Kringa – Jure Grando (Croacia)

Publicado: diciembre 15, 2021 en viajes
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Cuenta la historia que está vez no es cuento; cuentan que el vampiro Jure Grando estuvo aterrorizando el lugar durante un tiempo, un vampiro antiguo y europeo. Todas las tradiciones orales pasaron a ser un memorándum en papel y así nació a leyenda.

Jure Grando murió y fue enterrado en el cementerio del pueblo pero no descansó en paz ni dejó descansar a nadie durante 16 años. El pueblo de Kringe fue el escenario de sus correrías nocturnas y muchos dicen haber visto vagando su fantasma por el campo e incluso apareció en algunos locales públicos y llamó a la puerta de algunas casas. Su viuda se vio ultrajada por este no muerto ya que eran sus visitas eran asiduas durante la noche para abusar de ella.

La leyenda esta allí, quedaba ir a buscar el lugar que poco a poco se va haciendo popular entre los destinos más atractivos de Croacia.  Nos llego gracias a la obra «Die Ehre de Herzogthums Crain» (1689) del escritor esloveno Johann Weichard Valvasor nacido en 1641.
 
Durante 1672 se había producido una ola de vampirismo en la zona comprendida entre la península Istria en el Mar Adriático al otro lado de Venecia que afectó Croacia y Eslovenia. Todo el foco de atención del vampirismo tuvo como eje principal a Juri Grando quien durante su vida mortal siempre fue acompañado de fama de hechicero.

Este personaje sembró el terror en la zona como anteriormente se ha comentado, hasta que el Padre Miha Radetici y nueve de los más audaces se fue al cementerio con el fin de abrir la tumba y apuñalar el cuerpo de Jurin con una madera de espino. Al abrir la tumba vieron como el muerto permanecía tal cual murió. El horror se apoderó de ellos y salieron corriendo pero el Padre volvió a reunir a unos cuantos hombres y de nuevo volvió a la tumba. Abrieron la misma y le hicieron el ritual con el crucifijo; clavó la estaca puntiaguda en su estómago y un aldeano le cortó la cabeza, con horror vieron como el hombre decapitado y muerto gritó y la tumba se llenó de sangre, pero tuvo un final feliz, ya que desde aquel día Jura no ha aparecido más y los lugareños han vivido sin miedo desde entonces.

Curiosamente hoy en día los aldeanos no hablan del tema pero hay ciertas cosas que nos revelan que sus creencias en vampiros siguen vivas teniendo además, en cuenta que ésto se está convirtiendo en un foco de entrada de dinero con el turismo que busca nuevos lugares en el mundo que descubrir y más aún con esta leyenda documentada a sus espaldas.

El pueblo está preparado para vivir de su leyenda, en la taberna Jure Grando se sirven cócteles especiales como la «Sangre de vampiro» o el «Beso de vampiro» y el «Orgasmo vampírico». En el restaurante «Danijela» se sirven platos como «Pollo diabólico», embutidos de sangre y «Venganza de vampiro» que es un helado de ajo,tradicional repelente de vampiros.

En el café se organizan festivales de literatura fantástica y en el Museo de Jure Grando se ofrecen  objetos de la tradición popular como ataúdes y un antiguo recetario contra vampiros. Una de las recetas es un preparado de miel que las «doncellas asaltadas sexualmente de noche por algún vampiro» deben frotar sobre «los lugares vergonzosos» para liberarse del malhechor.

Un lugar para visitar es el cementerio, cuidado y lleno de flores pero se nota algo en el ambiente: todos buscan la tumba del No Muerto que seguramente los vecinos en su día derribaron y cubrieron para que Grando no volviera a la vida como vampiro. Como explica con una misteriosa sonrisa Igor Rajko el empleado del museo dedicado al vampiro:»Hay sepulcros sin nombres».

Cuentan que uno de ellos, un imponente sepulcro anónimo, resistió todos los intentos de ser fotografiado o filmado.

También Herman Hesse se refirió a él en 1925 en una obra sobre leyendas de brujería y espectros.

«Jure Grando es el más antiguo vampiro documentado en Europa, con nombre y apellido, año de aparición, testigos, hasta la descripción de su carácter», comentó el escritor croata Boris Peric.
Peric, que estudió a fondo este fenómeno, aseguró que la figura de «Jure vive hoy en la de Drácula» ya que el caso inspiró, a través de Valvassor, la literatura de horror del romántico siglo XIX.

«Tras conocer el cuento, Lord Byron empezó a escribir su «Vampiro», terminado por John Polidori, sobre lo que luego se desarrolló toda esa literatura sobre vampiros que conocemos, a partir de Stoker hasta las películas que tenemos hoy.

La villa tiene en la actualidad 500 hb, el turismo comienza a hacer cambiar el monótono vivir de estas sencillas gentes y se ven aturdidos aunque bien entusiasmado, con la entrada de dinero extranjero cuando se celebran fiestas como la de «Dracula Croata» en la taberna del pueblo adornada con ristras de ajos y menús «draculinos». Hay también un festival del horror que se celebra el 11 de agosto donde todos van vestidos para la ocasión no importa si fuese vampiro o zombie. Música, grupos góticos y una jornada de intercambios raciales y más íntimos.

Aunque también hay quien no está de acuerdo con esta entrada de dinero gracias a Grando; uno de ellos es el cura de la iglesia local que se queja de esta profanación de la memoria de algo que ocurrió hace mucho tiempo y del ruido que se mete en estas fiestas. Hay quien dice incluso el mismo alcalde, que el capellán sabe lo mismo que la iglesia donde está enterrado el Vampiro pero calla para no convertir el asunto en toda una romería y que despierte de nuevo al «Maldito» como se le llama en la zona.

Boris Péric es uno de los escritores que más han dedicado su tiempo a este lugar, ha investido la zona e incluso ha escrito una novela en croata sobre el personaje histórico. Vampir fue la ganadora del concurso del terror allí celebrado y se ha metido a fondo en el tema e incluso dice que hay una tumba a la que nadie se acerca ni nadie habla…… ni está registrada en ningún sitio; ni en la iglesia ni en el ayuntamiento.

