EN EL NOMBRE DE HAITI
La hermana Teresa corre con un pequeño en brazos acabado de nacer, allí en esa tienda de campaña que la Cruz Roja ha habilitado para que sirva de Hospital, varios Médicos Sin Fronteras se apañan con los heridos, algunos están en sus últimos momentos y es allí donde entra el padre Samuel para darles un poco de calor con sus hermosas palabras. Hay gritos de dolor, otros niños se acurrucan en los rincones con los ojos llenos de terror a pesar de que han pasado algunos días del fatal terremoto que sacudió la tierra de nadie, la tierra de los que nos tienen tierra, la tierra del vudú y de la magia negra que poco o nada ha podido hacer en este ocasión por salvar a los santones que también han muerto junto con los iniciados en esta suerte de magia.
Salgo del ambiente cargado de dolor y de olor que dan náuseas, a mi derecha se queman las vendas chorreando sangre y algunos restos que han sido amputados, todo parece un mercado del terror. Mi vista se pierde en un horizonte de desolación con edificios a medio caer, habitaciones al aire libre que dejan ver su antiguo contenido lleno de polvo y ruina, la gente se mueve como si fuesen verdaderos zombies quizás porque es la verdadera definición de esta marea humana que se tambalea no se sabe a dónde ni cómo. Se miran unos a otros, se tapan para que no vean los destrozos que en sus cuerpos han dejado como firma el terremoto, unos corren por la inexistente calle llevando algo que han robado en algún almacén en ruinas.
Llegan los camiones llenos de provisiones, se amontonan, se pelean, se quitan los sacos de grano, o las cajas con galletas y otros alimentos primordiales… tiene que venir el ejército americano por supuesto, quién puede poner orden aquí si no son ellos?. Y me siento en una piedra, me limpio el sudor y mis manos me hacen recordar las cremas que tengo en mi casa para que no se sequen con el frío; menuda idiotez¡, me digo a mi misma; aquí no hace falta hidratarse porque ya se está vacío de todo.
El padre Samuel, de los jesuitas que han llegado a la isla se sienta a mi lado y con una mirada tratamos de definir lo que ambos pensamos desde tan diferentes puntos de vista. Una mujer y un sacerdote. Un hombre que se apoya sobre una rama de un árbol llega hasta su lado, le pide en francés que le dé su bendición, el padre Samuel como ha hecho siempre en todos los lugares donde el miedo y el terror sacude a los más débiles, le acaricia la cabeza y se deja besar. Mi ojos se clavan en el sacerdote porque aún no puedo comprender donde encuentra la fé dentro de este infierno.
Me seduce la idea de tanto y tanto como se está organizando en los países desarrollados para ayudar a esta isla de desgraciados que antes y después del terremoto se codeaban con la miseria y la muerte. Me imagino a las grandes naciones organizando maratones con nombres conocidos de actores, actrices y cantantes de primer orden, amontonando dinero que irá a parar a estos haitianos, me pregunto cómo le darán el dinero. Lo harán directamente, poniendo un fajo de billetes en sus manos para que compren dónde?. Cambiarán el dinero conseguido por alimentos y medicinas… pero dónde está la que se necesita ahora mismo, salvo estos médicos y los venidos de otros países cuyo cometido es buscar supervivientes y gente voluntaria que hace el bien in situ, poco me imagino que harán esos montones de billetes o de cajas de alimentos que se aburren en los depósitos de los aeropuertos esperando venir hasta este lugar que muere poco a poco.
Me alucina contar los nombres conocidos de políticos, artistas de todo orden, gente de gran fortuna que se han hecho la foto allí mismo o en sus canturreados mítines para coger dinero con destino a esta isla maldita. Me alucina pensar que antes del terremoto aquí se moría en la calle sin más y sin embargo nadie hacía nada. Me hace sonreír la ira del pequeño francés con la llegada del ejército americano; una invasión programaron algunos jefes de los países más desarrollados desde detrás de sus mesas de maderas nobles. Un ejercito para poner un poco de orden por lo menos, quién lo tiene preparado para entrar en pocos minutos? solamente quien lo ha hecho, los Estados Unidos. Con alguna intención dicen otros, quizás porque su codiciada Cuba esté relativamente cerca y es como cerrar la tenaza cuando Fidel muera…. quizás sea éso?
