~ RAPSODIA EN DOS ~

Publicado: agosto 18, 2012 en relatos
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“En busca de compañia se llega al callejón de la soledad”

 

 

La verdad es que no esperaba ningún especial acontecer en aquella reunión, los motivos de la nueva educación reinaba en los discursos de toda la mesa que conformaba la dirección de aquella universidad; los viejos profesores se afanaban en afinar sus directrices para que los jóvenes no se distrajeran con cosas tan artificiales como son la moda y los pc´s y caían en el antiguo tema de la tradición y la educación establecida por los más potentes focos de sabiduría que son las universidades consolidadas como las mejores del mundo. Difícil tarea tenían entre-manos mientras yo deambulaba mentalmente por el auditórium, ya que los coloquios se hacían interminables entre slogans ya más que sabidos y retóricas pocos atrayentes.

Me distraje primero viendo las pinturas que decoraban el salón de actos que por cierto me parecían feas a rabiar. Un modernismo que nos ofrecía unas caras siniestras que miraban con ojos saltones, el escenario parecía sacado de una obra del siglo XVIII, mucho marco para poco contenido. Después se me fue la vista a los rostros de los viejos profesores que parecían interesados en el discurso de un colega de turno. También en el fondo me pareció bastante artificial… dejemos a los sabios.

Las filas se limitaban a sus asientos, un poco de movimiento en algunos que rebelaba la impostura de algunos profesores con respecto a sus colegas. De nuevo entramos en el circo de las papeles establecidos para no salirse de madre y caer en cosas bastante artificiales. Y de pronto surgió la sorpresa; alguien entró en la sala que hizo que el aire se helara, unos ojos felinos se pasearon por el enorme salón buscando un sillón – presa para poder seguir el evento. No puede evitar un escalofrío que se deslizó por la espalda cuando aún más fuerte, el joven de los ojos como faros se posaron en el asiento que estaba situado a mi lado.

Es la primera vez que deseé que mi asiento colindante estuviese libre y a la vez tuve miedo de tener tan cerca a alguien que perturbaba mi conducta. Poco a poco el joven se fue acercando y con éllo el frío se hizo aún mayor y miré con curiosidad a mis vecinos para encontrar en sus rostros algo que delatase que también estaban bajo el influjo de cosas tan terribles como una perturbación personal tan poderosa.

El olor a humedad de las cosas antiguas y ocultas me vino al olfato, ese olor que tienen los sótanos siniestros y oscuros. Mis manos se hicieron casi de mármol, blancas por el helado aire que misteriosamente se apoderaba de mí. El movimiento que sentí cuando el joven se sentó en el sillón contiguo hizo que mi alma se aprisionara en un rincón de mi interior como asustada por lo que se avecinaba. Qué temor angustiaba mi vida?.

Un breve vaivén se sintió en los dos asientos colindantes, y quizás un roce de su brazo desnudo con el vestido de raso que yo llevaba; a pesar de ello la electricidad pasó las fronteras de lo físico y penetró en mi cuerpo: atracción fatal me dije… El joven cruzo sus manos sobre las piernas y de reojos ví como su piel era tremendamente fina, tan fina que las venas se transparentaban a través de ellas curiosamente la sangre parecía azul me dije para los adentros. Cosa curiosa……..

Poco a poco fui notando como un peso se sentaba en mis hombros, algo me estaba colapsando la mente, un enorme muro se estaba levantando entre la realidad y la ficción. Miré a mi izquierda y vi los enormes ojos azules mirándome fijamente. Y me perdí en esa subida de marea, me ví envuelta en olas de deseos y un faro lejano que iluminaba el puerto de algún sitio perdido en el tiempo. Poco a poco el rostro del joven se acercó a mi cara: Salimos? preguntó….

Como si fuese una orden me puse de pie y le seguí no sin escuchar las risitas de los colegas de turno que seguramente comentaba la nueva espantada que daba en una conferencia de interés profesional. Pocos sabían que mi voluntad actuaba sin control de mi mente.

El pasillo de salida se hizo largo, veía al joven unos pasos antes que yo que me marcaba el ritmo y la dirección; la salida del centro estaba cerca, el frío volvió a envolverme, mis manos estaban pálidas, casi sin vida.

Se abrió la puerta y un olor a césped recién cortado despejó mis sentidos que se había vueltos vagos en manos de otra persona. Bajé los cuatro escalones que daban a la calle y a la izquierda me orienté para seguirle; llegado a la primera vuelta donde el callejón se estrechaba para dar sitio al aparcamiento de bicicletas, el joven se volvió y me dejó a pocos palmos de él sobre la pared. Sus ojos se volvieron casi rojos y una sonrisa me mostró unos dientes blancos enmarcado de labios rojos y sensuales. El beso quizás fuese mortal, no lo sé porque el tiempo pasó demasiado deprisa o quizás se paró en medio de la nada. Deseé de nuevo otro beso, quizás porque esa boca me daba un calor que necesitaba o fue quizás la vida que poco a poco me quitaba… En el abrazo noté sus manos tocar mi cuerpo, quise hacer lo mismo pero el gesto fue rápido para impedir que le tocara. Frío, más frío aún estaba.

Y su boca en mi oído pronunció dos palabras: “Soy Vampiro”…. y desapareció en la nada…

Cuentos que se hacen realidad, deseos personalizados, imágenes que se inmortalizan, figuras que dejan de ser dibujos para tener vida propia…. son mis deseos quizás que necesiten héroes donde no hay nada. 

DAMADENEGRO 28/4/2009 Safe Creative #1208132117620

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