Para quien no conoce o nunca ha oído hablar del “monumento” que costó más de 100 mil reales a las arcas públicas, se encuentra en la ciudad de Ponta Grossa, en una rotonda frente a la entrada del campus de la UEPG – Universidad Estatal de Ponta Grossa, el “artista” que desarrolló esa obra dice que representa al pino Araucaria, un árbol en extinción en Brasil.

Sin embargo, debido a las características de las obras, este “monumento” fue bautizado con cariño por la gente de “cocozão”, de acuerdo a los estudios que sería el “coco” la mayor parte suspendida del mundo . Para cualquier persona que tenía curiosidad y quieren saber más acerca de esta gran obra puede unirse a la comunidad de orkut Cocozão Ponta Grossa , con más de 4,2 millones de miembros.

Desgraciadamente Brasil no guarda la historia. El monumento que elevó a Ponta Grossa a la categoría de ciudad conocida mundialmente por su infame intento de representar simultáneamente los pinos y las formaciones rocosas de la región fue derribado. En adelante, cualquier juego de palabras entre el nombre de la ciudad y el sobrenombre del monumento será en vano. La foto muestra un hecho inusitado: en el intento de acabar con el: personal acabó metiendo fuego a la obra de arte, que proporcionó el pretexto final al alcalde para derribarla.

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Dice la leyenda que de un monasterio del siglo XIII se escaparon una monja y un monje y así poder vivir su particular historia de amor.

Su aventura duró muy poco ya que fueron capturados.

El monje fue ahorcado y la monja emparedada viva en las paredes del monasterio. Aquí comenzó la leyenda…

Sobre las ruinas de este monasterio se construyó la “Rectoría de Borley”, que está situada en Essex – Gran Bretaña, en el año 1863.

Se ha hecho muy famosa y es conocida como “la casa más encantada de Inglaterra”.

Quedó destruida por un incendio en 1939 y todavía en estos días, sigue siendo considerada el escenario de numerosos fenómenos paranormales, inexplicables, como el “paseo de la monja” (“nun’s walk”).
Al parecer, cada 28 de julio ocurre un fenómeno extraño. Aparece un fantasma blanco que va levitando por el jardín.

Este hecho hace que muchos curiosos se acerquen a la casa en esa fecha.

La Rectoría de Borley tiene más fenómenos inexplicables además de este.

Reverendo Henry Bull

Se escuchan pasos por la noche, luces inexplicables, susurros acompañados de un ambiente frío repentino, objetos que vuelan por los aires, cuerpos etéreos vestidos de blanco vagando por el jardín, sombras humanas sin cabeza y fantasmas que han salido al parecer en varias fotos.

Harry Price, investigador y parapsicólogo famoso, estuvo investigando en el caserón en los años 20. Trabajó junto a la familia Smith, que por aquel entonces ocupaba el lugar.

Intentaron aclarar lo que estaba ocurriendo pero no consiguieron dar una explicación científica ni lógica de todo lo que presenciaron.
El investigador estuvo viviendo durante un año en la casa para obtener información precisa y de primera mano.

Finalmente la familia Smith se fue de la casa.

Price junto al Reverndo Foyster y su familia.

Lionel Foyster se mudó a la rectoría con su esposa Marianne en octubre de 1930. A partir de ese momento vivieron una pesadilla, sobre todo ella.

Marianne Foyster era maltratada por extrañas presencias que en varias ocasiones estuvieron a punto de matarla.

Además de aquello, aparecían mensajes escritos en las paredes que clamaban ayuda, suplicando rezos salvadores.

Algunas investigaciones posteriores apuntaron a que podía ser la misma Marianne la que produjera aquellos fenómenos que se estaban atribuyendo a fenómenos extraños, pero nunca han podido explicar lo que había sucedido a los inquilinos anteriores de aquel lugar.

Detalle de las notas escritas en las paredes

Años después comenzaron las dudas sobre las investigaciones que había realizado Harry Price, pero sobre todo, porque los hechos resultaban tan increíbles que lo más lógico era pensar que todo aquello fue una farsa.

 

 

Nació en 1729 en Siena (Italia). Su padre quedó en la más absoluta pobreza y se fue a vivir a Roma. La pusieron unos meses en la escuela, pero luego llegó una epidemia de viruela y cerraron la escuela. Ella medio aprendió a leer, pero no aprendió a escribir. Apenas medio garrapateaba su firma y nada más. Su familia vivía en una mísera casucha en un barrio pobre de Roma. El papá consiguió trabajo como obrero.