Preparar el viaje:

*Información del aeropuerto croata:

El aeropuerto de Zagreb o de Pleso es el más importante de Croacia; se construyó en 1928 y está situado a unos 10 km de la ciudad; como en la mayoría de los aeropuertos una red de autobuses y taxis lo conectan con el centro, opera con los destinos de Europa; además también tiene conexiones con países como Tokio, Toronto o Tel Aviv. Anualmente unos dos millones de pasajeros lo elijen para volar a Croacia.

Además en sus instalaciones podremos encontrar un servicio de alquiler de vehículos, muy útil para recorrer parte del país, así como bancos, oficinas de cambio de divisas, restaurantes, tiendas de souvenirs, etc.

Perteneciente a la Istria de Croacia se encuentra rodeada de lugares turísticos tanto culturales, deportivos o de exploración. La buena red de hoteles nos da un abanico muy amplio para conocerla mejor y poder estar en los lugares que más nos llaman la atención; aunque en un primer viaje todo parece fabuloso y llamativo. Puede ser considerado como un lugar único para descubrir nuevas sensaciones que no estén relacionadas solo con el VAMPIRO.

Totalmente recomendado:

Hotel Sol Garden Istra 
Katoro bb  52470 Umag  Croacia   

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JERUSALEM

Publicado: diciembre 14, 2021 en viajes
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El coche enfilaba la recta final desde el aeropuerto hasta el hotel; algo se notaba en el ambiente, algo especial que no llega a ser tan vivo como lo es en la ciudad que tiene la categoría única en el mundo de ser tres veces santa, tres veces gloriosa para las tres religiones que han estado y son en el Mediterráneo las tres corrientes ideológicas más destacadas.

Quizás estábamos influidos por tanta literatura, tanta religión, tantas noticias mayoritariamente tristes que convierten Jerusalén en un foco de actualidad cada día… quizás cada día más triste.

Y la tres veces santa se nos mostró ante nuestros ojos con esa belleza de siglos, con esa rudeza que nos supo a cruel; quizás también porque muy dentro de nosotros teníamos la sensación de que la ciudad siempre se guarda el tesoro más codiciado: la verdad; esa verdad que se ha perseguido por siglos y que sin embargo nadie ha sido capaz de comprobar con pruebas de que hubo algo o alguien que cambió la forma de pensar de los hombres.. y eso se nota en el ambiente, quizás forma parte del aire que se respira por toda la ciudad.

Judíos, musulmanas y cristianos consideran a Jerusalén santa. Para los últimos fue el lugar donde murió Jesús; para los judíos en lugar donde se encuentra el Templo de los templos, el más sagrado de sus lugares. Para los musulmanas es el punto de partida del viaje de Mahoma. Tres formas de ver Jerusalén que llega a nuestros días con las tres historias y sus hombres de espaldas unos a los otros y divididos por motivos religiosos y políticos.

Jerusalén es antigua en historia, 4.000 años la respaldan desde que David trajo a ella el Arca de la Alianza y reunió en un solo reino las doce tribus de Israel. Más tarde Pompeyo la conquistó para el imperio romano, nombrando un gobernador judío para evitar problemas. Los primero califas islámicos dictaron normas especiales para la convivencia de las tres religiones y los peregrinos que siempre la han visitado. Saladino autorizó a las tres religiones a establecerse en la ciudad y dictó normas y edictos de tolerancia con todas ellas.

Sin embargo el tiempo demostró que los odios cada vez son mayores y lo pudimos notar en nuestra visita a la Ciudad Vieja, donde cada día Se produce algún encuentro violento o no por motivos religiosos.

Al día siguiente de nuestra llegada nos pusimos en camino para visitarla detenidamente. La Ciudad Vieja es el punto de referencia y desde la izquierda de la Puerta de Jaffa remontamos las murallas. Increíbles moles de piedra que se construyeron por orden de Solimán el Magnífico entre 1537 a 1542, y que en su origen debían de rodear el Monte Sion, aunque después quedase fuera de su protección. Siguiendo la muralla podemos tener una visión de más de media Jerusalén y evitar el tráfico infernal y las masas de gente que abarrotan todos los lugares. Esto ocurre cuando llegamos a la Puerta de Damasco donde los turistas y peregrinos entran en avalanchas para ver los mercados y los puestos de recuerdos. Pero dejamos esa masa humana para continuar el recorrido por las murallas que nos llevan ahora hasta el Monte de los Olivos y al huerto de Getsemaní donde encontramos tres iglesias de las cuales la más interesante es la de María Magdalena (con una decoración y arquitectura especial, se la llama familiarmente La Mujer porque la iglesia tiene una especial forma femenina).

Y cerrando el recorrido por las murallas llegamos al Monte del Templo. Desde allí bajamos hasta la vía dolorosa en la que encontramos de todo, desde procesiones de turistas europeos tras una cruz, hasta gente de rodillas haciendo el trayecto que se supone hizo Jesús de Nazaret camino del Calvario. Las numerosas iglesias de distintas liturgias cristianas se dan la mano en este camino especial. Tuvimos la oportunidad de visitar unas excavaciones alemanas que se estaban llevando a cabo bajo lo que es la vía en la actualidad y pudimos contemplar y tocar la auténtica vía de los tiempos de Jesús. Quizás aquellas losas iluminadas con luces de linternas nos produjo una sensación de inestabilidad emocional. Curiosamente esto ocurre en Jerusalén muchas veces.

Desde ella llegamos al templo del Santo Sepulcro donde se amontonan millares de personas para entrar; gracias a un permiso especial lo hacemos antes que esperar la tremenda cola que se formaba a su entrada. El templo de estructura pesada y casi gigantesca nos recibe con un interior muy austero, oscuro y lleno de innumerables lámparas encendidas donde se conserva la losa que recibió el cuerpo muerto de Jesús. El aire casi irrespirable del recinto nos recuerda en todo momento que es la muerte la principal protagonista del lugar. Y no podemos por menos que mirarnos los unos a los otros como queriéndonos hablar de sentimientos sin pronunciar palabras…. es demasiado impresionante para poder resumirlo con unas cuantas letras escritas… hay que vivirlo.

