La leyenda de los vampiros ha atrapado la imaginación de los pueblos durante generaciones. Un equipo de arqueólogos y científicos forenses de primer nivel ha dado con pruebas sólidas sobre la leyenda, que, a día de hoy, sigue persiguiendo a numerosas comunidades. En este especial seguiremos a los arqueólogos durante su investigación para averiguar cuál podría ser el aspecto de los vampiros, quiénes fueron sus víctimas y cómo encontraron estas la muerte. Por medio de la patología forense y de modernas técnicas científicas, el profesor Héctor Williams y su equipo de expertos se proponen esclarecer qué es mito y qué realidad con respecto a los vampiros y, ante todo, responder a la siguiente cuestión: ¿por qué se ha creído en su existencia? Williams visita a varios expertos del Reino Unido y otros países europeos, para terminar finalmente en la isla que despertó su interés por conocer el mundo del vampirismo, Lesbos, donde parece que existe una fosa común aún por destapar con restos de personas que se creían eran vampiros.

El cementerio vampírico de Lesbos.

El cementerio está ubicado en Mytilene, capital de la isla de Lesbos, Grecia, parte de la cadena de ínsulas del mar Egeo. En abril de 1994 un grupo de arqueólogos de la Universidad de Columbia descubrieron una serie de esqueletos perfectamente alineados en tumbas regulares. Todos ofrecían la curiosidad de haber sido estaqueados en el tórax con varas de hierro de un metro de largo, y atravesados por la boca con estacas de madera, parcialmente conservadas.

Repasando las crónicas de viajeros del siglo XIX, los arqueólogos recogieron una especie de histeria masiva en torno a una supuesta plaga de vampiros en la región, la cual fue abordada con el mayor rigor imaginable.

Las crónicas hablan de una invasión de Vrykolakas, aquella raza de vampiros que habitó el folklore griego durante siglos. El método que se utilizó en el cementerio de Lesbos para lidiar con estos vampiros pertenece a la tradición de los balcanes, que además de atravesar el corazón de los vampiros también propone asegurarlos con estacas de hierro a la altura de la pelvis, y rematar la operación con estacas de madera obturando la boca y asegurándose al fondo de la tumba.

Uno de los que aportó mayores datos al misterio del cementerio de Lesbos fue el vicecónsul británico Charles Newton, quien menciona haber visto cómo se daba cazaba a estos vampiros y cuáles éran las operaciones necesarias para asegurarse de que no regresen al mundo de los vivos (Travels and Discoveries in the Levant, 1850).

Recordemos que Grecia es dueña de una riquísima tradición vampírica, más antigua, incluso, que la palabra “vampiro”. La concepción helénica del retorno de la tumba posee rasgos verdaderamente arcaicos, relacionados con el Olimpo y el Hades. Para la mentalidad griega (mentalidad clásica, aclaramos) la realidad de ultratumba no se dividía únicamente entre la moradas de los bienaventurados y los condenados. Los campos Elíseos y el Hades son apenas dos extremos entre una infinidad de matices. En el medio habitan realidades y condiciones de existencia ciertamente terroríficas. Si trasladamos el tema al vampirismo, quien mejor describe el porqué del alzamiento de los vampiros de sus sepulcros es nada menos que el mismísimo Eurípides, quien declara:

Al morir, tal vez la Tierra y el Mar rechacen mi carne.

Esta frase letal resume perfectamente el concepto de Vampiro en la mitología griega: un ser exiliado, sin lugar en el cielo y el infierno. La tierra y el mar no le darán descanso. Su condena, trágica y circular, es ser vomitado periódicamente al mundo de los mortales.