Su padre desahogaba el mal genio que le producía su extrema pobreza, insultándola sin compasión. La mamá también la humillaba frecuentemente, y a la pobre muchacha no le quedaba otro remedio que callar y ofrecer todo por amor a Dios.

Aprendió a hacer costuras, y trabajando en el almacén de dos señoras fabricaba ropa de señora, y así ayudaba a conseguir la alimentación para su familia. Y aunque sus padres, que en vez de conformarse con sus suerte, eran cada día más irascibles y la trataban con extrema dureza, ella tenía siempre la sonrisa en los labios, tratando de alegrar un poco la amargada vida de su hogar. Su mayor consuelo y alegría los encontraba en la oración.

Un día en la casa donde trabajaba su padre, le avisaron que quedaba vacante un puesto de sirvienta, y él llevó para allí a Ana María. Poco después la mamá fue admitida allí también como sirvienta, y así la familia tuvo ya una habitación fija y la alimentación segura. Ana María era una excelente trabajadora y todos en la casa quedaron muy contentos del modo tan exacto como cumplía sus labores.

Cuando Ana tenía 20 años y era una joven muy hermosa, empezó a encontrarse cada semana con un obrero de 28 años llamado Domingo Taigi que venía a traer mercado a la familia donde ella trabajaba. Se enamoraron y se casaron. Él era tosco, mal genio, y duro de carácter, pero buen trabajador, y ella lo irá transformando poco a poco en un buen cristiano. En su matrimonio tuvieron siete hijos.

Un día en que Domingo y Ana María fueron a visitar la Basílica de San Pedro, un santo sacerdote, el padre Ángel, sintió que cuando ella pasaba por frente a él, una voz en la conciencia le decía: “Fíjese en esa mujer. Dios se la va a confiar para que la dirija espiritualmente. Trabaje por su conversión, que está destinada a hacer mucho bien”. El padre grabó bien la imagen de Ana, pero ella se alejó sin saber aquello que había sucedido.

Y he aquí que nuestra santa empezó a sentir un deseo inmenso de encontrar algún buen sacerdote que la dirigiera espiritualmente, para poder llegar a la santidad. Estuvo en varios templos pero ningún sacerdote quería comprometerse a darle dirección espiritual. Además era una simple sirvienta analfabeta y llena de hijos. Pocas esperanzas podían dar una mujer de tal clase.

Pero un día al llegar a un templo vio a un padre confesando y se fue a su confesionario. Era el padre Angel, el cual al verla llegar le dijo:

“Por fin ha venido, buena mujer. La estaba aguardando. Dios la quiere guiar hacia la santidad. No desatienda esta llamada de Dios”. Y le contó las palabras que había escuchado el día que la vio por primera vez en la Basílica de San Pedro.

Desde entonces empieza para Ana María una nueva vida espiritual. Bajo la dirección espiritual del padre Angel comienza a llevar una vida de oración y penitencia, pero por consejo de su director espiritual deja de hacer ciertas penitencias que le hacían daño para la salud y se dedica a cumplir aquel viejo lema: “La mejor penitencia es la paciencia”. En pleno verano bajo el calor más ardiente, hace el sacrificio de no tomar bebidas refrescantes. Demuestra gran paciencia cuando su marido estalla en arranques de mal genio. Madruga para tener todo listo para sus hijitos que van a estudiar, y se dedica con todo el esmero posible a educarlos lo mejor posible. Sufre con admirable paciencia las burlas de muchas personas que la tildan de “beata” y “besaladrillos”, etc.

Y sucede entonces algo muy especial. Ana María empieza a ver el futuro en medio de un globo de fuego que se le aparece. Y a su casa llegan a consultarle personas de todas las clases sociales. Cardenales, sacerdotes, obreros y gente de las más diversas profesiones. A unos anuncia lo que les va a suceder y a otros lo que ya les sucedió. Y a todos da admirables consejos, ella que ni siquiera sabe firmar.

Domingo Taigi dejó escrito: “Cuando llegaba a mi casa la encontraba llena de gente desconocida que venía a consultar a mi mujer. Pero ella tan pronto me veía, dejaba a cualquiera, aunque fuera un monseñor o una gran señora y se iba a atenderme, y a servirme la comida, y a ayudarme con ese inmenso cariño de esposa que siempre tuvo para conmigo. Para mí y para mis hijos, Ana María era la felicidad de la familia. Ella mantenía la paz en el hogar, a pesar de que éramos bastantes y de muy diversos temperamentos. La nuera era muy mandona y autoritaria y la hacía sufrir bastante, pero jamás Ana María demostraba ira o mal genio. Hacía las observaciones y correcciones que tenía que hacer, pero con la más exquisita amabilidad. A veces yo llegaba a casa cansado y de mal humor y estallaba en arrebatos de ira, pero ella sabía tratarme de tal manera bien que yo tenía que calmarme al muy poco rato. Cada mañana nos reunía a todos en casa para una pequeña oración, y cada noche nos volvía reunir para la lectura de un libro espiritual. A los niños los llevaba siempre a la Santa Misa los domingos y se esmeraba mucho en que recibieran la mejor educación posible”.