Mucha ayuda de todo el mundo, pero apilada en los aeropuertos de salida y metidas en camiones o en aviones que vienen y van porque no pueden aterrizar en un aeropuerto que haría temblar a cualquiera. Se pierden por el camino o quizás la mayoría se deteriora por el tiempo transcurrido entre la salida y la llegada. Mientras los soldados forman filas de mendigos que buscan algo que llevarse a la boca.
Se está controlando todo en Puerto Príncipe, la gente ha comenzado a comer por lo menos un poco al día con la ayuda que llega, pero no pueden tener el lujo de comer por los menos cuatro veces al día, porque no hay para tantos aunque los envíos sean muchos, se aburren en los camiones, en los aviones, en los depósitos porque no hay nadie que los lleve hasta ellos. Se enfadan los soldados, se agolpan los hambrientos, los niños son pisoteados por los mayores, hay miedo…. mucho miedo.
Me ha gustado como se ha movido el mundo, tan desinteresado ha sido su porte ante la miseria de la isla que ha sacudido el terremoto; pero me pregunto por qué ahora y antes no?. Nadie había visto la miseria que se respiraba en esta isla precisamente cuando está colocada en un lugar para el veraneo y las vacaciones de los que más dinero tienen?… por lo visto nadie se había dado cuenta.
El padre Samuel me mira, quizás intentando adivinar que se oculta tras mi mirada perdida en el horizonte; la devuelvo con una sonrisa a su preocupación por si me encontraba bien. Bien, que palabra más anacrónica en este lugar de muerte y de dolor.
Nos levantamos, es la hora de rezar un poco. Algunos dicen que no sirve para nada, que es como rezar en el infierno. Pero lo hacemos porque hay quien se siente reforzado con ello. El padre Samuel ha instalado un altar con dos sillas y una tabla, un paño blanco que Sor María de las Hermanas de la Caridad le ha colocado sirve para adornarlo un poco. Sor María lleva veinte años viviendo en Haiti, qué podrá contar ella de lo que aquí pasa todos los días aunque no haya terremoto. Sor María y yo nos agarramos de la mano, mientras el Padre Samuel nos da la Comunión con pedazos de pan duro bendecido, los haitianos se esconden en un principio, pero después comienzan a entrar en la improvisada capilla para tomar un poco de pan duro, quizás lo más parecido a la primera cena. Tenemos que ir a por más pan, porque algo se ha movido entre el barullo de gente que se agolpa en la entrada de la capilla. La fé hace milagros, me dice Sor María.
La fé….. Dios mío que es la fé en este lugar de horror y destrucción. Y en ese momento nos duelen los oídos con dos aviones que aterrizan en el próximo campo. Llegan más cajas con víveres; dónde las colocarán, llegarán hasta las manos de los nativos?….. sin respuesta, me lo imaginaba.
Llenamos dos ollas hasta arriba de migotes de pan duro como piedra, el padre Samuel hará el milagro de ponerlas un poco blandas con el agua de un cántaro que tiene un color que nos hace dudar. A los mejor ya estamos también contaminados por algún bichejo malo. Qué más da…..
Se termina la comunión, hay algo en la mirada de algunos que antes no había; me imagino que será la fé que me contaba Sor María. Los americanos llegan con un camión otra vez, corren, vuelan, gritan, pisotean a los más pequeños y débiles, no hay manera de poner orden, se pelean. El americano de casi dos metros de altura tira los paquetes al aire, no llegan al suelo, miles de manos negras y llenas de dolor y pena se aferran a ellos como si fuese su más preciado trofeo, digo preciado?… qué barbaridad¡, es el único tesoro ahora.
Se cumple mi quinto día, tengo que marcharme y me duele. Siento el beso de Sor María como de un adiós… me parece que no nos vamos a ver más. Dos chicos se acercan a mi, me besan las manos…. Dios qué he hecho yo?.. me vuelven a besar y me entregan un fantoche hecho de trapo; en otro tiempo me imaginaría que sería algo de magia negra y diría que no; hoy no hay magia negra ni blanca que valga aquí en el infierno en tierra. El padre Samuel me da su bendición y una carta para su madre que vive cerca de mi casa. Mujer santa, hombre santo…. qué poca cosa verdad? y tanto significado para el que nada tiene.
Me monto en mi avión, aterrizan dos más antes que parta de allí, se llevan montones de cajas y de sacos hasta los almacenes que custodian militares. Hay montones y montones de sacos de comida y sin embargo, hay hambre. No lo comprendo.
