toma forma animal (como un caballo, un perro abandonado, etc…).

De acuerdo con la cultura popular, existe un truco muy eficaz para liberarse del Trasno. Consiste en dejarle en un plato o, mejor, ciscado no chan (esparcido por el suelo), una buena presa de lentejas, habas, granos de maíz o algo semejante. Como el Trasno no sabe contar más de cien, cuando llega a esta cifra tiene que empezar de nuevo, y así se le mantiene ocupado sin que siga haciendo de las suyas.

Como ya hemos dicho, los trasnos pueden tomar la forma de cualquier animal y presentarse así al hombre. El siguiente es un texto de Alfredo Vicenti, de “Las orillas del Ulla”, donde habla de estos peculiares seres:

“Diablos familiares, juguetones y simpáticos hasta cierto punto, aficionados con extremo a la zambra de los molinos y a las gozosas veladas del invierno.

Cuando llueve y ventea con más ímpetu, pero siempre después del toque de ánimas, se oye alguna vez lastimeras quejas a las puertas de las casas.

Con tal que la dueña sea compasiva abre y encuentra un corderillo blanco con los vellones empapados y medio muerto de frío, lo toma en los brazos y lo acomoda en un ángulo del hogar después de acariciarlo con ternura.

Prosiguen todo el diálogo interrumpido, vuelve a reinar una alegre animación alrededor del fuego… pero de pronto estalla una risotada histérica en la altura. El cordero desapareció.

Entonces, los rurales caen en la cuenta de que le dieron hospedaje a un trasno, el cual en recompensa ríe con sorna desde el tejado.

Cada cual se retira abatido a su vivienda, augurando desde luego una malísima noche, y con razón, porque este despertará en el mejor de su sueño al oír el estrépito infernal de las tazas y pucheros rotos en la cocina;

aquel oirá hasta que amanezca el día golpes sordos, dados a intervalos en la cabecera de su cama; el otro, la armonía monótona y aguda del sarrillo que dará vueltas por sí solo en el sobrado, y el de más allá, desatentadas carreras por encima de las tejas.

Y lo peor, que no hay oración, señal de la cruz o agua bendita, capaz de ahuyentar los impertinentes diablos. Se dice que esto se consigue solamente haciéndoles sentir algún acceso de los infra naturales y poco aromáticos, que atacando el olfato delicadísimo de los trasnos los indigna y pone en fuga; pero no está aún bien probado”.

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comentarios
  1. Manuel López dice:

    Mis antepasados, en mi infancia, me contaban muchas historias del trasno como si fuera algo muy común.
    “En cierta ocasión, como era día de fiesta en el pueblo, dejaban las bacas en el monte hasta que estas volvieran por sí propias para casa. En ese día, hubo una que no volvió y fueron a buscarla, cuando llegaron a una zona de castaños por donde debería de pasar, sintieron el cinzarro en determinada zona pero, cuando ya estaban cerca del supuesto lugar, el sonido dejaba de oirse allí para sentirse nuevamente, en otro lugar. Así anduvieron durante tiempo hasta que se dieron por vencidos y regresaron a casa sin la vaca, aunque luego, les fue anunciado que ella ya había regresado. Entonces, el tal juego del cinzarro, se debía a una broma del propio trasno”
    Mi madre, también me contó que en una aldea de antepasados suyos, tenían un molino en donde molían el grano los vecinos, turnándose día a día cada familia. En determinado día de invierno, le tocó el turno a una familia en donde había dos jóvenes las cuales fueron al molino a moler para hacer sus panes. Como la noche era larga y fría y tendrían que pasarla allí toda, hiciron un fuego, como era normal. Cuando ya llevaban un tiempo disfrutando del calor y la compañía del mismo, de repente, aparece un niño, como de días, en el regazo de una de ellas. La sorpresa fue grande, como es de suponer y, además estaba desnudo. Risas, interrogantes, etc., reinó por unos momentos el local. Luego, como buenas futuras mamas, taparon al niño y lo calentaron como mejor pudieron… Cuando llegaron a la cima de la emoción, de repente, y de la misma forma que apareció, desapareció pero, ahora soltando unas carcajadas por el aire y soltando : ¡que bien, que bien, que las mozas del molino me calentaron el culo….!. No es de extrañar el penoso estado en que quedaron estas mozas.”

    http://galiciaencantada.com/dentro.asp?c=34&id=1724&n=6_(2010).-l%F3pez,_manuel.:_o_mundo_das_%E1nimas,_trasno,_meigas.._da_mi%F1a_terra

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