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Mark Spitz, nadador norteamericano de origen judío y considerado una de las mayores leyendas del olimpismo, ostentaba el récord de medallas de oro en unos Juegos (7) hasta la irrupción de Michael Phelps en Pekin 2008.

Nacido en California en 1950, aprendió a nadar con dos años en las playas de Hawai y, con 15, participó en sus primeros ‘Juegos Macabeos’, una especie de Olimpiada para todos los judíos del mundo disputada en Israel, donde ganó cuatro oros. Posteriormente se llevó cinco medallas de oro en los Juegos Panamericanos de 1967, con lo que se presentó a sus primeros Juegos Olímpicos como el gran favorito.

De la decepción en México 68…

Se dice que sufría de asma y eso pudo provocar que sus resultados en México, ciudad situada a 2.200 metros sobre el nivel del mar, no fueran los esperados, pues había pronosticado que ganaría seis medallas de oro. Aunque es más fiable la versión de que llegó algo confiado y fanfarrón a la cita olímpica, haciendo poco honor al nombre de su ciudad natal, Modesto. Aún así ganó dos medallas de oro, una de plata y otra de bronce. Esos Juegos, sin embargo, le dejaron un cierto regusto de decepción.
… al éxtasis en Múnich 72

Cuatro años más tarde, en Múnich 1972, llegó el éxtasis Spitz, los Juegos perfectos. Participó en siete pruebas, logrando 7 medallas de oro y 7 récords del mundo, registro que se mantuvo vigente durante 36 años, hasta que Michael Phelps lo pulverizó en Pekín 2008. Pero tal hazaña estuvo a punto de no producirse por un asunto que hoy día vemos normal, pero que en los años 70 aún era polémico. Spitz subió al podio a recoger su tercer oro con algo escondido en las manos tras su espalda y, cuando le colgaron la medalla, lo mostró: sus zapatillas Adidas, lo que significaba un intencionado acto publicitario. El COI estuvo a punto de descalificarle, pero al final no se atrevió por el escándalo que hubiese supuesto.

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Tras abandonar Munich después de los atentados del grupo terrorista palestino ‘Septiembre Negro’, en el que murieron 11 atletas judíos, Spitz se retiró de la competición con apenas 22 años. Sucumbió a los cantos de sirena de la televisión, donde realizó varios anuncios. En pleno apogeo de popularidad, su nombre apareció como uno de los posibles sucesores de Sean Connery para interpretar al famoso espía británico James Bond. Años más tarde intentó, sin éxito, la locura de clasificarse para los Juegos de Barcelona con 41 años.

En su retiro, se dedicó a vivir su religiosidad intensamente, ofreciendo conferencias de tipo motivacional. De hecho, ha estado muy implicado en los Juegos Macabeos y el COI le incluyó entre los cinco mejores deportistas del siglo XX.

 

Adolf Hitler and the Crown Prince of Italy attend the Berlin Olympics in 1936. 1936 Berlin, Germany

Adolf Hitler and the Crown Prince of Italy attend the Berlin Olympics in 1936. 1936 Berlin, Germany

Los Juegos Olímpicos de Berlín 1936, de cuya inauguración se cumplen mañana ochenta años, fueron una de las obras maestras de la propaganda nazi y contribuyeron a la consolidación del poder de Hitler, que logró lavar su rostro ante la comunidad internacional con una presunta fiesta de la paz.

La organización de los Juegos hizo advertencias de todo tipo para evitar actitudes racistas durante las dos semanas de competición.

Sin embargo hay documentos que muestran que el ministro de Propaganda, Josef Goebbels, se indignó con las cuatro medallas de oro ganadas por el atleta Jesse Owens y que escribió en su diario que era una vergüenza para la raza blanca haber sido derrotada por un negro.

El COI le había otorgado la sede de los Juegos a Alemania en 1931, dos años antes de la llegada de los nazis al poder y en parte como un gesto hacia la joven democracia de la República de Weimar que buscaba encontrar su lugar en la comunidad internacional.