El ruido del motor me hace volver a la realidad. El avión se mueve y comienza a tomar velocidad, me vuelvo y por la sucia ventanilla veo al Padre Samuel levantar la mano. Adiós hombre de Dios.
DAMADENEGRO 9/2/2010
CARNAVAL EN VENECIA
Es quizás el Carnaval más emblemático, el que esconde más misterio, es que tiene más tradición y quizás también el que lleva acompañado el sentido del fenómeno más interiormente conservado.
La tradición viene desde el siglo XVII, los poderosos y ricos señores de Venecia se aburrían en sus palacios ducales, esos que ahora están comidos por el paso del tiempo y por la corrosión de las aguas tan profundas en sus raíces y en sus cimientos. Y una forma de romper con ese aburrimiento era ponerse unas máscaras que ocultaban sus verdaderas personalidades y sus conocidos rasgos para poder confundirse por unos días con la masa que componía el pueblo llano. De esta forma se llenaban de ese júbilo que disfrutaban los que nada tienen como equipaje ni que perder. Así mezclado podían cometer cualquier fantochada sin ser descubiertos y se mezclaban más y más con la gente común que jamas podían imaginar quien estaba tras las máscara ambigüa y desconcertante que andaba por los caminos húmedos de la ciudad.
Teníamos y tenemos la costumbre de seguir la tradición; durante unos días vamos detrás de una ínexpresiva mascara para vernos más allá de ella y es en Venecia el único lugar donde podía hacerse éso. Este es el motivo de la atracción de un Carnaval milenario. No vamos buscando la ironía de unas letras y el meternos con los poderosos; simplemente vamos buscando el anonimato que dar una cara completamente cubierta por unas máscaras que no dicen nada, sin expresión ni rictus de bien o de mal. Simplemente unos ojos que son el centro de una paisaje inexpresivo que compone la cara particular de cada uno durante los días que duran el Carnaval de origen medieval.
Es verdad que tenemos que pararnos en ciertos lugares, aquéllos que aglutinan el amor por la arquitectura, pero Venecia en Carnaval no está para cultura de monumentos ni de antigüedades. La misión es bien distinta: vamos buscando nuevas experiencias.
Este año hemos rizado el rizo y tras una máquina inexpresiva llamada máscara, hemos puesto a prueba nuestro ingenio y nuestra caracterización. Estuvimos andando entre varias ideas y nos hemos llevado quizás por una total imaginación. Este año no íbamos a salir a la vez; cada uno tenía una hora de salir y encontrarse con los otros en determinados puntos. De esta forma no estábamos enterados de como iría el prójimo ni tampoco sabíamos orientarnos por los movimientos en un momento determinado.
La plaza de San Marcos lucía bulliciosa aquel día al anochecer. Era un lugar ideal para un encuentro casual. Detrás de mi máscara blanca, unos ojos trataban de reconocer a alguien por sus andares o quizás por sus movimientos. Es verdad que es difícil poderse concentrar en las máscaras sin dejar de mirar los enormes palacios y las bellas iglesias que conforman el paisaje, pero era necesario hacerlo.
En un momento dado alguien me ha tocado en el hombro, me he girado sobre mí misma y he encontrado una máscara azul con ojos de fuego. No ha habido conversación, simplemente he puesto mi mano en su brazo y nos hemos perdido en las calles que rondan los canales; después hemos bajado hasta una góndola que nos ha llevado hasta los lugares más conocido de la ciudad. El puente de los Suspiros ha suspirado en esta noche estrellada; mientras dos máscara desconocidas han pasado bajo él sin decir nada…; el gondolero ha entonado una canciocilla italiana queriendo acunar el amor que no existía en esos momentos entre aquel desconocido o desconocida y yo .. y así hemos atravezado calles hechas agua, pequeños bancos de niebla entre la humedad reinante y bajo los puentes que atestados de gente, miraban abajo donde una góndola va …
Hemos bajado en el muelle del gran Palacio Ducal; en donde se celebra el mejor baile público del sitio, pero no era el baile nuestro destino. Una vez hemos pasado el gran hall en el que danzante iban y venían, nos hemos escurrido tras las cortinas rojas. El gran baile privado estaba comenzando; bajo unas invitaciones recibidas como cada año, hemos penetrado en la estancia en que unas 60 personas venidas de toda Europa se daban cita. Era el mejor baile del año. Los violines derramaban notas meláncolicas y mi acompañante y yo nos hemos puesto a danzar de una manera casi autómata alrededor del salón. Son melodías tristes, de amores que duraron poco. Las máscaras inexpresivas daban quizás el mejor semblante a este baile de sentimientos profundos e interiores. Al fondo el gran Canal daba hermosos reflejos en esta noche de carnaval.
