La Iglesia conventual de San Francisco (Betanzos) – El sepulcro de Fernán Pérez de Andrade

Publicado: diciembre 17, 2011 en viajes
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San Francisco de Betanzos, a pesar de todas las agresiones que ha padecido en su dilatada historia, sigue estando considerado como el panteón funerario de la Galicia medieval. Y la joya de esta colección de sepulcros no es otra que el sepulcro de Fernán Pérez de Andrade, o Bo, el “caualeiro que fezo este moesteiro”. El Señor de Andrade- aún no Conde de Andrade- Fernán Pérez de Andrade se hizo construir en vida su sepulcro para dejar prueba de su poder y riqueza. Este sepulcro funda la moda de los enterramientos de vulto exento ya que hasta la fecha se ponían adosados a los muros. También se asiste a la aparición del yacente completamente armado, con arnés de guerra y de a caballo. El simbolismo religioso atribuido en esta época a la armadura no sería razón suficiente para la elección de la misma como mortaja figurada. En un mundo que conoció también, a su escala, una vertiginosa carrera armamentista, la nueva nobleza enriqueña no pudo sustraerse al deseo de inmortalizar su status con las nuevas armaduras de acero a las que debía su promoción.

El sepulcro de Fernán Pérez de Andrade -convertido ya en el señor más poderoso de Galicia gracias a las mercedes enriqueñas- resulta revolucionario en lo que a iconografía se refiere. Este personaje concibió su monumento con un programa iconográfico complejo, inspirándose en ejemplares portugueses e introdujo, de este modo, importantes innovaciones en la escultura funeraria gallega. Unas, como la concepción litúrgica del yacente y el esquema del testero de la yacija -blasón sostenido por tenantes- gozaron de gran éxito posterior; sin embargo, los temas venatorios del costado de la urna y los relieves de la que vino a ser su capilla funeraria -la capilla mayor de San Francisco de Betanzos- se singularizan como excepciones en el panorama gallego.

 

Las innovaciones iconográficas de este sepulcro parecen, sin embargo, transparentar un intento de formulación en imágenes de ciertos valores característicos de la alta nobleza anterior. Ya don Pedro de Castro “el de la guerra” (1345) ordenaba en su testamento de 1337 que cuando lo enterrasen -en el monasterio cisterciense de Sobrado- le pusiesen una de sus espadas guarnecidas y unas espuelas, en señal de que había sido caballero. Siguiendo su ejemplo, Fernán Pérez de Andrade insiste en su epitafio en ser recordado como “cavaleiro” y protector de la Iglesia – “fezo este moesteiro”-, lo que tendría un innovador correlato escultórico en la cubierta -yacente armado, con espada y espuelas, de “tradición litúrgica”-; y los relieves cinegéticos de la yacija y de la capilla mayor nos remiten valores como haber sido “Bon fidalgo e verdadeiro, gran cazador e monteiro”. Resulta, pues, significativa la determinación o asunción de la imagen caballeresca que la iconografía refleja. Se puede decir, entonces, que tras su novedosa apariencia formal, el sepulcro deja traslucir la intención del destinatario de ser representado como encarnación de las virtudes de la antigua nobleza, que le conferirían cierto carácter ejemplar (el impacto de lo novedoso redundaría en lo ejemplar): la casa de Andrade pretende erigirse, en efecto, como nueva pauta moral. Incluso el sobrenombre del personaje “O Boo” -el Bueno- es significativo en este aspecto.

 

 Todo este conjunto se apoya en otro entronque a la mitología tradicional del terruño, como es sostener todo el conjunto en dos animales devenidos en totémicos para la Casa de Andrade pero con hechura que imita a altares votivos prerromanos: el oso y el jabalí, relatos mitológicos sobre el bien el mal y el guardián del mundo de los muertos en los arcanos célticos. 

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La Iglesia conventual de San Francisco en Betanzos fue fundada en el año 1292 y reedificada, por el Conde D. Fernán Pérez de Andrade “El Bueno”, en el año 1387 para crear un importante centro de estudios de Teología y Humanidades. Este centro fue abandonado por los franciscanos en el año 1835 como consecuencia de la desamortización. Posteriormente, en el año 1914 regresaron y edificaron una nueva residencia que se inaugura en el año 1919, año en el que es declarado Monumento Nacional.

El templo, de arquitectura gótica, es uno de los más bellos de Galicia, La Iglesia es de planta del cruz latina, con una sola nave. En la capilla mayor, entre el rosetón central y una de sus vidrieras, está representado el tetramorfos (representación iconográfica compuesta por cuatro elementos). Cabe destacar también los dieciséis arcos sepulcrales con sus correspondientes túmulos de estatua yacente, con sus epitafios y blasones de la alta nobleza local de los s. XIV al XIX.

El elemento capital es el sepulcro de Fernán Pérez de Andrade. El sarcófago se encuentra situado a los pies del templo, bajo el coro, sostenido por los emblemáticos oso y jabalí. La cabecera está adornada por el escudo de la familia Andrade, mientras que los laterales presentan dos escenas cinegéticas en relieve. Cierra la sepultura una losa granítica con la estatua yacente del caballero, vestido con armadura y en actitud de reposo. Rodeando la tapa figura una inscripción con el nombre del difunto y la fecha de fundación del monasterio.

Recopilación DAMADENEGRO 17/12/2011

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comentarios
  1. lucrecia dice:

    Muy interesante y bonito sepulcreo. Siento no haberme interesado antes por estas cosas. De Betanzos solo recuerdo la tortilla.

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