Tras la llegada de Hitler a la Cancillería en 1933 hubo un movimiento en favor del boicot, pero a la postre no tuvo ningún éxito, lo que permitió a los nazis desatar todos sus recursos mediáticos y propagandísticos ante una comunidad internacional que resultó excesivamente crédula.

El historiador Oliver Hilmes, autor de un reciente libro publicado con el título “Berlín 1936. 16 días en agosto”, recuerda que los Juegos se celebraron después de que durante los primeros tres años del régimen nazi se sucedieran las provocaciones.

En octubre de 1933 Alemania había abandonado la Liga de las Naciones y la Conferencia de Desarme de Ginebra. En 1935 había reintroducido el servicio militar obligatorio y aumentado las fuerzas del ejército, en contra de las condiciones del Tratado de Versalles.

En marzo de 1936, como última provocación antes de los Juegos, había marchado sobre Renania, que Alemania se había comprometido a mantener como región desmilitarizada tras la I Guerra Mundial.

“Con ello Hitler le dio a Francia y Alemania una razón de guerra clara y no pasó nada”, sostuvo Hilmes en una reunión con la Asociación de la Prensa Extranjera en Alemania.

Hitler sabía, según Hilmes, que si los franceses hubiesen reaccionado en 1936 el ejército alemán no hubiera tenido posibilidad alguna de resistencia y con la marcha sobre Renania constató la indecisión que había en Europa.

Poco después, a partir del 1 de agosto, aprovechó los Juegos para tratar de borrar esos desafíos, mostrar un presunto rostro amable y protagonizar un despliegue organizativo y técnico que impresionara al mundo.

Ya en la ceremonia de inauguración algunos de los presentes manifestaron su admiración y, también, cierto temor ante las capacidades del régimen nazi.

“Hay que estar alerta ante un país que puede organizar algo así, un movilización militar funcionaría sin problemas”, le dijo el embajador polaco en Berlín, Jósef Lipski, al presidente del COI, Henri de Baillet-Latour.

“Esta gente, plenamente entregada y llena de voluntad, nos hace ver como una nación de tercera clase”, escribió, por su parte, el subsecretario de Exteriores británico, Robert Vansittart.

Goebbels, en un banquete celebrado el 6 de agosto en la Staatsoper, describió la competición deportiva internacional como “algo más importante que muchas conferencias de la postguerra”; los Juegos eran, dijo, un aporte para “conocernos y apreciarnos y crear un puente para que los pueblos de Europa se comprendan”.

Mientras tanto, según documentos de la época, Hitler pensaba que en cuatro años el ejército alemán debía estar en condiciones de iniciar la guerra contra la Unión Soviética y a pocos kilómetros de Berlín se construía el campo de concentración de Sachsenhausen.

En medio de todo el despliegue propagandístico surgió la figura de Jesse Owens, que, según el historiador Hilmes, terminó siendo una especie de héroe trágico.

Al regresar a EEUU, con sus cuatro medallas de oro, se ofreció un banquete en su honor en el hotel Waldorf Astoria al que tuvo que llegar -eran tiempos de la segregación racial- utilizando el ascensor de la servidumbre.

Owens llegó a decir que Hitler lo había tratado mejor que el presidente de EEUU, Franklin Delano Roosevelt. El día en el que el atleta ganó los 100 metros, Hitler había asegurado al jefe de las juventudes nazis, Baldur von Schriach, que no le daría la mano “a ese negro”. Rodrigo Zuleta

 

 

LAPIDA

A la hora de elegir el mejor destino de vacaciones hay valientes que no quieren relajarse, sino que desean vivir toda una aventura y se atreven a visitar lugares de lo más peligrosos que existen. Uno de ellos es la conocida como piscina de la muerte que se encuentre en Kauai, la más antigua y la cuarta en tamaño de las islas principales del archipiélago de Hawai. Kauai es un territorio con costas rocosas contra las cuales las olas han creado piscinas naturales.

