HERCULANO (ITALIA)

Publicado: julio 24, 2013 en viajes
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La pequeña ciudad itálica está situada a los pies del Monte Vesubio, a sólo 4 millas al sur de Nápoles.

Dionigi de Alicarnasso dice que la ciudad tenía orígenes griegos, fundada por Hércules, después de regresar de Hiberia, mientras que Estrabón habla sobre el origen osco.

Alrededor del siglo VI aC pertenecía a la Confederación Nucerina, luego conquistada por Silla, en el año 89 a C convirtiéndose en una colonia del Imperio Romano, y teniendo la condición de municipium. Pronto se convirtió en el lugar favorito de los romanos ricos y cultos, gracias a su clima y sus bellezas naturales. La ciudad era muy pequeña, ya que el área total dentro del recinto era de 20 hectáreas, con una población estimada de 4.000. El terremoto del 62 d C había dañado, y luego se vio afectada por la erupción violentamente año 79 que cubre una capa de garrapata de unos 15-30 metros de deslizamiento de lodo y material piroclástico.

La ciudad de Resina había desarrollado en la parte superior de la antigua Herculano. La ciudad se había perdido hasta el siglo XVIII, cuando los hallazgos de la época romana, cuando el teatro de Herculano fue traído a la luz. Emanuel-Maurice de Lorena, príncipe de Elboeuf y comandante del ejército austriaco, cuya villa había sido construida cerca del puerto de Portici, fue informado sobre el descubrimiento y comenzó la excavación de sus propios gastos. Las excavaciones sistemáticas comenzaron en el año 1738, debido a la III rey Carlos de Borbón, el hombre con una gran cultura y amor por la arqueología. Las excavaciones habían sido liderado por el ingeniero Joaquín de Alcubierre Rocque que hizo los primeros esfuerzos por llevar a la ciudad a la luz.

La técnica de excavación supuso la creación de galerías subterráneas que una vez que los hallazgos fueron llevados a cabo, quedó cubierto de nuevo. Este trabajo pionero es considerado como el primer ejemplo de las excavaciones arqueológicas, y estimuló el nacimiento de la arqueología.

El descubrimiento de la Villa dei Papiri en 1750 una mayor atención hacia las excavaciones de Herculano en ese momento dirigido por el ingeniero militar suizo Karl Weber, y luego en 1764 por Francesco La Vega que también era ingeniero militar. En 1780 los trabajos fueron interrumpidos y se concentró en Pompeya debido principalmente a facilitar tipo de excavaciones debido a diferentes fenómenos volcánicos entierro. La técnica de construcción de galerías subterráneas y los pozos se interrumpió en 1828, cuando las excavaciones a cielo abierto se les permitieron y llevó a cabo hasta 1875. Después de una larga interrupción, las obras se reanudaron en 1927 con Amedeo Mauri, quien los dirigió hasta 1958, y en 1942 casi toda la zona que forma parte de lo que hoy representa la zona arqueológica ya había sido traído a la luz. Entre 1960 y 1969 más obras se llevaron a cabo en la zona norte de la Ínsula VI ya lo largo del Decumano Maggiore, y en las dos últimas décadas del siglo pasado, la playa situada en el extremo sur de la zona arqueológica explorada fue. Aquí es donde se han encontrado 12 habitaciones con entradas arqueadas utilizadas como cobertizos para botes y donde más de 300 habitantes buscaron refugio, huyendo de la erupción.

Herculaneum Guia

Entre los edificios sacado a la luz tenemos que recordar el teatro, que se encuentra a una profundidad de 26 metros, que podría alojar a 3.000 personas en 10 líneas de pasos, villas nobles y lujosos principalmente en la parte sur con balcones con vistas al mar y al golfo od Nápoles y entre ellos la Cámara de los Venados, con un jardín brillante y amplias habitaciones con suelos de mármol de color. Entre el edificio público que tenemos que recordar el Templo Augustales con opus sectile mosaicos y pinturas murales del estilo IV.

El área excavada de la ciudad está a 5 hectáreas, Pompeya (40 hectáreas). Hasta ahora tenemos dos decumani (calles norte-sur) y tres Cardines (calles de este a oeste), pero se puede suponer la existencia de al menos dos cardines más y un decumanus, las carreteras están pavimentadas con lava y, a diferencia de Pompeya , no aparecen como se utiliza en las ruedas del carro, presumiblemente debido al acceso limitado debido a las estrechas carreteras que van cuesta abajo hacia el mar.