Los palacios en Venecia se van llenando de gentes… cada vez más. Y yo en los brazos de mi enmascarado acompañante danzaba y danzaba entre espejos y sillones de terciopelo rojo. Poco pude descubrir en su mirada perdida por el salón, quizás el modo más eficiente de no ser descubierto, aunque sé positivamente que nos conocíamos. En un arrebato de violines me he desvanecido en las sombras que cobijan un balcón, uno de esos que en Venecia se asoman arrebatores a la luna entre canales y canciones de amor no correspondido. Venecia estaba en la penumbra de la noche más iluminada que nunca. Miles de antochas puestas en sus puentes y en sus calles, apenas aceras, hacían de ella un cuento de hadas..Solamente este olor tan especial nos devolvía a la realidad.
Mi acompañante se ha juntado a mi cuerpo, haciendo que su máscara azul rozara la mía negra… algo se encendió en aquel balcón y no fueron precisamente las antorchas que titireaban a la pequeña brisa del cercano mar.. algo especial que era un olor personal. Poco he tenido que descubrir, eras tú que cobijado como un antiguo galán has venido a mi lado para convertirte en un amante sorpresa. Te seguí el juego y en coros de canciocillas venecianas hemos hecho diabluras bajo nuestros vestidos de seda que brillaban a la luna. Mi enmascarado azul se ha vuelto rojo en sus ojos de fuego lleno.
Venecia despierta al nuevo día, los enmascarado recogen sus vestidos cansados de bailes y muchos de ellos se despojan de la máscara que le has hecho anónimos durante unas horas… nosotros nos miramos ahora en el balcón que dá al gran Canal. Aún no nos hemos quitado la máscara; permanecemos en silencio mirándonos, por un lado de tu traje de arlequín de azul vestido, he visto tu pelo. No había más duda, eres tú siempre.. siempre tú. Venecia se despierta de su noche grande de Carnaval. Los músicos recogen sus instrumentos con las manos cansadas de tanto tocar; las músicas se van desgranando en el horizonte donde la bella Venecia despierta al sol y los enmascarados duermen sus horas de sueño en este día festivo aún.
Así es Venecia en Carnaval, un mano a mano entre la realidad y el sueño. Un mano a mano entre la inexpresión y el amor más intenso. Un desvivir de sentimientos y un encuentro con los sueño o con el sueño que todos llevamos dentro. Lejos, en San Marcos suenan las campanadas que dan el despertar de un nuevo día. Los venecianos toman churros y chocolate en la plaza bajo sus trajes de arlequines y sus máscaras que reposan cansadas a su lado. Venecia en Carnaval, un sueño que hay que vivir aunque sólo sea una vez en la vida.
Este año se ha dedicado el Carnaval a la Ruta de la Seda, quizás un emblema de todo lo ocurrido en la antigüedad. Qué de mercader tiene la ciudad precisamente centrada en esa ruta que hacía que los ricos pudiesen ser más ricos que nunca!. Qué hermosura era esa que traía de oriente la hermosa tela que brilla con el sol!.
Venecia en Carnaval de nuevo nos han vuelto a deslumbrar con su hermosura¡¡¡
DAMADENEGRO
Archivo de la Nobleza-TOLEDO
Dentro del largo caminar que es la ciudad de Toledo; quizás por estar cerca de esa gran Puerta de la Bisagra por la que accedemos a la ciudad antigua, después de bajar del autobús que nos trae desde la capital del reino; nuestros ojos se encuentran con un edificio singular: El Hospital de Tavera y desde el ángulo de la derecha admiramos como siempre que los ojos se topan con algo impresionantemente hermoso, la figura del edificio con su torreta a la derecha que sostiene una campana y el reloj, ése que marca las horas del tiempo detenido en la ciudad de las espadas.