La Queen’s Bath, también conocida como piscina de la muerte, tiene una gran belleza natural y puede parecer muy tranquila, pero puede convertirse en un lugar extremadamente peligroso en tan solo unos segundos. Son siete las personas que han fallecido tras verse sorprendidas por sus olas…

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Durante el verano de 1947 innumerables fueron los casos de avistamientos de objetos volantes no identificados en los cielos de los Estados Unidos por parte de todo tipo de ciudadanos y en los puntos más distantes entre si del país, dando inicio a la afición por la ufología por parte de miles de estadounidenses que se dedicaban a hacer acampadas en los más diversos lugares con el fin de fotografiar algún OVNI.

Tanto las autoridades como el propio gobierno no respondían a las preguntas que se formulaban a través de la prensa y las pocas veces que lo hacían era para comentar que no se trataba de ningún objeto no identificado sino de globos sondas, aviones del ejército realizando prácticas o vuelos de reconocimiento o alguna inclemencia atmosférica. Por aquel tiempo se descartaba totalmente la procedencia extraterrestre, aunque cada vez era mayor el número de personas interesadas por el tema y que creían que hasta la tierra llegaban visitantes de otros planetas. La proliferación de literatura y películas que en aquella década estaban dedicadas al tema ayudó a captar numerosísimos aficionados a la ufología.

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Pero las autoridades estadounidenses andaban algo desconcertadas sobre tal cantidad de información proveniente de cualquier punto del país en el que algún ciudadano decía haber sido testigo de algún avistamiento de un objeto que sobrevolaba y que no se parecía a ningún avión hasta entonces conocido.

Tan solo hacía dos años que la IIGM había terminado y las primeras tensiones con el bloque soviético empezaban a aflorar (en lo que posteriormente desembocaría en la Guerra Fría). La inteligencia norteamericana todavía no disponía de suficiente información sobre la tecnología que pudiesen estar desarrollando los rusos y aunque no descartaban que el origen de esos avistamientos fuese la URRS tampoco quisieron descartar otras informaciones que apuntaban hacia científicos de la Alemania nazi que estuvieran colaborando con alguna potencia enemiga.

El 4 de noviembre de 1947, tras haberse producido alrededor de un millar de avistamientos, el periodista de origen canadiense Lionel Shapiro publicó un artículo el periódico ’The Montreal Gazette’ donde exponía su hipótesis sobre qué eran y de dónde habían salido aquellos ‘platillos’ que sobrevolaban los EEUU: eran cohetes ideados por científicos de la antigua Alemania nazi que se encontraban escondidos en España bajo el amparo del ‘Generalísimo Franco’.

El periodista aseguraba que había tenido acceso a unos informes secretos sacados de España por un agente secreto y en los que se detallaba cómo el gobierno de Franco había dado cobijo a una serie de científicos nazis que trabajaban en un laboratorio secreto ubicado en las inmediaciones de Marbella donde se desarrollaba un cohete bautizado con el nombre de KM-2.

El tema de los supuestos platillos volantes del Tercer Reich no era nuevo y numerosa era la información que había trascendido sobre ello en los últimos años. También era de dominio público que España se hubiera convertido en uno de los lugares donde más nazis fueran a esconderse (desde aquí se apoyó a ODESSA, la organización que ayudó a escapar de la justicia a un buen número de criminales nazis), así que el hecho de que algunos científicos pudieran estar trabajando de incognito no era una idea tan descabellada y más teniendo en cuenta que muchos eran los habían ido a parar a laboratorios estadounidenses en la conocida como ‘Operación Paperclip’.

Aunque en ningún momento dio a conocer la identidad de su fuente, las informaciones facilitadas por Lionel Shapiro gozaban de bastante credibilidad gracias a la reputación que obtuvo durante la IIGM en las que trabajó como corresponsal de guerra y envió sus crónicas desde primera línea en la invasión aliada de Sicilia, Salerno o la Playa de Juno el Día D (Desembarco de Normandía).

Entre las informaciones facilitadas por Shapiro en los siguientes artículos, detallaba como el propio Francisco Franco había sido testigo de las pruebas que se realizaban de los KM-2 mientras se encontraba pescando por el Mediterráneo.