Los edificios se encuentran en Herculano testigo de una variedad de arquitectura mucho más amplia que la que se encuentra en Pompeya. Las peculiares condiciones de enterramiento había proporcionado una mejor defensa contra los ladrones y de los agentes atmosféricos, ayudando a la conservación de los muros, piezas de madera y los alimentos proporcionando una visión única de la vida privada de los romanos.

Herculaneum_Tour

Llamada también la “hermana” de Pompeya es aún mejor este encantador sitio arqueológico conservado entonces Pompeya. Segundos pisos del edificio, los objetos carbonizados y extraordinarios mosaicos y frescos será admirado.

Tipo de tour: Tour Arqueología e Historia; Tour privado; Recorrido a pie

Precio del tour: 60 € / hora (mínimo 2 horas)

Duración: 2 horas, 2,5 horas

Días de servicio: Todos los días

Principales lugares visitados: Norte de Cardo (calle con orientación norte-sur), la Casa de la Calavera, Thermopolium (restaurante de comida), Baño Hombres térmica, Templo de Augustali, Forum (plaza principal), Casa del Salón Negro, Casa de Neptuno y Anfitrite, House of Bel Cortile, la Casa samnita, la Casa de la partición de madera, la panadería, el gimnasio, el hogar de los Bucks, la puerta Marina, terraza de Marcus Nonius Balbus y la playa.

En busca de la biblioteca perdida. La Villa de los Papiros en Herculano

Las ruinas de Herculano, en peligro por la urbanización salvaje de su entorno. Los expertos creen que la biblioteca, sepultada por la erupción del Vesubio, podría cambiar la historia de la literatura.

Cuando el 24 de agosto del año 79 d.C. una violenta erupción del Vesubio destruyó las ciudades romanas de Pompeya y Herculano, la lava y las cenizas abrasaron no sólo a quienes huían despavoridos, sino también un pedazo de la literatura universal, que podría recuperarse y estudiarse si prosiguieran las excavaciones en la villa de cierto patricio erudito. Hace veinte siglos, un cónsul romano amante de las letras atesoró en su lujosa casa de Herculano, ahora denominada Villa de los Papiros, una biblioteca con lo mejor del saber de su tiempo, con especial atención a la filosofía epicúrea. La lava del volcán sepultó esa villa, y con ella los rollos de papiro, que no fueron descubiertos hasta 1752, carbonizados, amalgamados entre sí, y tan frágiles que se deshacían en pedacitos al intentar desenrollarlos. Una sección especial de la Biblioteca Nacional de Nápoles custodia 1.800 de esos papiros o fragmentos de papiro, la mayoría escritos en griego -lo cual prueba cuán helenizada estaba la Roma del momento-, pero también algunos en latín.

La Villa de los Papiros, que tras las excavaciones de mitad del siglo XVIII fue parcialmente sacada a luz en trabajos en 1985, languidece ahora semienterrada a pocos pasos de Herculano, mientras quienes la aman por igual polemizan sobre la urgencia de volver a excavar o esperar un poco más. El escritor británico de best sellers Robert Harris -cuya última novela se titula precisamente Pompeya-abrió la brecha el pasado enero con un artículo en el Sunday Times en el que, en nombre de la Herculaneum Society, un lobby cultural con base en Oxford, ofrecía 20 millones de dólares para excavar de nuevo. Argumento: el propietario de la Villa de los Papiros -posiblemente, el cónsul Lucio Calpurnio Pisón Cesonino, suegro de Julio César, que vivió un siglo antes de la erupción, o tal vez el cónsul Apio Claudio Pulcro- era persona muy culta, así que es lógico presumir que su biblioteca albergaba, además de textos epicúreos, otras obras de la antigüedad, que quizá siguen allí sepultadas y protegidas por las cenizas del volcán.

“Si se excavara otra vez, quizá podríamos recuperar capítulos enteros de la historia de la literatura latina -dice el profesor Mario Capasso, director del Centro de Estudios Papirológicos de la Universidad de Lecce-. Tenemos textos de esa época, como los de Virgilio o Lucrecio, pero los tenemos por tradición medieval, y excavando podríamos tener las versiones originales, e incluso dar con textos desconocidos. Sería un hallazgo de impacto similar al descubrimiento de la tumba de Tutankamón”. Mario Capasso -que ha estudiado durante 30 años los papiros de Herculano y que fue alumno del fallecido Marcello Gigante, insigne estudioso napolitano convencido de que los 1.800 papiros hallados son sólo la mitad de la biblioteca de la villa- admite que “no sabemos con seguridad si hay papiros latinos sepultados, pero por lógica debería haberlos, porque se halló una gran biblioteca griega, y sólo unos 60 papiros latinos”.

