Dalí:Todas las sugestiones poéticas y todas las posibilidades plásticas – Museo Reina Sofia Madrid –

Publicado: abril 25, 2013 en mis experiencias, viajes
Etiquetas:

 

Nada menos que 200 obras de Dalí. Con una exposición así, el Centro Pompidou de París se vió obligado a abrir las 24 horas del día. Ahora le toca el turno al Museo Reina Sofía de Madrid. Es la mayor exposición que se ha hecho en nuestro país sobre el genio de Figueras.

El subtítulo de la exposición —procedente del artículo de Salvador Dalí, y a la vez su manifiesto artístico, “San Sebastián”, publicado en 1927— nos sugiere cómo podemos acercarnos a la obra del pintor en esta extensa muestra. Dalí es omnívoro y nosotros, espectadores, también podemos serlo en las diferentes posibilidades que nos ofrece la contemplación de la creación daliniana.

Artista singular, con gran oficio de la pintura, plasma en su obra pictórica y literaria elementos obsesivos que son metáforas de nuestro inconsciente, y genera un arte a veces perturbador que habla directamente al espectador.

Admirado y controvertido, Dalí se autodefine como máquina de pensar y, al mismo tiempo, mediático y creador de un estereotipo y de su propio mito.

A través de más de doscientas obras (pinturas, esculturas, dibujos…) presentadas en un discurso concebido en once secciones con el hilo cronológico como conductor, esta muestra nos hace repensar el lugar de Dalí en la historia del arte del siglo XX y considerarlo mucho más allá de su papel de artífice del movimiento surrealista.

El inventor del método paranoico-crítico se hace también eco de los descubrimientos científicos de su época que le impulsan a expandir constantemente los límites de sus experiencias en relación con el espacio y el tiempo.

El artista, imaginativo, curioso y pródigo, se utiliza a sí mismo como objeto de estudio, sobre todo bajo el prisma del psicoanálisis freudiano, y sienta las bases de la construcción de su personaje. Sus acciones en la esfera pública, ya sean calculadas o improvisadas, le sitúan como uno de los precursores del showmanship y como figura de referencia en el ámbito de la representación.

1. Del vidrio de multiplicar a la putrefacción — 2. Autorretratos

La exposición arranca con algunas de las primeras obras del pintor en las

que predominan los elementos que marcan su infancia, como la familia y el entorno natural que le rodea en estos años. También se incluyen algunos de sus autorretratos, en los que comprobamos la visión, o visiones, que Dalí tiene de sí mismo. La familia, el paisaje y él mismo son los ejes que determinan esta época de aprendizaje del artista, en la que su principal preocupación se centra en el color, la luz y la experimentación constante.

3. La miel es más dulce que la sangre

La llegada a la Residencia de Estudiantes de Madrid a finales de 1922 y su encuentro con, entre otros, Federico García Lorca y Luis Buñuel —con quien colabora en la película Un perro andaluz—, le enfrenta a la Generación del 27, que agrupa poetas, escritores, pintores y cineastas. En este momento, Dalí se siente próximo a las vanguardias y coquetea con diferentes ismos de principios de siglo XX, como el cubismo, el fauvismo o el futurismo, pero también, en ocasiones, vuelve su mirada al retorno al orden. El imaginario colectivo desarrollado en la Residencia se refleja en los numerosos dibujos de la serie Putrefactos, de mediados de los años 20.

4. Surrealismo

Desde las primeras influencias de Masson, Bataille, Arp, Miró y Picasso, el período surrealista constituye el núcleo de la muestra. Se hace especial hincapié en el método paranoico-crítico desarrollado por el artista como mecanismo de transformación y subversión de la realidad. La teoría de Dalí revoluciona el surrealismo, ya que ante el automatismo pasivo de este movimiento (el dibujo automático, los cadáveres exquisitos…) el pintor propone un método activo basado en el delirio de la interpretación paranoica. En palabras de Dalí: “En verdad no soy más que un autómata que registra, sin juzgarlo, y lo más exactamente posible, el dictado de mi subconsciente: mis sueños, las imágenes y visiones hipnagógicas y todas las manifestaciones concretas e irracionales del mundo oscuro y sensacional descubierto por Freud… El público debe sacar su placer de los recursos ilimitados de misterios, enigmas y angustias que tales imágenes ofrecen al subconsciente de los espectadores”. A partir de este momento la obra del pintor se sustenta en imágenes dobles o imágenes invisibles cuya elaboración final depende totalmente de la voluntad del espectador. Dalí con su método paranoico-crítico nos invita a un mundo de ambigüedades en que las certezas nos rehúyen.

5. El Ángelus

El método paranoico-crítico de interpretación, conjunción de pensamiento e imagen, es llevado por el pintor a la máxima expresión en su interpretación de la pintura El Ángelus (1857-59) de Jean-François Millet. La obsesión del pintor por esta obra hace que sea protagonista no solamente de sus trabajos pictóricos y objetos, entre 1929 y 1935, sino también de diversos proyectos teatrales que finalmente no ven la luz: “El Ángelus de Millet se convierte «de súbito» para mí en la obra pictórica más turbadora, la más enigmática, la más densa, la más rica en pensamientos inconscientes que jamás ha existido”, escribe Dalí en torno a 1932. Un año más tarde, en junio de 1933, escribe para la revista Minotaure un artículo que constituirá el prólogo del libro El mito trágico del Ángelus de Millet (1938), inédito hasta 1963. En la interpretación que Dalí hace de este cuadro, la figura femenina representaría una mantis religiosa que, tras el apareamiento, está a punto de comerse al macho. La figura masculina, justo antes de ser devorada, utiliza el sombrero para tapar sus órganos sexuales. En su obsesión, el pintor adivina un arrepentimiento de Millet, la presencia del féretro de un niño (entre las dos figuras) que será confirmada por una radiografía de la obra original, poco antes de la publicación del libro.