Desde allí al Monte del Templo, el lugar donde Abraham ofreció el sacrificio de su hijo a su Dios. Mahoma también inició aquí su viaje nocturno en busca de su espiritualidad. Por este motivo es el lugar especial de la ciudad, donde se condensan las espiritualidades de tres mundo tan diferentes y a la vez tan unidos en este lugar.

Destaca la Cúpula de la Roca, llamada la Mezquita de Omar que se levantó por orden del califa omeya Abdul Malik Ibn Marwan en el siglo séptimo. Este templo es el punto de mira de las tres religiones porque en él, además de ser el lugar del sacrificio de Abraham, fue el inicio del viaje de Mahoma y también es el lugar que tiene como cimientos el antiguo templo de Jerusalén, sagrado para los judíos. La cúpula se la considera el centro del mundo, tiene unos mosaicos decorativos en su interior que fueron realizados por cristiano sirios, las cruces que la decoran fueron arrancadas de templos cristianos para adornar este inmensa mole sagrada para muchos.

Y bajando del Monte del Templo nos encontramos con el Muro de las Lamentaciones, allí los hombres de sombreros de ala ancha y tirabuzones, se lamentan y lloran la pérdida de Jerusalén.

Al regreso a la Puerta de Jaffa se atraviesa el barrio musulmán, que es el que acuna más densidad de población y el más visitado por sus tiendas. El barrio judío es el que tiene menos monumentos históricos debido a la destrucción llevada a cabo en los años 50 y 60´s.

Y la última visita antes de abandonar la Ciudad Vieja la hacemos a la Ciudadela, un fuerte defensivo. En sus orígenes fue el Palacio de Herodes el Grande con unas dimensiones que lo hacían uno de los mayores de su época. Tenía tres torres, aunque en la actualidad sólo podemos ver una de ellas, la que estaba dedicada al hermano de Herodes, Phasael. Más tarde los romanos utilizaron el recinto para residencia del gobernador, los bizantinos creyeron que era el palacio de David y en la época de las cruzadas sirvió de alojamiento a los reyes cristianos. Saladino lo reformó convirtiéndolo en una fortaleza y por último los mamelucos le dieron la estructura que adivinamos en la actualidad.

Una vez hecha esta última visita volvemos al Jerusalén moderno, el de los múltiples atascos; el de corrientes de turistas venidos de todo el mundo, el que sirve de punto de referencia para las peregrinaciones de todos los países, de tres credos… el Jerusalén deseado y tantas veces perdidos.

Consejos para la visita:

-Pasaportes y visados: Todos los turistas deben tener el pasaporte con una vigencia mínima de 4 meses. En el caso español, no hace falta visado.

-Normativa sanitaria: No se requiere vacunación alguna para entrar.

-Idioma: El hebreo y el árabe son los idiomas oficiales del país. El inglés es la segunda lengua más hablada. Un pequeño tanto por ciento de la población habla español.

-Todo los carteles de las calles así como los carteles de los comercios están en hebreo, árabe e inglés.

-Moneda: La moneda es el shékel. Se permite entrar en Israel con una cantidad ilimitada de divisas en efectivo o cheques de viaje. El cambio a la moneda local se puede realizar en bancos, oficinas de cambio y de correos en el aeropuerto y en hoteles de lujo.

-Transportes públicos: El autobús aconsejable para moverse por la ciudad y los taxis aconsejables para utilizar los que son para grupos pequeños, salen más económicos. No trabajan los sábados.

-Consejos de conducta: al ser una ciudad y una nación en constante estado de alerta por motivos políticos, se aconseja no hacer movimientos extraños ante los soldados del ejército que hacen guardia por la ciudad y tampoco hacer alardes amatorios en público para evitar más de una sorpresa.

Recuerdos: de carácter religioso, todo lo que puedas imaginar… hasta trozos de la cruz de Jesús. De carácter decorativo: alfombras árabes, mantelerías de hilo hechas a mano, lanas, pieles para decoración interior… De carácter personal: perfumes con aromas árabes, el oro y la plata que están a muy buen precio en joyas de fabricación manual en talleres abiertos al público.

Ropas: evitar pantalones cortos y camisetas de tirantes tanto para mujeres como hombres, si es así le será negada la entrada en los santos lugares.

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Ubicación del Führerbunker en la actualidad

Ubicación del Führerbunker en la actualidad

El Búnker de Hitler a través de la historia

El Führerbunker es el lugar en el que murió el III Reich en Berlín hace ya siete décadas. Al acabar la Segunda Guerra Mundial se intentó borrar cualquier vestigio de la existencia del refugio antiaéreo de Adolf Hitler. Durante todo el conflicto se especuló sobre su verdadero emplazamiento. Unos decían que estaba bajo el mismo Reichstag, mientras que otros lo ubicaban bajo la Puerta de Brandemburgo o lo que posteriormente sería el Monumento del Holocausto. Sin embargo, la respuesta al enigma era mucho más obvia y en realidad se encontraba muy próximo a la Nueva Cancillería del Reich, el centro neurálgico del Estado alemán. Hoy en día los escombros están sepultados bajo un parking de coches y los vecinos pasean indiferentes a sus perros, que orinan despreocupados sobre las jardineras.

Berlín, 16 de enero de 1945. La guerra esta perdida desde hace mucho tiempo y Hitler lo sabe, pero en su cabeza el delirio de una salvación milagrosa de Berlín, acometida por unas fuerzas militares inexistentes, lucha contra la resignación de la caída. En cualquier caso sus instrucciones siguen siendo igual de enérgicas. Continúa planificando estrategias de ataque y defensa junto a los altos mandos del Estado, que se miran los unos a los otros sin atreverse a rebatirle y que, en muchas ocasiones, intentan evitar comunicarle las malas noticias. Los ataques aéreos sobre la capital cada vez son más frecuentes y permanecer en la Cancillería es muy peligroso, de modo que ese día se organiza su traslado al Führerbunker, acompañado por su secretario personal, Martin Bormann, su perra Blondi y su séquito de secretarias, guardaespaldas y personal doméstico. Más tarde llegarán Eva Braun y Joseph Goebbels, que también estará acompañado por su esposa Magda y sus seis hijos.