Por lo pronto, estudiar los papiros extraídos tras la primera excavación, realizada por el ingeniero suizo Karl Weber entre 1750 y 1765 por encargo del rey de Nápoles, Carlos VII de Borbón -quien después reinó en España con el nombre de Carlos III-, supone todo un problema técnico. Un escolapio llamado Antonio Piaggio inventó en esa época un artilugio para desenrollarlos, en el cual se basa, en parte, el sistema más usado actualmente, pues quedan aún unos 800 papiros por abrir. “Custodiamos unos 1.800 papiros o trozos de papiro, y los que estaban en mejores condiciones ya han sido desenrollados, y algunos centenares han podido ser estudiados -explica Agnese Travaglione, responsable de la Oficina de Papiros de Herculano, sección de la Biblioteca Nacional de Nápoles-. Ahora se estudian con nuevas tecnologías, como la lectura al microscopio y la fotografía digital.”

La espectroscopia de imagen, creada para fotografiar superficies planetarias, se está usando para sacar a la luz “imágenes multiespectrales” de escritura de los papiros, que en algunos casos era totalmente invisible.

Sin embargo, a quienes sueñan con nuevas excavaciones que saquen a la luz antiguos textos perdidos, responde otro patrocinador de Herculano, la multinacional Hewlett-Packard, señalando que existen urgencias mayores. En una carta abierta a la revista de arte The Art Newspaper publicada el pasado febrero, el millonario estadounidense David W. Packard, presidente de una fundación que financia iniciativas arqueológicas en todo el mundo, entre ellas las del yacimiento de Herculano, argumentó que, tras una inspección en el 2000, vio claramente que “la conservación a largo plazo y el mantenimiento de lo ya excavado en Herculano son la prioridad absoluta, y que hasta que la situación no haya mejorado, acometer nuevas excavaciones parecería una búsqueda irresponsable de tesoros”.

 

De hecho, tanto la porción visible de Herculano como la Villa de los Papiros, distante unos cientos de metros, sufren grave peligro físico: urbanización salvaje en los alrededores, tráfico contaminante, infiltraciones de agua, protección exigua… y cacas de pichón, muy corrosivas para los mármoles, las columnas y los muros.

De momento, han sido soltados tres halcones en la zona para darles caza. La villa, que al visitarla da la impresión de ser una cantera de fondo anegado y paredes cortadas a cuchillo, era un edificio suntuoso, de 250 metros de largo, con dos peristilos, una gran piscina y unas termas; la lava la sepultó dejándola a unos 30 metros por debajo del nivel actual del terreno circundante.

Proteger el complejo actual del recinto arqueológico de Herculano es la prioridad, según la italiana Superintendencia Arqueológica de Pompeya y según la British School de Roma, también implicada en los trabajos.

“La tensión es de carácter práctico -concluye el profesor Mario Capasso-. Los papirólogos quieren que se excave de nuevo en la villa, para encontrar esos papiros, y los arqueólogos por su parte recuerdan que las ruinas necesitan mantenimiento. No ha habido armonía entre estos dos colectivos, pero, más allá de las dificultades, creo yo que bastaría sólo un poco de voluntad para hacerlo”.

Un tesoro enterrado de la cultura grecolatina

Entre lo ya recuperado figuran textos de Filodemo de Gadara, un epicúreo del siglo I a.C., maestro del poeta latino Virgilio y quizá también de Horacio, y muchas obras de filosofía griega, entre ellas, la mitad de la producción de Epicuro, y el único tratado jamás hallado de Zenón de Sidón. El escritor Robert Harris se exalta al recordar que sólo han llegado hasta nuestros días siete tragedias de Sófocles, cuando escribió unas 120; de las 90 obras de Eurípides, sólo han sobrevivido 19, y se cree que Esquilo escribió entre 70 y 90 piezas, pero sólo se conservan siete. ¿Y si algunas de esas obras, junto a otras desconocidas, griegas y latinas, estuvieran atrapadas en esa villa de Herculano?

Por María Paz López, Herculano. Corresponsal La Vanguardia, 8 de mayo de 2005

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comentarios
  1. proyectos de geotermia dice:

    He leido HERCULANO (ITALIA) | EL BLOG DE DAMADENEGRO con mucho interés y me ha parecido didáctico ademas de fácil de leer. No dejeis de cuidar esta web es muy buena.

    Me gusta

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