La CNT, ayudada por ETA, estuvo tras el principal atentado contra Franco (Yahoo noticias)

Publicado: febrero 14, 2015 en libros, mis experiencias
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Agencia EFE - El General  Francisco Franco, junto a los miembros de su gobierno en el Palacio de Ayete de San Sebastián en 1962.

Agencia EFE – El General Francisco Franco, junto a los miembros de su gobierno en el Palacio de Ayete de San Sebastián en 1962.

El periodista y escritor Antonio Batista traza en su ensayo “Matar a Franco” todos los atentados que sufrió, ideados por falangistas antifranquistas o anarquistas, entre ellos el más importante, el de agosto de 1962 en San Sebastián, que, según ha dicho, “proyectó la CNT con ayuda de ETA”.

En una entrevista con Efe, Batista ha explicado que hacía tiempo que quería escribir la historia del “cerebro” de aquel atentado en el Palacio de Ayete, en San Sebastián, Jordi Conill Vall, el Camarada Bonet, “un personaje interesante, que intenta matar a Franco cuando era un joven anarquista, que fue condenado a muerte, que fue conmutada por cadena perpetua por la intervención del cardenal Montini, presidente de la Conferencia Episcopal italiana”.

Conill salió de prisión con la transición, llegó a ser responsable del comité de Barcelona del PSUC, fue número 2 en las primeras elecciones municipales, vicepresidente de la Diputación de Barcelona con José Tarradellas y que acabó en el PSC integrado en el grupo de Jorge Solé Tura.

“La historia de Conill es la historia de la oposición antifranquista, que planea desde la radicalidad más absoluta a la moderación”, resume Batista, que lo llegó a conocer cuando militaba en el PSUC.

Antonio Batista accedió a hacer la primera historia exhaustiva de los atentados de Franco, porque los escasos libros publicados sobre el tema eran de los años 70 y siempre “de parte”, es decir, “los anarquistas escribieron los suyos y los falangistas los suyos, y los historiadores pasaron de rondón por el tema”.

“Matar a Franco” (Debate) se estructura en dos partes: los atentados que tuvo Franco de anarquistas y falangistas, y el gran atentado que hace la CNT en colaboración con ETA en 1962, cuyos autores o fueron ejecutados o encarcelados y torturados.

Batista intenta en su ensayo aplicar la estrategia periodística: “La pluralidad de fuentes, sean libros, archivos públicos o privados y entrevistas, dan como resultado un conglomerado de matices” para una historia que no debe ser analizada de manera maximalista.

Echa de menos el autor un libro como “El hundimiento”, de Joaquin Fest, en el que “el historiador toma distancia para ofrecer una nueva perspectiva de Hitler y el nazismo, pero en España hay demasiados prejuicios: a Franco se le debe condenar por crímenes contra la humanidad, pero no a todo el régimen franquista ni a todos los franquistas”, asevera el autor.

Además de incluir todos los atentados conocidos, Batista brinda al lector una “visión diacrónica”, que sitúa todos los intentos de magnicidio como si fueran “un montaje cinematográfico”.

Aventura Batista que “un magnicidio contra Franco sólo habría tenido éxito si todos se hubieran puesto de acuerdo, falangistas y anarquistas”, pero hay un factor adicional que intervino en su fracaso: “Franco era un paranoico de la seguridad”.

Sobre el atentado de San Sebastián de agosto de 1962, Batista, especialista además en la historia de ETA, subraya que “fue el que tuvo el mejor operativo logístico y se pusieron de acuerdo CNT y ETA, las dos organizaciones armadas más potentes del momento”.

Además, la cantidad de explosivos que colocaron justo al lado de donde tenía que pasar el coche de Franco era la misma que ETA utilizó en el atentado contra Carrero Blanco.

Según Batista, “el mando a distancia estaba situado en un punto a menos de un kilómetro y con una vista excelente, pero Franco se enteró -su hipótesis es un chivato en la CNT muy bien situado- y cambió la fecha”. “Dado que en San Sebastián llueve mucho, los explosivos se mojaron y la bomba tuvo una detonación menor, que al menos sirvió para demostrar que el jefe del estado era vulnerable”.

Batista aventura que “de haber tenido éxito el atentado de 1962, la transición se habría adelantado más de diez años y habría sido diferente”.

Para reconstruir aquel atentado, Batista tuvo oportunidad de hablar con gente conocedora del régimen, como Horacio Sáenz Guerrero, Martín Villa o el cardenal Tarancón, así como de consultar los consejos de guerra, los atestados policiales de la brigada social, los informes del Gobierno Civil o los informes de la seguridad de Franco.

Cree Batista que la historia del atentado de San Sebastián sería materia para hacer una buena película, como en el caso de “Valkiria”, la que protagonizó Tom Cruise en el papel del general Von Stauffenberg.

La ausencia de atentados protagonizados por los comunistas se explica, según el periodista, por que “después de mantener la guerrilla del maquis hasta 1956, Santiago Carrillo decide abandonar la lucha armada y dedicarse a la lucha política”.

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