Castillo de Sigüenza – Guadalajara (Parador Nacional)

Publicado: diciembre 1, 2012 en mis experiencias, viajes
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Castillo de Sigüenza. Guadalajara

Se han encontrado los primeros restos de asentamientos humanos en el cerro de Villavieja, cercano a la actual ciudad.

En la época romana Sigüenza constituyó un importante eje de comunicaciones. Durante la ocupación visigoda creció de forma importante su número de habitantes, llegando a alcanzar tal relevancia que su obispo asistió al Concilio de Toledo del año 589. Los árabes se instalaron en la zona alta del castillo, un dominio que se prolongó hasta 1124 con la toma de la medina por parte de la reina Urraca de Castilla. Es entonces cuando don Bernardo de Agén reconstituyó la sede episcopal.

Tiempo después, Alfonso VII concedió al obispo el señorío de Sigüenza y en la Edad Media, Sigüenza era prácticamente una ciudad. En el siglo XII existían dos núcleos de población: uno en torno a la alcazaba y el otro junto a la catedral. En el siglo XIV la judería se instaló cercana a la sinagoga.

Desde finales del siglo XV hasta comienzos del XVIII, la villa contó con universidad propia por una bula papal, si bien, posteriormente Sigüenza se vio muy afectada tanto por la Guerra de Independencia como por las guerras carlistas.

El aspecto de la fortaleza, desde la lejanía, es muy homogéneo, ofreciendo un nivel de paramentos lisos y algunos torreones, unas veces de planta cuadrilátera, y otras semicirculares, siempre rematados por almenas.

Su desafiante tono es el propio de una fortaleza netamente medieval, de los siglos XIII y XIV que fue cuando cobró su silueta verdadera.

En el interior, hoy llama la atención del visitante su gran patio, que mantiene en su centro el viejo pozo, hondísimo, tallado en la misma roca; portaladas con escudos, del siglo XVI, y una galería de madera y revoco esgrafiado completando sus muros de dicho patio.

En la planta baja se pueden admirar diversos salones. El salón rojo o salón del trono, en el que grandes pilares cuadrados delimitan un amplio espacio rematado por gran chimenea renacentista, y muros decorados en un fuerte tono rojo, que se matiza con abundantes reposteros y armaduras. En este lugar impartían su justicia, civil y eclesiástica, los señores y obispos de Sigüenza.

El comedor grande o salón de doña Blanca es otra pieza hermosísima, en la que se yerguen gruesos arcos pétreos apuntados sosteniendo la estructura de la sala. Varias estancias cobijan otros salones, comedores y capilla.

Las plantas superiores están dedicadas a las habitaciones de los huéspedes, no existiendo nada de admirar en el sentido monumental. 

Todo el edificio se encuentra hoy recubierto, en sus paramentos, por reposteros y escudos pétreos en los que aparece una buena copia de los escudos de armas de muchos de los obispos que ocuparon esta fortaleza.

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Horarios:

El castillo de Sigüenza, convertido en Parador Nacional, merece visitarse por muchos motivos, y en cualquier caso es fácil hacerlo, pues la entrada es libre, tanto a su patio como a sus dependencias.

Tarifas:

La entrada es gratuita.

Servicios:

Habitualmente, en el verano se ofrecen exposiciones de pintura e incluso actos de tipo cultural en el seno de este castillo, que hacen todavía más sugerente su visita.

***El fantasma del castillo de Sigüenza:

Nos situamos en Sigüenza en la localidad castellano-manchega. Este castillo que fue levantado a principios del siglo XII sobre una antigua alcazaba árabe de la ciudad, este castillo ha sido reconvertido en parador nacional.

Pero tiempo atrás entre las paredes del aquel castillo moraron lo señores reyes y obispos. El primer hombre que poso allí sus pies fue Fray Bernardo de Agén.

El castillo de los Obispos de Sigüenza es un palacio-fortaleza situado en el municipio de Sigüenza en la provincia de Guadalajara (Castilla-La Mancha), declarado Conjunto Histórico Artístico.

Fue erigido en el primer cuarto del siglo XII sobre otro anterior musulmán. Sufrió reformas en los siglos XIV, XV, XVI y XVIII, y fue parcialmente destruido en el siglo XIX, en el año 1811 y durante las guerras carlistas, y en el siglo XX, durante la guerra civil española (1936 y 1939), lo que obligó a una restauración casi total siguiendo los planos y documentos antiguos.

Pedro I de Castilla (apodado El Cruel)

En el año 1353 d.C. Pedro I de Castilla (apodado El Cruel) llegó a la corona el 26 de Marzo de 1350, hasta su muerte el 23 de marzo de 1369.

Pedro I de Castilla a quien le movían el interés político, tramo un plan para su reino. Pues sello el reino de Castilla y León con la corte francesa al desposarse con Blanca de Borbón.

Tras el esperado enlace, el rey Pedro I repudio a su esposa- se dice que dicho repudio fue debido a se incumplió su contrato en la entrega de la dote (Conjunto de bienes y derechos aportados por la mujer al matrimonio, que tiene como finalidad atender al levantamiento de las cargas comunes y que le deberá ser devuelto una vez disuelto aquel). 

Las consecuencias fueron terribles, y como todo el mundo se entero del escándalo, el rey no tuvo más remedio que claudicar (Acabar por ceder a una presión o una tentación), al menos de cara a su reino ya que tan pronto las circunstancias se lo permitieron, el rey ordeno prender a su esposa y la encarceló en una pequeña celda de la torre más meridional del castillo de Sigüenza, donde permaneció retenida durante cuatro años desde 1355 hasta 1359.

Francia y Aragón montaron en cólera ante tal desaire por parte del rey. Pero Pedro I, que era muy obcecado, y temiendo que su prisionera pudiera ser rescatada por las tropas “enemigas” decidió trasladar su confinamiento hacia el sur de la Península, por lo que la reina acabo en la Torre de Alcázar de Medina Sidonia, donde permaneció retenida hasta el año 1361. La reina moría con tan solo veintidós años de edad.

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Ruinas del Alcázar y el castillo.

La leyenda cuenta que en innumerables ocasiones ha sido vista una especie de neblina que flota en el aire y que suele deambular por los salones, estancias y corredores. Muchos dicen que la presencia que han visto es la de una mujer y que creen que puede ser el espíritu de doña Blanca de Borbón, cuyo dolor esta ligado aún a este mundo.

Otros por el contrario dicen que la presencia que han visto, puede ser la a de Fray Bernardo de Agén.

Muchos trabajadores del parador y algún que otro visitante ha confirmado haber visto una presencia extraña. Cierto o no, desde luego es un lugar interesante para visitar.

 

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