Su constructor y planificador fue Nicolás de Bustamante, quien pocos años después dejó su profesión para tomar los hábitos dejando los planos en manos de Hernán González de Lara, la muerte del cardenal hizo que las obras quedaran prácticamente paradas hasta que la fachada principal se terminó en el s. XVIII ya bajo propiedad del Duque de Lerma.
Toda la parte izquierda del monumento constituía el palacio del Duque de Lerma (s. XVII) y su visita es por supuesto obligatoria, ahora que la podemos disfrutar después de años cerradas al público. En ella destacan los retratos de Antonio Pérez, valído de Felipe II, obra de Sánchez Coello, el mobiliario y los tapices nos dan ese aire particularmente hermoso de lo pasado impregnado de ese manantial de la sabiduría que da la admiración del arte en su estado más puro.
Y llegados a este punto nos adentramos en lo que son los archivos del antiguo hospital y que desde 1992 alberga también el Archivo de la Nobleza. Su traslado desde el Museo Histórico de Madrid levantó mucha polémica porque se pensaba que no era adecuado que estos documentos de valor incalculable saliesen de Madrid para concentrarse en Toledo; pero quizás el más problemático fue el traslado de los docuemntos de la casa de Medina-Sidonia que se consiguío que siguiesen en el Puerto de Santa María y destacar también que la casa de Medinaceli también levantó polvareda de problemas en cuanto a su traslado y posterior enfretamiento con la Junta de Andalucía.
Los fondos del archivo provienen del histórico de Madrid y de donaciones de las casas de España, y aún continúan llegando legados para su conservación en el Archivo.
Quizás por su contenido tenemos que destacar los pertenecientes a las familias de Osuna, Frías, Fernán Nuñez, Baena y Luque.
El horario de visitas al Archivo es:
Por Qué Somos Cómo Somos – Eduardo Punset
Es un estudioso del hombre y curiosamente estudiando al hombre y a todas las cosas que le rodea como son la Mística, la Teología, la Filosofía, etc llevan al final a darnos de bruces con la ciencia. Eduardo Punset ha creído que todo lo que nos conmueve, nos transforma, nos condiciona y nos diferencia está implicado con distintas disciplinas científicas, hasta hace poco territorio exclusivo de estudiosos, y por lo tanto poco conocido. Hemos seguido la historia sin conocernos. Y ya es hora de poner un poco de certeza sobre tanta duda y para ello científicos como Gould, Kandel, Gomendio, Margulis o Jerison nos aclaran esa evolución, naturalmente para seguir la moda “sin Dios”. En este mundo que parece vivir el futuro ya, el estudioso nos revela esa gran incongruencia del gran desconocimiento que hay sobre los instrumentos básicos para nuestra supervivencia; analizando desde su raíz el cómo y el cuándo manejamos las emociones, las claves que condicionan nuestras relaciones afectivas y sexuales, los mecanismos que determinan el concepto de belleza y el afán por conseguirla…
Punset, sin ponerse demasiado snob y creerse que es el salvador de otros hombres, desmitifica la bondad de esta civilización que ha mantenido en muchos aspectos el canibalismo debido a sus raices animales. De ellas debiéramos aprender que la inteligente combinación de habilidades resuelve los problemas planteados por la naturaleza, porque el ir de “enterado” nunca produjo mayores beneficios evolutivos. Disfrutemos de las herramientas reproductivas en su raíz misma toda vez que, según los expertos consultados por el ex político catalán dicen que a cambio de esta diversión entregamos la inmortalidad, pasando el rato en un entretenimiento milenario donde especies como las aves podrían dar lecciones a muchas féminas (un poco machista veo yo ésto, pero se lo perdono)
Y si hacemos caso al autor, no tendríamos que cambiar el chic de la memoria y hacer un esfuerzo sobrehumano para obtener virtudes que le exigimos a los escolares como son el cariño y el compañerismo y que se ocultan más tarde tras la imposibilidad de dar libertades individuales y sentirse frustado.
Un teorema como puede ser “lo quieres, lo tienes”, no es simplemente un buen anuncio, sino que viene a ser hasta bien sano para el cuerpo y la mente, siempre que se guarde el debido respeto por los demás tanto fisica como mentalmente. Algo que es una útil escuela de costumbres que están muy de acuerdo con nuestra biología y demostradas en estas conversaciones que Punset y sus gurús amablemente comparten con el lector.