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El primer búnker destinado a la cúpula del Reich fue construido en 1936 por la multinacional Hochtief AG, que a día de hoy sigue siendo la mayor empresa de construcción de Alemania, y que también construiría el Führerbunker final. Durante la Segunda Guerra Mundial fue asimismo la responsable de la construcción de la residencia Berghof de Hitler en el Obersalzberg de los Alpes Bávaros y de la Guarida del Lobo, el principal cuartel militar del Führer, ubicado en la antigua Prusia Oriental. Desde 1939 hasta 1945, se sirvieron de sus vínculos con el gobierno nazi para utilizar mano de obra esclava, del mismo modo que hicieron la mayoría de empresas alemanas en la época. Tras la guerra, la mayoría de sus sucursales y fábricas fueron destruidas, o bien pasaron a ser propiedad de los rusos. Sin embargo, sólo cinco años después la empresa resurgió de las cenizas y comenzó su imparable expansión internacional.

El que posteriormente se llamaría Vorbunker (o Antebunker) fue construido bajo los jardines de la Vieja Cancillería en 1936, y fue utilizado por Hitler durante los primeros bombardeos británicos en 1940. Cuatro años después, durante el tramo final de la guerra, se inauguraría el búnker definitivo, aunque ya en 1934 Hitler encargó la planificación preliminar de la Nueva Cancillería al arquitecto Albert Speer, que posteriormente se convertiría en Ministro de Armamento. El Führer consideraba que la Antigua Cancillería era apta para una empresa de jabones, pero no como sede del Reich Alemán. El lugar escogido para edificar el palacio por el número 6 de Voßstraße y fue construido sobre una serie de antiguos edificios, como varias embajadas en Prusia de los desaparecidos Estados alemanes de Baviera, Sajonia y Baden.

Las cifras de la Nueva Cancillería son impresionantes. Más de 4500 obreros colocaron más de 20 millones de ladrillos durante un año: de enero de 1938 a enero de 1939. Todo un logro si tenemos en cuenta que estamos hablando de 16.300 metros cuadrados de palacio, una fachada de 421 metros de longitud y 420 estancias y habitaciones. De hecho, Speer logró acabarlo el 9 de enero, 48 horas antes de lo previsto, por lo que se ganó la admiración y respeto de Hitler. Sin embargo, el presupuesto inicial de 28 millones de Reichsmark acabó siendo de más de 70 millones. A esto hay que sumarle el millón y medio de Reichsmark que costaría posteriormente la obra que nos ocupa: el Führerbunker.

Este contó con las mismas dimensiones internas de la estructura precedente, pero incrementó el espesor de sus muros de hormigón armado en unos 4 metros, así como su profundidad, que llegó a los 15 metros bajo tierra. La ejecución de los trabajos corrió a cargo del arquitecto Carl Piepenburg y las obras del llamado «Proyecto de Construcción B-207» finalizaron el 23 de octubre de 1944. En la planta inferior se ubicaron las habitaciones de Hitler y Eva Braun, las oficinas de Goebbels y Bormann, la sala de conferencias, la central de comunicaciones, la enfermería y el consultorio médico, así como la sala de máquinas y el cuerpo de guardia. Una escalera comunicaba con la planta superior, en la que estaban los servicios, las cocinas, los almacenes y las habitaciones de la familia Goebbels.

La construcción se encontraba bajo el nivel freático, por lo que era necesario que estuviesen funcionando continuamente las bombas destinadas a evacuar el agua. Este zumbido se juntaba al de los generadores de corriente y el sistema de ventilación, por lo que el ambiente dentro del búnker estaba acústicamente muy enrarecido. A pesar de la tensión de aquellos momentos, en su interior se respiraba cierta quietud. Incluso según los testigos que han contado sus experiencias, como la secretaria o el guardaespaldas de Hitler, han asegurado que allí dentro todo el mundo hablaba en susurros.

29 de abril de 1945. El Estado Mayor de la zona norte emite el comunicado de que el punto álgido de la Batalla de Berlín se encuentra en pleno centro. Los alemanes lo han perdido todo, excepto el sector de los edificios gubernamentales, parte del Tiergarten, una estrecha franja dirección oeste que se encuentra entre el Zoo y el Havel, y alguna que otra base aislada. Hitler hace llamar al jefe de brigada de las SS, Wilhelm Mohnke, nombrado jefe de operaciones de la ciudadela gubernamental, para que le haga un informe sobre la línea de frente. La situación no puede ser más desesperada. Tras señalarle la proximidad de los rusos en el plano de la ciudad, Hitler le pregunta cuánto tiempo más puede resistir. La respuesta es contundente: “un máximo de veinte o veinticinco horas, mi Führer. Más no“

Había llegado la hora de afrontar el trágico final. La noche pasada ya había contraído matrimonio con Eva Braun en la Sala de los Mapas, junto a la Sala de Conferencias. El notario Walter Wagner, un conocido de Goebbels, fue el encargado de oficiar la ceremonia. Para ello fue llevado al búnker en un vehículo blindado desde su unidad emplazada cerca de la Cancillería. Los testigos fueron Bormann y Goebbels y, tras confirmar su origen ario, fueron declarados marido y mujer. Acto seguido, los dos testigos, Magda Goebbels, el jefe de las Juventudes Hitlerianas, Arthur Axmann, las dos secretarias, la cocinera y los generales Heinz Linge, Krebs, Burgdorf y Von Below, brindaron con champán. Un brindis sobrio y triste como colofón de los doce años del Reich.