Durante algunos meses otros medios estuvieron dando cobertura a las noticias publicadas por el periodista canadiense, pero poco a poco toda esa información se fue diluyendo en el tiempo y la aparición de nuevas publicaciones especializadas en el tema UFO (como son conocidos en Estados Unidos los OVNI) desviaron la atención hacia la posible procedencia extraterrestre de los misteriosos avistamientos.

Nunca se pudo probar las hipótesis publicadas por Lionel Shapiro, aunque actualmente con la proliferación de blogs y páginas en redes sociales mucho se ha publicado sobre el respecto y centenares son las teorías conspiranoicas que avalan las informaciones facilitadas por el periodista canadiense.

@Cuaderno de Historias de Alfred López

Templo-de-Nabu-en-NImrud-Irak.-

El jefe del comité de antigüedades de la provincia de Nínive, en la que se ubica Nimrud, Sidu Husein al Tatani, explicó que el templo de Nabu fue demolido el lunes pasado. “Es un paso más en las operaciones de destrucción de los sitios arqueológicos de Nínive, que el Daesh comenzó desde que tomó el control de la zona, en junio de 2014”, lamentó.

En Nimrud, ubicada al sureste de la ciudad de Mosul, el feudo de Daesh en Irak, los yihadistas destruyeron en marzo de 2015 dos toros alados y varios templos. Por su parte, el profesor de la Universidad de Mosul, Nabil Nuredin, detalló que el templo estaba dedicado al culto de la divinidad Nabu, venerado en las épocas asiria y babilónica, hace más de 3.000 años.

Nimrud, una de las más antiguas ciudades asirias, es una ciudadela de planta cuadrada y se caracteriza por estar rodeada por un muro de ocho kilómetros de largo y reforzada con torres defensivas en cada una de sus esquinas.

La ciudad llegó a ser un importante centro de poder durante el reinado de Salmanasar I (1373-1244 a.C.), y luego decayó hasta que ascendió al trono Asurnasirpal II (883-859 a.C.), quien la convirtió en la capital militar de su imperio.

Sobre el templo y tras mostrar su destrucción, un miembro del Daesh identificado como Abu al Hasan al Ansari, dijo que es “uno de los más importantes de Nimrud” y que Nabu era conocido como “divinidad de la sabiduría, la ciencia y las artes”.

En la misma cinta, de 10 minutos de duración, aparecen imágenes de las pirámides de Guiza, que son calificadas de “símbolos del paganismo y la idolatría”. El radical Abu Naser al Ansari aseguró que el historiador y sociólogo andalusí Ibn Jaldun reveló que el califa abasí Al Mamun estaba decidido a destruir las pirámides pero no pudo hacerlo.

“Ahora, en nuestros tiempos del Estado Islámico, se cuenta con las posibilidades para avanzar hacia ese gran proyecto (de destruir las pirámides)”, recalcó Al Ansari. Según el yihadista, es “una vergüenza ver a algunos musulmanes enorgullecerse de la arqueología construida por los infieles, que consideran parte de su historia e identidad”.

Desde que el EI conquistó amplios territorios en Irak y Siria y proclamó un califato, ha efectuado destrozos en importantes monumentos arqueológicos, entre ellos en las ruinas grecorromanas de Palmira, patrimonio de la humanidad de la Unesco.

 

 

Daga

Una de las dos dagas halladas por Howard Carter en la tumba de Tutankamón llegó del cielo. Una investigación recién publicada confirma una controversia que desde hace décadas sobrevuela la egiptología: el “origen extraterrestre” del hierro que sirvió para esculpir una de las tantas piezas maestras del ajuar del faraón niño, con un fino acabado y un derroche de pequeños detalles. El arma, que le acompañó en su vida de ultratumba, procede de restos de un meteorito.

“El alto contenido en níquel de la hoja, junto a la menor cantidad de cobalto y la ratio de níquel y cobalto sugieren fuertemente un origen extraterrestre”, indica el estudio publicado en la revista Meteoritics & Planetary Science por un equipo multidisciplinar de investigadores procedentes de las universidades Politécnica de Milán, Turín y Pisa (Italia) y Fayum (Egipto), el Museo de Antigüedades egipcias de El Cairo y el centro de investigación italiano.

