Mundos perdidos – Palenque * Mejico

Publicado: diciembre 6, 2013 en viajes
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cabeza de palenque

El pequeño aparato nos llevó desde Méjico D.C. hasta la hermosa ciudad de Villahermosa, una población que realmente nos recibió como si estuviésemos en casa. Pequeña, bonita y alegre que nos invitó a pasar una deliciosa noche entre sus parques y los exóticos jardines de su hotel. El ambiente que se respira es enteramente español, no en vano fueron los españoles quienes la fundaron en 1593 a las mismas orillas del río Grijalva.

A la mañana siguiente nos esperaban los coches; cruzamos un increíble puente sobre el río, que por estos lugares es mucho más ancho que cuando contornea la ciudad de Villahermosa. Dirección a la ciudad de Mérida a 120 kms de nuestro lugar de partida. Pero no es éste nuestro destino y dejaremos la ciudad a 30 kms antes de llegar para coger otra secundaria que nos lleva directamente a las ruinas de nuestro corazón: Palenque; estamos pues en el estado de Chiapas.

Tierras de Mayas nos contemplan rodeadas de un verdor impresionante, buenas tierras y fértiles y la Sierra Madre de Chiapas como buen testigo de nuestro peregrinar.

En mis manos tiemblan los papeles escritos por un amigo viajero y escritor ejemplar en los que me describe muy a groso modo sus impresiones sobre estas tierras y las ruinas de Palenque. En ellos están descritos perfectamente los monumentos que nos vamos a encontrar.

–El centro ceremonial que se levanta en las tierras bajas de los mayas, ocultos hasta 1773 en que unos colonos la descubrieron en medio de una vegetación exuberante. Curiosamente estos amerindios dieron aviso a los españoles del descubrimiento y fue Carlos III quien envió a Palenque al arquitecto Bernasconi para que levantara los planos del lugar. Desde entonces todos los países han puesto su granito de arena en cuanto al estudio de Palenque, pero fue precisamente un antropólogo mejicano (Alberto Ruz) quien en1952 encontró la cripta en la Pirámide de las Inscripciones. Un lugar en donde podemos ver las mejores realizaciones de la civilización maya.

Y dentro del sarcófago perteneciente a un rey-sacerdote se encontraron los restos de Pacal, quien descansaba en el lugar desde el 4 de marzo del 612 d JC.

El interior del sarcófago estaba pintado de rojo, habitual en esta civilización, sin embargo nunca han sido encontradas ninguna estela, habitual también en los lugares mayas.–

Llegada a Palenque

 esta era la mejor introducción a lo que me esperaba a pocos minutos, también acompañada de la emoción de ver un sueño más realizado; un sueño que me acompañaba desde hacía muchos años.

A cien metros de altura sobre el nivel del mar y rodeada de árboles gigantescos entre los que identificamos a los caobos y los cedros rojos. Y allí al fondo la Pirámide de las Inscripciones como saliendo de la majestuosidad de las selva natural que la rodea. Estamos en Palenque por fin, el sueño está a punto de cumplirse.

Una avenida abierta en medio de la selva nos hace caminar desde el lugar donde hemos dejado los coches, estos 4 x 4 que están haciendo de la expedición una verdadera aventura fuera del tiempo. Nos cruzamos con las inevitables tiendas y los servicios públicos y llegamos a la gran plaza que está cubierta por un hermoso césped y ante nosotros la Pirámide de las Inscripciones y el conjunto monumental de El Palacio, nos hace mirarnos incrédulos de nuestra visión.

Hay que consultar papeles para saber que nos encontramos en el centro mismo de un lugar ceremonial que durante 250 años dominó hasta un total de 10.000 metros cuadrados y cuatro ciudades. Este lugar en cambio sólo fue habitado por una minoría que gobernaba de algún modo el imperio. Quizás fueron sacerdotes o quizás los “elegidos”. Las construcciones que se levantan alrededor de estas dos monumentales maravillas así lo delatan. Sólo hay pequeños templos, un campo para el juego ritual de la pelota. De modo que es fácil comprender que todos los habitantes se encontraban alojados en El Palacio; lugar por supuesto, para personas de un “cierto rango” en cualquier escala social que podamos pensar.

Y con la vista puesta en la Pirámide de las Inscripciones comenzamos a subir. Planta rectangular de 54 x 45 metros, 21 metros de altura, ocho terrazas y la escalinata por donde subimos que está orientada ligeramente al norte. El templo en sus días tenía cinco entradas y estaba coronado por una crestería que con el tiempo ha ido cayendo, muchas veces debido a las grandes ramas de los árboles que tiene a su lado.

El templo que corona la Pirámide de las Inscripciones se compone de un pórtico que nos da paso al santuario y a dos celdas que se encuentran en un lateral. Los bajorrelieves y los jeroglíficos (620 en total), son los que han dado nombre a esta Pirámide. La entrada está junto al muro.