Un rato después, en mitad de la madrugada, Hitler dictó sus últimas voluntades y testamento político a la secretaria Traudl Junge. En primer lugar expulsó del partido y despojó de todos sus derechos a sus dos máximos traidores: el Mariscal Herman Goering y el Reichfuhrer y Ministro del Interior, Heinrich Himmler. Al primero lo sustituyó por el Almirante Karl Dönitz, nuevo Presidente del Reich y Supremo Comandante de las Fuerzas Armadas. Los puestos del segundo los ocuparon Karl Hanke como Jefe de la Policía Alemana y Paul Giesler como Ministro del Interior. Por su parte, Goebbels ocupó el puesto de Canciller y Bormann el de Ministro del Partido.

La noticia del asesinato y escarnio público de Mussolini y Clara Petacci ocurrido dos días antes llegó hasta el búnker. Hitler dio instrucciones precisas a Otto Günsche de lo que debía hacer con su cuerpo y el de Eva tras su suicidio. Ambos debían ser incinerados para que no cayeran en manos de los rusos y fueran sometidos a una exhibición similar.

A las tres y media de la tarde del 30 de abril de 1945 Hitler y Eva se suicidaron en la sala de estar. Cada uno de ellos ingirió una cápsula de cianuro potásico en la sala de estar contigua a los dormitorios de la pareja. El plan era que acto seguido se dispararan, pero sólo Hitler fue capaz de hacerlo con una Walther de 7,65 mm. El motivo era asegurarse la muerte, dado que muchos cargamentos de este veneno fueron adulterados a consecuencia de un boicot llevado a cabo por los presos de los campos. Sin embargo, su eficacia ya fue probada un rato antes con Blondi, la fiel perra de Führer.

Tras escuchar la detonación, Heinz Linge fue el primero en entrar en la habitación para comprobar que ya estaban muertos. El doctor Ludwig Stumpfegger verificó segundos después su muerte. Tras cubrir el cadáver ensangrentado de Hitler con una manta ambos le sacaron de allí. Bornmann se encargó del cuerpo de Eva hasta que lo traspasó a Erich Kempka y este al robusto Günsche. El complejo fúnebre hasta el exterior lo completaron Goebbels, Krebs y Burgdorf.

Los cuerpos de Hitler y Eva fueron depositados en el socavón provocado por un obús. Tras hacerlo, Kempka y Günsche vaciaron varios bidones de gasolina sobre los cuerpos. Después, este último encendió un trapo empapado y lo arrojó en la improvisada pira funeraria. Mientras los cuerpos ardían todos ellos permanecieron congelados, con la mirada puesta en las llamas de más de dos metros y el brazo en alto. Horas después la emisora de radio de Hamburgo transmitió la solemne ópera de Wagner ‘El ocaso de los dioses’.

Después de la improvisada ceremonia nadie habló de ello dentro del búnker. Había cosas más importantes en las que pensar, como por ejemplo en ellos mismos. Goebbels no tardó en demandar un alto el juego al comandante supremo ruso en Berlín, el Mariscal Zhukov. Éste se puso en contacto con Stalin y obtuvo la respuesta obvia: una negativa y la exigencia de una capitulación sin condiciones. No había nada que hacer, salvo una cosa…

Veinticuatro horas después de la muerte de su venerado Führer, Goebbels llevó a cabo el plan previsto con su mujer Magda. Ésta se dirigió a la habitación en la que estaban sus seis hijos: Hildegard, Hedwig, Helmut, Holdine, Heidrun y Helga. Dada su fidelidad y obsesión por su jefe, todos ellos fueron llamados con nombres que empezaban por la letra hache en homenaje a Hitler. Magda se dirigió a ellos y haciendo gala de una mediocre actuación les dijo: “Ahora que se ha ido tío Adolf, volveremos a nuestra casa de Schwanenwerder. (…) El doctor nos dormirá y al despertar, ya estaremos en casa”. Sin embargo, Helga, la mayor, sospechó de las intenciones de su madre y comenzó a gritar que no quería morir. Una súplica igual de desgarrada que la que había hecho Magda un día antes a Hitler para rogarle que no se quitara la vida. De igual modo fue en vano. Tras un forcejeo, fue reducida en la habitación contigua. Ella fue la primera en caer. Minutos después los otros seis fueron dormidos con un somnífero y una vez dormidos, su madre vertió una cápsula de cianuro en cada una de sus gargantas. Para justificar su atrocidad dijo “nuestros hijos no tienen sitio en una Alemania como la que habrá después de la guerra”.

Tras asesinar a su descendencia, Magda cogió una baraja de cartas y se puso a jugar al Solitario en estado de shock. Un rato después el matrimonio abandonó el búnker que había sido su última vivienda y la tumba de sus hijos. Una vez en el jardín de la Cancillería, iluminados por las llamas de los edificios que lo rodeaban, echaron mano del cianuro y cayeron sobre el mismo lugar en el que el día anterior lo habían hecho Hitler y Eva Braun. Acto seguido los soldados de las SS quemaron sus cuerpos, con la diferencia de que en este sepelio nadie se quedó para seguir avivando las llamas.

El 1 de mayo Karl Dönitz recibió dos radiogramas desde el Führerbunker. El remitente era Bormann. En el primero se expresaba que el testamento de Hitler estaba vigente y que Dönitz y Goebbels habían sido designados Presidente y Canciller del Reich, respectivamente. En el segundo radiograma se anunció que el Führer había fallecido un día antes. A esa hora la bandera de la Unión Soviética ya ondeaba sobre el Reichstag y prácticamente todos los supervivientes del búnker emprendieron su huida con la esperanza de estar todavía a tiempo de traspasar camuflados las líneas soviéticas. Un día después fue tomado por el Ejército Rojo.

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Según los informes de la KGB, tanto los cadáveres de Hitler y Eva Braun, como de Joseph y Magda Goebbels y sus hijos, fueron enterrados en diversos lugares antes de ser destruidos por completo y arrojados al Elba. Desde el jardín de la Cancillería fueron trasladados al distrito de Buch en Berlín, después a Finow y más tarde a Rathenow. Finalmente, a mediados de enero de 1946 los restos de todos ellos fueron sepultados en el jardín del cuartel general de la KGB de Magdeburgo, ubicado en el número 36 de la calle Westendstrasse. Allí permanecieron durante cinco lustros, hasta que un equipo operativo de los servicios de inteligencia exhumó sus restos el 4 de abril de 1970 por orden del director de la KGB, Yuri Andrópov. Un día después fueron quemados nuevamente en un descampado en las proximidades de una aldea llamada Schönebeck. Finalmente, las cenizas fueron arrojadas al río Ehle, un afluente del Elba, desde un puente próximo a Biederitz. Irónicamente, este puente se llama “El Puente del Cerdo”. Lo único que se conserva de los Hitler y los Goebbels son fragmentos de sus mandíbulas y dientes por los que se les identificaron. En 1948 fueron enviados al Ministerio de Seguridad del Estado de Moscú y en 1954 pasaron a formar parte de su archivo.