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EL VALLE DE LOS CAÍDOS

Publicado: octubre 18, 2018 en mis experiencias, viajes
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Según la tradición, Azrael fue el único en cumplir la misión encargada por Dios de traerle un puñado de tierra para crear a Adán, y de esta manera se ganó su título como Ángel de Muerte. Se cuenta que Azrael guarda los rollos de pergamino en los que están escritos los nombres de toda la Humanidad; en esos rollos, los nombres de los condenados están encerrados en un círculo negro, mientras que los nombres de los afortunados o ‘buenos’, están rodeados de un círculo luminoso. Cuando se acerca el día de la muerte de una persona, una hoja con su nombre escrito en ella se cae del árbol bajo el trono de Dios. Después de transcurridos cuarenta días, Azrael (o alguno de sus múltiples servidores, pues como todo arcángel no está solo, y tiene una multitud de ángeles a su servicio), es el encargado acompañar el alma del individuo, desde su cuerpo sin vida hacia su destino final. En otras palabras, él y los suyos acompañan a toda alma desencarnada, bien hacia el Cielo o bien hacia el Infierno. Por todo ello, Azrael será el último ser en morir.

Para meditar ………………

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 El autobús enfiló la última vuelta hasta llegar a la explanada, aquella misma que  me recibió en el 68 durante el gran viaje de 28 días por el país y que nos dejó un oh helado en la boca ante las dimensiones desmesuradas del lugar. Quizás nunca el mármol se adaptó mejor a la configuración del terreno como lo es este polémico y gigantesco monumento.

Su historia ya de por sí lleva polémica, entre quien lo hizo y por qué, cosa que dejamos para las opiniones de los que nunca dejan descansar a los vivos  ni a los muertos. Lo hecho, hecho está y ya  no hay más. De modo que la inmensa cruz que deja atónito hasta los mismos no creyentes calla, enmudece y guarda los secretos, los gritos enmudecidos por la pena de muchos años y quizás el ruido de grilletes mentales y físicos. Pero todos quedan prendados ante las alturas, el tamaño, las dimensiones de todo en este sitio especial y para los aficionados hasta esotéricos que aman  buscar signos escondidos en las roídas piedras hoy en día,  pues se nota ya el paso del tiempo, y las caras de los evangelista se ven blanqueadas como si las lágrimas del cielo fuesen de sal… sal seca que semejan chorros de pena. 

Y bajamos ante el éxtasis de la fachada principal donde Madre dolosa sostiene al muerto Hijo, una obra colosal que enloqueció la mente de Avalo. Poco a poco, ni siquiera hablar sujetos en el temor de que estamos pisando un suelo impregnados de sensaciones penosas, caída de muchos, llantos de otros, gloria de unos pocos, muerte para todos.

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Y pasada la puerta colosal, dejando impregnada la imagen de su entrada con la gran cruz coronada, nos sumergimos en una oscuridad doliente, un halo de luz indirecta que está escondida en los pocos adornos ornamentales…. Las imágenes son un llanto más, una colosal firma de un escultor que como Miguel Angel, enloqueció entre la grandeza de sus pasiones y la mano que hacía el milagro. El pasillo que nos lleva hasta el altar mayor se dividió en dos por una reja, quizás para no retar en dimensiones al primer templo de la cristiana y católica Roma. De este modo, dos ambientes en la misma dirección para llegar hasta la cruz suspendida en la oscuridad buscada por luces que  no quieren alumbrar, con miedo a darse luz una a las otras, la cruz flota en el ambiente, levita entre la fe y el dolor. Cuatro dolientes guardan el misterio en hierro corroído por el tiempo.

Hay que hacer esfuerzo para ver la cara de los que velan el sueño de los muertos, pero uno en particular entre estos cuatro, es la pasión de  mis desvelos. Quiero imaginar su rostro pero desde todos lo oculta, tan bien estudiado que jamás se puede ver su rostro ni con el flash de la máquina. Los paños que caen sobre si mismo, se ondulan, juegan o bailan de tal modo que hacen casi de sudario porque no está bien claro si refleja un vivo o un  muerto.

