Noruega exhibe a 80 congoleños en un zoo humano – El Parque del Retiro acogió un zoológico humano en 1887 junto a la Casa de Fieras

Publicado: junio 23, 2015 en mis experiencias
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Una polémica exposición al aire libre en la capital noruega ha sido apodada por la prensa local como ‘zoológico humano’. Recrea con toda autenticidad una muestra etnográfica secular, donde los aborígenes africanos fueron colocados en jaulas.

Los autores del proyecto artístico con cierto tinte racista, Mohamed Ali Fadlabi y Lars Kuzner, no descartan haber presentado la “evolución” del propio racismo y no propiamente divertir al público con los métodos que se practicaban a comienzos del siglo XX.

La ‘aldea congoleña’ original fue habitada durante cinco meses en 1914 por unas 80 personas llevadas a Oslo a propósito desde África. Aquel espectáculo coincidió con la celebración del centenario de la carta de autodeterminación de Noruega y precisamente ahora el país va a festejar el bicentenario del mismo evento histórico.

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Hace un siglo, Noruega contaba con poco más de dos millones de habitantes, pero el ‘zoológico humano’ atrajo a casi 1,4 millones de visitantes que estaban ansiosos de echar un vistazo a los africanos tradicionalmente vestidos, en su hábitat tradicional, entre chozas con los techos de palma y preparando su comida de fabricación artesana.

En esta nueva ocasión la participación en la vida del pueblo africano es voluntaria. Los autores se atrevieron a una convocatoria pública internacional y aún desconocen cuánta gente aceptará habitar las chozas.

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Nanna Melland, una mujer noruega, estaba entre los primeros que se ofrecieron a ser residentes del ‘pueblo’. Decidió participar en el espectáculo como una exponente porque quería conocer cómo se vive en chozas “primitivas”, según explicó ella misma a los medios de comunicación locales. Sin embargo, todavía está insegura sobre los aspectos prácticos de la vida rural al estilo africano.

“No sé si lograré quedarme aquí cuando llueva”, admitió. “¿Y dónde voy a cocinar mi comida? ¿Dónde conseguiré el agua y adónde iré a buscar los servicios? Es todo muy primitivo aquí”.

El proyecto cuenta con el apoyo financiero de un organismo gubernamental: Arte Pública Noruega (o KORO), que es la administración de objetos de arte para lugares públicos. Según señalaron sus dirigentes, la exposición “destaca los temas relevantes acerca del racismo, el antirracismo, la conceptualización y el dominio cultural”.

“La reconstrucción (de la exposición de 1914) puede ser considerada como un monumento a la pérdida colectiva de la memoria acerca de una parte vergonzosa de nuestra historia y una plataforma para la discusión sobre un acontecimiento histórico contrastante con la Noruega de hoy”, añadió KORO en su página web oficial.

No todos los noruegos han compartido la admiración ante un proyecto que conmemora algo “vergonzoso” de la historia, y no solo nacional, sino europea. Algunos expresan su desaprobación en las redes. Pero especialmente indignados quedan los belgas, porque los organizadores de esta evocación ‘artística’ se atrevieron a colgar la bandera de Bélgica sobre una de las chozas, marcando la pertinencia de la aldea congoleña a su antigua metrópoli.

Los artistas imitan así una exposición que en 1914 visitó un millón y medio de noruegos para comprobar, in situ, cómo vivían las tribus africanas. Los inmigrantes conservaban su vestimenta habitual y recreaban lo que sería el día a día en su país de origen.

El Parque del Retiro acogió un zoológico humano en 1887 junto a la Casa de Fieras

Exhibición de indígenas filipinos en el zoo de humanos en Madrid de 1887

Exhibición de indígenas filipinos en el zoo de humanos en Madrid de 1887

L. Torres.- Los zoológicos, lugares en los que se conservan, cuidan y a veces se crían diversas especies animales con fines didácticos o de entretenimiento, fueron un día expositores de humanos. Y no hay que irse muy lejos para encontrar un ejemplo. El Parque del Buen Retiro fue escenario en mayo del año 1887 de un zoo humano en el que a los madrileños se les mostraba cómo eran los filipinos, pero no fue el único recinto de exhibición en España: en Barcelona se podían ver “negros salvajes”.

El inventor de este nuevo negocio, que data de 1874, es el mercader de animales Carl Hagenbeck, que quiso abrir fronteras empresariales incorporando en su listado animal a samoanos (Polinesia) en 1874. Dos años después incorporó a nubios (Egipto), que hoy día protagonizan visitas turísticas especiales para los viajeros de cruceros en el Nilo ayudando a la economía egipcia, por sus características diferenciales físicas (piel más morena y labios más finos que los del resto de egipcios y ojoz más azulados) y su lengua propia. Por unas decenas de euros uno puede ver cómo viven y aprender las reglas básicas de su idioma aunque poco tiene que ver con las exposiciones del siglo XIX.

En aquel tiempo, llegaron a Retiro 43 indígenas filipinos junto a “algunos igorrotes, un negrito, varios tagalos, los chamorros, los carolinos, los moros de Joló y un grupo de bisayas”, como recoge el investigador Christian Báez Allende en su libro Zoológicos Humanos: fotografías de fueguinos y mapuche (ver más). Fueron expuestos junto a la Casa de Fieras. La prensa de entonces, concretamente el diario El Imparcial, escribió al respecto: “En su constitución, en su aspecto, en su lenguaje, en sus maneras, en sus costumbres en su color y hasta en sus trajes, esos compatriotas nuestros difieren grandemente de los filipinos más civilizados y hasta ahora conocidos”, como recoge el blog ‘El bazar de Jim’.

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Estas personas fueron tratadas en Madrid mejor que en el resto Europa. La documentación recogida por el investigador apunta que se les permitió entrar en el Palacio Real de Madrid y que fueron recibidos en audiencia por la infanta Isabel y la regente María Cristina, para después volver de vuelta a casa en barco ya que fue denegado su “préstamo” a una exposición parisina. Gracias a ello, ‘sólo’ murieron cuatro de 43 filipinos, un número inferior al que solía tener lugar en este tipo de giras.

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