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En cuanto al resto de habitantes del Führerbunker, muchos lograron sobrevivir al final de la Batalla de Berlín y la posguerra, y tras cumplir diversas condenas impuestas por los soviéticos fueron liberados. Uno de esos casos es el de la secretaria de Hitler, Junge, que intentó escapar, pero fue capturada por los soviéticos. Tras sufrir diversos abusos, fue entregada a los americanos y liberada en 1947. A los 81 años publicó el libro ‘Hasta la hora final’, en el que relató sus experiencias durante el nazismo. Un año después murió y dos años más tarde se estrenó la película ‘El Hundimiento’, de Oliver Hirschbiegel, cuyo guión está basado en gran medida en sus vivencias. Sin embargo otros no tuvieron tanta suerte como ella, como por ejemplo Stumpfegger y Bormann que, según varios testimonios, cayeron en el puente de Weidendamm. En cuanto a Himmler y Goering, el primero se suicidó con cianuro tras ser capturado por los británicos, mientras que el segundo lo hizo en prisión, tras los Juicios de Nuremberg, dos horas antes de ser ajusticiado en la horca.

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Tras la Capitulación de Alemania todo el mundo quiso visitar la Cancillería y el Führerbunker, hasta el punto de que incluso Winston Churchill y Gueorgui Zhúkov, mariscal del Ejército Rojo, se sacaron varias fotos en las ruinas del despacho de Hitler o el mismo búnker. Además, su interior fue saqueado, los soldados rusos llenaron las paredes con inscripciones y firmas y numerosos periodistas documentaron lo que vieron en su interior. Unos meses después, las fuerzas soviéticas de ocupación ordenaron la demolición, tanto del Palacio como del refugio subterráneo, aunque se tardarían catorce años en convertir todo el complejo en un solar vacío.

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A finales de 1947 se terminaron de desmontar todos los elementos exteriores del Führerbunker: desde las torretas de ventilación a las de vigilancia, o los distintos accesos. Después se dinamitó el interior y paredes enteras fueron destruidas mientras que el techo se desplazó medio metro por efecto de la explosión. Pocos días antes de que una nube de polvo tiñera las calles aledañas de gris, el 25 de noviembre de 1947, un periodista del diario Telegraph se coló en su interior para después escribir el artículo «40 escalones bajo la cubierta de hormigón – ésto fue lo que quedó: lavamanos despedazados en el sólido Führerbunker». Lo reproducimos a continuación:

«Cuarenta escalones conducen al búnker de 4,20 metros de espesor en su estructura, ubicado a ocho metros de profundidad. Sin ser experto, uno se da cuenta que aún las bombas de más grueso calibre no hubieran surtido el menor efecto aquí. Las pegajosas y brumosas aguas se encuentran a una altura de 20 centímetros. Dos opacas linternas apenas sí iluminan las dependencias. Botas de caucho de caña alta protegen contra el agua. Tropezando y resbalando, a tientas, avanzamos inseguramente a lo largo de las resbalosas paredes. Suciedad, filamentos y cachivaches se encuentran por doquier bajo el agua. Las botas de caucho de uno de los soldadores se han rasgado y éste ha ido a parar en el agua.

Aquí también hallamos nombres inscritos en las paredes, en ruso, mayormente. En uno de los extremos del Bunker de 30 x 30 metros, los soldadores empiezan a desmantelar un aparato de ventilación que obstaculiza el trabajo de los bomberos en su afán por bombear el agua fuera de la estructura. En las habitaciones, en donde en contra de todas las expectativas, el aire es bastante bueno a pesar de que todo ha sido completamente removido; incluso los lavamanos e interruptores de luz se han extraído. Unos cuantos filtros de máscaras antigás flotan por doquier.

Puertas blindadas acechan como peligrosas trampas por debajo de las turbias aguas. A izquierda y derecha del corredor central, pequeñas habitaciones desprovistas de puertas se amontonan a ambos lados. El cuarto en donde Hitler pasó sus últimos días se reconoce a través de una puerta corrediza ya arrancada que dividía el espacio en dos dependencias. Un lavamanos despedazado se encuentra en una de las esquinas. En la central de teléfonos todavía quedan un par de armarios de hojalata. Una solitaria percha se yergue en un rincón.

La puerta que conducía hacia afuera, doblemente recubierta de óxido y moho, está obstruida. Casi comprimido al lado de la entrada principal, un ducto vertical con una escalinata de hierro termina en el puntiagudo torreón de vigilancia (en realidad, torre de salida de aire). Vuelvo a ascender las escaleras… Por debajo de las palabras “¡Que viva el Führer!” alguien más garabateó: ¡completamente histérico!». Cuánta razón tenía.»

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En el verano de 1959 los trabajos de demolición lograron terraplenar todo el área y las ruinas de hormigón fueron convertidas en un montículo situado junto a la zona fronteriza del Muro de Berlín. Catorce años después, le picó la curiosidad sobre la Reichskanzlei y los búnkers soterrados al servicio secreto de Alemania Oriental de modo que en 1973 volvieron a ponerse al descubierto para medirlos y fotografiarlos una vez más, antes de volverlos a sellar.

Una década más tarde, en 1986, en la entonces Otto-Grottewohl-Straße, hoy nuevamente Wilhelmstraße, la RDA decidió erigir nuevos bloques de viviendas que obligaron a los constructores a remover los escombros hasta una profundidad de siete metros. De esta forma comenzó la construcción de los edificios residenciales que hoy se levantan sobre lo que un día fue la Nueva Cancillería y el Führerbunker. Entonces volvió a quedar a la vista y un año después el fotógrafo alemán Robert Conrad aprovechó la ocasión para colarse en su interior y hacer las últimas fotografías de la historia de esta emblemática construcción.