Y el ambiente se hace denso cuando llegamos al altar serio, lleno de sencilla decoración, dejando a un lado la cruz que levita y los cuatro ángeles custodio, nada más, simplemente nada más. Dejamos ansías de hacerse notar, historia o testigos buenos o malos. El monumental en piedra es digno de ser admirado, adorado y venerado como una obra descomunal como muy pocas hay en el mundo hecha de mano humana.

Y pasamos al convento, el que guarda a los monjes que acomodan sus rezos a un lugar para la oración y atiende en su posada a alguien que quiere pasar unos días de meditación a la luz del mármol. Descomunal también su diseño y ese patio que brilla a la luz del sol. Y después de ver algunos contraluces que se dan entre los arcos, los árboles y la cruz de fondo nos encaminamos hacia ella con paso precipitado como quien va a hacer una ofrenda. Subimos los escalones mil veces pisoteados, críticos, gente de fe, mirones históricos y asombrados turistas en general. Y en ese balcón que nos da miedo, los cuatros evangelistas miran al horizonte, Juan, sin barba y Lucas también por expreso deseo de su imaginador. Sus mascotas preferidas, águila, león… la mirada perdida entre tanta grandeza y la cruz. Rompe el cielo, rompe el azul y las nubes, la cruz del valle es más que un monolito, es el final de la obra, el principio del camino, la meta o quizás el final de todo. Las vibraciones se hacen aquí más fuerte, Juan de deja tocar, tengo la misma dimensión que uno de sus dedos del pie derecho.

Y los libros en sus manos, escritos con dedo divino o quizás es lo que se pierde en el aire pesado de su balcón, balcón al infinito, que perdida tienen los evangelistas la mirada en su final… qué mirarán?

Y bajamos, bajamos hasta la explanada de nuevo, nos volvemos y prometemos lo mismo que la primera vez, volveremos porque hay que rezar al aire libre y aquí se puede hacer porque no se puede mirar al suelo, vemos más allá de las losas…. que hay bajo las losas?… no quiero saberlo.

DAMADENEGRO 21/11/2008 

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Haesindang Park – Corea del Sur

Publicado: septiembre 25, 2018 en mis experiencias, viajes

La leyenda que hay detrás de Haesindang Park es tan bonita como extraña. Hace mucho mucho tiempo, en esta preciosa villa marinera de Sinnam, a unos 20 kilómetros al sur de Samcheok (provincia de Gangwon) se cuenta que una virgen se ahogó después de que su novio la dejara en una piedra mientras el recogía algas. Desde entonces nadie del pueblo fue capaz de pescar nada hasta que un buen día un pescador, en un momento de necesidad, echó un pis desde las rocas al mar. Vista la reacción de la virgen bajo el mar se consideró que que los falos elevaban el espíritu de la virgen que dominaba los mares y erigieron un altar con un pene en la colina para satisfacerla. Los peces volvieron al mar y dos veces al año hay una ceremonia para tenerla contenta.

Video relacionado: 

https://youtu.be/XbE3_JRNCo4

Para llegar al parque Haesindang debe tomar un autobús a la ciudad de Samcheok y luego tomar un autobús más pequeño durante 1 hora hasta Sinnam. Sinnam es una ciudad pequeña, así que no tendrás problemas para encontrar el parque Penis Park de Haesindang.

Ha sido la gran sorpresa de los Juegos Olímpicos de Invierno de PyoeonChang 2018, que se celebraron en territorio surcoreano.

 

Cripta Mussolini, tumba familiar con ataúdes, sarcófago de Mussolini, lugar de nacimiento de Mussolini, Predappio, Emilia-Romagna, Italia

En la cripta de la bóveda más visitada del cementerio de San Cassiano de Predappio, en la provincia italiana de Forlì-Cesena, un grupo de amigos está haciendo un gesto que, hasta el año pasado, se purgaba con una condena de entre seis meses y dos años de cárce.

