El ÁGUILA DEL BUQUE Admiral Graf Spee

Publicado: octubre 1, 2014 en mis experiencias, viajes
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El Admiral Graf Spee fue un crucero pesado clase Deutschland también llamado acorazado de bolsillo que sirvió en la Kriegsmarine de la Alemania Nazi durante la Segunda Guerra Mundial . El barco fue nombrado en honor del almirante Maximilian von Spee, comandante del Escuadrón de Asia Oriental que luchó en las batallas de Coronel y de las Islas Malvinas durante la Primera Guerra Mundial. Fue puesto en grada en el astillero Reichsmarinewerft de Wilhelmshaven en octubre de 1932 y completado en enero de 1936. El crucero se atenía, nominalmente, a las 10.000 toneladas máximo que imponía el Tratado de Versalles, aunque con un desplazamiento a plena carga de 16.020 t, lo superaba ampliamente. Armado con seis cañones de 280 mm en dos torretas triples, el Admiral Graf Spee y sus buques gemelos fueron diseñados para vencer a cualquier crucero que fuera lo suficientemente rápido para capturarlos. Su velocidad máxima de 28 nudos (52 km/h) dejaba sólo a un puñado de naves francesas y británicas lo suficientemente rápidas y poderosas para darles alcance y hundirlos.

El crucero llevó a cabo cinco patrullas de no intervención durante la Guerra Civil Española entre 1936 y 1938, y participó en la coronación del Rey Jorge VI del Reino Unido en mayo de 1937. El Admiral Graf Spee fue desplegado al Atlántico Sur en las semanas previas al estallido de la Guerra para estar colocado en las líneas de los buques mercantes cuando estallara el conflicto. Entre septiembre y diciembre de 1939 el crucero hundió nueve barcos que totalizaban 50.089 t de arqueo, antes de ser enfrentado por tres cruceros británicos en la Batalla del Río de la Plata el 13 de diciembre. El Graf Spee causó graves daños a las naves británicas, pero los desperfectos que sufrió le obligaron a hacer escala en el puerto de Montevideo. Convencido por falsos informes sobre la aproximación a su nave de numerosas fuerzas británicas, el comandante del crucero, Hans Langsdorff, ordenó echarlo a pique. Sus restos fueron parcialmente desguazados , hasta el punto en que al quedar sumergido por completo en las aguas del rio de la plata , la extraccion de las mismas se les ah sumado una gran dificultad .

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Espectadores observan el águila que servía de mascarón de proa al buque alemán Admiral Graf Spee, Montevideo, Uruguay, (febrero de 2006). Increiblemente y previendo que el objeto hiriese la sensibilidad de algunas personas , se cubrió parcialmente con una tela negra su base para evitar que se viera la cruz nazi. Nótese en el lado izquierdo del pecho del áquila , la marca del impacto de un casco de metralla.

El imponente águila de bronce del acorazado alemán Graf Spee, dinamitado por su capitán frente a Montevideo en la Segunda Guerra Mundial, languidece desde hace varios años en un polvorín de la Armada de este país, sin que se encuentre una solución sobre si debe ser expuesta o subastada.
Esta pieza de 2 metros de alto, 2,8 de largo y 350 kilos de peso fue extraída del mar el 10 de febrero de 2006, 67 años después del hundimiento del Graf Spee, uno de los barcos más simbólicos de la Armada nazi y que reunía las más avanzadas tecnologías disponibles para la época, declaró a Efe uno de los dueños del águila, Alfredo Echegaray.

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La misión del acorazado en el conflicto que implicó a más países en la Historia fue la de perseguir buques mercantes británicos, y la llevó a cabo con éxito, pues antes de su caída hizo naufragar a nueve.

En diciembre de 1939 participó en la batalla del Río de La Plata y sufrió daños que llevaron a su capitán a tomar la decisión de atracar en Montevideo, un puerto pro-aliado donde le negaron toda la ayuda logística necesaria para subsanar sus desperfectos.

Durante esos días, los espías británicos lanzaron falsas noticias sobre la aproximación a la posición del Graf Spee de un amplio contingente de buques británicos, lo que llevó a su capitán, Hans Langsdorff, a volar su nave.

Antes, dejó escrita una emotiva carta en la que explicó las razones de su decisión.

“Sólo con mi muerte puedo probar que los marinos del Tercer Reich están dispuestos a sacrificar su vida por el honor de su bandera. Sólo a mí me corresponde la responsabilidad del hundimiento del acorazado Almirante Graf Spee. Soy feliz de poder pagar con mi vida cualquier reproche que pudiera hacerse sobre el honor de nuestra Marina”, escribió Langsdorff.

Casi setenta años después de este hecho, los hermanos Alfredo y Felipe Echegaray idearon un plan para extraer el águila de las aguas.
Las labores de búsqueda de estos uruguayos culminaron con éxito en diciembre de 1939, cuando la extrajeron de las profundidades tras trabajar sobre “aguas pantanosas” en las que la visibilidad de los buzos era de sólo cinco centímetros, destacó Alfredo Echegaray.

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Hoy son propietarios de esta pieza al 50 %, junto al Estado uruguayo, aunque están dispuestos a denunciar a las autoridades ante la Suprema Corte de Justicia si no se obtiene una salida para este águila, que pasaría por subastarla o exhibirla lejos de su actual emplazamiento, en un centro de máxima seguridad de la Marina.

Echegaray intuye que la “pasividad” de Uruguay sobre el futuro de esta pieza puede deberse a las presiones que Alemania pudo haber ejercido, dado que este ave de bronce cuenta a sus pies con una enorme esvástica.

Desde el Ministerio de Defensa Nacional y la Armada uruguaya dijeron desconocer que se hayan producido dichas presiones, según afirmaron a Efe.
Su copropietario resalta el valor histórico del águila, perteneciente a uno de los buques de la armada alemana que, por imposición del Tratado de Versalles, podía pesar un máximo de 10.000 toneladas.

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Eso generaba una desigualdad con los barcos británicos -de 30.000 toneladas- que llevó al Ejército nazi a expandir sus fuerzas navales a lo largo del mundo para evitar que fueran víctimas de un mismo ataque.

Tras el hundimiento del Graf Spee, una parte de los jóvenes marineros que conformaban su tripulación volvió a Alemania y siguió combatiendo, mientras que otros se refugiaron en Argentina y un tercer contingente se quedó en Uruguay.

“Esta historia merece ser exhibida y el Estado uruguayo no puede seguir escondiéndola”, afirma Echegaray, quien asevera que, en caso de que este tesoro se decidiera subastar, se podría limitar el acceso a la puja a museos o entidades que no sean dudosas de realizar apología nazi, por si Alemania temiera por ello.
El próximo diciembre, coincidiendo con el 75 aniversario de la batalla del Río de La Plata, está previsto organizar un homenaje en Uruguay en el que Echegaray espera que, al fin, el águila del Graf Spee abandone la nave donde está siendo custodiada.

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