La isla de los muertos de Arnold Böcklin ಠ_ಠ

Publicado: abril 17, 2017 en mis experiencias, viajes
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Alrededor de 1940 un pintor simbolista suizo pintó una escena redonda y sobrecogedora en torno a la morada de Caronte. Tardó mucho en terminarla, tanto que hizo al menos cinco versiones de ella no consecutivas, que como siempre os traemos en alta definición, pero desde el primer momento sabía que era su gran obra, una imagen que pasaría a la historia de la pintura y al subconsciente colectivo de toda la cultura occidental. Esta es su historia:

PRIMERA VERSIÓN
Arnold-Böcklin-Die-toteninsel-1880-NY-Met
Óleo sobre tabla, 74 x 122 cm, Museo Metropolitano de Arte, Reisinger Fund, New York.

Böcklin se esforzaba por destacar como pintor, con buen grado técnico y muy influido por los enigmáticos paisajes del prerealista Caspar David Friedrich, de quien hablaremos en otra ocasión. Y si le influía era porque pensaba que le faltaba un motivo de peso a su arte. En realidad Arnold estaba pintando este paisaje que os mostramos arriba de una isla con un bosque de cipreses rodeado de acantilados, cuando se presentó en su estudio de su casa de Fiesole, cerca de Florencia, una joven viuda, Marie Berna, después condesa de Oriola, que quedó tan prendada de la obra sin acabar que le encargó que le hiciera una nueva versión y que introdujera los personajes, en recuerdo de la reciente muerte de su marido. Así que Böcklin se puso manos a la obra y terminó la segunda versión antes de haber acabado la inicial.

SEGUNDA VERSIÓN
Arnold-Böcklin-Die-Toteninsel-Basel-1880

1880. óleo sobre lienzo, 111 x 115 cm
Bâle, Öffentliche Kunstsammlung, Kunstmuseum, desde 1920.

En las dos primera versiones el cielo es plano, pues están sin definir las nubes que sugieren tempestad. También los reflejos del agua son breves. La siguiente vez que retomó la obra, tres años más tarde, hizo la mejor de las imágenes, el cuadro que abre este post y que volvemos a repetir para mostraros todos en órden. Hasta entonces el cuadro había sido nombrado por Böcklin “La isla del entierro” o “Un lugar tranquilo“, pues el pintor nunca se decidió a explicar su pintura, y el título de la obra, “Die toteninsel“, que en alemán significa “La isla de los muertos” de hecho se la puso el crítico de arte Fritz Gurlitt. Esta obra es también la primera que firma con sus iniciales AB sobre el dintel de la entrada a la galería de la tumba de la derecha de la imagen, y fue la que llegó a ser adquirida por Adolf Hitler en 1933, quien la expuso en la Cancillería alemana, el Obersalzberg, junto a otras muchas importantes obras de arte y hoy se muestra en la Alte Nationalegalerie de Berlín.

TERCERA VERSIÓN
Arnold-Böcklin-Die-toteninsel-1883-Alte-Gallerie

Óleo sobre tabla, 80 x 150 cm
Berlín, Alte Nationalgalerie, Staatliche Museen Preussischer Kulturbesitz, desde 1980.

Ya entonces los críticos hablaban de esta obra como una de las que consiguen con mayor facilidad introducirnos en un complejo mundo de sensaciones y silencio: “Uno se sobresalta si se oye abrir la puerta cuando estás observando el cuadro”. Más tarde pintó otra vez la obra, en un lienzo que fue propiedad del Barón Heinrich Von Tyssen cuando, desafortunadamente se perdió en un incendio en su banco filial de Rotterdam durante la segunda guerra mundial, y éso que era la única versión que estaba pintada sobre una plancha de cobre. De ella solo se conserva la siguiente fotografía:

CUARTA VERSIÓN
Arnold-Böcklin-Die-toteninsel-IV-1884_Desaparecido

Óleo sobre cobre, 81 x 151cm
Lugano, Sammlung Schlss Rohoncz, desaparecido en Rotterdam durante la Segunda Guerra Mundial.

Ya podemos ver que la intención del pintor no era la de obtener réplicas exactas de la obra original, sino variaciones más o menos parecidas y que terminaran por ofrecer un ambiente concreto dentro de una escena sugerida pero nunca explicada. Suponemos que el remero de la barca es Caronte, el personaje de la mitología griega que transporta las almas, -aquí representadas por el personaje ‘amortajado’ con la túnica blanca- a través del rio Aqueronte hasta su morada definitiva, pues en la barca se puede ver también la presencia de una caja que se interpreta como el ataúd.

La última versión que hizo en 1886 puede verse en Leizpig:

QUINTA VERSIÓN
Arnold-Böcklin-Die-toteninsel-1886-LeipzigÓleo sobre lienzo. 1886, 80 x 150 cm
Leipzig, Museum der Künste bildenden.

La vida del pintor estuvo marcada por la tragedia: Contrajo unas terribles fiebres tifoideas que le dejaron muy débil, y posteriormente sufrió un derrame cerebral. De sus 14 hijos enterró a ocho, así que no es de extrañar que la muerte fuera una de sus preocupaciones más habituales, tal como demuestra con los cuadros de “La muerte de Cleopatra” y con su “Autoretrato con la muerte tocando el violín”. Sobre el significado de su obra solo se le pudo sacar la siguiente frase: “Mi obra significa lo que usted ve: yo pinto cuadros, no hagos fotos enigmáticas“.

Las influencias de esta obra fueron enormes, en especial sobre pintores del movimiento surrealista, tales como Max Ernst, Salvador Dalí o Giorgio de Chirico, pero también sobre otros aspectos relacionados con las leyendas germánicas y sus diferentes interpretaciones literarias o musicales. También otros intelectuales se han pronunciado sobre ella o han poseído copias litográficas de esta imágen, como Freud o Herman Hesse. Incluso en la actualidad, grandes ilustradores como Giger, han hecho sus versiones sobre la obra y podemos encontrar desde una familia tipográfica que lleva el nombre del autor, Böcklin, o una wikipedia dedicada a esta pintura

Arnold Böcklin murió en 1901 y está enterrado en el cementerio protestante de Florencia.

@by Juan Muro in Estudio de dibujos, Grandes Ilustradores, HISTORIA DEL DIBUJO, Inspiración, Paisajes, Temas pictóricos

 

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