Según declaró en una entrevista publicada por Bild Zeitung, “fue como un viaje en el tiempo”. El mayor riesgo de su proeza no fue colarse en el interior de la bestia de hormigón, sino que le acusaran de intento de fuga del lado oriental, al encontrarle atravesando los túneles del búnker subterráneo. Al encontrarse cerca del Muro, la zona estaba estrictamente vigilada por las fuerzas del orden de la RDA, pero aún así Conrad logro colarse hasta treinta veces en el interior del búnker disfrazado de obrero. De esta forma y armado con una cámara Praktika logró documentar este testimonio histórico del búnker de Hitler.

En la misma entrevista, el fotógrafo declaró: “no era un cazador de reliquias nazis, sino que mi motivación era meramente histórica. Estoy convencido de que las pruebas documentales son importantes para luchar contra el olvido”. En la última de sus incursiones fue descubierto, la policía encontró los carretes y fue interrogado. Sorprendentemente no pasó nada. Simplemente no entendieron qué hacía ahí abajo y le dijeron que “dejara de hacer tonterías”. Aún así se asustó demasiado como para publicar las fotografías y decidió archivarlas hasta el año 2013.

En 1988 se removió por completo la cubierta del techo, pero permanecieron allí los cimientos y las paredes debido a los elevados costes de demolición. Los trabajos de desescombro del búnker terminaron en 1989, pocos meses antes de la caída del Muro. El espacio vacío resultante fue rellenado con grava, arena y hierros oxidados. Todo ello se enterró y poco después comenzó a crecer el césped. Desde entonces, un parque y un área verde cubren los restos del búnker.

El 8 de julio de 2006, la asociación Berlin-Unterwelten, junto a la Administración General del Senado de Berlín, colocó un tablero informativo con la historia del Führerbunker en la calle actualmente llamada Gertrud-Kolmar-Straße.

Según las últimas estadísticas de turismo, la mitad de los visitantes de Berlín quiere conocer el lugar en el que estuvo el búnker de Hitler. Todos los turistas que saben donde encontrarlo, hacen la misma ruta: primero el Monumento al Holocausto, y acto seguido este parque totalmente anodino. Y bajo él, en la imaginación de cada uno, el esqueleto herrumbroso e indestructible del búnker que cobijó al hombre que arrasó Europa hace setenta años.

La iglesia, en el sur de Noruega, fue construida hace casi 900 años. Se encuentra al oeste del Saua, un río menor que conecta dos de los muchos lagos de la región de Telemark. La iglesia en sí tiene vistas a fincas ordenadas y colinas densamente boscosas, un paisaje que ha cambiado poco desde finales del siglo XVI o principios del XVII, cuando se agregó un mural al presbiterio. Kaun y Andersen encontraron una foto de archivo que muestra rastros de lo que parece ser la cabeza de una figura bíblica en una parte de la pared. La fotografía fue tomada años antes de que Gotaas tomara sus herramientas y pinceles y la cambiara irrevocablemente «Las cejas se volvieron como animales con 10000 patas y cabezas en cada extremo, la barba se convirtió en cabezas con orejas, dice Andersen. Basándose en otras cabezas de demonios más grandes en la pared, Andersen y Kaun piensan que Gotaas pudo haber pintado sobre otras dos o tres figuras originales.

La pregunta, por supuesto, es por qué. Gotaas había realizado numerosas restauraciones en toda Noruega antes y después de este proyecto, incluido el trabajo adicional en la iglesia de Sauherad. También completó otras asignaciones durante el mismo período de dos años que pasó trabajando en el muro de demonios: la iglesia del pueblo sin calefacción estaba demasiado fría para el trabajo de invierno, por lo que dirigió su atención a otra parte durante semanas y meses a la vez. Ninguno de los otros trabajos de esa época, o del resto de su carrera, se considera problemático. En 1944, el historiador de arte Harry Fett, entonces director de la agencia de gestión del patrimonio cultural del país, incluso elogió el «excelente trabajo» que hizo Gotaas al restaurar el mural. Cualquiera que haya visto a los demonios de cerca podría levantar una ceja ante los elogios de Fett, pero la verdad es que la mayoría de las personas: la congregación de Sauherad, los visitantes de la iglesia, están contentos

El mural ocupa un tramo de pared arqueada en el presbiterio que se encuentra entre dos y tres metros por encima del suelo. Está en una escala tan fina que, “cuando te paras en el suelo y miras hacia arriba, es como una nube gris. Se ve sucio en la pared, dice Andersen. «Es imposible para un visitante ver los detalles, lo extraño y fascinante que es caótico, y es tan pequeño; una figura en una figura en una figura».

ALCALA DE HENARES

Publicado: octubre 5, 2021 en viajes
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Aquel hermoso fin de semana en Madrid no dio la oportunidad de hacer una de esas excursiones casi obligatorias por sus pueblos cercanos; lugares mágicos que te hacen ser protagonista de las miles de historias ocurridas a través de gestas o hechos que han marcado hito en la evolución histórica del país en que vivimos. No lo pensamos mucho y pusimos rumbo a este lugar especial donde la cultura y la Historia con mayúscula se dan la mano en un marco incomparable que incluso tiene el reconocimiento de la UNESCO como Ciudad Patrimonio de la Humanidad en 1998.

El día se daba al viaje, un día de otoño con sol y un hermoso cielo azul. Aunque el frío se dejaba notar, aún no era molesto para llevar mucha ropa de abrigo; así que pusimos rumbo a la Ilustre como se le ha llamado muy frecuentemente.

Tan solo 30 kms nos separaban de este conjunto histórico artístico que desde luego se merece el adjetivo de uno de los más bellos del centro de España. Su pasado romano que se identifica con la ciudad de Complutum dejó huella en el pasado y de nuevo destacó en la Edad Media y en la dominación musulmana de donde procede su nombre actual y del renacimiento y del barroco tiene su origen la mayoría de los edificios que forman su casco histórico o antiguo.