Delante de una tumba de mármol, coronada por un busto blanco inmaculado y una vitrina que conserva una bota del difunto y un recipiente que, según dicen, contiene restos de su cerebro -cuyas neuronas apagaron la sinapsis hace ya 72 años-, extienden el brazo derecho a 135 grados con la palma de la mano hacia abajo y los dedos juntos. Rinden así honor al hombre que convirtió ese saludo, que los romanos reservaban para los emperadores y generales, en la marca registrada de una ideología: el fascismo. Pero el año pasado, un fallo de la Corte de Apelación de Milán estableció que el saludo romano no es delito si no se practica para hacer apología del fascismo. Quien yace aquí -Benito Mussolini- murió ajusticiado en 1945 cuando la Segunda Guerra Mundial daba sus últimos coletazos. Vaya uno a saber si descansa, tan atiborrado de banderas italianas y placas que lo veneran, junto a su esposa, Rachele, y a sus hijos Bruno, Annamaria, Vittorio y Romano.

Desde que el Duce consume en Predappio su inmortalidad -como Evita, el cuerpo padeció su propio peregrinaje macabro hasta que en 1957 fue enterrado en la bóveda familiar en San Cassiano-, este pueblo de seis mil habitantes donde Mussolini nació el 29 de julio de 1883 se convirtió en meca de nostálgicos, punto de partida de un itinerario nacionalista que incluye su casa natal y la visita a Villa Carpena, en Forlì, la casa de familia donde Mussolini se reunía con su esposa y sus hijos. Villa Carpena había sido comprada en 1914 por Rachele, la mujer que se casó con el Duce cuando ya era madre de dos de los cinco hijos que tuvieron juntos. Vendió hasta el auto de Benito para comprar la casa de dos pisos en la que ella murió en 1979.

Hoy, la villa se llama La casa dei ricordi (La casa de los recuerdos) y fue abierta al público luego de 60 años de encierro, en julio de 2001, cuando la compró el empresario Domenico Morosini. (Dentro de 30 años, se recordará más a Mussolini que a Napoleón), dijo el día de la inauguración de la villa que conserva documentos, muebles, ropa, el violín, la moto, las raquetas y los esquíes de Mussolini.

A diez euros por persona, ofrece visitas guiadas a cargo de la esposa de Morosini, Ariana. Predappio fanfarronea, además, con la casa natal de Mussolini: una construcción modesta, en piedra, donde el Duce nació en una habitación del primer piso. A fines de los años ’30, la casa atraía. Hasta el rey Vittorio Emanuele III de Savoia y su hijo, el príncipe Umberto, estuvieron aquí. Pero el entusiasmo por las ideas fascistas se fue deshilachando. La gente del lugar dice que, en los años ’60, visitar la tumba de Benito Mussolini era un operativo secreto, que en los ’70 fue campo de batalla entre fascistas y comunistas y que, a partir de la marcha de 1983 por los 100 años del nacimiento del Duce a la que asistieron pacíficamente 5.000 simpatizantes, las visitas nostálgicas a la bóveda son discretas pero relajadas, sin presiones.

Sobre la calle principal de Predappio, Pierluigi Pompignoli ha fundado, hace tres décadas, un imperio del merchandising fascista: botellas de vino con etiquetas en cobre con la imagen del Duce, encendedores, baberos, bustos, calendarios (con imágenes inéditas). Palabras adjudicadas a Benito, chombas tricolor. Mucho negro y las tres franjas de la bandera de Italia. Nadie puede acusar a Pompignoli de apología. En 2009, la nieta del Duce, la entonces diputada Alessandra Mussolini, denunció que muestras de sangre y del cerebro de su abuelo se ofrecían por eBay a 15 mil euros. Acusó al Policlínico de Milán, donde luego del fusilamiento se le había practicado la autopsia al cuerpo, pero en el hospital aseguraron que las muestras se habían destruido en una mudanza.

