Las agujas de piedra del Fitz Roy, Patagonia

Publicado: julio 27, 2013 en viajes

 

Sus picos como agujas de piedra lo distinguen en cualquier foto o postal sobre montañas que circule. Y, justamente, por su forma caprichosa, no pocos andinistas se acercan cada año hasta su base, para poder subirse hasta la cumbre. Los indios tehuelches lo llamaban “Chaltén”, es decir “montaña que fuma”, porque su pico se encuentra generalmente tapado por nubes y daba la impresión de ser un volcán en actividad. Hoy, este desafío para andinistas y turistas, es llamado Fitz Roy.

El monte forma parte, como el glaciar Perito Moreno, del Parque Nacional Los Glaciares. Para llegar hasta él hace falta trasladarse hasta El Chaltén, ubicado a sus pies y a pocos kilómetros de la frontera con Chile. El Chaltén es el pueblo más joven de la Argentina y fue creado para reafirmar la soberanía del país sobre los hielos continentales de la zona.

Mitos, leyendas e historia de la zona

Las evidencias de huellas aborígenes en la zona de El Chaltén, al noroeste del lago Viedma, son pocas. Pero la mitología tehuelche cuenta que el joven Elal, huyendo de las iras de su padre, llegó a la cúspide de un cerro a lomo de un cisne. Después, demoró cuatro días en descender. En el trayecto fue atacado por Shie y Kokesne, espíritus de la nieve y el frío, los ahuyentó con el fuego creado al golpear los pedernales.

Venció con ingenio todas las dificultades que se le presentaron, hasta llegar al pie de la montaña. Allí lo recogió un grupo de hospitalarios tehuelches con los que convivió hasta convertirse en un hombre.

En agradecimiento, les enseñó el uso del arco y la flecha y la forma de encender el fuego. Desde entonces, ese hermoso cerro se llamó Chaltén o “montaña que humea”, por el efecto que producen los vientos al empujar las nubes, y fue considerada sagrada por los tehuelches. Hoy es el símbolo principal en el escudo de Santa Cruz.

En 1877, el perito Francisco Moreno, en una expedición de exploración por los lagos Argentino, Viedma, del Desierto y San Martín, divisó un cerro, el Chaltén. Y, después de reconocerlo, lo llamó Fitz Roy en homenaje a este eminente explorador de las costas magallánicas.

A fines del siglo XIX, nuevamente al mando del perito Moreno, se realizó otra expedición a esta zona con el fin de marcar las líneas limítrofes con Chile. Este grupo estaba formado por nórdicos y alemanes, habituados al clima riguroso de estos confines del mundo. Ellos fueron los pioneros del lugar, fundando las primeras estancias alrededor del lago Viedma.

Después se realizaron otras expediciones a El Chaltén. Una de ellas, al mando del salesiano Alberto de Agosti, quien llegó por un alto valle hasta el hielo patagónico.

En 1937 se creó el Parque Nacional Los Glaciares, en el que quedaron integrados el cerro Torre y el Fitz Roy, (límite septentrional del Parque). Después de haberse explorado cada rincón de estas tierras, nacía un nuevo desafío: conquistar estos dos cerros. Eran imponentes y no sería fácil escalarlos. Tras algunos intentos desafortunados, una expedición de alpinistas franceses llevó a dos de sus hombres, Lionnel Terray y Guido Magnone, a la cumbre del Fitz Roy en 1952, y en 1970 el italiano Maestri superó las dificultades rocosas del cerro Torre.

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