Para llevarla a la santidad, Dios le permitió muy fuertes sufrimientos, que ella ofrecía siempre por la conversión de los pecadores. Por meses y años tuvo que sufrir una gran sequedad espiritual y angustias interiores. Antes de morir padeció siete meses de dolorosa agonía. Y a pesar de todo, su eterna sonrisa no desaparecía de sus labios. Sufrió la pena de ver morir a 4 de sus siete hijos. Además tuvo que sufrir por las calumnias y murmuraciones de la gente.

De varias personas anunció la fecha en que iban a morir y se cumplió exactamente. Anunció también graves peligros y males que iban a llegar a la Santa Iglesia Católica y en verdad que llegaron. Pidió a Dios y obtuvo de El que mientras que ella viviera no llegara la peste del tifo negro a Roma. Y así sucedió. A los ocho días de su muerte llegó a Roma la terrible peste.

Murió el 9 de junio de 1867 a la edad de 68 años.

Por su intercesión se han obtenido maravillosos milagros.

Su cuerpo se conserva incorrupto en Roma

Esta épica y colosal escultura, “El famoso gigante Appennino” mitad hombre, mitad montaña, fue construida a finales del siglo XVI por un gran escultor italiano llamado Giambologna.

Esta impresionante obra se realizó con el fin de crear un símbolo de los famosos Apeninos italianos. Este “Dios” de la montaña, curiosamente llamado Appennino, se eleva 12 metros sobre el suelo de la Villa di Pratolino en La Toscana.

Esta montañosa estatua esconde en su interior un secreto maravilloso. Una gran cantidad de salas con diferentes funciones en su interior hicieron que el coloso volviera a al vida.

El gigante arrojaba agua desde una corriente subterránea y es un rumor el hecho de que en su cabeza se construyó un espacio para situar una fogata de forma que pudiera emitir humo por la nariz.

El dios de la montaña mide 12 metros de alto.

La Villa Demidoff, o Villa di Pratolino, es un parque en las colinas de Florencia. La finca fue comprada por Francisco I de Medici en 1568 y construyó una hermosa villa y jardines en este lugar para su amante veneciana, Bianca Cappello.

Bernardo Buontalenti fue contratado como arquitecto y diseñador de los jardines y creó la perfecta villa de placer renacentista con un jardín del pais de las maravillas. Hoy, sin embargo, es un lugar muy diferente.

Tristemente, el hogar y el parque de Médicis, repleto de fuentes de agua, grutas y hermosos jardines llenos de plantas y flores exóticas, fue maltratado y desmantelado después de su muerte. Tres siglos más tarde su belleza fue finalmente restaurada.

Villa Demidoff, Zocchi

Fue la mayor de las fincas de los Medici con un enorme jardín renacentista, 20 hectáreas de ancho, y amplias caballerizas, que fue abandonada por la familia después de la repentina muerte de sus propietarios. En el siglo XVIII, fueron retiradas y enviadas a los Jardines de Boboli algunas esculturas. Los jardines se dejaron crecer salvajes hasta que, en 1820, el gran duque Fernando III tomó la propiedad. La villa estaba demolida y el jardín fue rediseñado a el estilo Inglés – capitalizando el romanticismo en ese tipo de jardín, pero sacrificando el patrimonio del Renacimiento de la Toscana. En 1872, la finca fue vendida una vez más, al príncipe Pavel Palvovich Demidov.

Coloso de los Apeninos por Giambologna
Restos del antiguo edificio fueron restaurados y la Villa Demidoff di Pratolino nació. Después de ser heredada por el príncipe Pablo de Yugoslavia fue comprado por la provincia de Florencia en 1981. Ahora es mantenida por la provincia y abierta al público de mayo a septiembre.

El parque de Pratolino es uno de los más bellos de la zona de Florencia. Aunque gran parte de las estructuras del Renacimiento y su aspecto se han perdido, algunos monumentos permanecen. Estos incluyen la enorme estatua del Coloso de los Apeninos por Giambologna y también la Fuente de Mugonne con una estatua por Giambologna, la Capilla de Buontalenti y la Gruta de Cupido por Buontaltenti.