Dio testimonio de esa autopsia toda su vida el anátomo-patólogo Pier Gildo Bianchi, que murió en 2006, a los 86 años, y a quien se le había asignado la noble misión de decodificar, literalmente, qué tenía el Duce en la cabeza. Fue una gran desilusión cuando Bianchi confirmó que el cerebro de Mussolini no presentaba ninguna particularidad digna de mención (Se susurraba que era sifilítico, que había tenido lesiones cerebrales y que sus delirios de grandeza, en los últimos años, eran compatibles con la sintomatología típica de una incipiente degeneración del cerebro -contaba Bianchi-. Pero más allá del hecho que pertenecía a un personaje famoso, desde el punto de vista científico su cerebro era exactamente igual a otros que me había tocado analizar). (Me llama la atención la cantidad de jóvenes que vienen a visitar la tumba del Duce o la casa en la que nació. Eso demuestra que hoy no hay figuras de referencia y por eso la juventud se vuelca al pasado). dice Carla Maria Puccini, actriz y segunda mujer de Romano, el hijo artista de Mussolini, durante la misa en la capilla de San Cassiano a la que asistieron unas 30 personas el último aniversario de la muerte del Duce. En medio de las colinas preapenínicas, Predappio se debate hoy entre estimular este tibio turismo nostálgico o transitar las fechas más sensibles en el calendario mussoliniano -29 de julio por el nacimiento, 28 de abril por su muerte y 28 de octubre por la conmemoración de la marcha sobre Roma de 1922- con bajo perfil. Tal vez como antídoto, las calles de frente a la principal llevan el nombre de dos de los más grandes enemigos que tuvo el fascismo: Antonio Gramsci y Giacomo Matteotti.

Marina Artusa

Las habitaciones donde Churchill y su gabinete se refugiaron durante la II Guerra Mundial en un tour de las habitaciones de guerra de Churchill en Londres.Sen pueden ver objetos de la época y experimenta el búnker tal y como era durante el Blitz (el Blitz (del alemán Blitz8​) es el término con el que se conoce a los bombardeos sostenidos del Reino Unido por parte de la Alemania nazi que se llevaron entre 1940 y 1941 durante la Segunda Guerra Mundial. Estos bombardeos de objetivos industriales y centros civiles comenzaron con intensos ataques a Londres el 7 de septiembre de 1940, durante la que más tarde sería conocida como la batalla de Inglaterra. En ese momento, los planes de Adolf Hitler y Hermann Göring de destruir la Real Fuerza Aérea (RAF) para permitir una invasión de Gran Bretaña estaban fallando y, en respuesta a un ataque de la RAF a Berlín, que a su vez fue provocado por un bombardeo alemán accidental de Londres, cambiaron sus tácticas a un bombardeo sostenido de objetivos civiles.

Folleto de la visita

Visita las habitaciones de guerra originales de Churchill, conservadas intactas desde los últimos días de la Segunda Guerra Mundial
Aprende detalles sobre el legado de Churchill en el primer museo del mundo dedicado al primer ministro
Descubre objetos de la guerra y estrategias militares
Escucha algunos de los motivadores discursos de Churchill en tiempos de guerra
En detalle
Viaja atrás en el tiempo a los días oscuros del Blitz, la campaña de bombardeo de los nazis contra la ciudad de Londres durante la Segunda Guerra Mundial.

Estas habitaciones históricas están a tan solo unos pasos del número 10 de Downing Street y las Casas del Parlamento, en el centro de Londres. Utilizadas por el Gobierno británico para desarrollar estrategias militares contra la invasión alemana, las habitaciones quedaron prácticamente intactas y permanecen en el mismo estado en el que quedaron al acabar la guerra.

Conoce los fascinantes secretos de los túneles subterráneos y descubre más detalles de la vida y legado de sir Winston Churchill en el museo interactivo, el primer gran museo dedicado íntegramente al antiguo primer ministro.

Juega con las exhibiciones multimedia y la tecnología innovadora para explorar el mundo de Churchill, desde cartas devotas que escribió a su mujer hasta fotos y vídeos de su juventud. Escucha extractos de sus discursos durante la guerra, incluyendo sus motivadoras palabras “lucharemos contra ellos en las playas”.

