Los Bronces de Riace o Los Guerreros de Riace, Museo Nacional de la Magna Grecia de Regio de Calabria

Publicado: abril 5, 2013 en viajes
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El 16 de agosto de 1972, un submarinista aficionado, Stefano Mariottini, joven químico romano, se encontraba buceando a unos 8 metros de profundidad y a una distancia de la costa de unos 300 metros, persiguiendo un mero, cuando descubrió lo que parecía una extremidad emergiendo del fondo marino. Asustado y pensando que había encontrado un cadáver humano, avisó a sus dos compañeros. Finalmente se dio cuenta de que lo que vio correspondía al brazo derecho de la estatua que luego fue conocida como bronce B. A su lado el propio Stefano encontró una segunda estatua.3 Avisadas las autoridades, las dos figuras fueron finalmente recuperadas por el cuerpo de carabineros submarinistas de Messina. Se utilizó un balón plástico al que se rellenó de oxígeno. Con este aparato el día 20 de agosto emergió a la superficie el bronce B y al día siguiente el bronce A, después de un primer intento infructuoso con esta última.

…que había encontrado el día 16 durante un buceo de pesca en la localidad de Riace, a una distancia de unos 300 metros de la costa y en una profundidad de 10 metros, un grupo de estatuas, probablemente de bronce. Los emergentes representaban dos desnudos masculinos, uno estirado sobre su espalda, con la cara cubierta con una barba rizada, los brazos abiertos y una pierna avanzada respecto a la otra. La otra estatua estaba estirada con una pierna doblada y tenía un escudo en el brazo izquierdo (nunca expuesto al público). Las estatuas son de color marrón oscuro a excepción de alguna parte clara, perfectamente conservados, con un modelado pulido, sin incrustaciones de suciedad evidentes. La medida es de aproximadamente 1,80 cm

Bronce de Riace estatua  B

Al año siguiente un equipo al mando del investigador Nino Lamboglia trató de encontrar el pecio del barco que habría transportado las esculturas, pero tras varios intentos sólo se hallaron 28 argollas metálicas, probablemente pertenecientes al velamen de una nave, así como un fragmento de lo que podría ser la empuñadura del bronce A.5 Una hipótesis apunta a que los tripulantes de la supuesta nave pudieron haber arrojado por la borda tanto las dos esculturas como restos del aparejo, con ocasión de alguna tormenta, naufragando posteriormente el barco en otro lugar, o alcanzando por fin la costa. Otros estudios realizados por Paolo Moreno, profesor de Arqueología e Historia del Arte griego y romano de la universidad de Roma han aportado otros datos. La aparición de algún resto de madera de lo que pudiera ser una nave romana de época imperial, y el hecho de que las dos figuras fueran encontradas a poca distancia (hecho este que difícilmente habría ocurrido en el caso de que hubieran sido arrojadas voluntariamente) hacen que la hipótesis del lanzamiento por la borda se ponga en duda.

Durante las primeras intervenciones realizadas por los técnicos del Museo nacional de la Magna Grecia de Regio de Calabria se hizo evidente la excelente factura de las dos figuras, y se confirmaron las sospechas que apuntaban a que se trataban de dos ejemplares del siglo V a. C.

Fueron registradas con los números 12801 y 12802, y se comenzó una paciente labor de desprendimiento de los restos de conchas y concreciones calcáreas que se habían adherido a la superficie de bronce a lo largo de los muchos siglos pasados en el lecho marino. Al mes de su descubrimiento, y con la publicación de las primeras diapositivas, la comunidad científica fue consciente de la importancia del hallazgo. En seguida se dieron cuenta de que con los limitados medios con los que se contaba era imposible realizar una restauración completa, decidiéndose su traslado a Florencia. En enero de 1975 las dos estatuas estaban a cargo de Francesco Nicosia, superintendente de los bienes arqueológicos de la Toscana, en el afamado taller del Offizio delle pietre dure. Tras cinco años de restauración en los que se utilizaron diversas técnicas, además de la limpieza total de superficies con instrumentos diseñados específicamente para las estatuas,6 se sometieron a análisis con ultrasonidos, tratamientos de benzotriazol en áreas localizadas, rayos gamma y rayos X, necesarios para conocer su estructura interna, estado de conservación y el grueso del metal (detectándose un problema de oxidación interno), las estatuas se expusieron en el Museo Arqueológico de Florencia primero, y después en el Palacio del Quirinal residencia oficial del presidente de la República Italiana en Roma, siendo trasladadas posteriormente a su ubicación definitiva de Regio de Calabria.7

bronce de Riace guerrero B

A principio de los años noventa se observó la aparición de numerosos fenómenos de degradación que aconsejaron el traslado de las figuras nuevamente a Florencia para ser vaciadas completamente de los restos que en su interior se encontraban fruto del proceso de fundición, la llamada a la cera perdida. La correspondiente al bronce B se identificó como proveniente de la Atenas del siglo V a. C., mientras que la del bronce A provenía de Argos. Tras un tratamiento anticorrosión las estatuas fueron nuevamente trasladadas a su residencia habitual, donde están expuestas en la gran sala, sometidas a una temperatura constante de 21-23 grados y a una humedad constante del 40-50 %.

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