6. El rostro de la guerra — 7. Surrealismo después de 1936

A partir de 1936 y huyendo de la Guerra Civil española, Dalí y Gala pasan la mayor parte del tiempo en Francia, exceptuando algún viaje a los Estados Unidos e Italia. Las vivencias de estos años no solamente se plasman en su pintura, sino que el pensamiento del pintor desemboca en el Manifiesto místico de 1951. La experiencia personal del artista se traslada a las pinturas, en las cuales el horror y la muerte provocados por los conflictos se manifiestan de forma explícita e incómoda ante el espectador. Por otra parte, aunque Dalí no deja de experimentar con la construcción de objetos surrealistas, anunciados formalmente en 1931, no es hasta la celebración en 1936 de la Exposición Surrealista de Objetos, en la galería Charles Ratton de París, cuando se oficializa esta nueva forma de expresión del surrealismo.

8. América

El inicio de la Segunda Guerra Mundial lleva a Dalí y Gala a exiliarse a los

Estados Unidos, donde residen ininterrumpidamente entre 1940 y 1948. A mediados de esta década, empieza su etapa mística y nuclear, cuyo corpus expone en su Manifiesto místico, caracterizado por el tratamiento de temas religiosos y de aquellos relacionados con los avances científicos de la época, mostrándose especialmente interesado en los progresos referentes a la fusión y fisión nucleares. La bomba atómica y sus efectos influyen claramente en sus creaciones de este período, en las que, asimismo, descubrimos la fidelidad en la representación del paisaje mineral de Cadaqués y del Cabo de Creus, constante que se refleja desde su época de juventud hasta sus últimas realizaciones, a pesar de la distancia que, en este momento, le separa.

9. La vida secreta

Entre 1941 y 1942 Dalí escribe e ilustra su autobiografía La vida secreta de Salvador Dalí, un texto magnífico, a menudo considerado por la crítica como el mejor escrito de Salvador Dalí. Un relato repleto de verdades, medias verdades y también “falsedades”. Es una narración que debemos leer para mejor entender la obra y el personaje que Dalí está construyendo. Las situaciones, los conceptos descritos o narrados en La vida secreta están magistralmente reforzados, a veces ejemplificados, por los dibujos que los ilustran, como elementos de una eficaz simbiosis creativa entre el Dalí dibujante y el Dalí literato. Aquí el dibujo sirve al artista no como mera ilustración, sino como herramienta indispensable para seguir narrando sus memorias y para mostrar cómo Dalí se acerca hacia los ideales de la tradición y del Renacimiento desde una actitud vital de investigación activa y perseverante. El Dalí dibujante y el Dalí escritor forman un todo, una cosmogonía sobre el origen y la formación del mundo daliniano.

10. Escenarios

Dalí se considera a sí mismo como un artista eminentemente teatral. Esta afirmación no se manifiesta únicamente a través de su personalidad, sino también en la concepción de su obra y de quienes la reciben. Desde sus incursiones cinematográficas de la mano de Luis Buñuel, Alfred Hitchcock o Walt Disney, pasando por la confección de decorados para ballet y teatro, vemos cómo la maestría y el ingenio del Dalí pintor se ponen al servicio de un campo que no le es propio, el del mundo del espectáculo. Una vez más, sus ámbitos de creación se expanden hacia la escritura de guiones cinematográficos, el diseño de decorados y vestuario…, y en todos ellos Dalí se compromete activamente. Aunque su genio no siempre será entendido por la industria, sus múltiples colaboraciones le permiten mantener vivo el contacto con el gran público.

11. El enigma estético

A partir de los años sesenta y hasta el final de su carrera, los intereses de Dalí continúan expandiéndose. Mientras su fascinación por la ciencia y la tecnología se traduce en la exploración de nuevos lenguajes como la estereoscopía o la holografía, su papel como agitador de masas se refuerza en los happening y performances que concibe y protagoniza. Todo ello sin dejar atrás a los grandes maestros como Velázquez o Miguel Ángel, a quienes reivindica repetidamente. En ese momento, Dalí no sólo reinterpreta a los clásicos, también se reinterpreta a sí mismo. Durante la década de los ochenta, las teorías matemáticas desarrolladas por René Thom darán forma a un nuevo universo que el pintor ya no abandonará.

Dalí. Todas las sugestiones poéticas y todas las posibilidades plásticas 27 abril – 2 septiembre 2013 Dalí. Todas las sugestiones poéticas y todas las posibilidades plásticas 27 abril – 2 septiembre 2013,

 

Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía

Edificio Sabatini

Santa Isabel, 52 Edificio Nouvel Ronda de Atocha (esquina Plaza del Emperador Carlos V)

28012 Madrid

Horario

De lunes a sábado y festivos de 10:00 a 21:00 h.

Viernes de 10:00 a 23:00 h.

Domingo de 10:00 a 19:00 h.

Martes cerrado.

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s