Incluido:

Entrada a las habitaciones de guerra del gabinete
Entrada al museo de Churchill
Entrada al búnker de Churchill

Punto de encuentro:
Habitaciones de guerra de Churchill, Clive Steps, King Charles Street, London SE1A 2AQ

La última entrada es a las 17:45 del 1 de julio al 31 de agosto de 2018. La última entrada es a las 17:00 del 1 de septiembre de 2018 al 30 de junio de 2019.

Foto oficial

La visita al Mausoleo de Lenin en Moscú puede ser considerada imprescindible para comprender la propaganda e incluso la forma de ser del pueblo soviético, mitad moderno, mitad reverente con lo antiguo. No me parece, como dicen algunos, un culto obsceno a un dictador; mas bien me decanto por considerarlo como algo que paso y allí esta su motor, siempre vivo para la posteridad.

El mausoleo de Lenin se encuentra en el lado oeste de la Plaza Roja de Moscú, bajo las murallas del Kremlin y frente al elegante edificio de los almacenes GUM. No tiene pérdida: a pesar de su pequeño tamaño, los guardias uniformados que lo custodian y la gran aglomeración de turistas que a todas horas se hacen fotos frente a su puerta, lo delatan.

La entrada es gratuita, prohibidas mochilas, cámaras de fotos y vídeo, hay que dejarlos en la consigna del Museo Estatal de Historia (en el extremo norte de la plaza, a pocos metros del mausoleo) y a la cola. Ésta podrá ser más o menos larga en función de la hora a la que se llegue, pero al no permitir estar mucho tiempo en su interior, avanza bastante rápido.

Una vez dentro, ver al líder intelectual de la Revolución Rusa convertido en un muñeco inmune al paso del tiempo, hay quien lo considera un momento solemne, quien se escandaliza, y el típico gracioso que deja escapar alguna broma.

Al salir,la derecha esta la tumba de Stalin, Breznev, Chernenko, el astronauta Yuri Garain que reposan a los pies del Kremlin, hay que tener una buena memoria fotográfica con las caras.

Se dice que pronto Lenin será trasladado a San Petersburgo para ser enterrado junto a su madre, tal y como era su deseo.

Napoleón Bonaparte murió el 5 de mayo de 1821. Sus últimas palabras fueron: France, l’armée, Joséphine (Francia, el ejército, Josefina) o, según la versión de las memorias de Santa Helena …tête…armée…Mon Dieu !. Tenía entonces la edad de 51 años.

Napoleón había estipulado en su testamento el deseo de ser enterrado a las orillas del Sena, pero se le dio sepultura en Santa Helena. En 1840, a instancias del gobierno de Luis Felipe I, sus restos fueron repatriados. Trasladados en la fragata Belle-Poule, se depositaron en Les Invalides (París), la llegada de los restos de Napoleón fue muy esperada en Francia. Durante su funeral sonó el Réquiem de Mozart.

Cientos de millones de personas han visitado su tumba desde esa fecha.

Tumba de Napoleón Bonaparte París

EL MONARCA ILUMINADO
Napoleón Bonaparte nació en Ajaccio, un 15 de agosto de 1769. Es considerado como uno de los mayores genios militares de la Historia, habiendo comandado campañas bélicas muy exitosas, aunque con ciertas derrotas igualmente estrepitosas. Sus agresivas guerras de conquista se convirtieron en las mayores guerras conocidas hasta entonces en Europa, involucrando a un número de soldados jamás visto en los ejércitos hasta entonces. ataúd

Monumento de Napoleón Bonaparte Durante el periodo de poco más de una década, adquirió el control de casi toda Europa Occidental y Central por conquistas o alianzas y solo fue tras su derrota en la Batalla de las Naciones cerca de Leipzig en octubre de 1813 que se vio obligado a abdicar unos meses más tarde. Regresó a Francia en lo que es conocido como los Cien Días y fue decisivamente derrotado en la Batalla de Waterloo en Bélgica, el 18 de junio de 1815, siendo exiliado a la isla de Santa Elena, donde falleció.