Según el análisis por fluorescencia de rayos X, la técnica no invasiva empleada para determinar la composición del objeto, El contenido es similar, además, al de un conjunto de 76 meteoritos usados como referencia. Sin embargo, los expertos no han podido clasificar la daga en un grupo determinado. “Si es posible, el futuro análisis microestructural de la daga podría proporcionar información relevante sobre el método de fabricación”, agrega el estudio.

La historia de un arma especial

La navaja de hierro fue descubierta junto a otra de oro en los envoltorios de la momia de Tutankamón. La pieza sometida a examen se halló concretamente en el muslo derecho del monarca. Con menos decoración y aspecto más utilitario que su gemela dorada, es uno de los pocos objetos realizados con hierro procedente de meteorito en el Egipto de los faraones. Su empuñadura está tallada en oro y decorada con motivos florales como el lirio y plumas que concluye con una cabeza de chacal. La pieza contiene, además, cristal de roca.

Desde su hallazgo, los estudiosos han especulado con la posibilidad de que la daga fuera el regalo de un mandatario extranjero. De hecho, un puñal similar aparece citado como dádiva en una carta del rey Mitanni a Amenhotep III. El análisis, realizado en los laboratorios del Museo Egipcio de Tahrir, no es el primero que protagoniza el arma. En 1973, un examen sugirió su origen en base al alto contenido de níquel pero el estudio completo jamás fue publicado y no se especificaron las técnicas analíticas utilizadas entonces.

Dos décadas después, una nueva prueba por fluorescencia de rayos X arrojó un contenido de níquel en peso que se consideró incompatible con el hierro meteorítico. “En los últimos 20 años, se ha producido una importante mejora de los detectores de estado sólido”, reconoce el ensayo para justificar el empleo de la misma técnica.

Las novedades acerca de la daga que permaneció a buen recaudo bajo las arenas del Valle de los Reyes, en la actual Luxor, no son el único rastro de meteoritos en el Antiguo Egipto. Recientemente -subraya la investigación- se anunció el descubrimiento de nueve pequeños abalorios en una tumba de Gerzeh -una necrópolis predinástica ubicada en Fayum, al sur de El Cairo- que datan de alrededor de 3.200 a.C. y están compuestos también de hierro meteorítico.

“Las piezas sugieren que los antiguos egipcios atribuyeron un gran valor a este tipo de hierro para la producción de finos objetos decorativos y ceremoniales hasta el siglo XIV a.C.”, indica el estudio que califica la daga de Tutankamón de “éxito de la forja de hierro” a orillas del Nilo. Unas pesquisas que abren la puerta a nuevos interrogantes sobre su simbolismo: “Más allá del mediterráneo, en otras culturas antiguas, la caída de meteoritos se percibía como un mensaje divino”.

VIDEO DE CURIOSIDADES QUE ESTÁN OCURRIENDO EN TIERRAS EGIPCIAS 

 

pervitin

El Nacionalsocialismo propugnaba por una raza pura, sana y deportista, sin vicios ni perversiones para el cuerpo. Y eso en la teoría, porque en la práctica muchos soldados del Reich recurrían a las drogas para aguantar los rigores del combate. La sustancia elegida fueron las metanfetaminas, y más concretamente lo que hoy conocemos como speed. El gobierno lo suministraba a la Wehrmacht bajo el nombre de Pervitín, aunque entre la tropa recibía dos nombres: Fliegerschokolade entre los pilotos de la Luftwaffe, y Panzerschokolade, entre las tripulaciones de los tanques.

Nota escrita por: Lothar von Krossieg el 02-02-2011 para el foro: Der Zweite Weltkrieg

En una carta a sus queridos padres y familiares en Colonia el 9 de Noviembre de 1939, un joven soldado estacionado en Polonia escribía esto: “Todo esto es muy duro, y espero que entendais que solo me sea posible escribiros cada dos o cuatro días. Hoy os escribo principalmente para pediros algo más de Pervitín […] Con amor, Hein.”

El 20 de Mayo de 1940, el soldado de 22 años escribía de nuevo a su familia: “Quizás me podais conseguir algo más de Pervitín, para que pueda tener un suministro extra.”