Bajamos la escalinata con un temor mal disimulado ante la emoción del momento. 45 peldaños nos llevarán al punto culminante de este viaje. Tres metros de anchura iluminados con la luz artificial de nuestro tiempo y una bóveda nos hacen descender, el cuidado en este tramo debe ser extremo, la humedad hace resbaladizos los escalones conservados en buen estado. Un calzado adecuado es más que necesario para poder seguir el descenso. Dos giros de 90º y continuamos bajando. 21 peldaños más y seguimos bajando. Y de este modo nos topamos con la reja que protege la cripta. Los 22 metros de profundidad bajo el suelo se hacen notar con un aire difícil de asimilar por los pulmones; pero merece la pena el esfuerzo.

Cuatro turistas más contemplan el sepulcro tras la reja que lo protege y sin dudarlo más me acerco hasta ella. Mis ojos se llenan de lágrimas porque en este momento crucial de mi viaje me acuerdo de mis maestros y profesores el Dr. Antonio Ribera y el Dr Jiménez del Oso que durante años me hicieron soñar con este lugar especial y ver más allá de lo que mis ojos pudieran contemplar. Allí estaba iluminada por focos de luz de nuestros dias, el catafalco y su maravillosa tapa. Los bajorrelieves me hacen respirar profundo. El joven se encuentra medio tendido sobre ese monstruo que representa la tierra, la que todo lo devora. Del cuerpo de nuestro protagonista principal sale el árbol de la vida, sobre él, un pájaro quetzal lo protege con sus alas extendidas.

Sin embargo no puedo evitar ver lo que muchos no ven. Quizás influida por mis profesores ya difuntos, veo algo más en ese joven tendido sobre algo que parece volar y conectado a una serie de tubos o canales que le hacen volar por encima de todo….. son sueños, ya lo sé, pero están dentro de mí y ahora surgen con toda su fuerza porque estoy frente por frente a la obra que me hizo pensar más allá de mi entidad mortal.

“Los señores de la noche” que vió su descubridor Ruz no pueden ser vistos, algunos han desaparecido; otros en cambio se le ha protegido con una capa en sus laterales para que no sean destruidos enteramente. De nuevo comienzo a pensar: “Qué esconderán?”.

Algo me hace viajar en el tiempo sin levantar los pies de la tierra maya: la cripta fue construida antes que la Pirámide que la esconde del ojo humano. La galería que la comunica al exterior es hexagonal, exactamente igual que la Gran Galería que comunica el exterior con el interior de la pirámide de Keops, en Giza (Egipto). Una nueva coincidencia.

En silencio desandamos el camino recorrido; los pensamientos rondan las cabezas de nuestro grupo. Hay demasiadas cosas que te hacen pensar y los ojos han visto demasiado como para que el silencio sea necesario como ordenador de tantas sensaciones internas.

Volvemos a la luz del día; el Palacio nos espera….

Levantado sobre una plataforma artificial y comunicado con una escalera orientada al oeste por donde subimos; sin embargo tiene una escalinata más que da a la cara norte. Planta rectangular de 80 x 55 metros. El pórtico tiene pilastra y bóveda maya y rodea las cuatros fachadas del edificio.

La visión desde su altura máxima es perfecta: la gran llanura que se extiende hasta el Golfo de Campeche. Pequeños templos en la parte norte casi destruidos en su mayoría, los más pequeños de su parte sur que en cambio, están muy bien conservados. Y nos recreamos en sus relieves y por supuesto nos hacemos una composición mental sobre la increíble precisión con que tomaron las coordenadas de la salida del sol. El sol sale por el eje del Templo del Sol que señala el punto preciso de su salida en el solsticio de invierno y la linea tangente a la fachada del templo de las Inscripciones señala el lugar por donde se pone el sol en el solsticio de verano. Algo realmente increíble para aquellos tiempos…. o quizás somos nosotros los retrasados en cuanto a conocimientos científicos?

Volvemos a la plaza…. alguien de nuestro grupo comenta: “estoy kO”…. simplemente sólo puedo pronunciar: “mejor estamos a 0”…. otra casualidad; los mayas descubrieron el 0 matemático. No lo sabía los egipcios, ni los griegos ni romanos, pero sí lo conocían los indios de La India de donde posiblemente le llegó hasta los babilonios en la época de Gupta hacia el 300 después de JC y de allí pasó a los números árabes que lo extendieron por el occidente en su magna civilización varios siglos después.

Días de visita: diario.

Horario: de 8:00 a 18:00 horas.

Servicios: Museo de Palenque, Parking vigilado, servicio de seguridad, tiendas de recuerdos y libros y servicios sanitarios.

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