Aparte de sus proezas militares, a Napoleón también se le conoce por el establecimiento del Código Napoleónico y es considerado por algunos un monarca iluminado por su extraordinario talento y capacidad de trabajo. Otros, sin embargo, lo consideran un dictador tiránico cuyas guerras causaron la muerte de millones de personas. Indudablemente, es el personaje que marcó el inicio del siglo XIX y la posterior evolución de la Europa contemporánea.

APODOS DE NAPOLEÓN BONAPARTE
Sus soldados lo llamaban el Pequeño Cabo (Le Petit Caporal), en tanto que los ingleses se referían a él con el despectivo Bonny y las monarquías europeas como el tirano Bonaparte, el Ogro de Ajaccio o el Usurpador Universal.

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Enterrado en seis ataúdes concéntricos y mutilado. Así yace Napoleón, sin pene, entre otras cosas, en los Inválidos de París. Mutilado. Partes de su intestino o sus dientes han pasado por salas de subastas, o vendidas directa y privadamente. De Napoleón se han escrito tantas cosas que es difícil saber hasta dónde alcanza la leyenda. Se dice que los árboles que rodeaban su tumba, en la Isla Santa Elena, fueron arrancados hasta ser astillas. Las gentes estaban en la creencia de que esa madera contenía la esencia de Napoleón.

Aunque pueda parecer inverosímil hubo un tiempo en que este tipo de creencias, basadas en la superstición eran muy populares.

Napoleón, en su exilio cómodo de Santa Elena, cercano al lujo, pero sin la excelencia del emperador, gastaba el tiempo jugando a las cartas. Dicen que hacía trampas, pero que además, lo hacía de forma un tanto infantil. También se ha escrito que en sus últimos años revisaba mapas y recordaba estrategias, quizá intentando adivinar el porqué de la derrota. Quizá pensó, como han afirmado muchos historiadores basados en las mismas fuentes, cuánta influencia en la derrota tuvo el ataque de almorranas severo que sufrió en Waterloo. Y es que de Napoleón se ha estudiado todo… Al parecer padecía ginecomastia, un abultamiento o redondez de los pechos, del que se sentía orgulloso. Sus médicos contaban que lo tomaba a broma, afirmando que cualquier mujer estaría orgullosa de ellas.

A propósito de la amputación del pene de Napoleón, de la que se desconoce el exacto porqué. Se sabe, por el testimonio que dejó escrito el médico Frank Richardson, que el pene cortado fue introducido en una caja cubierta de terciopelo y entregada al capellán de Napoleón, Ángel Paul Vignali. Se dice que el clérigo no perdonó nunca a Napoleón que lo acusara de impotente.

Muerto Vignali, sus herederos lo vendieron a los hermanos Maggs, propietarios de una librería en Londres que fueron sus propietarios hasta que en 1972, un urólogo llamado John K. Lattimer, pagó en Christie´s 400.000 dólares por el miembro. Según el informante el tamaño del pene era de cuatro centímetros. Según sus cálculos, en estado erecto, alcanzaría unos seis centímetros y medio.

John K. Lattimer, fallecido en mayo de 2007, y uno de los propietarios del pene de Napoleón, también pudo contar entre sus posesiones algunos dibujos realizados por Hitler, rifles de la guerra civil americana o el cuello de la camisa con la que murió Lincoln, por supuesto, ensangrentada.

Entre las extravagancias que se cuentan sobre Napoleón llama la atención su manía de retorcer las orejas de los que estaban a su lado. El canónigo Escoiquiz cuenta cómo en una entrevista lo hizo, diciéndole: “Está hecho usted un tunante”.”Se ha dicho del pene extirpado de Napoleón que parecía un cordón de zapatos retorcido o una anguila arrugada. Cuenta la historia que a pesar de ser reconocido como un gran amante, también era reconocido por tener un pene pequeño”

Ultima edición por Roberto Dorado el Dom