Y, en una carta enviada desde Bromberg el 19 de Julio de 1940, escribió: “Si os es posible, enviadme algo más de Pervitín”

El hombre que escribió estas cartas se hizo más tarde famoso. Se trataba de Heinrich Boell, y en 1972 fue el primer alemán en ser galardonado con el Premio Nobel de Literatura durante el periodo de posguerra.

El caso de Boell es uno de entre miles, pues muchos de los soldados de la Wehrmacht estaban bajo los efectos del Pervitín cuando entraban en combate, especialmente en Polonia y Francia. El ejército alemán fue suministrado con millones de tabletas de metanfetaminas durante la primera mitad de 1940.

Tras ser introducido por primera vez en el mercado en 1938, el Pervitín, desarrollado por la farmacéutica Temmler con base en Berlín, rápidamente se hizo famoso entre la población civil alemana. La supuesta droga maravillosa llamó la atención de Otto Ranke, doctor militar y director del “Instituto General para la Defensa Fisiológica” de la “Academia de Medicina Militar de Berlín”.

Los efectos de las anfetaminas son similares a aquellos producidos por la adrenalina: desata un estado aumentado de alerta. En la mayoría de la gente, la sustancia aumenta la auto-confianza, la concentración y no temer a correr riesgos, al mismo tiempo que reduce la sensibilidad al dolor, el hambre, la sed, asi como reduciendo la necesidad de dormir. En Septiembre de 1939, Ranke probó la droga en 90 estudiantes universitarios, concluyendo que el Pervitín podría ayudar a la Wehrmacht a ganar la guerra. Al principio, el Pervitín fue probado en conductores militares que participaban en la invasión de Polonia. Después, y de acuerdo con el criminólogo Wolf Kemper, fue “distribuida sin escrúpulos a las tropas que luchaban en el frente”.
Desde 1942 hasta 1945, el mismo Führer, Adolf Hitler, podría haber recibido inyecciones intravenosas de metanfetaminas por su médico personal Theodor Morell. Es posible que se utilizara para tratar su enfermedad de Parkinson, o que los síntomas similares a los del Parkinson desarrollados desde 1940 en adelante resultaran del uso de esas metanfetaminas.

35 Millones de tabletas

Durante el corto periodo entre Abril y Julio de 1940, más de 35 millones de tabletas de Pervitín e Isophan (una versión ligeramente modificada producida por la Compañía farmacéutica Knoll) fueron enviadas al Heer y a la Luftwaffe. Algunas de las tabletas, cada una conteniendo tres miligramos de sustancia activa, fueron enviadas a la división médica de la Wehrmacht bajo el nombre en clave OBM, y después distribuidas directamente entre la tropa. Los paquetes estaban etiquetados como “estimulantes”, y las instrucciones recomendaban una dosis de una a dos tabletas “solo si es necesario, para mantener la falta de sueño”.

Los doctores estaban al tanto de sus efectos secundarios, que en algunos casos llegaron a causar la muerte. Incluso Leonardo Conti, Reichsminister de Salud, se opuso a la distribución de las tabletas, pero obtuvo poco resultado. Aunque el Pervitín se clasifico como sustancia restringida el 1 Julio de 1941 bajo la Ley del Opio, diez millones de tabletas se enviaron a las tropas ese mismo año.

El Pervitín era generalmente visto como una droga probada, para ser usada cuando los soldados eran proclives al stress extremo. Un memorándum para los oficiales médicos de la Kriegsmarine establecía lo siguiente: “Cada oficial médico debe ser consciente de que el producto Pervitín es un estimulante altamente poderoso, una herramienta que le permite, en cualquier momento, ayudar activa y eficientemente a ciertos individuos dentro de su margen de influencia a alcanzar unos resultados por encima de la media.”