Aparte de esto, también se encuentra el estanque Maschera, un aviario y la Logia de Montili. Sin embargo, estos sólo se pueden visitar bajo petición. Se tiene que llamar al parque y se le permitirá visitarlo o reservar visitas guiadas.

El parque es una reserva natural, lo que significa que los visitantes también pueden disfrutar de la flora y fauna, incluyendo árboles centenarios, ciervos, zorros y liebres locales. Una vez más, las limitaciones requieren reserva con anticipación para ver algunas partes del parque. Sin embargo, todo es gratis, así que si usted está interesado, vale la pena perder tiempo para ponerse en contacto con el parque.

 

 

 Se reabrió Museo de las Cuevas de Rommel de Marsa Matrouh, a 500 km al norte de El Cairo, EGIPTO, tras siete años de clausura. La cueva tiene forma de esfera con vistas a la playa y fue el cuartel del general Erwin Rommel durante la Segunda Guerra Mundial, desde donde la Alemania nazi planeaba conquistar en norte de África. El museo incluye una colección de armas, municiones y mapas usados durante la guerra. (EFE)

La estación central de Michigan comienza a construirse sobre la base del antiguo depósito municipal, incendiado en 1913. El trabajo para levantar este bello y gigantesco edificio recae en manos de los arquitectos Warren & Wetmore y de los ingenieros Reed & Stem. El estilo elegido para su construcción es el beaux-art neoclásico, donde se combinan enormes salas diáfanas abovedadas con fachadas repletas de ventanas arqueadas y flanqueadas de columnas corintias. También son peculiares sus tejados elevados y puntiagudos que contrastaran más tarde con el enorme edificio levantado sobre la estación.

La estación se dota con todo tipo de servicios para los pasajeros, cafeterías, restaurantes, varias salas de espera y una zona comercial se diseminan en los laterales de las gigantescas estancias centrales en las que unas imponentes columnas dóricas sostienen el edificio superior.


El edificio de dieciocho alturas se diseñó en un primer momento para albergar un hotel, pero al final su uso tan solo fue para despachos y oficinas e incluso las plantas superiores no llegaron jamás a terminarse por la falta de demanda y quedaron con el ladrillo desnudo hasta nuestros días.
La Estación en sus mejores tiempos 

La elección de este lugar alejado del centro de la ciudad fue una propuesta arriesgada, en principio, el grupo de gobierno pensaba que sería un buen modo de promocionar esa zona de la ciudad y que la propia estación sería el reclamo ideal y el punto neurológico de la nueva zona de negocios, tomando como ejemplo la estación de Pennsylvania en Nueva York. Pero las cosas no fueron como ellos habían imaginado.

Aun cuando estaba en funcionamiento

A principios del siglo, el parque automovilístico de Michigan era prácticamente inexistente y la estación jamás se dotó de un buen servicio de parking. Esto haría que años después, cuando los automóviles tomaron las calles, resultara muy incómodo ir a la estación.
A principios de los años veinte, Henry Ford compro muchísimos terrenos alrededor de la estación para construir un gran centro de negocios. Pero poco años después, la gran depresión acabó con estos planes y la estación sufrió su primera decaída. El servicio de tranvía que unía la estación con la ciudad también se canceló durante un tiempo, dejando a ésta prácticamente aislada.

En la actualidad 

No fue hasta la segunda guerra mundial cuando la estación volvió de nuevo a estar en pleno apogeo. El tráfico de soldados y armamento hizo que en sus andenes silbaran más trenes que nunca. Pero esto fue un hecho efímero y, tras la guerra, comenzó la verdadera decadencia de este majestuoso edificio. En los años sesenta, el parque de automóviles de Michigan se cuenta ya por decenas de miles y las autopistas se convierten en la principal vía de comunicación con Detroit. La falta de pasajeros hace que los servicios de la estación se reduzcan de forma drástica, cerrando al público varias alas del edificio. Los despachos superiores también comienzan a vaciarse lentamente y los negocios marchan hacia zonas más prosperas y mejor comunicadas de la ciudad.
A finales de los sesenta, incluso se intenta vender el edificio en un par de ocasiones, pero no se encuentran compradores que se quieran hacer cargo de él.

En 1975, la empresa Amtrak se hace cargo del servicio nacional de pasajeros e intenta volver a darle vida al lugar. Se rehabilitan y renuevan varias salas y se vuelven a abrir al público zonas como la sala principal o el restaurante y también se crea una estación de autobuses. Pero nada de esto consigue dar a la estación central de Michigan el impulso suficiente para su subsistencia.