Por el camino vamos leyendo todo lo relacionado con esta ciudad. La creación de su Universidad por el cardenal Cisneros en 1499, con lo cual alcanzó su mayor grado de cultura y la convirtió en Ciudad Complutense y centro del saber durante los siglos XVI y XVII. Personajes muy conocidos están asociados con esta ciudad; así nos encontramos con Nebrija, Quevedo, Lope de Vega, Tirso de Molina, San Juan de la Cruz.. y muchos más que harían de la lista interminable.

Lugar donde nació Miguel de Cervantes, que conoció de su juventud y que también fue testigo de la vida de Catalina de Aragón y el emperador Fernando de Alemania (hermano de Carlos V).

De esta forma y con todos estos datos en la cabeza llegamos hasta la plazuela de la estación desde donde vamos a coger la ruta de sus monumentos más memorables. Lo primero que encontramos es la Iglesia y el Colegio de la compañía de Jesús de fachada plateresca que nos encontramos cerrada al público. Un poco más allá la Universidad Cisneriana considerado el edificio más importante de la ciudad. Con su fachada plateresca obra de Gil de Hontañón; dentro podemos asombrarnos con sus patios y los claustros, la capilla mudéjar y el paraninfo donde cada año se entregan los premios Cervantes de Literatura.

Saliendo a pocos metros nos encontramos el Hospital de Antezana (1483), el hospital de caridad más antiguo de España que sigue en funcionamiento, dentro de él podemos admirar un patio de tipo castellano del siglo XV. El lugar donde residió San Ignacio de Loyola en sus tiempos de vivencias en Alcalá.

Pasando los Pórticos llegamos a la casa-museo de Cervantes; allí donde nació el ilustre escritor y autor de El Quijote. Hay que destacar el mobiliario de los siglos XVI y XVII, colecciones de braseros y una gran colección de ediciones cervantinas que conforman su biblioteca.

Horario de visitas- De 10.15 a 13.45 y de 16 a 18.30. Lunes cerrado.

Bajando por la calle Mayor llegamos hasta la Catedral Magistral, única iglesia que tiene este título en España. Fue mandada a construir en el siglo XV por el arzobispo Carrillo y más tarde reconstruía por Cisneros. De estilo gótico tardío podemos encontrar dentro de ella los restos de estos dos ilustres hombres de la iglesia además de los niños santos Justo y Pastor (que fueron martirizados según la tradición en el lugar donde se levanta la iglesia) y San Diego. El frontal de la capilla donde se encuentra la Virgen del Val, patrona de la ciudad junto con la urna que contienen los restos del santo son los puntos de interés más llamativos. Desgraciadamente se perdió mucho en la guerra civil de lo que constituía su patrimonio artístico.

Dando un paseo hasta la Puerta de Madrid llegamos al recinto amurallado, esta puerta que cerraba dicho recinto y que fue reedificada en 1778, es el último gran monumento del esplendor de Alcalá y está coronada con un frontón de estilo neoclásico. Las murallas fueron construidas entre los siglos XII y XIII y reformadas en los siglos XIV y XV. La Puerta de Madrid y el Arco de San Bernardo son las dos únicas partes que se encuentran restauradas en la actualidad.

Desde aquí pasamos al Monasterio de San Bernardo, una de las clausuras con más solera del territorio nacional; fue fundado por el Cardenal Bernardo de Sandoval para religiosas cistercienses. La fachada se pierde ante la belleza que se oculta en su interior. Y la curiosidad nos lleva a observar un llamado baldaquino que permite celebrar hasta cuatro misas al mismo tiempo, sustituyendo al acostumbrado retablo de altar mayor.

Y desde aquí llegamos al Palacio Arzobispal que se levantó por orden de los obispos de Toledo durante los siglos XIII y XIV. La parte más antigua es el Torreón del Tenorio que data del siglo XIV y más tarde se fue ampliando bajo la firma del barroco con Tavera y Fonseca en el siglo XVI. Allí tiene su sede el obispado de Alcalá. Hay que admirar la inmensa estructura rodeada de murallas y almenas y donde Cristóbal Colón se entrevistó por primera vez con Isabel la católica.

Y dejando el magnífico Palacio subimos de nuevo por la calle Santiago hasta la plaza donde se encuentra la estación de la Renfe donde volvimos a coger el coche con destino a Madrid.

Nos quedaron pendientes los museos, Museo Arqueológico Regional, Museo Cisterciense del Monasterio de San Bernardo y el Museo Cisneriano que dejamos para una próxima visita más detallada.

*Comunicaciones desde Madrid a través del tren de cercanías, el medio más barato y cómodo para desplazarse hasta Alcalá.
(Tren C-2, C-7 y C-1. Con paradas en La Garena, Alcalá de Henares y Alcalá Universidad.
Por carretera tienes el inconveniente de meterte en una caravana sobre todo cuando el regreso coincide con el fin de semana. Puedes hacerlo a través de la A-2 (antigua N-2, KM 30) y R-2 (Radial A2) que es de peaje.

*Transporte urbano: 11 líneas de autobuses urbanas, taxis, con 71 vehículos. (Radio Taxi Alcalá): tlfnos 918822188 y 918822179.

*La gastronomía es estupenda, pudiéndose degustar los platos típicos de la zona típicamente castellana con carnes de caza. Totalmente recomendado la Hostería del Estudiante, que se encuentra en el centro de la ciudad. Un poco caro, pero por 25 € te pondrán comida más que de sobra.

*Para pasar la noche si se decide quedarse a dormir en Alcalá, recomiendo el hotel AC Hotel Alcalá de tres estrellas. Buenas ofertas los fines de semana, aunque hay que hacer la reserva con antelación suficiente.

DAMADENEGRO

Identificador: 0909264591494
Título: henares
Fecha de registro: 26-sep-2009 15:06 UTC
Autor: damadenegro
Tipo de obra: Literaria, Narrativa, Ensayo