LA TUMBA DE JULIO VERNE

Publicado: junio 14, 2013 en viajes
Etiquetas:

fyhegn

Julio Verne supo o perteneció a los “Iluminados de Baviera”, a la “Golden Dawn” (la élite de los rosa-cruces de aquel momento) o a los “Hermanos del alba dorada”, ¿por qué rechazar la hipótesis de un Verne en “contacto” con “entidades espirituales o celestes” y, obviamente, con los altos secretos de tales sectas?

   Según Samuel Lidelí Mathers, la “Golden Dawn” estaba organizada en torno a once grados iniciáticos, bajo la protección y dirección de los llamados “Superiores desconocidos”. ¿Quiénes eran esos “Superiores desconocidos”? Aquellos que han investigado o se han interesado por este mundo mágico en el que trabajo desde 1972 saben muy bien la respuesta… Ello sí explicaría satisfactoriamente las asombrosas “anticipaciones” en el tiempo, su secreta lectura y el elevado nivel evolutivo de los pensamientos vernianos. No tengo el menor pudor en afirmar que julio Gabriel Verne Allotte aunque, lógicamente, carezco de las pruebas definitivas pudo haber estado en “contacto” o “comunicación” con seres, fuerzas o entidades extrahumanas, que abrieron su mente a un mundo ajeno a la civilización de entonces. En el mítico y misterioso Verne cabe eso y mucho más… Será preciso bucear en toda la obra de los Viajes extraordinarios (ya se ha empezado) para desvelar y sacar a la superficie los múltiples enigmas sepultados por este esotérico Verne. Novelas como Los quinientos millones de la Begún o El eterno Adán, por mencionar un par de ellas, nos están esperando desde hace casi cien años.

verne

   Verne, defensor de la Tierra hueca, pionero de los ovnis y uno de los primeros ecologistas conocidos, ha sido víctima de la superficialidad de una crítica que no ha sabido leer en profundidad. Como muy bien apunta Miguel Salabert en su libro Julio Verne, ese desconocido, “el continente ha ocultado el contenido”. Verne, en efecto, es uno de los autores más y peor leídos de la historia. Los niños y jóvenes pueden soñar con sus novelas, pero son los adultos los verdaderos destinatarios de esa obra prodigiosa. Con razón, en los últimos años de su vida, exclamaba: “Me siento el más desconocido de los hombres… “

   No quiero concluir este apresurado apunte sobre Julio Verne sin hacer mención de “algo” que, en mi opinión, guarda una estrecha vinculación con todo lo expuesto. Más aún: me atrevo a decir que su monumento funerario, en el camposanto de La Madeleine, en Amiens, viene a ser la síntesis final del auténtico Verne. El Verne mágico, secreto, esotérico, iniciado e iniciador, ha sido plasmado en piedra y mármol, merced al talento y a la no menos secreta intención del escultor e íntimo amigo de Julio Verne, Albert Roze. He pasado muchas horas estudiando, midiendo y observando esa tumba. Y he sometido cada uno de los detalles contenidos en la misma a expertos kabalistas y hombres sabios, conocedores del mundo de la simbología. El resultado es fascinante. Verne, que elaboró en vida alrededor de 4.000 criptogramas, ha dejado en su sepultura su último gran enigma: el que sintetiza su vida, sus sueños y su obra. Una rama de palmera, símbolo de la inmortalidad del “phoenix” que resurge de sus cenizas; el “etz hajaím” o Árbol de la vida de los kabalistas y la “tariqat” o asociación iniciática sufí… Una estrella de seis puntas (!) flotando sobre la palmera: la unión del fuego celeste y el agua para la reconstrucción interior, en palabras de Mario Satz, y que los kabalistas llaman “shamaim”… Una cruz inscrita en un círculo, que alude a la “cuadratura del círculo”: el opus alquímico completo, acabado y realizado… Una rama de olivo: “la paz del justo” (una versión bíblica del laurel olímpico)… Una lápida sepulcral pentagonal sobre las espaldas de ese Verne de mármol que ‘renace” de la tierra… Una losa pitagórica, que nos recuerda la “salud microcósmica”… La propia leyenda funeraria, con cinco de sus letras “especial y estratégicamente” destacadas sobre el resto: “J”, “L”, “V”, “R” y “E” y que los expertos en kábala y numerología han descifrado como una “pista” más que nos habla de “resurrección”… Una mano derecha alzada hacia el Oeste, con una muy específica posición de sus dedos (uno-tres-uno)… Un rostro igualmente orientado hacia el oeste, hacia el rojo alquímico… hacia el “renacimiento”… Una mano izquierda firmemente asentada en la tierra… Un sudario que cubre la cabeza de este Verne “que no ha muerto”… los siete abetos, formando un semicírculo, que guardan tumba por su cara este… No olvidemos que “Verne” significa “árbol”… JJ BENITEZ

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s