En 1984, la estación es vendida para construir un centro de transportes que jamás llega a materializarse y, finalmente, el 5 de enero de 1988, parte el último tren de este mítico lugar.
Durante los años noventa, el vandalismo aumenta el deterioro del lugar. Se hace un vano intento de abrirla al público para poder sacar algún rendimiento turístico, pero no hay rentabilidad y todo queda en eso. La última noticia es que se quería rehabilitar el edifico para convertirlo en la sede de la policía de Detroit.
A modo de curiosidad, en este lugar, como suele suceder en muchos de estos edificios abandonados, se han rodado varias películas como La isla, Transformers, Cuatro hermanos o Nagoygatsi.

Por Sinuhé Gorris. Tejiendo el Mundo.

Es poco conocida la iglesia del Temple, que se encuentra en el denominado Barrio del Temple, cerca del distrito financiero de la City, a orillas del Támesis. La historia de la iglesia del Temple de Londres se remonta al siglo XII, cuando la zona que luego sería el citado Barrio del Temple fué adquirida por la Orden de los Templarios como lugar de residencia y para desarrollar su actividad de las Cruzadas. El mejor exponente de la presencia de los templarios en Londres es la iglesia del Temple La llamativa planta circular de una de sus dos secciones y, sobre todo, las efigies de mármol de caballeros templarios yacientes que se distribuyen por el suelo de dicha sección.

Un cartel te indica que bajando por la callejuela se puede llegar a la pequeña plaza donde se encuentra la iglesia del Temple.

Qué ver en iglesia Temple:

Se trata de una pequeña iglesia cuya fachada exterior ya te muestra su principal característica, la gran nave circular, conocida como Round Church, construida en 1185. Junto a ella se dispone la nave rectangular, conocida como Chancel, que se construyó un siglo después. Nada más acceder al interior, a la izquierda tienes la nave circular, donde sin duda te sorprenderán las efigies de mármol de los caballeros templarios yacientes que se encuentran en el suelo de la citada nave circular.

La explicación se encuentra en que Jerusalén en la época de las cruzadas, y por tanto, por la Orden de los Templarios, era considerada como el centro del mundo, y eso se reflejaba en los mapas medievales en los que dicha ciudad ocupaba el punto central. Y la iglesia del Santo Sepulcro es donde se considera que yace el cuerpo de Jesucristo, por lo que entre los caballeros templarios de la época ser enterrado en la nave circular de la iglesia del Temple de Londres era como ser enterrado en Jerusalén.

En la Round Church de la iglesia del Temple hay varios caballeros templarios enterrados en diversos sepulcros, y entre ellos se encuentra el antes citadoWilliam Marshall, maestro templario que tuvo gran poder a principios del siglo XIII. Todas las efigies de mármol muestran a los caballeros templarios yaciendo sobre la espalda, pero con posiciones diferentes. Así puedes ver alguno con las piernas extendidas, otros con las piernas cruzadas; asimismo, sus túnicas o sus espadas se encuentran en diferentes posiciones, y las figuras se muestran con distintas actitudes.

Eso sí, en las obras de restauración que se hicieron tras la Segunda Guerra Mundial se comprobó que bajo estas efigies de mármol no había ningún cuerpo enterrado. Por tanto, sólo hay caballeros templarios enterrados en los distintos sepulcros y monumentos funerarios que se disponen en los laterales de la iglesia.

Conciertos órgano iglesia Temple

Otro elemento que adquiere mayor protagonismo es, sin duda, el gran órgano. Posiblemente cuando visites la iglesia del Temple tendrás la oportunidad de escuchar como lo tocan, pues esta iglesia tiene una gran tradición de música de órgano. De hecho, durante muchos miércoles del año tiene lugar un concierto de música de órgano con participación de organistas de distintas iglesias y catedrales de Londres y de otras ciudades inglesas, así como del coro de niños de la propia iglesia del Temple.

Estos conciertos de órgano se celebran a las 13,15 horas, duran media hora, y la asistencia es gratuita.

Horarios iglesia del Temple

La iglesia del Temple abre casi todos los días para ser visitada por el público. El horario de visita suele ser de 11 a 13 horas, por la mañana, y de 14 a 16 horas por la tarde.

Por tanto, si no quieres llegar y encontrarte que el templo está cerrado, resulta imprescindible previamente consultar los horarios de visita en la web de la iglesia del Temple.