Debemos darle pues, un aprobado alto a este libro, que aunque no es para mayoría, si atrae a todos los que seguimos a estos hombres metidos en las ramas del poder y del estudio y que por este o aquel motivo marcan época y estilo
Editorial Aguilar
292 páginas
18,50 euros
DAMADENEGRO 5/2/2010
Sherlock Holmes – Guy Ritchie

Me jode tener que prestar mis héroes a estas hordas laicas que osan coger los personajes clásicos y ponérmelos amanerados y con tic de hombre con problemas de psiquis. Y más me jode que tenga que decir que este Holmes me seduce con sus meneos de mano, vista perdida y soluciones a crímenes, todo ello en un adecuado escenario con una London Tower en construcción, que estoy segura que pasará a la historia del cine; es insuperable desde luego.
Y ya no me jode decir que este Robert Downey Jr se pasa el personaje de Holmes por la entrepierna y hace una representación entre el 007 y el más mísero de los investigadores, cocaína incluida, que sienta cátedra; perfectamente magistral y alucinante su trabajo con ese mando sobre la pantalla. Este hombre parece que tiene un idilio con la cámara, la seduce, la mira y remira, la hace guiños y se pavonea con su cuerpo más bien escaso de tamaño pero grande en valores de gran mimo.
Se ha cogido el personaje clásico, se le ha quitado la apariencia que tiene el Holmes de Sir Arthur Conan Doyle y se le ha dado toda la movilidad que la cámara actual puede dar. Moderna y con actores adecuados da una imagen fresca y de agentes secretos al servicio los tiempos actuales.
La historia comienza con la detención de un peligroso miembro de una sociedad secreta, sigue con el distanciamiento, dado a la duda si por odio o por amor, de Holmes y Watson, pasa por la resurrección del ejecutado preso y culmina con una sucesión de acontecimientos tan sorprendentes como magistrales hasta llegar a la presencia del abominable Moriarty.
Naturalmente no se puede ir al cine a ver esta película con la idea de que es una versión más de las aventuras del detective ideado por Sir Arthur Conan Doyle; este Holmes me lo han cambiado y se nos ha hecho una estrella como se dice hoy, del Pop Star. Un hombre lleno de manías pero no educadamente inglesas sino marginalmente inadecuadas en cualquier parte del mundo y se entiende que es trabajo de “estrella” a este pequeño gran actor que dota al personaje de un filón interpretativo con esa habilidad de representar a un drogata adicto a la cocaína, que se considera un perdedor emocional y está más atento al el perro de Watson que a su situación personal.
La nueva puesta en escena con aires de aventuras de James Bond, con música incluso que recuerda la banda sonora de alguna de las películas del 007 y la interpretación de Robert Downey Jr, como Holmes; lo hacen un personaje nuevo, actual y carismático, llenando la pantalla con sus miradas y sus manías. Un juego sensual que atrapa a su amigo Jude Law como Watson y que desde luego no desentonaría si fuese una entrega más del 007 e incluso el malo de la película Mark Strong, hace un papel que firmaría el propio Dr.No.
Los escenarios son Londres y Manchester, y la ambientación se luce por su perfeccionismo, la interpretación está estudiada al máximo y los actores principales se pasean magníficamente ante la cámara manejada con tino y profesionalidad.
La escena final merece una aparte porque realmente a mi me ha parecido única y cuidadísima en su concepción tanto técnica como interpretativa.
Aunque no se puede considerar como una obra de arte plena, si le podemos poner el cartel de “Cine comercial” en estado puro, destinado a entretener a vivos y aburridos, perfeccionistas y pasotas, amantes del cine y cobijados de días de lluvia, renegados de sus deberes domésticos y correctos y sufridos padres de familia que se han gastado una pasta en llevar a sus adolescentes hijos al mayor espectáculo del mundo (creo que antes era el circo, pero éste ya está dando los últimos coletazos) durante unas dos horas de proyección que digamos que por lo menos nos hacen olvidar lo que hemos pagado por la entrada.
Hay que ir aunque sólo sea para ver a este “pequeño gran hombre” que es su actor principal y que parece que ahora ha dejado sus constantes bailes con la muerte líquida que le habían llevado a más de un ingreso urgente en clínicas especializadas en el género y se nos pasea por el mundo con pelo teñido de rubio o con apariencias de nuevo tahúr de feria, demostrando una vez más que los genios son los genios y para eso hay que nacer y no hacerse. Sencillamente perfecto ….
DAMADENEGRO 28/1/2010
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