Sus espíritus de repente mejoraron

En Enero de 1942, un grupo de 500 soldados alemanes estacionados en el Frente Oriental y rodeados por el Ejército Rojo intentaban escapar. La temperatura rozaba los 30º C negativos. Un doctor militar asignado a la unidad escribía en su informe que alrededor de la medianoche, seis horas después de haber comenzado a evitar el bloqueo cruzando por la nieve, muy profunda en algunos sitios, “más y más soldados estaban tan exhaustos que simplemente comenzaron a tumbarse en la nieve”. Los oficiales a cargo del grupo decidieron dar Pervitín a sus tropas. “Tras media hora”, escribía el doctor, “los hombres comenzaron a notar que se sentían mejor. Comenzaron a marchar en elegante orden de nuevo, sus espíritus de repente mejoraron, y estuvieron más alerta.”

Hicieron falta casi seis meses para que el informe llegara a la comandancia médica militar. Pero su respuesta fue únicamente la de distribuir nuevas instrucciones para el uso del Pervitín, incluyendo información sobre los riesgos que apenas diferían de las anteriores instrucciones. La “Guía para Detectar y Combatir la Fatiga” del 18 de Junio de 1942 eran las mismas de antes: “Dos tabletas para eliminar la necesidad de dormir durante tres a ocho horas, y dos dosis de dos tabletas son normalmente efectivas para 24 horas.”

D-IX, un paso más allá del Pervitín

Hacia el final de la guerra, Alemania trabajaba en una píldora milagrosa para sus tropas. En el norte del país, en el puerto de Kiel el 16 de Marzo de 1944, el entonces Vizeadmiral Hellmuth Heye, que más tarde se convertiría en miembro del parlamento con el partido conservador Cristiano-Demócrata, pidió una droga “que mantuviera a los soldados listos para la batalla cuando se les fuera pedido, incluso más allá de un tiempo del considerado normal, y que al mismo tiempo potenciara su auto-estima”.
Un tiempo después, el farmacólogo Gerhard Orzechowski presentó a Heye una píldora con el nombre en clave D-IX. Contenía cinco miligramos de cocaína, tres miligramos de Pervitín y cinco miligramos de Eukodal (un calmante del dolor basado en la morfina). Actualmente si alguien es pillado traficando con semejante droga iría directamente a prisión. Aún así, por entonces, la droga fue probada en miembros de tripulación que trabajaban en los submarinos más pequeños de la Kriegsmarine, de la clase “Biber” (Castor) y “Seehund” (Foca).

El objetivo del D-IX era redefinir los límites de la resistencia humana

Los investigadores nazis recurrieron a prisioneros de campos de concentración para probar la “droga maravilla” basada en la cocaína, que esperaban mejoraría los resultados de las tropas alemanas.

Los prisioneros de Sachsenhausen (un campo a las afueras de Berlín) a los que se le daba la droga D-IX, eran forzados a marchar en círculos cargando bultos de 20 kg. Eran capaces de caminar durante 55 millas (unos 88’5 kilómetros) sin descansar ni una vez.

La revista alemana de noticias “Focus” publicaba las palabras de un testigo que escribió: “Al principio los miembros del batallón de castigo silbaban y cantaban canciones. [Pero] la mayoría de ellos habían desfallecido antes de las primeras 24 horas.”

Se esperaba que la droga diera a los soldados casi fuerzas ilimitadas, en un momento en el que casi todos los ejércitos del Reich se batían en retirada.

El investigador Wolf Kemper, que descubrió el proyecto, dijo: “El objetivo del D-IX era redefinir los límites de la resistencia humana.”

Los doctores nazis estaban entusiasmados con el proyecto, y planeaban suministrar al ejército con las pastillas, pero la guerra terminó antes de que el D-IX se pudiera poner en la cadena de producción a gran escala.

Hitler se oponía a cualquier uso de drogas, especialmente condenaba el uso de la cocaína (muy extendida entre las altas esferas de la sociedad alemana en los años 20) y que los nazis llamaban “un producto del diablo”. Pero el Tercer Reich no tenía escrúpulos de ese tipo cuando esas drogas eran para un uso militar.

A pesar de las advertencias de los doctores sobre sus efectos secundarios, las pastillas de anfetaminas estaban presentes en cada kit de primeros auxilios, listas para cualquier soldado exhausto.