Cuerpo incorrupto de Santa Catalina de Labouré

Publicado: agosto 17, 2012 en mis experiencias
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Santa Catalina Labouré nació en Fain-les-Moutiers, situada en Borgoña, cerca de Montbard, Francia, el 2 de mayo de 1806, en el seno de un humilde hogar rural. Para ingresar como religiosa en el convento de las hermanas de la Caridad debió vencer la resistencia de su padre, que tenía otros planes para ella.

El 18 de julio de 1830 se le aparece la Virgen Santísima por primera vez en el convento de la Rue de Bac (París), para hacerle entrega de una medalla con la imagen que deseaba difundir por el mundo. A través de la misma se obraron numerosísimos milagros, lo que llevó a incrementar rápidamente su difusión y a que se le impusiera el nombre de Medalla Milagrosa.

Catalina falleció el 31 de diciembre de 1876 y fue canonizada el 27 de julio de 1947. Hoy miles de peregrinos acuden al convento para admirar su cuerpo incorrupto depositado en un bello relicario de cristal en la capilla de las apariciones.

Santa Catalina estuvo enterraba en una fosa del Convento de Reuilly hasta el 22 de marzo de 1933, fecha en que su cuerpo fue exhumado en presencia del Cardenal Verdier, comprobándose que se hallaba en perfecto estado de conservación. Dos meses después, el 28 de mayo el Papa Pío XI la proclamó beata y el 27 de julio de 1947 S.S. Pío XII la elevó a la categoría de santa.

Devoción:

Virgen de la Medalla Milagrosa

Fiesta: 27 de noviembre

Patrona: de Francia, sanaciones, para curar enfermedades.

En el año 1830 la Virgen se apareció en París a Santa Catalina Labouré para darnos dos mensajes: el primero, decirnos que fue concebida sin pecado, Inmaculada. El segundo, para regalarnos su tercera arma de Madre, su “medalla milagrosa”. Las dos primeras armas eran el Rosario y el Escapulario, a Santo Domingo en España, y a San Simón Stock en Londres, en 1205 y 1251.

Es muy significativa, porque es la primera aparición moderna de la Virgen después de Guadalupe, luego de 300 años.

Catalina Labouré era la novena de 11 hermanos, y desde niña quería ver a su Ángel de la Guarda y a la Virgen. A los 24 años se hizo Hija de la Caridad de San Vicente de Paul, y ese mismo año, el 18 de julio de 1830, cuando dormía, se le apareció el Ángel de la Guarda diciéndole que la Virgen la esperaba en la Capilla… y allí estaba la Virgen sentada en la silla del coro, y Catalina recostó su cabeza sobre el regazo de María.

Le dijo que los tiempos eran malos, que vendría una revolución, habría muchos sufrimientos, y el Rey de Francia sería destronado, pero que Ella derramaría muchas gracias a todo el que se lo pidiera ante aquel altar. Las profecías se cumplieron en una semana, con una revolución similar a la gran revolución francesa, y el Rey fue destronado, con innumerables muertos.

La segunda aparición fue el 27 de Noviembre, cuando rezaba con toda la comunidad, aunque ella sola tuvo la visión. La Virgen se apareció sobre un globo que representa a la Tierra, con muchos rayos que salen de la manos, representando las gracias que nos quiere dar en cuanto se las pidamos.

Entonces le dio su “Medalla Milagrosa”, que tiene en una lado su imagen, con la inscripción “Oh María concebida sin pecado, ruega por nosotros que recurrimos a tí”; del otro lado tiene los dos corazones de Jesús y María, la letra M, entrelazada con la cruz, y doce estrellas representando los 12 apóstoles, la Iglesia.

Le ordenó que le pidiera sólo a su confesor que imprimiera muchas medallas. Pero el confesor no quería, entonces tuvo otras cinco apariciones similares, para que siguiera animando al confesor. Al fin, dos años después, se imprimió la Medalla, y se reportaron tantos milagros, gracias, conversiones y sanaciones, que en cinco años se imprimieron 10 millones de medallas.

En cuanto a la Inmaculada, el ser concebida sin pecado, fue declarado dogma de fe 24 años después, en 1854, por el Papa Pío IX; y en Lourdes la Virgen se apareció 4 años después, en 1858, diciendo “Yo soy la Inmaculada Concepción”. La Medalla organizó un gran alboroto en todo el mundo con tantos reportes de maravillas y gracias recibidas, pero nadie supo que la Virgen la había dado a través de Santa Catalina hasta después de muerta.

Sólo lo sabía su confesor, ni siquiera las hermanas del convento, nunca supieron nada de sus apariciones. Santa Catalina Labouré vivió 45 años como Hermana de la Caridad de San Vicente de Paul, cuidando enfermos ancianos en trabajos muy humildes, en la comunidad de Reuilly, París. Si alguna vez va a 140 Rue de Bac, en París, a una cuadra está el cuerpo de San Vicente de Paul, también incorrupto.

Las apariciones

El 1830 es un año clave: tiene lugar en París la primera aparición moderna de la Virgen Santísima. Comienza lo que Pío XII llamó la “era de María”, una etapa de repetidas visitaciones celestiales. Entre otras: La Salette, Lourdes, Fátima. Y como en su visita a Santa Isabel, siempre viene para traernos gracia, para acercarnos a Jesús, el fruto bendito de su vientre. También para recordarnos el camino de salvación y advertirnos las consecuencias de optar por otros caminos.

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comentarios
  1. Bitacoras.com dice:

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